MÁS DEL 30% DE LOS VOTOS

El partido del Brexit arrasa en las elecciones europeas con el populista Farage a la cabeza

La gran victoria de Farage presionará más aún a las primarias que debe celebrar el Partido Conservador que, como estaba previsto, ha cosechado una gran batacazo en las urnas

Foto: Nigel Farage (REUTERS)
Nigel Farage (REUTERS)
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    El líder euroescéptico Nigel Farage ha arrasado en unos comicios europeos que el Reino Unido no debía haber celebrado nunca. Los británicos votaron por la salida del bloque hace tres años, pero han tenido que elegir 73 representantes para el Parlamento de Bruselas. En definitiva, una prueba más del caos en el que se encuentra Westminster, donde el Brexit ha acabado devorando a la premier Theresa May, que se ha visto obligada a presentar su dimisión.

    El lento recuento de votos aún no había finalizado el domingo por la noche. En Irlanda del Norte los resultados no se conocerán incluso hasta el martes. Pero, según los sondeos a pie de urna, el porcentaje de participación habría subido tres puntos respecto a 2014, situándose en 37%, con particular implicación por parte del electorado en los distritos pro UE.

    No cabe duda que la gran victoria de Farage en estos comicios -que según los sondeos podría haberse llevado alrededor del 31% de los votos- pondrá más presión en las primarias que debe celebrar ahora el Partido Conservador, que, como estaba previsto, ha cosechado una gran batacazo en las urnas.

    De momento, las mayoría de candidatos que han confirmado su participación en la batalla por ser el próximo primer ministro pertenecen al núcleo duro euroescéptico, como el excéntrico Boris Johnson, favorito en las encuestas, quien ha recalcado que el Reino Unido abandonará la UE, con o sin pacto, el próximo mes de octubre, cuando finaliza la segunda prórroga concedida por los Veintisiete.

    El huracán Farage

    Farage -que guarda estrechos vínculos con Donald Trump- ya consiguió ser el protagonista indiscutible en los comicios de 2014, con su antigua formación, el UKIP -que se llevó el 27% de los votos- arrebatando, como ha pasado ahora, gran número de votantes a los conservadores. Su apoteósico triunfo fue precisamente lo que presionó al entonces primer ministro David Cameron para convocar referéndum sobre la permanencia en la UE. Y así fue como comenzó todo. Tras una polémica campaña cargada de promesas que los propios euroescépticos admitieron luego que eran falsas, los británicos apostaron por la salida del bloque.

    La evolución del populista en los últimos 20 años ha sido imparable. En 1999, el Ukip -formación que fundó y lideró hasta 2016- consiguió sus primeros tres eurodiputados. En 2004, obtuvo 12. En 2009, los asientos subieron a 13. En 2014 vino la gran revolución: 24. Y ahora todo apunta a que volverá a hacer historia con su nuevo proyecto, el Partido del Brexit, que se fundó hace apenas cuatro meses y ya cuenta con más de 100.000 simpatizantes.

    Por otra parte, los otros grandes vencedores de la noche fueron los Liberal Demócratas, pro UE que abogan por un segundo plebiscito, y consiguieron arrebatar gran parte del voto laborista.

    Las formaciones que claramente defienden la permanencia en el bloque -Liberal Demócratas, Verdes y Change UK- no suman más votos que Farage. No obstante, según sondeos a pie de urna, sí un porcentaje lo suficientemente importante para demostrar lo dividido que sigue el país, tres años después del histórico plebiscito.

    El fracaso de los laboristas

    Estaba claro que, como pasara en las recientes elecciones locales, estos comicios europeos iban a convertirse en voto castigo tanto para conservadores como laboristas. Los de Jeremy Corbyn no están beneficiándose todo lo que deberían como oposición de la guerra civil que viven los 'tories'. Y la ambigüedad del veterano político respecto al discurso europeo le está pasando factura.

    Los grandes perdedores fueron los europeístas Change UK, creado por exlaboristas y ex 'tories' de centro que abandonaron sus filas en febrero al considerar que los partidos mayoritarios habían virado demasiado a la izquierda y derecha respectivamente. Las dimisiones causaron entonces un terremoto en Westminster. Pero los sondeos ya habían vaticinado su fracaso.

    En cualquier caso, los resultados de las europeas no podrían extrapolarse a unas generales anticipadas, escenario más que probable antes de que finalice el año. Entre otras cosas, porque el sistema electoral es distinto. Sin ir más lejos, Farage ha intentado sin éxito hasta en siete ocasiones conseguir escaño en Westminster.

    La pregunta es: ¿qué papel tendrán ahora los eurodiputados británicos en el proceso del Brexit? No mucho, la verdad. La batalla real está en Westminster, donde sus señorías han rechazado ya hasta en tres ocasiones el Acuerdo de Retirada que May cerró el año pasado con los Veintisiete. Bruselas ya ha advertido al que se convierta en nuevo inquilino de Downing Street que el pacto no volverá a negociarse.

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