ANTE LA REACTIVACIÓN DE LAS CONVERSACIONES

Nervios en Bruselas ante la estrategia de May: el Brexit entra en zona de riesgo

A Bruselas no le queda más opción que aguardar con la convicción de que Theresa May retrasará las decisiones hasta el último minuto

Foto: Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea. (Reuters)
Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea. (Reuters)

Hace tiempo que se despegaron las etiquetas para Theresa May, primera ministra británica. Algunos meses atrás muchos coincidían en los adjetivos, mayoritariamente negativos, que le otorgaban a la líder británica. Tiempo después pasó a ser la persona responsable en la que se debía confiar. Ahora la confusión es enorme, May es a la vez responsable de esta situación y única esperanza para salir de ella.

En Bruselas se sabe que si se ha llegado aquí no es una casualidad, que la primera ministra ha llevado la situación a un callejón sin salida que presenta tantas oportunidades para lograr la aprobación del acuerdo como posibilidades de estrellarse contra el muro de un Brexit sin acuerdo. Cada día que pasa ese escenario se intensifica y la estrategia de la líder británica, consistente en esperar y meter presión a los diputados, no ayuda: es jugárselo todo a una carta, pero parece que es la estrategia que persigue Downing Street.

En la capital comunitaria se esperan un par de semanas de infarto. Creen que May aguantará unas cuantas más hasta que el ambiente esté lo suficientemente cargado y polarizado como para que la votación sea una decisión binaria: o el acuerdo o el precipicio. Lo que se ha empezado a calificar como la “estrategia del precipicio” es ya la considerada primera posibilidad por muchos en los despachos de Bruselas. Y no gusta demasiado, pero no queda más opción que esperar.

Theresa May estrecha la mano del presidente de la Comisión Europea (REUTERS)
Theresa May estrecha la mano del presidente de la Comisión Europea (REUTERS)

Reactivación de las conversaciones

Mientras la figura de May se difumina en los días más tensos del Brexit, a poco menos de un mes de que el Reino Unido deba abandonar la Unión Europea, las conversaciones se reactivaron la semana pasada, después de que el jueves Theresa May y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, acodaran en un comunicado conjunto que sus “equipos deben mantener conversaciones” para encontrar una solución con apoyo en el Parlamento británico. Buscar, entre todos, como desbloquear la situación.

Esas conversaciones comienzan este lunes con una cena entre Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, y Steve Barclay, el tercer ministro del Brexit que conoce el francés durante los dos años de negociación. El encuentro da varias pistas sobre la profundidad e intensidad de esos contactos.

May nunca ha confiado en sus ministros del Brexit, y la experiencia demuestra que cuando la primera ministra tiene algo que negociar en serio lo hace a través de su equipo técnico, normalmente liderado por el funcionario Olly Robbins. Y la realidad es que, según explican fuentes comunitarias, todo el contacto que hay por el momento entre el equipo técnico británico y el europeo consiste en llamadas telefónicas y correos electrónicos. Y ahí terminan, lo que indica que ese diálogo es de muy baja intensidad. Al menos por el momento.

Olly Robbins, el negociador técnico británico. (Reuters)
Olly Robbins, el negociador técnico británico. (Reuters)

A la cena de este lunes Barnier no acude como negociador, sino como audiencia. Quieren escuchar qué tiene que decir Barclay, qué tiene que pedir. Una vez lo haga Bruselas decidirá qué hace después. Lo más probable que el británico ponga encima de la mesa peticiones imposibles para la UE, como la reapertura del Acuerdo de Retirada. Otra posibilidad es que el ministro del Brexit vuelva a no ser capaz de expresar la posición de Londres.

Solo después de la cena la Comisión Europea analizará qué hacer. No descarta reuniones técnicas, pero todavía no están en agenda. Una fuente comunitaria indica que para Bruselas esto no es ningún tipo de negociación, entre otras cosas porque todavía no saben exactamente qué es lo que quiere Londres.

Este lunes Barnier ha explicado otra vez durante una visita a Luxemburgo que el balón está ahora en la capital británica y que depende de ellos ahora encontrar una mayoría positiva para que el Acuerdo de Retirada sea aprobado por el Parlamento. Fuentes comunitarias han insistido en muchas ocasiones en que no bastará con una mayoría estrecha en Westminster y que Bruselas espera una “mayoría estable” que permita garantías a la hora de afrontar todo el proceso de ratificación.

Los diálogos que se establezcan a partir de ahora, convertidos en una suerte de acto teatral que ayude en la dramatización que se espera que May haga de cara a la votación decisiva, y que tuvo su primer capítulo en su visita a Bruselas la semana pasada, se centrarán en el poco espacio que da la Declaración Política de Relaciones Futuras, un documento sin validez jurídica adjunto al Acuerdo de Retirada, para cambiar algunas palabras y dar más fuerza a la perspectiva de un acuerdo comercial futuro entre el Reino Unido y la UE.

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