pompeo visita hungría, polonia y eslovaquía

EEUU regresa a Europa central: cómo usar a los díscolos de la UE contra China y Rusia

Compromisos para recuperar su presencia en la región aparte, una pregunta sobrevuela la gira de Pompeo: ¿cómo debe responder EEUU cuando estos países dan la espalda a valores democráticos?

Foto: Czaputowicz, ministro de Exteriores polaco, junto a Mike Pompeo durante una rueda de prensa en Varsovia. (Reuters)
Czaputowicz, ministro de Exteriores polaco, junto a Mike Pompeo durante una rueda de prensa en Varsovia. (Reuters)

Gira del jefe de la diplomacia estadounidense para fortalecer vínculos con Europa Central ante la creciente influencia de Rusia y China. Tras olvidarse de la región durante una década, Washington envía a su secretario de Estado, Mike Pompeo, quien este lunes comenzó en Hungría un tour de cinco días que incluye paradas en Eslovaquia y Polonia.

En Hungría y Polonia, Pompeo cierra filas con dos gobernantes que se han convertido en una piedra en el zapato de la UE y una grave amenaza para los valores europeos. En cuanto a Eslovaquia, el secretario de Estado llega un año después del asesinato del periodista Jan Kuciak, que investigaba la profunda conexión del crimen organizado con el Gobierno.

El primer ministro húngaro Víktor Orbán, junto al polaco Jaroslaw Kaczynski y otros líderes de extrema derecha del Viejo Continente, son la fuente de inspiración de una nueva vanguardia iliberal que amenaza con dar la campanada en las elecciones europeas de mayo. El autoritarismo de Orbán, un líder ultranacionalista que mantiene una estrecha relación con Rusia, ha provocado que la democracia húngara haya sido degradada a “parcialmente libre” en la evaluación anual del think tank Fredoom House. El cambio sitúa a Hungría entre naciones como Pakistán o Zimbabue.

Tras los años en que Orbán fue rechazado por la Administración Obama, el Gobierno de Trump opta por un nuevo enfoque: más interacción y menos crítica. La retórica y la política migratoria del primer ministro húngaro, que advierte de una amenaza a “la cultura cristiana” y que ha construido una valla en la frontera, encuentran su eco en el presidente de EEUU. Mientras, el Departamento de Estado habla de la necesidad de establecer compromisos con Budapest para contrarrestar la creciente presencia de Pekín y Moscú -aunque Orbán ha llegado a criticar las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea-.

Pese a ser miembro de la UE y la OTAN, Orbán ha entablado relaciones estrechas con el presidente Vladimir Putin, lo que ha extendido el temor a que el Kremlin esté utilizando Budapest como base para operaciones de espionaje o de injerencia en Europa. Por el momento, Hungría comprará “dispositivos de defensa” estadounidenses, según adelantó Pompeo, que ha tratado en su visita un nuevo pacto de cooperación militar y acuerdos armamentísticos.

Mientras, China ha reforzado su influencia política y económica hasta el punto de que la UE teme que algunos países se conviertan en auténticos caballos de Troya. En consonancia con la estrategia de “apertura hacia el Este” de Orbán, el gigante de las telecomunicaciones Huawei planea instalar un centro logístico en Hungría. Ayer, en Polonia, Pompeo advirtió de “los riesgos” que entraña la tecnología china, “algo sobre lo que están alertando las autoridades estadounidenses”.

El secretario de Estado también aprovechó la visita a Varsovia para ofrecer al Gobierno polaco una mayor presencia militar de EEUU a cambio de que este renuncie a colaborar estrechamente con Pekín, según el diario 'Rzeczpospolita'.

¿Cómo tratar con los díscolos de la UE?

Compromisos para recuperar su presencia en la región aparte, una pregunta sobrevuela inevitablemente la gira de Pompeo: ¿cómo debería responder EEUU cuando países europeos dan la espalda a valores democráticos? Una cooperación activa con estos países, la opción elegida por la Administración Trump, tiene el potencial de impulsar su retroceso democrático, pero evitar dicha colaboración deja un vacío que Rusia y China están dispuestos a llenar. "Estados Unidos se ha mantenido alejado de Europa Central en el pasado reciente. Es inaceptable. Nuestros adversarios han llenado ese vacío”, dijo Pompeo ante la prensa después de entrevistarse con el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.

En el pasado reciente, Washington solía adoptar una actitud crítica, “acusar con el dedo de forma amenazante. No sirvió de mucho”, dice Daniel Fried, un diplomático que trabajó como secretario de Estado adjunto para Europa y Asia, a 'Foreign Policy'. Fried utiliza el ejemplo de Polonia, donde la preocupación por el retroceso democrático se ha reducido en cierto modo durante los últimos 18 meses, “gracias en parte al compromiso de Washington”.

Ayer, en Varsovia, Pompeo agradeció al Gobierno de Polonia, al que definió como "un buen aliado", su "compromiso activo con la OTAN". Su homólogo polaco fue claro: "la Unión Europea está abierta a la inversión internacional (en referencia a China)", aunque "también se tendrán en cuenta los aspectos sobre seguridad de los que ahora estamos hablando".

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