60.000 ESPAÑOLES VIVEN AHÍ

Bienvenidos a Bruselas, la segunda ciudad más importante de España

Barcelona ya no es la segunda ciudad más importante de España: bienvenidos a Bruselas. La ciudad belga es, además, 'La capital', protagonista de la primera novela política y policial de la UE

Foto: Una mujer pasea bajo la lluvia frente a la sede de la Comisión Europea. (Reuters)
Una mujer pasea bajo la lluvia frente a la sede de la Comisión Europea. (Reuters)

Una suave llovizna, tan típica durante los meses de invierno y también durante buena parte del verano, cae sobre Bruselas. Las gotas de agua resbalan por las ventanas de la novena planta del Edificio Europa, en el número 155 de la Rue de la Loi. Desde ellas los trabajadores de la delegación española tienen vistas al Residence Palace, uno de los edificios emblemáticos de la capital comunitaria, y al fondo pueden ver parte del Parlamento Europeo.

A 10 minutos a pie del Edificio Europa, sede del Consejo Europeo, subiendo por la siempre atascadísima Rue de la Loi, y pasando por la puerta de numerosos edificios en cuyos despachos trabajan cientos de españoles, se llega hasta la parada de metro de Art Loi. Girando a la izquierda y avanzando otros cinco minutos por las aceras mojadas del Boulevard du Régent se llega hasta el número 52, donde se sitúa la Representación Permanente de España ante la UE.

Un edificio austero dentro del cual unas 300 personas trabajan día a día para defender las prioridades políticas del Ejecutivo español en la UE. Un trabajo técnico, difícil, y, sobre todo, desagradecido: olvidados en una ciudad oscura, fría y lluviosa, dedican día y noche al trabajo de orfebrería en el que consiste cerrar acuerdos europeos.

Todo para que después, de vuelta en el Congreso de los Diputados, el Gobierno de turno se anote como un éxito político nacional el resultado de una batalla campal en Bruselas. Vuelven al trabajo tras la fugaz victoria y la consolación mutua, sabiendo que pocas o ninguna palmada sobre la espalda llegará por parte de la opinión pública en Madrid, que en la mayoría de ocasiones desconoce incluso su existencia.

Muchos pueden pensar que la capital de Bélgica tiene poco que ver con España: no se come demasiado bien, los precios son muy altos y casi siempre está lloviendo. Pero Bruselas es la segunda ciudad más importante de España. Todo se juega aquí.

La última sensación en la ciudad belga es el ganador del libro alemán del año, 'Die Hauptstadt', traducido al inglés como 'The Capital' y al español como 'La capital' (Seix Barral, 2018). La obra no necesita más presentación. ¿De qué va? De la capital. Bruselas, ¿cuál otra podría ser?

El autor, el austriaco Robert Menasse, un eurófilo radical y antinacionalista, que ha pedido la disolución de las naciones en un órgano europeo superior, ha logrado que su obra, un gran éxito en Bruselas, que capta bien la soledad de los funcionarios europeos, trabajando en un mundo en el que tu empleo es tu vida, sea la primera gran novela política y de intriga de la Unión Europea, relatando (de forma muy documentada) las maquinaciones internas en los pasillos de la Comisión Europea.

Robert Menasse, autor de 'La capital'. (EFE)
Robert Menasse, autor de 'La capital'. (EFE)

Adolece de lo mismo que la política europea: un lector no bruselense siente que se pierde en ella, está demasiado desconectada de su realidad del día a día. Sin embargo, es una obra necesaria: en una UE cada vez más politizada y con una conversación cada vez más europea 'La capital' es nuestra primera y propia versión embrionaria de 'El ala oeste de la Casa Blanca'. Algunos la han calificado como la primera obra de la "Euroliteratura".

Menasse nació y se crio en Viena, pero siente un profundo resentimiento hacia la capital austriaca. Cree que es una buena ciudad en la que vivir sin conocer ni su lengua ni su historia. De lo contrario es difícil no ser consciente de las atrocidades del siglo XX o de la tendencia derechista de la sociedad vienesa, que rechaza de lleno al extranjero.

Bruselas tiene pasado, historia (y Bélgica, como país, una historia poco honrosa, especialmente en lo que se refiere a su pasado colonial), tiene sus fobias y sus taras. Pero es una ciudad hoy transformada, en cierto modo arrasada por una sociedad que la vive sin pasión nacionalista, sino con el cariño hacia una ciudad que les ha acogido sin prejuicios ni preguntar por qué. En la que ni siquiera es necesario saber francés para hacer una vida totalmente normal. En la que es sencillo perder el fervor nacionalista por el camino. Es, simple y llanamente, la capital de Europa. Nadie es de Bruselas, pero todos son europeos.

