Zelenski, nuevo líder de ucrania

Lengua y pasaportes rusos: los primeros retos del cómico convertido en presidente

Apenas tres días después de las elecciones, Putin anunció un plan para otorgar la ciudadanía rusa por la vía exprés a los residentes prorrusos del este de Ucrania

Foto: Vladímir Zelenski saluda durante su participación en un debate en el estadio Olímpico de Kiev, Ucrania. (EFE)
Vladímir Zelenski saluda durante su participación en un debate en el estadio Olímpico de Kiev, Ucrania. (EFE)

Una semana después de su aplastante victoria en las urnas, el presidente electo de Ucrania, Vladímir Zelenski, se enfrenta a sus primeros quebraderos políticos tanto dentro como fuera del país. Las polémicas decisiones sobre el uso obligatorio de la lengua ucraniana y la oferta de pasaportes rusos a la población del país conforman el espinoso escenario para el nuevo mandatario incluso antes de ser investido.

Originario del sureste del país -de mayoría rusoparlante e inmerso en un prolongado conflicto aupado por Rusia-, Zelenski suele alternar el uso del ruso y el ucraniano en sus apariciones públicas, por lo que ni el actual mandatario ucraniano, Petró Poroshenko, ni el presidente ruso, Vladímir Putin, se lo están poniendo nada fácil. Apenas tres días después de las elecciones, Putin anunció un plan para otorgar la ciudadanía rusa por la vía exprés a los residentes prorrusos del este de Ucrania para “defender sus derechos”.

Lejos de retractarse ante la enérgica condena internacional y los llamamientos a recrudecer las sanciones contra Moscú, Putin sugirió este sábado extender la oferta a todos los ucranianos y no sólo a los residentes de las zonas azotadas por el conflicto. Aunque el mandatario ruso aseveró que con esta disposición no pretende “crear ningún problema a las nuevas autoridades ucranianas”, el gesto ha sido recibido en Ucrania como un acto de provocación.

Kiev estima que esto puede servir como excusa para una futura intervención militar rusa en esta región o para que los enfrentamientos deriven en conflictos congelados semejantes a los de las separatistas regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur o la moldava Transnistria, en las que Rusia entregó unilateralmente su nacionalidad a los separatistas locales.

En un comunicado divulgado hoy en Facebook, Zelenski aconsejó a las autoridades rusas que “no perdieran el tiempo tratando de seducir a los ciudadanos ucranianos con pasaportes de la Federación Rusa” y puso en duda que muchos quisieran convertirse en el “nuevo petróleo” del régimen vecino. El presidente electo criticó la falta de libertades y derechos humanos en Rusia, al tiempo que erigió a Ucrania como “un ejemplo de democracia para los países postsoviéticos”.

Zelenski utilizó un lenguaje combativo. “No debe usar con Ucrania y los ucranianos el lenguaje de las amenazas, la presión militar y económica”, afirmó tras denuciar que la medida no propiciaba el cese de las hostilidades en el Donbás. No obstante, también tendió la mano al diálogo: “Estamos dispuestos a discutir nuevas condiciones para la coexistencia entre Ucrania y Rusia. La normalización de las relaciones sólo puede ser posible tras la completa desocupación del Donbás y de Crimea”.

Por su parte, el actual presidente ucraniano, Poroshenko añadió más leña al fuego en su batalla personal contra lo que considera “siglos de total rusificación”. El mandatario ucraniano saliente consiguió la aprobación en el Parlamento de una polémica ley sobre la obligatoriedad del uso de la lengua ucraniana en los órganos del poder y en todos los ámbitos de la vida pública que ha levantado ampollas entre la población rusoparlante del país.

Un soldado ucraniano observa desde unos prismáticos mientras otro monta guardia a sus espaldas, en Lugansk, Ucrania. (EFE)
Un soldado ucraniano observa desde unos prismáticos mientras otro monta guardia a sus espaldas, en Lugansk, Ucrania. (EFE)

Poroshenko, quien ofreció su ayuda a Zelenski para una transición sin problemas, se apresuró a recalcar que la aprobación de la ley tan solo cuatro días después de las elecciones fue planeada precisamente para no interferir con la campaña electoral. Aunque Zelenski apoya el ucraniano “como única lengua estatal en Ucrania”, sostiene que “el Estado debería promover el desarrollo de la lengua ucraniana creando incentivos y ejemplos positivos en lugar de prohibiciones y castigos”.

La primera semana del nuevo presidente ha estado marcada por una notable invisibilidad ante la prensa. Zelenski no ha dado declaraciones a los medios de comunicación, sino que ha elegido las redes sociales para emitir dos comunicados y un par de vídeos como reacción a las cuestiones de los pasaportes y la lengua. Su primera reunión con un mandatario internacional fue a puerta cerrada con el ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Linas Linkevicius, con quien habló sobre la lucha anticorrupción.

El paso dado por Moscú y las divisiones internas son ya una prueba de fuego para el nuevo presidente, quien está en el punto de mira tanto por su aplastante victoria electoral como por su inexperiencia política.

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