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Los puentes están rotos: Bruselas no confía en May y espera una solución de Westminster

La UE se enfrenta a un problema que cada vez arrastra más consecuencias: Bruselas no confía en May pero el Parlamento no ofrece soluciones

Foto: Una protesta proeurope ante el Parlamento británico (EFE)
Una protesta proeurope ante el Parlamento británico (EFE)

No queda confianza a este lado del canal. El problema para la UE es que ya no sabe si gastar energías en negociar con Theresa May porque no tiene claro que las promesas que hace la primera ministra británica vayan a servir de algo cuando vuelva a Londres, y la votación de esta semana, en la que Westminster ha rechazado su plan B de renegociar con Bruselas cambios legales vinculantes al Acuerdo de Retirada, negados por parte europea, ha demostrado que esta teoría es cierta.

Una fuente diplomática explica que nadie busca ahora mismo en Bruselas un acuerdo a nivel personal con May. ¿La razón? Porque sencillamente su palabra no vale mucho. Consideran que May “lo ha puesto fácil” a la hora de no confiar en ella porque no ha tenido “habilidad” a la hora de negociar con la Unión Europea, lo que le ha restado “credibilidad” a esta altura de las conversaciones.

Última reunión entre Theresa May y Jean-Claude Juncker. (Reuters)
Última reunión entre Theresa May y Jean-Claude Juncker. (Reuters)

Esa postura confirma con lo expresado por fuentes comunitarias, que señalan que Bruselas no quieren que May logre aprobar el Acuerdo de Retirada por un estrecho margen, sino que requieren de una “mayoría estable” que garantice que no haya más sobresaltos. Y solo hay una forma de conseguirla: con los laboristas.

Esa es también la apuesta de la fuente diplomática: que la primera ministra llegue con un compromiso con el Partido Laborista o al menos con un buen puñado de diputados. No creen que haya otra forma de que se rompa el impasse del Brexit.

La carta enviada por Jeremy Corbyn, líder de la oposición, ha tenido una buena acogida en Bruselas, sigue conteniendo varios puntos que son pura ficción, pero en boca de la fuente “ampliaba el campo” de discusión, mientras que la negativa automática y rápida de May volvió a estrecharlo.

Hay exasperación en Bruselas porque May siga intentando aprobar el acuerdo con la misma fórmula del apoyo de los diputados conservadores junto a los unionistas norirlandeses del DUP. Las fuentes consultadas dan por hecho que habrá que esperar un par de semanas más, pero señalan que es probable que haya que contener la respiración hasta el Consejo Europeo que se celebra el 21 y 22 de marzo, solo una semana antes de que se produzca la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Esta próxima semana vuelven las conversaciones entre Londres y Bruselas, se prevén varias visitas de cargos del Gobierno a la capital comunitaria y se baraja la posibilidad de que May se reúna con Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. Pero también está en la agenda reuniones de Jeremy Corbyn con Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, aunque Bruselas ha sido muy clara al respecto: no negocia con el líder de la oposición, y no es la primera vez que se reúne con el negociador francés. Eso sí, esta vez lo hace sabiendo que algunas voces muy importantes en la capital comunitaria miran con buenos ojos sus aportaciones al acuerdo del Brexit.

Jeremy Corbyn junto a Michel Barnier. (Reuters)
Jeremy Corbyn junto a Michel Barnier. (Reuters)

Y sobrevolando todas esas reuniones está la falta de confianza personal de la Comisión Europea en May y en sus ministros, aunque sí que se confía más en Olly Robbins, el tecnócrata mano derecha de la primera ministra que ha dirigido las negociaciones para cerrar el actual acuerdo. Robbins fue noticia esta semana después de que un periodista le escuchara charlando en un bar de la capital comunitaria sobre los planes de May.

Entre diplomáticos y funcionarios europeos ese desliz del negociador británico genera bastante chascarrillos y en voz baja se considera un capítulo más del acto teatral que May inició hace unas semanas: no hay ahora mismo negociaciones en marcha porque la UE considera que Londres no ha modificado su posición, y que por lo tanto no hay nada nuevo que hablar, aunque sí se presta a participar en la escenificación de que se está haciendo algo, de forma que eso pueda ayudar de alguna forma a la primera ministra en su pulso con Westminster.

El lunes comienza una nueva semana en el desenlace teatral del Brexit. Se sigue esperando el mismo escenario: que May apure hasta el último momento. Mientras tanto la fuente diplomática señala que cree que en las próximas semanas aumentará la presión social en el Reino Unido, y que en el Gobierno británico empieza a cundir el nerviosismo. “No así en la UE”, asegura el diplomático, que señala que el bloque está preparado para cualquier escenario y para dirigirse a un Brexit sin acuerdo si es necesario.

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