busca una tercera... o cuarta votación

Prórroga trampa: May no especifica para qué quiere retrasar el Brexit

La Cámara de los Comunes ha aprobado la moción del Gobierno para pedir una extensión. En última instancia, son los Veintisiete los que deben dar su visto bueno, por unanimidad

Foto: Theresa May. (EFE)
Theresa May. (EFE)

Prórroga para el Brexit. Eso sí, una solicitud a la UE llena de ambigüedades porque, de otra manera, no cumpliría con el sello que últimamente caracteriza a Westminster. La Cámara de los Comunes ha aprobado este jueves la moción del Gobierno para pedir una extensión: 412 votos a favor frente a 202 en contra (entre ellos, por cierto, hasta ocho miembros del Gabinete).

En última instancia, son los Veintisiete los que deben dar su visto bueno, por unanimidad, para cambiar el calendario de una salida fijada ahora para el 29 de marzo. Bruselas ha advertido en varias ocasiones que Londres debe presentar una hoja de ruta que justifique cualquier alteración. Y aunque apenas quedan dos semanas para que se cumplan los plazos, la premier Theresa May aún no tiene completamente definido su plan.

Un equilibrio delicado

La moción que presentó este jueves a la Cámara Baja está redactada de la siguiente manera: si logra ratificarse el Acuerdo de Retirada antes del miércoles 20 de marzo, se solicitará una prórroga sólo hasta el 30 de junio. Si no, habrá extensión más larga que obligará al Reino Unido participar en las elecciones europeas de mayo.

En definitiva, aunque el pacto de salida ha sido rechazado ya hasta en dos ocasiones (la última este mismo martes), la premier -constante como pocas- realizará un tercer intento, previsiblemente el martes. Hay muchos rumores que apuntan incluso a una cuarta votación antes de que finalice el mes, aunque de momento nada confirmado de manera oficial.

La pregunta es: ¿qué opciones tiene de éxito? Por una parte, la extensión más allá de junio preocupa a una parte importante de los conservadores euroescépticos. Y en este sentido es importante analizar los números: 112 diputados tories han votado a favor de retrasar el Brexit frente a 188 tories que han votado en contra. En definitiva, May ha conseguido sacar adelante su moción gracias a los votos de 236 laboristas.

Movimientos en la derecha

En las últimas semanas, ha habido un importante cambio de postura de destacados brexiteers. El caso más notorio es el David Davis, que dimitió como ministro del Brexit precisamente como crítica a la gestión de May y ahora pide apoyarla. No porque le guste el acuerdo negociado. Sino porque realmente ve riesgos importantes en una prórroga que podría dejar al país sine die atrapado en el bloque.

Los norirlandeses del DUP -de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de Theresa May- también parece que están suavizando su postura a fin de encontrar una solución a la polémica salvaguarda con la que se quiere evitar frontera dura en Irlanda. El Fiscal General del Estado, Geoffrey Cox, estaría jugando un papel fundamental en una serie de reuniones donde estaría ofreciendo un mensaje más positivo del que presentó en la Cámara de los Comunes el pasado martes, que para muchos determinó la gran derrota para la premier.

Para garantizar que el Reino Unido no quedará atrapado en el llamado backstop, la clave podría estar ahora en el artículo 62 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, aprobada en 1969, que sostiene que los pactos pueden ser anulados si se da “un cambio fundamental en las circunstancias”. “Mantendremos las conversaciones con el Gobierno porque queremos lograr un acuerdo. Tenemos que concluirlas antes de decidir qué hacemos", admite Arlene Foster, líder del DUP.

Control del Brexit

Analizado desde este punto de vista se podría llegar a pensar, por tanto, que May cuenta aún con posibilidades. Sin embargo, por otra parte, es también relevante el ajustado resultado obtenido este jueves por una enmienda presentada por un grupo de diputados de diferentes partidos. Capitaneados por el laborista Hilary Benn solicitaban que la Cámara de los Comunes arrebatara al Gobierno el control del tortuoso proceso para que fueran los diputados quienes pudieran presentar propuestas alternativas al pacto que May insiste en meter con calzador. La enmienda obtuvo 314 votos en contra frente 312 a favor.

Aun así, si antes del próximo miércoles el acuerdo vuelve a ser rechazado, la Cámara Baja tendrá dos semanas para decidir los próximos pasos a seguir en el tortuoso proceso del Brexit, tal y como explicó el ministro del Gabinete, David Lidington.

Si antes del próximo miércoles el acuerdo vuelve a ser rechazado, la Cámara Baja tendrá dos semanas para decidir los próximos pasos

El tory, que a efectos prácticos es el viceprimer ministro, señaló que sus señorías tendrían este plazo de tiempo para votar sobre diferentes alternativas para sacar adelante el proceso, a fin de consensuar un plan mayoritario que pudiera presentarse como justificación a los Veintisiete.

El ministro avisó no obstante de que rechazar de nuevo el pacto gubernamental abriría un “periodo sostenido de incertidumbre” que, entre otras cosas, “dañaría la confianza del público en la política”.

Por lo tanto, a día de hoy, no está aún claro si para el Consejo Europeo del 21 y 22 de marzo, la UE sabrá ya con certeza cuál es la propuesta concreta de Londres o, por el contrario, es Bruselas la que definirá las condiciones de la prórroga y, al presentarlas en Westminster, será cuando la premier apueste por un cuarto intento de lograr aprobar el convenio. En definitiva, un completo caos.

Rechazado el segundo referéndum

Durante la sesión parlamentaria, sus señorías rechazaron por 334 votos en contra frente a 68 a favor la enmienda que abogaba por extender plazos con el fin de celebrar un segundo referéndum. La diputada del Grupo Independiente Sarah Wollaston, que recientemente abandonó el Partido Conservador, fue quien presentó esta iniciativa que, contra todo pronóstico, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, seleccionó para ser sometida a votación.

Era la primera vez que la Cámara Baja se pronunciaba sobre esta cuestión tras el histórico plebiscito de 2016, aunque de forma no vinculante. Y la derrota se daba por hecha, ya que las campañas pro UE People's Vote y Best for Britain -que están a favor de la celebración de un segundo plebiscito- no quieren quemar aún cartuchos y prefieren plantearlo cuando se hayan agotado el resto de opciones para asegurarse el respaldo de los diputados.

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