Grand Place de Bruselas. (Reuters)
Grand Place de Bruselas. (Reuters)

Por encima de todo, para nosotros, Bruselas es la segunda ciudad más importante de España. En la capital comunitaria se juega absolutamente todo: los españoles que viajan por Europa sin tener que preocuparse por el 'roaming' lo hacen gracias al trabajo realizado en los despachos de negociación de la UE, lo que el campo recibe como parte de la Política Agraria Común (PAC) también se pelea céntimo a céntimo por los mismos olvidados que miran a través de las ventanas de la novena planta del Edificio Europa.

Una cantidad ingente de legislación se aprueba en el barrio europeo, y ahí muchos españoles, entre otros los 54 eurodiputados españoles y sus equipos, tratan de mover cada coma y cada punto para que la nueva normativa se parezca lo más posible a lo que a España le interesa.

Más allá de los que trabajan directamente para el Gobierno español, muchísimos nacionales están en otras instituciones, como la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, sin contar con los 54 eurodiputados con los que cuenta España. Por ejemplo, en el Ejecutivo comunitario, entre funcionarios administradores y asistentes, expertos nacionales y agentes contractuales, suman 2461 españoles, el 8,1% del personal. En el Consejo de la UE son 250 y en la Eurocámara 574. Eso sin tener en cuenta los que están en otras instituciones europeas, como el Servicio de Acción Exterior o el Comité de las Regiones.

Ellos son especialmente los protagonistas de la novela de Menasse, los habitantes de 'La capital', los que hacen que la Unión Europea funcione, y viven la soledad amarga de Bruselas. Los que a la vez viven sus vidas de forma inevitablemente ligada al hecho de que, aunque con estatus de funcionarios muchos de ellos, trabajan en una organización política.

Según los registros belgas unos 60.000 españoles viven en el país, aunque la realidad es que la cifra es bastante mayor. No solo están los que se dedican a trabajos que nada tienen que ver con la UE, los que trabajan en la REPER o en las instituciones europeas, también están los españoles que trabajan en 'lobbies'. Porque en Bruselas hay muchos.

Hay numerosos españoles trabajando para 'lobbies' sectoriales europeos, pero también hay cada vez más empresas que abren sus oficinas en la capital comunitaria. Por ejemplo, Banco Santander y BBVA tienen oficinas en Bruselas, desde las que siguen de cerca toda la legislación que el Parlamento Europeo diseña sobre banca electrónica o sobre el sector que les pueda afectar.

Ciclistas circulan delante del Parlamento nacional en Bruselas. (Reuters)
Ciclistas circulan delante del Parlamento nacional en Bruselas. (Reuters)

En total, España cuenta con unos 720 grupos de influencia inscritos y la mayoría son organizaciones empresariales (397), aunque hay bufetes de abogados u ONG. También hay oficinas regionales: la Generalitat de Catalunya tiene aquí una de sus famosas embajadas en el extranjero, en uno de los lugares más cotizados de Bruselas. El hecho de que la internacionalización del 'procés' tuviera lugar en los pasillos de Bruselas hace también palpable la importancia que la capital comunitaria tiene para el papel exterior de España.

También tienen oficinas otras regiones como País Vasco, Canarias, o la Comunidad de Madrid, que se mudó al edificio de la REPER tras años en una oficina en la milla de oro de la capital comunitaria, a solo unos pasos de las tiendas de Tiffay, Chanel, Dior, Louis Vuitton o Cartier. ¿Qué ciudad de España acumula tal nivel de representación institucional, empresarial, y número de españoles trabajando en el entramado gubernamental de la UE? En ninguna otra ciudad se juega tanto dinero como en la capital comunitaria, que va desde las ayudas al campo hasta las cuotas de pesca, pasando por inversión por parte de la Comisión Europea o los fondos estructurales.

Por eso, aunque el español que pisa por primera vez Bélgica en el aeropuerto de Zaventem siente que todo le es ajeno, y que está en un país frío y distante, donde lo que más familiar le resulta son los grafitis de Tintin o el olor a gofre recién hecho en la cuesta que baja desde la Place Royal por el Mont des Art hacia el centro, lo cierto es que Bruselas es la segunda ciudad más importante de España.

Es decir, la segunda "capital", también para todos los españoles que nunca la pisarán pero que se benefician de forma continua del trabajo duro y desconocido que hacen cientos de anónimos desde los despachos bruselenses. Los visitantes españoles que pasan por Bruselas puede ser que tengan una ligera sensación de pertenencia al pasar por la sede del Parlamento Europeo en Place du Luxembuourg, pero rápidamente, cuando vuelvan a abandonar la capital, es muy probable que se olviden de ello. Los funcionarios y técnicos seguirán trabajando en la sombra, sin reconocimiento público.

No podían esperar otra cosa: cuando decidieron aterrizar en Bruselas sabían que no llegaban a la alfombra roja. Pero alguien tiene que seguir controlando el "backstage" para que los protagonistas puedan actuar en el escenario. Eso no exime al público de saber que tras las bambalinas están los que hacen que todo funcione. 'La capital' es su pequeño reconocimiento: por primera vez existen, aunque sea en el mundo literario. Es un primer paso.

Europa

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