LA LUCHA POR EL LIDERAZGO LIBERAL EUROPEO

Rivera y Macron acaban su luna de miel y ya lidian con los roces de la convivencia

La alianza entre Ciudadanos y Macron se ha ido resquebrajando progresivamente en los últimos meses, aunque más por cuestiones estratégicas que por temas ideológicos como los pactos con Vox

Foto: Emmanuel Macron, presidente francés. (Reuters)
Emmanuel Macron, presidente francés. (Reuters)

Parecía un sueño hecho a medida para Ciudadanos. Ir de la mano de Emmanuel Macron, presidente francés, era una carta europea de presentación perfecta para Albert Rivera, que empezó a recibir muchas palmadas en la espalda cada vez que viajaba a Bruselas para reunirse con líderes de los liberales. Pero lo que parecía perfecto ha acabado siendo un dolor de cabeza. Ahora, terminada hace tiempo la luna de miel, toca acostumbrarse a la dura convivencia.

Ciudadanos, desde el primer momento, apostó por el proyecto de Macron incluso cuando todavía era una idea algo loca y difícil de ver hecha realidad. De hecho, mantenía contactos regulares con su equipo. Y los resultados son conocidos. Un partido recién creado, sin estructura, sin bases territoriales ni organización, acabó destrozando el tablero de partidos tradicionales en Francia.

Macron era un suculento aliado por motivos obvios. Ante la descomposición de los socialistas y populares europeos, En Marche entraría con fuerza en el Parlamento Europeo y podía ser una pieza clave para el futuro de la construcción institucional de la cúpula de la UE.

El lugar natural para el presidente francés parecía el grupo de los liberales (ALDE). Pero en el Elíseo se hacían desear y los liberales tampoco lo tenían claro. Pero conforme Ciudadanos fue adquiriendo poder en la alianza liberal, pronto impuso su ley para acercar a Macron a las filas liberales junto con el apoyo del líder de ALDE, Guy Verhofstadt.

Con tal de intentar acercar al presidente galo, nuevo ‘prínceps’ de la integración europea, ALDE, el grupo más federalista de la Eurocámara, estuvo dispuesto a dar pasos hacia delante.

Sin embargo, los primeros roces entre Ciudadanos y la formación de Macron llegaron con el pacto de Andalucía. Nathalie Loiseau, entonces secretaria de Estado de Asuntos Europeos, afeó a la formación de Rivera que hubiera aceptado los votos de Vox. Verhofstadt, en un perfil mucho más prudente, solo apuntó que el aumento de la extrema derecha era un punto de preocupación.

El acuerdo de Andalucía no supuso un terremoto dentro de ALDE. Los grupos dentro del Parlamento Europeo son muy heterogéneos. Tanto como para que el PDeCAT, PNV y Ciudadanos sean capaces de compartir grupo o como para que Vox vaya a sentarse ahora en la misma bancada que los flamencos de la N-VA, que apoyan abiertamente a Puigdemont y la causa independentista catalana.

La práctica de pactar con los ultraconservadores en Europa está más extendida de lo que se tiende a creer. Por ejemplo, los liberales daneses han gobernado con el apoyo de la extrema derecha y han promocionado políticas muy duras contra la inmigración, como exigían sus socios parlamentarios.

El roce inicial pasó. Y se acercaron las elecciones europeas. La colaboración entre Ciudadanos y la formación de Macron seguía adelante sin problemas incluso cuando Loiseau, la misma con la que hubo los primeros roces, se convirtió en número uno de la lista. La noche de los comicios europeos, el partido de Macron anunciaba su petición de entrar en ALDE.

Congreso de los liberales europeos en Madrid. (EFE)
Congreso de los liberales europeos en Madrid. (EFE)

La transformación liberal

En las filas de los liberales, estaban dispuestos a hacer muchas concesiones a Macron con tal de sumar sus eurodiputados al grupo. Hubo dos sacrificios fundamentales en el proceso. Por un lado ALDE, que en 2014 había apostado por el 'Spitzenkandidaten', sistema por el cual cada formación presentaba un candidato a la presidencia de la Comisión Europea, decidió oponerse a él para los comicios europeos de 2019. En gran medida, fue por el abierto rechazo de Macron a este sistema.

El segundo gran sacrificio que ha tenido que hacer ALDE ha sido el cambio de nombre. Ahora el grupo se llamará Renew Europe (Renovar Europa).

Guy Verhofstadt, candidato a la presidencia de la Comisión Europea en 2014. (EFE)
Guy Verhofstadt, candidato a la presidencia de la Comisión Europea en 2014. (EFE)

Tras las elecciones generales en España, aumentaron los problemas y las críticas por parte de París. A la vez, se intensificaron los contactos entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que la formación naranja había establecido un cordón sanitario, y el propio Macron. Se trataba de contactos habituales tras los comicios europeos, con el objetivo de tejer alianzas para los nombramientos clave de la UE, pero la ofensiva socio-liberal hizo daño a Ciudadanos a escala de imagen pública.

Las críticas también se entendieron como un intento de París de dejar claro quién iba a mandar en el grupo en el Parlamento Europeo. A pesar de ser los recién llegados, Loiseau se postulaba a la presidencia del grupo. Los franceses habían entrado como un elefante en una cacharrería: marcando sus reglas, sus límites y sus líneas rojas. Algunos entienden las críticas a Ciudadanos también en ese intento por marcar su liderazgo, pese a que la formación naranja ya había acordado apoyar a Loiseau.

