11 ministros podrían hacer frente hoy a la premier

Los seis planes alternativos que buscan romper el bloqueo de una May acorralada

Un grupo de influyentes diputados de diferentes formaciones presentarán este lunes una enmienda donde se plantean hasta seis opciones distintas, que van desde revocar el Brexit a la salida 'dura'

Foto: Pancarta denominando a Theresa May enemiga del pueblo durante la marcha anti-Brexit de este sábado. (EFE)
Pancarta denominando a Theresa May "enemiga del pueblo" durante la marcha anti-Brexit de este sábado. (EFE)

El barco se hunde. Y aunque en la última cumbre europea los Veintisiete intentaron echar un flotador, el impacto contra el iceberg fue irremediable. Theresa May ya no sabe cómo hacer frente a todo el agua que va entrando en el camarote. La premier ha pasado el fin de semana en Chequers, manteniendo reuniones con Brexiteers seniors, entre ellos, Boris Johnson y Jacob Rees-Mogg, en su intento por sacar adelante in extremis el Acuerdo de Retirada. Históricamente, la casa de campo que tiene a su disposición el primer ministro es para el disfrute. Pero en la práctica, siempre se convierte en el centro neurálgico cuando existe crisis de Gobierno, como es el caso.

Los rumores sobre diferentes complots para obligar a la líder tory a presentar su renuncia cobran cada vez más fuerza. Según The Times, hasta once ministros están preparados para hacerle frente en la reunión de Gabinete de este lunes. Si se niega a dejar su puesto, podrían renunciar de forma masiva o “pedir su cabeza” públicamente.

El plan sería nombrar a un líder interino provisional que saque adelante el Brexit hasta elegir el nuevo responsable de partido en otoño. El que más apoyos tendría para interino es el eurófilo David Lidington, a efectos prácticos actual vice primer ministro. Aunque el responsable de Medioambiente, el euroescéptico Michael Gove, o ministro de Asuntos Exteriores, Jeremy Hunt, (que hizo campaña por la permanencia, pero ha ido acercando posturas con los Brexiteers) también suenan en las quinielas.

Tanto Lidington como Gove salieron este domingo públicamente en defensa de May asegurando que “no es el momento de cambiar ahora de capitán de barco”. Pero el responsable de la cartera del Brexit, Stephen Paul Barclay, no escondió su frustración y recalcó que, si el pacto no es ratificado, el escenario de unas elecciones generales anticipadas es cada vez más probable. Por una parte, algunos diputados tories aseguran que podrían respaldar el documento -rechazado ya en dos ocasiones en la Cámara de los Comunes- siempre y cuando May renuncie a su puesto. Aunque otros apuntan que ni siquiera así hay posibilidades de sacarlo adelante.

Está previsto que sus señorías se pronuncien de nuevo sobre el convenio este martes o miércoles. La premier ha advertido por carta a los parlamentarios que no habrá votación si no hay garantías de aprobarlo. Con todo, son ya tantas veces las que ha cambiado de parecer, llevando a cabo planes que previamente había rechazado de manera tajante, que ya no cuenta con ningún tipo de credibilidad a ambos lados del Canal de la Mancha.

Sin duda alguna, la promesa con mayúsculas que ha incumplido es la propia fecha del Brexit. “Sacaré al Reino Unido de la UE el 29 de marzo de 2019”, repitió por activa y pasiva durante estos últimos dos años. Pero ya no habrá divorcio a finales de mes.

Theresa May asiste a la iglesia con su marido este domingo en High Wycombe, Inglaterra. (Reuters)
Theresa May asiste a la iglesia con su marido este domingo en High Wycombe, Inglaterra. (Reuters)

Seis alternativas

Los Veintisiete han decidido que habrá prórroga hasta el 22 de mayo si la Cámara de los Comunes logra ratificar pacto de salida. Si no fuera aprobado, Londres debe decidir antes de las once de la noche del 12 de abril qué hoja de ruta quiere tomar. Podría salir del bloque sin convenio o apostar por una prórroga larga que le obligara a participar en las próximas elecciones europeas de mayo. También podría revocar el artículo 50 para cancelar el Brexit, tal y como pide una petición ciudadana firmada ya por más de cinco millones de personas. Por cierto, que quien planteó la solicitud ha recibido amenazas de muerte.

Este lunes, May tendrá que comparecer ante sus señorías en el que se prevé un intenso debate. El malestar es generalizado tras el mensaje que la premier mandó la semana pasada a la nación en el que, en su fallido intento de lograr el apoyo ciudadano, culpó a los diputados de la falta de avances con el Brexit. “Fue la actuación más inepta de todos los tiempos”, ha llegado a decir de manera anónima uno sus asesores, quien critica cómo el discurso se cargó de un plumazo todos los costosos progresos alcanzados en los últimos días en la Cámara Baja.

El primer gran escollo es poder celebrar la propia votación. El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, advirtió que el Acuerdo de Retirada no podría presentarse de nuevo si no había “cambios sustanciales”. Se ha llegado a plantear incluso la intervención de Isabel II como jefa de Estado. Aunque se espera que el llamado Mr. Speaker de su beneplácito debido a la “excepcionalidad de las circunstancias”.

La premier pedirá encarecidamente el apoyo al pacto. Pero, ante las pocas posibilidades que tiene de éxito, un grupo de influyentes diputados de diferentes formaciones -entre ellos el tory Dominic Grieve y el laborista Hilary Benn- presentarán este lunes una enmienda donde se plantean hasta seis opciones distintas: la revocación del artículo 50 (que supondría la cancelación del Brexit); celebrar otro plebiscito; aprobar el pacto dejando al Reino Unido dentro de la unión aduanera; aprobar el pacto dejando al Reino Unido dentro de la unión aduanera y el mercado único; apostar por un acuerdo de libre comercio al estilo de Canadá; salir del bloque sin ningún convenio.

Las enmiendas no son legalmente vinculantes, es decir, el Ejecutivo no tiene ninguna obligación de cumplir con el deseo de sus señorías. Sin embargo, si el pacto vuelve a ser rechazado, las opciones que previamente hubieran contado con más respaldo ayudarían a redactar el Plan B que May debería presentar a Bruselas, siempre y cuando se apueste por una salida ordenada y con periodo de transición.

En la calle, la ciudadanía está sumida en el hartazgo por un divorcio que no avanza y tiene prácticamente paralizado al resto de ministerios. El sábado pasado, más de un millón de personas, según los organizadores de “Put It To The People”, salieron a la calle para pedir un segundo referéndum en la que fue la marcha más concurrida de la historia reciente del Reino Unido.

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