rebelión, sí o sí

Calma antes de la tormenta del Brexit: las hipótesis que se barajan de cara a la votación

El Parlamento sabe que ha llegado la hora de la verdad. Y las tramas internas se multiplican ante la inminente votación sobre el pacto de salida que May ha prometido para antes del 12 de marzo

Foto: Foto: Reuters
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La calma antes de la gran tormenta. Este el ambiente que se respira en Westminster. Por increíble que parezca, a escasas tres semanas de que se cumpla la fecha de salida del bloque y sin que sus señorías hayan ratificado aún el Acuerdo de Retirada, el Brexit está prácticamente desaparecido de la agenda pública. Es como un elefante de un habitación. Todo el mundo lo ve, pero aparentando que no está, se asume que no existe el problema.

La nueva ola de ataques con cuchillos y los problemas internos en las filas laboristas ante las continuas polémicas antisemitas ocupan estos días las portadas. Pero el nerviosismo está ahí. El Parlamento sabe que ha llegado, esta vez sí, la hora de la verdad. Y las tramas internas se multiplican ante la inminente votación sobre el pacto de salida que Theresa May ha prometido para antes del 12 de marzo, aunque todo el mundo asume que será ese mismo día.

Hay muchos rumores de que la premier viajará el domingo a Bruselas a fin de cerrar las negociaciones que están en curso sobre la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. El polémico backstop fue el principal escollo por el que la Cámara de los Comunes rechazó el enero el acuerdo por una abrumadora mayoría. La líder tory intenta conseguir algún tipo de concesión por parte de los Veintisiete que haga cambiar ahora de opinión a los diputados. Pero las cosas están complicadas.

¿Qué se cuece realmente por los pasillos de Westminster a tan solo unos días de que tenga lugar la votación que puede cambiar para siempre la UE?

  • Todo el mundo pendiente de Geoffrey Cox: el Fiscal General del Estado es el que está llevando todo el peso de esta fase 'in extremis' de conversaciones con Bruselas. Este martes, se reúne de nuevo con Michel Barnier. El núcleo duro euroescéptico demanda un tiempo limitado para el backstop y un mecanismo por el que el Reino Unido pueda salir de manera unilateral. Según 'The Telegraph', en su lugar, Cox estaría intentando negociar la creación de un “árbitro” a la que Londres pueda acudir si, en su momento, quiere abandonar esta salvaguarda, que deja el país en la unión aduanera y a Irlanda del Norte alineada además con el mercado único, sólo para bienes, hasta que se cierre un acuerdo comercial. En su cuenta de Twitter, Cox se ha limitado a decir que aunque la noticia tiene “algo de preciso”, hay detalles “que están muy alejados de la realidad”. “Las negociaciones complejas no pueden llevarse a cabo en público”, matiza.

  • Grandes divisiones en el European Research Group (ERG): El grupo que representa al núcleo duro euroescéptico de las filas tories es el que había dictado prácticamente la agenda de May. Pero ahora sus miembros, aproximadamente 90 diputados de los 314 que tiene el Partido Conservador, están completamente divididos. Alrededor de 20 habrían tomado ya la decisión de votar en contra del acuerdo. Otros consideran que la opción menos mala es apoyar el pacto para evitar ampliación de plazos. Y por último están los que consideran que la prórroga -incluso si se alarga hasta 2020- es el riesgo que hay correr a fin de no ratificar un pacto que, a su juicio, no es beneficioso para el Reino Unido.

  • Panel de expertos: el ERG ha creado, junto con los norirlandeses del DUP -de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría- un panel de nueve abogados euroescépticos que ha solicitado tener al menos con 24 horas de antelación, los cambios que se esperan conseguir en el backstop, para poder analizarlos con lupa. La conclusión a la que llegue este panel de expertos será clave para determinar el apoyo o no a May.

    Cortejos a la oposición. Ante la división de sus filas, May intenta cortejar a los parlamentarios laboristas. El lunes anunció un paquete de ayudas de 1.6 mil millones de libras para los distritos más desfavorecidos y ahora, según la prensa, estaría considerando la solicitud presentada por algunos diputados de la oposición para que, llegado el momento, haya una votación en la Cámara de los Comunes sobre la futura relación con la UE.

  • Rebelión, sí o sí. Muchos dan ya por hecho que el acuerdo no será ratificado. Llegados a este escenario, May ha prometido que habrá una votación el 13 de marzo para decidir si se sale del bloque sin acuerdo y si esta opción tampoco sale adelante, sus señorías votarán el 14 si se solicita una extensión de plazos. El problema es que haga lo que haga, la premier está abocada al fracaso: Si apuesta por “disciplina de partido”, deberá decir a sus filas lo que deben votar. Si se muestra en contra de quitar de la mesa la opción de un divorcio sin pacto -como los Brexiteers demandan-, los miembros pro UE del Gabinete dimitirán. Y viceversa.

  • Nuevas adhesiones al Grupo Independiente. Los rebeldes laboristas y tories que han dejado sus filas para crear un Grupo Independiente -con el objetivo de convertirse próximamente en nuevo partido- asegura que, al menos otros tres conservadores, podrían unirse en los próximos días. Eso dejaría en serios problemas a la ya débil mayoría de tan sólo 8 escaños con la que Gobierna May. Si las cosas se complican (aún más), no se descartan elecciones anticipadas.

  • May ya ha perdido el control: como prueba de que el Gobierno ha perdido el control sobre el Parlamento, el lunes se retiró el Proyecto de Ley de Servicios Financieros, que prepararía a la City para un Brexit sin acuerdo, ante las grandes posibilidades de derrota.

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