El punto clave se alcanzó la semana pasada, cuando los medios españoles abrían con un titular: el Elíseo ponía en duda la cooperación con Ciudadanos si continuaba pactando con Vox. Una fuente del Elíseo señalaba que no aceptaban “ambigüedades con la extrema derecha” y que “cualquier plataforma común” entre Cs y la formación de extrema derecha “cuestionaría esta cooperación”, en relación con los lazos del partido de Macron con el de Rivera.

Los titulares llegaron tras una reunión de periodistas españoles en París con Amélie de Montchalin, secretaria de Estado de Asuntos Europeos, que apuntó que la alianza con la extrema derecha “no es una opción”. Pese a ello, muchos de los eurodiputados y miembros del equipo europeo macronista cierran filas con Ciudadanos. Conocen personalmente al equipo europeo de la formación naranja, encabezado por Luis Garicano, y las relaciones son buenas y estrechas.

Otros se muestran escépticos. Aunque insisten en que trabajarán de la mano con Ciudadanos y no ponen en duda la relación, se sienten “incómodos” por los pactos con Vox, según explicaron a El Confidencial fuentes del grupo. El giro a la derecha se hace sentir, aunque en asuntos europeos siguen estando de acuerdo en muchos puntos.

Luis Garicano, líder de Ciudadanos en el Parlamento Europeo. (EFE)
Luis Garicano, líder de Ciudadanos en el Parlamento Europeo. (EFE)

La caída de Loiseau

La candidata de la formación de Macron a las elecciones europeas, Nathalie Loiseau, había firmado su sentencia de muerte política unos días atrás. En un 'off the record', Loiseau cargó contra algunos de sus compañeros de nuevo partido europeo, así como con algunos rivales, como el candidato popular a la presidencia de la Comisión Europea, el alemán Manfred Weber, al que calificó de “ectoplasma”.

Nada de eso debería de haberse sabido. Pero la prensa belga, que no había estado en la reunión, se saltó el 'off the record' y publicó la monumental rajada de la antigua ministra de Asuntos Europeos. Sus horas estaban contadas.

En Ciudadanos están convencidos de que la filtración del viernes contra ellos por el pacto con Vox salió también de la propia Loiseau. Que la secretaria de Estado de Asuntos Europeos, su sucesora, había actuado por ella.

Y lo creen porque el miércoles el equipo de Ciudadanos se había reunido con Loiseau junto con varias delegaciones. Su ataque a compañeros de partidos en el 'off' publicado por la prensa belga hacía inviable su intención de hacerse con la presidencia del grupo. Tras hablar con el Elíseo, las grandes delegaciones, entre ellas la española, retiraron en esa reunión su apoyo a Loiseau. Según explican fuentes parlamentarias del partido naranja, la jefa de filas francesa amenazó entonces a Ciudadanos, asegurando que les atacaría por los pactos con Vox. Por eso creen que los ataques en prensa el viernes llegaron por ella.

El viernes, Loiseau dejó de ser también jefa de la delegación francesa. En la formación naranja aseguran que es una reacción del Elíseo por los ataques a Cs, pero la francesa tenía su declaración de muerte política firmada desde el principio de la semana. Es decir, su progresiva caída en desgracia no pilló a nadie por sorpresa. Era inviable mantener en el cargo a una persona que había criticado a gran parte del grupo político.

Loiseau, candidata macronista a las elecciones europeas. (Reuters)
Loiseau, candidata macronista a las elecciones europeas. (Reuters)

El momento de colaborar

Las críticas desde el Elíseo son comprensibles en varias dimensiones. La principal es que Macron ganó las elecciones francesas enfrentándose al partido de extrema derecha de Marine Le Pen y, para París, la dimensión europea de sus acuerdos y alianzas es importante. La segunda es que vienen de personas y sectores concretos.

Aunque nadie se siente especialmente cómodo con que Ciudadanos participe en alianzas en las que también está Vox, la mayoría de los eurodiputados de Macron en Estrasburgo no están, por el momento, llevándose las manos a la cabeza.

En cualquier caso, los roces de los últimos meses siempre se están haciendo notar. Ahora ha llegado el tiempo de volver a la cooperación y el trabajo del día a día en el Parlamento Europeo.

Lo primero ha sido la elección de un nuevo presidente para el grupo Renew Europe. Ciudadanos y Renaissance (como se llama la formación europea de Macron) han acordado junto con otras grandes delegaciones elegir como líder al ex primer ministro rumano Dacian Ciolos, que forma parte del ala más conservadora de la familia política.

Porque la dura realidad de la Eurocámara siempre te acaba golpeando y los grupos son muy variados, con muchas tendencias ideológicas que lo componen. Uno de los vicepresidentes del nuevo grupo será el holandés Malik Azmani, que ha venido defendiendo una línea durísima contra la inmigración y la llegada de refugiados.

La delegación checa es del mismo partido que gobierna el país a través de Andrej Babis, un millonario acusado de desviación de fondos europeos y que admira a Donald Trump. Porque cada familia política del Parlamento Europeo es así: hay de todo.

Ahora toca sentarse a trabajar. En Ciudadanos, están seguros de haber movido los hilos suficientes para que desde París no se vuelven a entrometer en sus asuntos nacionales. En las filas de Macron siguen con cierta preocupación los pactos en España, pero cierran filas con el equipo europeo. Es hora de convivir.

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