marcan la hoja de ruta en la fase final

Los tres requisitos de los euroescépticos para dar su respaldo al acuerdo del Brexit

En esta fase final, la partitura la escribe concretamente un panel de ocho abogados que se propone examinar con lupa los cambios respecto a la salvaguarda irlandesa

Foto: Manifestantes antiBrexit protestan ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)
Manifestantes antiBrexit protestan ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)

Theresa May siempre ha bailado al son que ha dictado el núcleo duro euroescéptico de sus propias filas. Y si verdaderamente quiere cumplir con el calendario oficial del Brexit para abandonar el bloque el 29 de marzo, no le queda otra que seguir obedeciendo el compás. En esta fase final, la partitura la escribe concretamente un panel de ocho abogados que se propone examinar con lupa los cambios respecto a la salvaguarda irlandesa que la premier' espera presentar en los próximos días.

El llamado "backstop" fue el principal escollo por el que el Acuerdo de Retirada fue rechazado el pasado mes de enero en la Cámara de los Comunes, en la que supuso una derrota histórica para la primera ministra británica. Desde entonces, está determinada a conseguir algún tipo de concesión por parte de la UE que haga cambiar de opinión a sus señorías.

May se ha comprometido a celebrar una nueva votación antes del 12 de marzo. Hay rumores incluso de que podría adelantarla a este miércoles para que, en caso de que fracase, pueda volver a repetirla.

Pero los euroescépticos ya han advertido que sólo respaldarán el pacto si se cumplen tres requisitos: que haya un mecanismo legalmente vinculante para poder salir de la salvaguarda irlandesa, que exista una clara ruta de salida de la misma y, por último, una reescritura del documento de asesoramiento legal del Gobierno en términos que no den pie a la ambigüedad.

Estos requerimientos -que el domingo fueron aplaudidos por el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, al definirlos como un esfuerzo para encontrar un “territorio común”- han sido perfilados por el equipo jurídico creado por el llamado Grupo de Investigación Europea (ERG), que aglutina al núcleo duro euroescéptico del Partido Conservador. Su cabecilla, Jacob Rees-Mogg, también ha incluido en el panel a representantes de los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de May.

Desde que la semana pasada la 'premier' abriera, por primera vez, las puertas a una posible ampliación de plazos, Rees-Mogg, ha suavizado su discurso, aparcando sus exigencias de retirar por completo el "backstop". Ahora asegura que “sería razonable” un “mero apéndice al tratado” en el que se estableciera “que esa disposición tenga un tiempo limitado y breve”.

El problema es que sus demandas siguen estando muy lejos de las concesiones que está dispuesta a realizar Bruselas y muchos de los euroescépticos además ya no se sienten representados por carismático político al que, en privado, acusan de estar simplemente allanando su candidatura para liderar la formación cuando se presente la ocasión.

Lo cierto es que los "brexiteers" están completamente divididos. Muchos siguen insistiendo en que votarán en contra del pacto y para algunos, la única opción que tendrían de respaldar a May, es que ésta presente su dimisión antes de verano para que sea otro primer ministro quien comience a negociar, sin demora, la nuevas negociaciones respecto a las futuras relaciones con el bloque.

En definitiva, a menos de un mes para que se cumpla la fecha del Brexit, nada parece estar asegurado. Según con quien uno hable estos días en Westminster se saca una u otra conclusión. Es más, muchos no descartan aún la posibilidad de que finalmente todo termine con un divorcio caótico.

Contra la extensión de plazos

“La gente piensa que no puede suceder porque el resultado sería muy malo. Pero a veces las personas no actúan racionalmente y el Reino Unido a menudo ha sobreestimado la disposición de la UE a comprometerse”, asegura a El Confidencial una personas del círculo político británico. Adelantándose a la que podría ser otra gran humillación, la 'premier' ha anunciado que si no hay consenso a favor del documento antes del 12 de marzo, los diputados podrán votar, como muy tarde el 13 de marzo, sobre si quieren una retirada del bloque sin acuerdo. Y en caso de que esa segunda opción tampoco prospere, podrán decidir, el 14 de marzo, si solicitan una prórroga del Brexit, que sólo será posible si los Veintisiete la apoyan por unanimidad.

Los 'brexiteers' están cada vez más preocupados de que, si no apoyan el pacto, podría haber una extensión. Pero eso no necesariamente significa que votarán por un acuerdo antes del 12 de marzo. La fecha límite real parece haberse retrasado hasta finales de junio”, recalca la misma fuente.

La primera ministra británica, Theresa May, en la Conferencia de Crecimiento y Oportunidades Jordanas, en Londres. (EFE)
La primera ministra británica, Theresa May, en la Conferencia de Crecimiento y Oportunidades Jordanas, en Londres. (EFE)

Aunque las próximas elecciones europeas se celebran en mayo, la nueva Eurocámara no se constituye hasta el 2 julio, por lo que May podría apurar los plazos unas semanas más. Pero si para julio el Reino Unido continúa en el bloque, tal y como advierte la 'premier', “se defraudará a todos aquellos que en 2016 votaron por el Brexit”.

Por su parte, el Partido Laborista también ofrece cada día señales de división interna. La última ha venido de mano de la diputada Corline Flint, quien estima que hay alrededor de 70 laboristas que no estarían de acuerdo con la nueva postura de la formación de respaldar un segundo referéndum. La parlamentaria insta al líder del partido, Jeremy Corbyn, a dejar a los diputados que “voten libremente” cuando llegue el momento y no estén obligados a apoyar otro plebiscito.

¿Y el segundo referéndum?

Tras fracasar a la hora de forzar elecciones anticipadas y conseguir el apoyo de sus señorías a su plan del Brexit -que pasa por dejar al Reino Unido dentro de una unión aduanera y alineado con mercado único-, Corbyn ofrece ahora su apoyo a una segunda consulta.

En este sentido, podría apoyar la enmienda que los diputados laboristas Peter Kyle y Phil Wilson presentarán cuando tenga lugar la votación del pacto. Los parlamentarios proponen que los laboristas se abstengan para que el Acuerdo de Retirada pueda ratificarse si May se compromete a someterlo luego a referéndum.

En cualquier caso, a pesar de la presión de la bases, el veterano político no está personalmente convencido con un nuevo plebiscito. Y, a día de hoy, tampoco existe una mayoría en la Cámara de los Comunes para respaldar estar opción. Por lo que, si finalmente hay ampliación de plazos, muchos analistas consultados por este diario consideran que sería más probable unas elecciones anticipadas.

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