VISITA DE ESTADO DEL MAGNATE ESTADOUNIDENSE

Con May fuera, Trump se sube al carro del Brexit: "Tenemos un potencial tremendo"

A modo casi de homenaje de despedida, Donald Trump alabó la figura de Theresa May a quien describió como “una gran profesional que ama ante todo a su país”

Foto: El presidente Donald Trump y la 'premier' Theresa May. (Reuters)
El presidente Donald Trump y la 'premier' Theresa May. (Reuters)

Él, un magnate que adora romper las reglas y que se hizo con el Despacho Oval, sorprendiendo al 'establishment' estadounidense. Ella, una política sigilosa que poco a poco se abrió camino en un partido que siempre ha tratado de proteger. Él, que se crece con las críticas y se mofa de los medios de comunicación. Ella, que nunca se ha llegado a sentir totalmente cómoda ante las cámaras y prefiere pasar las horas en su despacho.

Siempre ha habido grandes diferencias entre Donald Trump y Theresa May. Pero este martes eran más evidentes que nunca. Quizá por el hecho de que no se trataba ya en un encuentro entre iguales. En realidad, el norteamericano nunca vio a la 'premier' a su nivel. No le ha importado humillarla en varias ocasiones criticando su gestión del Brexit y alabando a sus peores enemigos.

Pero en esta ocasión no era tan sólo una cuestión subjetiva, sino un hecho. Al fin y al cabo, mientras que Trump buscará su reelección en 2020, May está ya fuera de Downing Street. Por lo que estaba claro que el encuentro entre ambos -que incluso se llegó a valorar la posibilidad de cancelar- no iba a dar para mucho.

Las excepcionales circunstancias de May -que simbolizan la peor crisis institucional de Westminster por el Brexit- no permitían ahondar en las materias pendientes entre dos “aliados especiales” que no atraviesan por su mejor momento.

A surfear la ola del Brexit

En este sentido, no sorprendió que la rueda de prensa conjunta fuera más que descafeinada. Ningún detalle sobre el supuesto acuerdo de libre comercio que existirá entre los dos países una vez el Reino Unido abandone el bloque, más allá de que ambos mandatarios siguen “muy comprometidos” para lograr un buen pacto. “Hay un tremendo potencial ahí”, recalcó el norteamericano.

Eso sí, como condición dejó la puerta abierta a una posible privatización del Sistema Nacional de Salud británico, una cuestión espinosa para cualquier futuro primer ministro, ya que el conocido como NHS es el servicios público por excelencia para los británicos.

“Cuando se trata de comercio, todo está sobre la mesa”, señaló Trump. El embajador de Estados Unidos en el Reino Unido, Woody Johnson, había dicho previamente en una entrevista con la BBC que Washington buscaría acceso comercial al NHS como parte de las negociaciones comerciales después del Brexit.

Respecto a la situación actual del divorcio con el bloque, el mandatario norteamericano se mostró más comedido que en otras ocasiones. Tampoco sobre Boris Johnson, candidato para suceder a May que tantas veces ha elogiado. Había mucha especulación sobre un posible encuentro entre ambos, pero finalmente han mantenido una conversación telefónica de 20 minutos.

Con el que sí se reunirá será con el actual ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, euroescéptico inicialmente de ala dura convertido ahora en moderado, quien también se presenta a las primarias del Partido Conservador. Paradójicamente es el rival más duro de Johnson.

Un café con Farage

Y también con el líder euroescéptico y populista Nigel Farage. Esta cita se mantuvo más en secreto, pero las cámaras captaron al británico -que ha triunfado en las últimas elecciones europeas con su Partido Brexit- entrando en la residencia del embajador de Estados Unidos en el Reino Unido.

Trump eligió a Farage como el primer político europeo con el que se reunió en su torre dorada en pleno centro de Manhattan nada más ganar las elecciones a la casa Blanca. No duda en deshacerse en elogios hacia él. Es más, ha aconsejado al Gobierno británico ponerle al frente de las negociaciones para la salida del bloque.

Durante la rueda de prensa conjunta en la que May repitió hasta cinco veces el mantra de “relación especial” se pasó de puntillas por los temas más escabrosos: la cuestión medioambiental (EEUU abandonó el histórico Acuerdo de París); la delicada situación en Irán (donde Washington se ha retirado del acuerdo nuclear con Teherán) o la polémica sobre Huawei, donde el norteamericano quiere que sus aliados descarten la tecnología del gigante chino de las telecomunicaciones.

A modo casi de homenaje de despedida, Trump alabó la figura de May a quien describió como “una gran profesional que ama ante todo a su país”. Para la 'premier', al fin y al cabo, se trata de su último gran acto político, ya que este viernes dejará de ser oficialmente líder del Partido Conservador. Y en este sentido no desaprovechó la oportunidad para recalcar una vez más que el acuerdo que ha cerrado con Bruselas -el mismo que sus señorías han rechazado ya hasta en tres ocasiones- “es un buen pacto”. “Lo más adecuado sería que el Reino Unido abandonara el bloque de una manera ordenada”.

En lo que el presidente estadounidense sí estuvo fiel a su estilo fue a la hora de calificar como “fake news” las multitudinarias protestas que tuvieron lugar en Londres y varias otras ciudades del país. En total, la Coalición “Stop Trump” espera movilizar a un cuarto de millón de personas.

Entre los participantes, estuvo el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, quien defendió al alcalde de Londres, Sadiq Khan, a quien el norteamericano llamó “incompetente” antes de comenzar la polémica visita de Estado. “Me enorgullece que nuestra ciudad tenga un alcalde musulmán, que podamos luchar contra la islamofobia, el antisemitismo y cualquier forma de racismo dentro de nuestra sociedad”, gritó un Corbyn más pasional que nunca a los asistentes.

“No le conozco, pero, de alguna manera, me parece una fuerza negativa”, dijo Trump cuando fue preguntado por Jeremy Corbyn

Al veterano político siempre se le han dado muy bien este tipo de escenarios. Se mueve con gran soltura en las manifestaciones. Sin embargo, en Westminster no ha sabido sacar provecho de la guerra civil del partido gobernante. Tras el fracaso en las locales del mes pasado, en las europeas cosechó el peor resultado para su formación desde 1910. La ambigüedad de su discurso respecto al Brexit le ha acabado pasando factura por lo que se enfrentaría a una situación complicada en caso de que finalmente se convoquen elecciones generales.

Desde luego que si se convierte en el próximo primer ministro, las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos no mejorarían. Las palabras que le dedicó Trump no son de especial afecto: “No le conozco, pero, de alguna manera, me parece una fuerza negativa”.

Europa

El redactor recomienda