EL GOBIERNO OFRECE BENEFICIOS FISCALES

¿Alquiler barato por ley? Portugal quiere precios al alcance de la clase media

El Gobierno luso ha lanzado un polémico plan que busca poner tope a los precios de los pisos en alquiler, disparados por el turismo y la gentrificación

Foto: Protesta contra los desahucios y la subida de los alquileres en Lisboa en 2018. (Reuters)
Protesta contra los desahucios y la subida de los alquileres en Lisboa en 2018. (Reuters)

Lisboa. Estudio de un ambiente, 600 euros como máximo. Piso con una habitación, hasta 900 euros. Y de dos, hasta 1.150 euros. Así es el nuevo "alquiler accesible" ideado por el Gobierno del socialista António Costa, que tras meses de bajo presión ha acabado alumbrando un plan no exento de polémica.

El Ejecutivo de Portugal ha divulgado una tabla que fija límites a los precios en seis escalones que dependen de la ubicación del inmueble utilizando como referencia la capital, epicentro de la gentrificación y el área más cara del país.

Los propietarios que se adhieran a este programa voluntario de alquiler accesible -por lo que serán compensados con beneficios fiscales- en realidad tendrán precios similares a los que se encuentran en portales especializados como Idealista. De hecho, una rápida búsqueda en dicha página permite encontrar pisos de una habitación por 700 euros. Un precio que para la mayoría representa una parte importante de su sueldo.

“Yo pago 600 euros por un piso de una habitación de unos 30 metros cuadrados. Una suerte después de haber pasado dos meses buscando piso y haber tenido que pedir días en el trabajo, porque te interesabas por una oferta y tenías que salir corriendo o a las dos horas o menos ya estaba cogido. Tenías que dedicarte a ello en exclusiva”, cuenta Paula Galán a El Confidencial.

Tuve que pedir días en el trabajo, porque si te interesaba una oferta tenías que salir corriendo. Tenías que dedicarte a ello en exclusiva

Esta española que reside desde hace dos años en Lisboa se siente una "privilegiada" porque destina "apenas" el 40% de su salario al alquiler. Para los trabajadores, encontrar casa es una aventura desde que los precios se dispararan hace unos tres años, cuando el país se puso de moda para escapadas de fin de semana y Airbnb se expandió por Oporto y Lisboa. En el centro de la capital, los pisos turísticos representan cuatro de cada diez viviendas disponibles, según cifras divulgadas el pasado diciembre. Seis meses después, pueden ser más.

Paula es extranjera, por lo que según las estadísticas su salario supera la media de los portugueses, que ronda los 830 euros de media si son indefinidos y poco más de 700 euros si son temporales. Para ellos, irse a la periferia no garantizará más accesibilidad, puesto que todo el término municipal de Lisboa se encuentra dentro de ese escalón numero seis. De nuevo: 600 euros por estudio, 900 por una habitación, 1.150 por tres.

Un cartel en una manifestación en Lisboa con la frase 'mi alquiler es mayor que mi salario'. (EFE)
Un cartel en una manifestación en Lisboa con la frase 'mi alquiler es mayor que mi salario'. (EFE)

Todos descontentos

“Llegué aquí con la idea de que esto era muy barato, pero he acabado pagando 500 euros por una habitación”. Javier García, becario postdoctoral español en la Universidad de Lisboa, cuenta a El Confidencial que tuvo una particular peregrinación hasta acabar en el piso que comparte actualmente. Tras estudiar varias opciones, se marchó a un pueblo a 13 kilómetros de la capital lusa, donde pagaba 400 euros por un cuarto. El mal estado de la vivienda, llena de humedades, hizo que aceptara irse a una casa más cara. Siempre pensando en compartir, porque ni pudo plantearse vivir solo.

“Alquilar una vivienda completa supondría el 50% de mi beca”, asegura. Cuando llegó, lo intentó. “Encontrabas cosas en el –céntrico– Bairro Alto por 700 euros que eran cuchitriles de 13 metros cuadrados, sin espacio para vivir dignamente”. Con el nuevo “Programa de Alquiler Accesible” tampoco incrementa su optimismo.

“No veo que cambie nada, seguirán alquilando zulos a precios desorbitados. No se trata de que el Gobierno regule los alquileres, sino de que ponga coto al alquiler ilegal. Porque se pueden establecer límites legales y que no se cumplan”, zanja.

Que la atención se centre en Lisboa no se explica solo porque sea la capital. Aquí reside la mayor población del país -medio millón de personas según el censo más reciente- y aquí se han vivido las mayores batallas por la presión que el turismo ha ejercido sobre el precio de la vivienda. En el histórico barrio de Alfama se han llegado a perder 2.000 electores en los últimos cuatro años por la gentrificación. Y la rebelión que iniciaron el año pasado sus jubilados, hartos de ser desahuciados, hizo que el debate sobre la escalada de precios llegase al Parlamento.

En el legislativo, los socios de izquierda que apoyan a Costa, el marxista Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués, han presionado para que se pusiera coto a los precios. Los socialistas, que gobiernan en minoría y no olvidan que necesitan su respaldo, han acabado por presentar este plan que no convence ni a unos ni a otros.

La izquierda no cree vaya a tener un “impacto sustancial” en Lisboa y Oporto. “Debería haber ido bastante más lejos”, han lamentado. Tampoco está satisfecha la Asociación Lisboeta de Propietarios. “El Gobierno está en el camino equivocado”, han dicho, porque este programa solo sirve “a familias con ingresos por encima de la media”.

Cinco habitaciones por 525 euros

La segunda mayor ciudad de Portugal, Oporto, está en el escalón cinco. Mejores noticias para los arrendatarios: 525 euros por estudio de un ambiente, 775 por pisos de una habitación y 1.000 por dos habitaciones. La zona metropolitana que rodea a Oporto, Matosinhos, ya es escalón cuatro: 400 euros el estudio, 600 si tiene una habitación, 750 dos. Solo llegarán a los 1.000 euros los inmuebles de cuatro habitaciones.

La inmensa mayoría de las localidades portuguesas se encuentran en los escalones 2 y 3. El más barato, el escalón 1, corresponde a municipios del interior marcados por una fuerte despoblación. En ellos, las casas de cinco habitaciones podrán costar un máximo de 525 euros, y la opción más barata no sobrepasará los 200 euros.

La idea original del programa, que entrará en vigor el próximo 1 de julio, era ofrecer viviendas con un precio un 20% inferior a lo que actualmente marca el mercado, pero los comentarios negativos emitidos en Lisboa ponen en duda que eso se consiga en la capital.

“Gran parte de las críticas están relacionadas con el hecho de no entender el funcionamiento del programa”, ha respondido la secretaria de Estado de Vivienda, Ana Pinho.

A juicio de la funcionaria, el programa tendrá un “arranque lento” y hasta dentro de un año y medio no se esperan los primeros resultados. Para entonces, el deseo del Gobierno es que al menos el 20% de los contratos de alquiler se hagan a través de este programa.

“El programa viene a suplir una carencia que tenemos, y es que actualmente no solo son las familias más pobres las que tienen carencias (en vivienda). Con este programa las familias pueden ahorrar dos mensualidades y media por año", considera Pinho. Es un ahorro que no resuelve todos los problemas, pero para muchas familias será suficiente para no estar en situación de dificultad".

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