NO CEDE A LAS EXIGENCIAS DE LOS CHALECOS

Un Macron sin margen de error presenta hoy su plan para transformar Francia

Se esperan reformas en lo fiscal, los privilegios, las instituciones... La Francia más desfavorecida exige un cambio de rumbo en las políticas de Macron, acusado de gobernar por y para los ricos

Foto: El presidente francés, Emmanuel Macron (c), habla con la prensa tras una cumbre especial de la Unión Europea sobre el Brexit, en Bruselas. (EFE)
El presidente francés, Emmanuel Macron (c), habla con la prensa tras una cumbre especial de la Unión Europea sobre el Brexit, en Bruselas. (EFE)

Emmanuel Macron anunciará, este lunes a las 20h, “decisiones fuertes y concretas” para poner fin a la crisis que planea sobre su mandato desde el pasado mes de noviembre. El 9 de abril, tras la clausura del Gran Debate Nacional (GDN), el primer ministro francés, Édouard Philippe, evocaba así la tan esperada alocución del presidente de la República. ¿Qué decisiones? Mientras los interrogantes se multiplican en torno a la intervención del jefe de Estado, Macron apuesta por el hermetismo, consciente del estrecho margen de error que le separa de avivar o sosegar la crisis protagonizada por los chalecos amarillos.

“Bajo presión, Macron pule sus anuncios”; “Emmanuel Macron quiere dar un gran golpe”; “En el Elíseo, últimos preparativos antes de la alocución”; con estos titulares la prensa francesa evoca, sin poder dar excesivos detalles, la esperada intervención de Macron. Según el propio comunicado del Elíseo, el presidente de la República “se dirigirá a la Nación (…) anunciará los proyectos de acción prioritarios (…) Y avanzará las primeras medidas concretas en respuesta a las preocupaciones reveladas en el marco del Gran Debate Nacional”.

El interrogante sobre la fecha elegida por Macron para desvelar el paquete de medidas que protege, por ahora, con tanto recelo, se disipaba así con un breve comunicado, sin ninguna pista, ni detalle, que pueda ensombrecer de antemano su discurso.

A pesar de la prudencia del Elíseo, las grandes líneas del arbitraje concebido por Macron han terminado por filtrarse en los medios. Se trataría, según una persona cercana al presidente interrogada por 'Le Monde', de cinco “reformas” que girarían en torno a “lo fiscal, lo social, los privilegios, las instituciones y la vida cotidiana”. En este mismo sentido, 'Le Figaro' menciona la instauración de un nuevo tríptico ideado por el propio presidente y basado en la “justicia social, fiscal y territorial”.

Medidas destinadas a solventar “la crisis de resentimiento”, como la definen ciertos miembros del Ejecutivo, encarnada por los chalecos amarillos. Desde su primera movilización a nivel nacional el pasado 17 de noviembre, este movimiento inédito no ha dado tregua a la presidencia de Macron. Ni el Gran Debate Nacional, ni la retirada de la subida de los impuestos sobre los carburantes -en el origen de la protesta ciudadana-, han conseguido poner fin a las manifestaciones que se repiten cada sábado, con mayor o menor alcance, especialmente en París, pero también en otros puntos del territorio francés.

A la vista de la convocatoria de una nueva jornada de movilización prevista para el próximo 20 de abril, parece que la intervención de Macron tampoco conseguirá extinguir la cólera ciudadana. En primera plana política, social y mediática desde hace cinco meses, la contestación popular se ha convertido en un verdadero rompecabezas para Macron y su Ejecutivo.

Tras tres meses de consulta ciudadana organizada en torno al Gran Debate Nacional, cuyo coste asciende a 12 millones de euros, la intervención deMacron adquiere vital importancia: sus medidas demostrarán si las contribuciones de los franceses -1,5 millones de franceses han participado en el GDN-, sus quejas y propuestas, han sido atendidas o bien han caído en saco roto vis-à-vis del presidente.

“Si Macron es capaz de demostrar que ha escuchado y comprendido las necesidades y reivindicaciones del país, entonces podrá inaugurar una segunda etapa del quinquenio que sería serena y le permitiría transformar Francia con profundidad”, analizaba, el sábado 13 de abril, Clément Viktorovitch, profesor de Ciencias Políticas en Sciences-Po París, en la radio France 3.

Si bien son muchas las incógnitas que planean sobre el inminente discurso del jefe de Estado, las apuestas y vaticinios no se han hecho esperar. Según miembros del entorno de Macron citados por 'Le Figaro', el presidente rechazará dos de las principales reivindicaciones de los chalecos amarillos: la creación de un referéndum de iniciativa ciudadana (RIC) y la disolución de la Asamblea Nacional con el objetivo de reestructurar el panorama político.

Sea como fuere, la intervención pública de Macron, la primera desde el mensaje dirigido a la Nación el pasado 31 de diciembre, ha conseguido captar la atención de propios y extraños. Su éxito o fracaso se juega en un terreno donde no queda margen de error: se trata, en definitiva, de la simple percepción de la opinión pública. Aquejada de la pérdida de poder adquisitivo, la Francia más desfavorecida espera un cambio de rumbo en las políticas de un presidente acusado de gobernar por y para los ricos.

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