UNA DESGRACIA 'OPORTUNA'

El incendio de Notre Dame da una tregua a Macron: ¿cuánto durará la unión en Francia?

Las primeras horas tras la conmoción por el drama provocaron una pausa en la batalla política cotidiana. todos los mensajes se concentraban en la desolación por las llamas

Foto: El presidente de Francia, Emmanuel Macron, habla con los bomberos que trabajan en Notre Dame. (EFE)
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, habla con los bomberos que trabajan en Notre Dame. (EFE)

Emmanuel Macron se encontraba aislado en su despacho para poder concentrarse en la grabación de su mensaje. El discurso más importante en sus tres años de mandato, el que estaba destinado a calmar la revuelta de los chalecos amarillos y a detallar las medidas que el presidente iba a proponer tras su tour de Francia al encuentro de los ciudadanos. El incendio de Notre Dame provocó la cancelación de la emisión televisada.

Macron y el secretario general del Elíseo, Alexis Kohler, presenciaron las imágenes de la caída de la aguja de Notre Dame en la pequeña pantalla. No tenía ningún sentido emitir su alocución, ante el drama que estaba concitando la atención de toda Francia y buena parte del mundo.

El incendio de Notre Dame da una tregua a Macron: ¿cuánto durará la unión en Francia?

La catástrofe es de tal dimensión para los franceses que no hay que señalar- de momento- afirmaciones de degenerados – algunos con chaleco amarillo- como los que en su momento atribuyeron al gobierno el atentado de Estrasburgo para desviar la atención sobre la protesta.

Las primeras horas tras la conmoción por el drama provocaron una pausa en la batalla política cotidiana. Desde la extrema izquierda a la extrema derecha, todos los mensajes se concentraban en la desolación por las llamas que derretían el tejado de la Catedral. Jean -Louis Melenchon, líder de la Francia Insumisa, estaba de acuerdo en la necesidad de hacer una pausa política de 24 horas: “Macron haría bien en callarse, el incendio de Notre Dame nos acuchilla el espíritu a todos”, tuiteó. Macron no necesitó seguir su consejo.

La tristeza marcaba todavía esta mañana los sentimientos y nadie se atrevía a mencionar de manera crítica el discurso escrito, grabado, pero abortado del presidente. Macron no sueña de todos modos con que la consternación de los franceses por las heridas de Notre Dame puedan darle muchos días de tranquilidad.

[Siga en directo la última hora del incendio]

El presidente iba a anunciar medidas que respondieran al Gran debate Nacional que ha durado semanas. Más de un millón de sugerencias han sido recogidas en ayuntamientos y otras instituciones. La prensa francesa hablaba del mensaje de “la última oportunidad para el presidente”.

No se trataba de dirigirse solo a una minoría de franceses que desde noviembre desfilan en París y otras ciudades de Francia, sino de ofrecer un cierto cambio sin torcer el rumbo de las reformas prometidas, atendiendo, eso si, a los más necesitados. “Decisiones potentes y concretas”, según el propio Primer Ministro, Edouard Philippe. “Una segunda oportunidad”, según el presidente del Senado y miembro de Los Republicanos, Gerard Larcher.

Bomberos en la puerta de la catedral. (EFE)
Bomberos en la puerta de la catedral. (EFE)

La grabación del mensaje permanece ahora en el Elìseo a buen recaudo, esperando el mejor momento, o quizá para siempre, si Macron prefiere reescribir su texto. En todo caso, sus propuestas permanecen de momento en secreto, aunque algunas fuentes habían lanzado ya algunas pistas.

Aumento de los tramos impositivos, revisión de los nichos fiscales que cuestan más de 100.000 millones de euros, volver a reindexar las pensiones con el aumento de los precios, revisar los salarios de los altos dirigentes del estado y las ventajas de los expresidentes, reducir el IVA de productos de primera necesidad, introducción de una parte de proporcionalidad en el sistema electoral, dar validez y consideración al voto en blanco…

Nada sobre el referéndum de iniciativa ciudadana ni sobre la recuperación del impuesto a las grandes fortunas, según habían dejado entender los allegados del presidente. En todo caso, Macron debería anunciar medidas suficientes para calmar la ira de la calle, pero también de muchos franceses que no participan en protestas callejeras pero que le han dado la espalda, según muestran los sondeos.

En todo caso, Emmanuel Macron lo dijo claro desde el inicio de la crisis amarilla. No se pueden exigir bajadas de impuestos al tiempo que se piden más ayudas públicas. Los 10.000 millones ofrecidos en enero para frenar la protesta amarilla pesan ya sobre los déficits públicos. Los franceses están obligados a ver reducido el gasto social si quieren pagar menos impuestos.

Macron no tiene mucho interés en retardar su mensaje. La conmoción por el drama de Notre-Dame durará unas horas más, pero no servirá de bálsamo ni a los ciudadanos ni a una oposición que, por su parte, no ha sabido tampoco aprovechar las dificultades del gobierno.

El discurso del presidente estaba destinado también a frenar los ánimos de los apoyos a los manifestantes que habían previsto un pulso de hierro el 20 de abril y el 1 de mayo. 'Blackblocs' de toda Europa han sacado ya su billete para esas fechas. Se trataría de participar en una especie de apocalipsis de destrucción final.

Para Emmanuel Macron, las esperanzas de mejora frustradas de muchos de sus ciudadanos los ciudadanos y la ira de algunos manifestantes podrían marcar el tramo final de su campaña para las elecciones europeas. Marine Le Pen le disputa el podio y sufrir una derrota ante su principal rival supondría un golpe psicológico brutal en Francia y un descalabro de su imagen en una Unión Europea que empieza ya a tomar decisiones sin tener muy en cuenta su opinión.

Europa
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