alternativas para grandes barcos

La polémica se aviva en Venecia: un crucero sin control roza el puerto y siembra el pánico

El alcalde de Venecia culpa al Ministerio de Infraestructuras, que prometió una propuesta concreta para que los grandes barcos no pasaran por el centro antes del 30 de junio

Foto: El Costa Deliziosa sembró el control en el puerto de Venecia
El Costa Deliziosa sembró el control en el puerto de Venecia

Hace algo más de un mes, un crucero chocaba contra un barco turístico en el puerto de Venecia, provocando cuatro heridos y reabriendo de nuevo el eterno debate sobre la presencia de estas enormes naves en la ciudad de los canales. La ciudad italiana, que recibe hasta 30 millones de turistas al año, está buscando diferentes vías con las que frenar el turismo, que ha provocado una caída estrepitosa en las cifras de población: el coste de la vida, la dificultad para acceder a una vivienda (ya sea en alquiler o para compra) y la invasión de viajeros en las calles hace que los venecianos no quieran seguir viviendo en su hogar. A esto se suma la cantidad de cruceros gigantescos en la plaza de San Marcos, frente a la cual atracan uno tras otro, cargados de pasajeros que no pernoctan en la ciudad de los canales. Este mismo domingo, un nuevo episodio ha avivado aún más la polémica acerca de la presencia de este tipo de barcos en la ciudad, después de que un crucero de Costa Cruceros estuviera a punto de chocar contra el puerto en medio de una fuerte tormenta de granizo.

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El Costa Deliziosa es el decimoquinto buque de la flota de Costa Cruceros, propietario del barco que hace siete años naufragó frente a la costa italiano, dejando tras de sí varios muertos —entre ellos un español— y un capitán, Francesco Schettino, huido del trasatlántico (años después, fue condenado a 16 años de cárcel por la tragedia). El crucero, con una capacidad para más de 2.800 viajeros y un peso de 92.700 toneladas, llegó a la zona portuaria de Riva dei Sette Martiri, se topó con una brutal tormenta de granizo que le llevó a rozar el puerto y uno de los yates que estaba amarrado en el mismo. No hubo daños, pero sí críticas.

"Lo llegamos a ver casi encima de nosotros", decía uno de los testigos. "Fue en el momento en el que la tormenta era más intensa. El barco tenía dificultades visibles para maniobrar y se dirigía hacia el muelle de San Biagio, virando ligeramente hacia el de Sette Martiri", sostenía el mismo. Por lo que aseguran los testigos, se evitó la colisión cuando uno de los remolcadores tiró hacia la derecha, alejándose de la costa. Costa Cruceros ha descrito el accidente como un "desvío" provocado por un "violento, extraordinario y repentino" mal tiempo. "El capitán siempre mantuvo el control del barco, incluso en condiciones de extrema y repentina dificultad", ha señalado, en un comunicado recogido por la edición italiana de 'The Local'.

No obstante, esto no es suficiente para Venecia. "La mayor responsibilidad de lo que sucedió ayer y de lo que podría llegar a ocurrir en el futuro es de quien no ha tomado una decisión en estos meses", asegura el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, en declaraciones recogidas por el diario italiano 'Repubblica'. A quien hace referencia Brugnaro es, en efecto, el ministro de Infraestructuras y Transporte, Danilo Toninelli, quien tiene "poderes en todo el funcionamiento portuario, desde la Capitanía del puerto hasta la Guardia Costera, y desde la Superintendencia hasta la Autoridad Pública del Sistema Portuario". "El tiempo de espera ha terminado. Y estamos muy enfadados", insiste el alcalde.

Un crucero, frente a las costas de Venecia (EFE)
Un crucero, frente a las costas de Venecia (EFE)

Seguridad vs. dinero

Hace cerca de dos años, el Ministerio anunció un plan para alejar progresivamente el paso de cruceros y otras embarcaciones frente al puerto de Venecia, medida que se iba a ejecutar en tres años. No obstante, la industria de los cruceros genera una cantidad ingente de ingresos en toda Italia: unos 400 millones anuales. Brugnaro insiste en que existen soluciones "inmediatas", como utilizar el puerto de Marghera (para evitar pasar por el centro de la ciudad) a través de Malamocco, el mismo recorrido que ya usan los buques petroleros y químicos. La opción de Marghera, no obstante, no es aceptable para el ministro, que sostiene que es peligrosa para la seguridad y el medio ambiente.

Por su parte, el diputado y concejal veneciano Nicola Pellicani (del Partido Demócrata) ha pedido que se determinen las responsabilidades de este último incidente, ocurrido el domingo. "Lo que ocurrió ayer es de una gravedad sin precedentes. Se ha evitado una tragedia, pero por muy poco. Las responsabilidades deben determinarse de inmediato, ya que el pronóstico meteorológico, conocido una hora y media antes del suceso, ya anunciaba un clima severo. Fue una decisión irresponsable la de mover el barco, desde el puerto deberían haber exigido el aplazamiento de la salida del crucero", asegura Pellicani en su página web.

"Después de este episodio debemos pensar en tomar medidas drásticas: hay que cerrar los pasajes del canal de Giudecca y de San Marco (...). El ministro Toninelli prometió una propuesta concreta antes del 30 de junio para expulsar a los grandes barcos de estos canales. Pero aún hoy no encuentra nada mejor que el aplazamiento de esta decisión. Estimado ministro, la táctica de lanzar la pelota hacia otro lado, dejando las cosas como están, descarga los problemas sobre los venecianos, penalizando a la ciudad y al país entero".

Desde hace casi 20 años, Venecia espera una solución definitiva para los grandes barcos que satisfaga a la industria, a la economía, al turismo, al empleo y al medio ambiente, y el actual Gobierno italiano, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la Liga, está trabajando en ello. Sin embargo, el impacto que genera la industria de cruceros en el país es de 410 millones de euros anuales y más de 4.000 empleos permanentes, según un estudio encargado en 2018 por la división italiana de la Asociación Internacional de compañías de cruceros (Clia) a la empresa Risposte Turismo. Este análisis certifica que la industria de los cruceros representa cerca del 3 % del producto interior bruto (PIB) de la economía veneciana.

Manifestación contra los grandes barcos en Venecia (Reuters)
Manifestación contra los grandes barcos en Venecia (Reuters)

Organizaciones y asociaciones de Venecia, como el comité No Grandi Navi (No a los grandes barcos), protestan desde hace años para que estos cruceros no se acerquen a los canales venecianos porque argumentan que contaminan el medio ambiente y destruyen la belleza del paisaje. Actualmente, los cruceros de menos de 96.000 toneladas llegan a Venecia desde la parte oriental del Mediterráneo, entran a la laguna veneciana por el puerto del Lido y navegan por el Canal de la Giudecca hasta la Estación Marítima, situada al oeste de la ciudad. Las embarcaciones de más de 96.000 toneladas permanecen atracadas en el puerto de Marghera, situada a varios kilómetros al oeste del puerto marítimo.

Estas asociaciones piden al Gobierno italiano y a las autoridades locales que se construya un puerto fuera de la laguna, y proponen la zona de San Niccolò, en el Lido, para que los turistas sean llevados a Venecia en ferris. Esta hipótesis no convence a las autoridades locales ni a la industria de cruceros, que plantean que estos barcos sigan llegando a la Estación Marítima de Venecia, aunque por una vía alternativa a la actual: a través del Canal Vittorio Emmanuele III, sin pasar por el centro histórico.

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