EL PARLAMENTO HELENO EXIGE REPARACIONES

Los nazis entran en la precampaña: ¿se verán Grecia y Alemania en el tribunal de la Haya?

Atenas ya ha reclamado en los últimos años una compensación por esta destrucción, a su juicio responsable del atraso industrial y económico que durante décadas ha arrastrado el país

Foto: Manifestantes con uniformes nazis en una protesta contra la visita de la canciller Angela Merkel a Grecia, en octubre de 2012 (Reuters).
Manifestantes con uniformes nazis en una protesta contra la visita de la canciller Angela Merkel a Grecia, en octubre de 2012 (Reuters).

Esta semana una votación en el Parlamento heleno establece la obligación de que el Gobierno, ya sea el de Alexis Tsipras o los posteriores, a iniciar la petición de reparaciones a Berlín por las atrocidades cometidas por la invasión nazi en Grecia, que comenzó en 1941.

Atenas ya ha reclamado insistentemente en los últimos años una compensación por esta destrucción, a su juicio responsable del atraso industrial y económico que durante décadas ha arrastrado el país con respecto a otras naciones europeas. En los peores momentos de la crisis, cuando más apretaba Alemania y la troika, el tema surgía de nuevo con fuerza.

Un segundo pago

Es cierto que Alemania ya indemnizó en el pasado a algunas víctimas de esta ocupación y ya restituyó una fracción del préstamo forzoso que dio el Banco de Grecia a Hitler a un 0% de interés. En 1960 la entonces Alemania Occidental pagó a Grecia 115 millones de marcos alemanes por ese concepto. Muy lejos de los 476 millones de marcos que el Führer exigió entonces al doblegado gobierno heleno, y que sirvieron entre otras cosas para su campaña en el norte de África.

Grecia, que reclama entre 279.000 y 300.000 millones de euros (su deuda pública es de 350.000 millones), recuerda la terrible destrucción que supuso la entrada alemana en el país, que se prolongó hasta 1944: el 80% de la industria fue destruida, el 28% de las infraestructuras también, y entre el 7 y el 11% de la población fue exterminada. Ya fuera en campos de concentración o por la enorme hambruna que la Alemania nazi infligió a los griegos.

Los locales fueron resistentes feroces, en gran parte por la fuerza del partido comunista y la ayuda de la escarpada geografía del país

Los locales fueron resistentes feroces, en gran parte por la fuerza del partido comunista y la ayuda de la escarpada geografía del país. Los nazis lo pagaron con los civiles, a los que acusaban de ayudar a los partisanos. En parte esta resistencia obligó a la Wehrtmacht a desviar efectivos que le hubieran servido para tener más opciones en la desastrosa campaña rusa.

La brutal subyugación de Grecia, a pesar de su pequeño tamaño, fue una pieza clave en el ascenso y la posterior caída de los nazis. Los aliados, sin embargo, al acabar la guerra, apartaron a Atenas del proceso de paz y apoyaron a diversos gobiernos ultras de derecha en el país ante la amenaza del ascenso del comunismo. Las reclamaciones cayeron en el olvido. La resolución del Parlamento griego es muy relevante porque es la primera en mucho tiempo que se aprueba con tan amplia mayoría y sin insultos o exabruptos de parte de Gobierno y oposición a la bancada contraria.

Un deber "histórico"

Este tema, aunque muy controvertido fuera de Grecia, genera un consenso interior que pocos despiertan. Tsipras volvía a destacar que era el deber histórico de Grecia reclamar ese dinero y el líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, afirmó también que un eventual Ejecutivo conservador también mantendría la reclamación. Fue un debate de guante blanco, en el que apenas disonó la voz del partido nazi Amanecer Dorado, que se opone a pedir el dinero a Alemania. Una tregua bañada en dolor para los partidos políticos, que ven cómo se aproxima una campaña electoral que debería culminar en octubre con la celebración de elecciones legislativas.

La Historia, en este caso, rema en contra de Grecia. Las esperanzas de que este proceso llegue a resolverse a favor del Gobierno heleno son bastante escasas. El derecho internacional puede deparar muchos giros inesperados porque muchas veces no hay precedente de las demandas, pero casos anteriores que contaban con todas las pruebas y evidencias a favor acabaron rechazados.

Un ejemplo paradigmático es el de la masacre de Dístomo, a apenas 20 kilómetros de la mítica Delfos, una localidad que en 1944 contaba con unos miles de habitantes. Ese año, como “represalia” por un ataque a un convoy por parte de los partisanos, la 4ª División Polizei Panzergrenadier SS entró, con Fritz Lautenbach, a sangre y fuego, asesinando casa por casa a civiles, mujeres y niños, con una brutalidad que aún relatan con terror en los ojos los supervivientes de aquello. Más de 200 personas perecieron bajo el fuego y la bayoneta de las tropas de Lautenbach.

Tras el incidente incluso la policía militar alemana inició una investigación que concluyó que el ataque al convoy no se había dado desde Dístomo, y Lautenbach admitió que se había propasado en su actuación, yendo mucho más allá que las órdenes recibidas. Fue declarado inocente.

Guerra en los tribunales

Cuatro de las víctimas de esta masacre iniciaron un proceso para pedir reparaciones a Alemania por este crimen. En 1997 los tribunales griegos confirmaron que debían recibir 28 millones de euros. El Ministerio de Justicia griego bloqueó entonces la reclamación ante los tribunales internacionales a Alemania.

Las víctimas no se rindieron y se presentaron ante los tribunales alemanes para reclamar esa compensación, algo que recharazon las cortes germanas en todas las instancias basándose en un tratado bilateral de 1961 que regula las relaciones sobre demandas judiciales entre los dos países.

Varios años después, en 2008, recibieron una buena noticia cuando un tribunal italiano les otorgó una propiedad de una organización dependiente del Estado alemán cerca del lago Como a modo de reparación.

Una decisión que no gustó en Berlín, que acudió a La Haya para revertirla. La Corte Internacional de Justicia dijo en 2012 que Italia había conculcado los derechos de Alemania. En aquel juicio Grecia, cuyo primer ministro era Yorgos Papandréu, se presentó como apoyo a las víctimas.

En total durante la ocupación los alemanes ejecutaron a 21.000 griegos, los italianos unos 9.000 y los búlgaros unos 40.000, cada uno en su zona de influencia, aunque las áreas más afectadas fueron el centro y el norte del país. El resto de Grecia sufría mientras tanto una terrible hambruna que dejaba muertos a decenas en las calles. Las fuerzas del Eje atacaron en operaciones parecidas a las de Dístomo más de 1300 localidades. Más de 800 fueron borradas del mapa.

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