JUNTO A LOS ULTRACATÓLICOS POLACOS

Vox rechaza a Le Pen y Salvini y se unirá a los conservadores en la Eurocámara

El partido de Santiago Abascal ha comunicado formalmente que se integrará en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos en la Eurocámara por su "probada capacidad de influencia"

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Vox ya ha resuelto las dudas. El partido político español se integrará en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (CRE) en el Parlamento Europeo junto a los polacos de Ley y Justicia (PiS) y los conservadores británicos. De esta forma, rechaza la invitación del grupo ultraderechista integrado por Matteo Salvini y Marine Le Pen, pese a los rumores iniciales antes de las elecciones europeas del 26 de mayo.

El partido liderado por Santiago Abascal presentó este miércoles su solicitud formal de ingreso en este grupo, según ha anunciado en un comunicado en el que dice que compartirá trabajo con partidos "de amplio espectro" caracterizados "por la defensa del orden constitucional y la soberanía de los Estados miembros frente a las intromisiones de las instituciones comunitarias, tantas veces abusivas y cuestionables".

Aunque Vox no detalla cuáles son esas formaciones, hasta ahora en el CRE ha estado presente el partido ultraconservador del Gobierno de Polonia, al que Bruselas ha abierto expediente por reformas que considera que pueden poner en riesgo el Estado de derecho en el país.

CRE lleva meses cortejando a Vox, especialmente desde septiembre de 2018, en un movimiento coordinado por la sección polaca del partido. Desde que comenzara como grupo en 2014 —cuando el entonces primer ministro británico, David Cameron, quiso separar a sus eurodiputados de los del Partido Popular Europeo (PPE)—, el CRE se ha revestido de un cierto prestigio gracias a la presencia de los 'tories'.

Aunque este halo de cierto 'glamour' ha venido a menos desde el referéndum del Brexit, hacen hincapié en que ser vistos de la mano con Le Pen puede hacerle daño a la formación de Abascal en España, pese a que su propio bloque tiene tendencias derechistas comparables en muchos aspectos a las de los eurófobos europeos.

Apoyo a Puigdemont

También han formado parte del grupo los nacionalistas flamencos de la N-VA, un partido nacionalista flamenco que consiguió ser la fuerza mayoritaria en Bélgica y aparcó su aspiración separatista para poder entrar en 2014 en el Gobierno federal del liberal francófono Charles Michel, quien repitió éxito en los comicios del mes pasado.

Muchos de sus miembros arroparon abiertamente al expresidente catalán Carles Puigdemont, que huyó a Bélgica en 2017 para evitar ser juzgado por intentar la independencia de Cataluña. Fue el caso del ahora exministro del Interior Jean Jambon, del exsecretario de Estado de Migración y Asilo Theo Francken y del propio presidente del partido, Bart de Weber.

De hecho, el primer ministro belga tuvo que desmarcarse en varias ocasiones de las manifestaciones de Francken, que llegó a hablar de asilo para Puigdemont. El Gobierno de coalición acabó cayendo el pasado diciembre por el rechazo de la N-VA al pacto migratorio de la ONU.

En este sentido, sin citar directamente a las formaciones, Vox sí asegura haber "consolidado el compromiso" de que los partidos que lo integran, "sin excepción", no interferirán "en el orden constitucional, la integridad territorial y la soberanía de los Estados miembros".

"El Grupo CRE se ha comprometido también con el respeto a la autonomía de voto de Vox en aquellas cuestiones centrales de nuestra propuesta: España, la defensa de nuestro mundo rural y las tradiciones culturales o la promoción de la identidad cristiana de Europa", asegura.

La presencia de la N-VA en el grupo era uno de los grandes retos que se les planteaban a los conservadores en su intento por atraer a Vox a sus filas. Desde la bancada, no querían tener que elegir entre uno u otro partido y apostaban por la convivencia pacífica entre ambos.

Frenar a la izquierda

La N-VA defiende además mensajes abiertamente xenófobos y racistas. La política belga ha entrado en una espiral que ha roto los cordones sanitarios sobre los nacionalistas y racistas del Vlaams Belang, que lograron un resultado histórico en las últimas elecciones belgas.

No son los únicos dentro del grupo. Los Demócratas de Suecia, una formación de extrema derecha cuyas raíces fundacionales se hunden en los movimientos neonazis suecos y supremacistas blancos de finales de la década de los ochenta, fueron aceptados en el CRE a finales de la última legislatura ante las miradas incómodas de los 'tories'.

Con esta alianza, los tres eurodiputados de Vox —Jorge Buxadé, Mazaly Aguilar y Hermann Tertsch— anuncian su intención de trabajar por una reforma de las instituciones comunitarias para "frenar las aspiraciones federalistas de otros grupos de izquierda e incrementar la vida democrática y transparente de la Unión Europa".

Vox también se estrena en el Parlamento Europeo con la voluntad de "exigir el respeto y la promoción de las libertades individuales y familiares más elementales y que están amenazadas en Europa por el consenso socialdemócrata".

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