la votación no cambia nada para bruselas

La UE da un portazo a las peticiones May en el Brexit antes de que pueda realizarlas

El Reino Unido sigue dando cabezazos contra el mismo muro que la UE no está dispuesta a derribar

Foto: Juncker, presidente de la Comisión Europea, saluda a Nigel farage durante una sesión del Parlamento Europeo en Bruselas. (Reuters)
Juncker, presidente de la Comisión Europea, saluda a Nigel farage durante una sesión del Parlamento Europeo en Bruselas. (Reuters)

Una extraña mezcla de previsibilidad y algo de decepción por la oportunidad perdida para hacer una oferta realista. Aunque lo segundo se está empezando a agotar. Esa es la sensación que este miércoles recorría los pasillos de las instituciones europeas. Otra vez más, el Reino Unido sigue dando cabezazos contra el mismo muro que la UE no está dispuesta a derribar.

Esa cóctel de sentimientos se notó en el ambiente que rodeó a una sesión celebrada en el Parlamento Europeo. Con muchos eurodiputados preocupados con la situación, la gran mayoría de ellos se marcharon del hemiciclo cuando ha comenzado el debate: la situación está tan enquistada que poco nuevo hay que decir o escuchar.

Jaume Duch, jefe de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo, lanzaba la noche del martes un tuit en el que resumía perfectamente el ambiente extrañamente cargado que se vive en la capital comunitaria: “El Brexit ha sido un gran error y un desastre. Cuando estás en un hoyo, deja de cavar”.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (i), conversa con el negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el Brexit, Michel Barnier. (EFE)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (i), conversa con el negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el Brexit, Michel Barnier. (EFE)

Desde hace semanas, en Bruselas algunos ven perplejos como Theresa May se dirigía directamente hacia el punto que ella y sus negociadores saben que no se puede tocar: el "backstop" para Irlanda, un plan de emergencia que evitaría que apareciera una frontera dura en la isla irlandesa y protegería así los principios de los Acuerdos del Viernes Santo (AVS) que pusieron fin a la violencia en la región. Este martes el Parlamento británico aprobó una moción, apoyada por el propio Gobierno, en el que se pide a May que vuelva a la capital comunitaria a renegociar el "backstop".

Hay una cierta perplejidad con las decisiones que toma la primera ministra, como apoyar este martes esa moción a pesar de haber defendido el "backstop" durante los últimos meses, y se interpretan de la única manera a la que la UE se le ocurre: otra vez más, May vuelve a por delante lograr el apoyo de su partido antes que una opción que realmente tenga posibilidades de ser aceptada por Bruselas. “Lo que empezó como una pelea de gatos en el partido conservador es ahora un problema para todo el país”, criticó Guy Verhofstadt, líder de los liberales y el portavoz del Parlamento Europeo para el Brexit.

“Lo que empezó como una pelea de gatos en el partido conservador es ahora un problema para todo el país”, ha criticado Guy Verhofstadt

La UE no ha pestañeado. Un discurso impasible, con cambios mínimos dirigidos a reprochar la falta de claridad e incluso de coherencia en el Gobierno británico. Pero ni un solo signo de ceder en las peticiones. Y la razón es que no se está escuchando nada nuevo: los negociadores técnicos ya pasaron horas, días, noches y fines de semana andamiando el backstop e incluso cediendo ante las peticiones británicas en el mismo.

El bloque europeo no ha mostrado hasta el momento ningún resquicio en su posición: el "backstop" está dentro del Acuerdo del Brexit, y ese texto no está abierto a renegociación. Solo Polonia propuso poner encima de la mesa una oferta más favorable para el Reino Unido, algo que fue rápidamente derribado por los demás.

Este miércoles Bruselas ha dado un nuevo portazo a la petición del Gobierno británico. “El acuerdo del Brexit es el mejor y único acuerdo, la UE lo dijo en noviembre, en diciembre, lo dijo después de la primera votación del Parlamento, y la votación de ayer (por este martes) en Westminster no cambia eso. No se renegociará”, aseguró en un debate celebrado hoy en la Eurocámara Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.

Verhofstadt se pregunta directamente para qué quiere venir la primera ministra a Bruselas cuando ya sabe cuál va a ser la respuesta, y le ha recomendado cambiar sus líneas rojas antes de coger un avión a la capital comunitaria. Este mismo martes, solo unos minutos después de la votación en Westminster, un portavoz del presidente del Consejo Europeo volvió a recordar que el acuerdo no está abierto a renegociación.

Para la UE el "backstop" es mucho más que una simple cláusula que evitaría una frontera dura entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda: la propia naturaleza de la Unión está en juego en este choque. Por el momento Dublín se muestra inflexible, y señala que esa red de seguridad debe seguir en el acuerdo, y mientras así sea la UE no va a mover un solo dedo en la dirección contraria.

Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda, llega a una cumbre en Bruselas. (Reuters)
Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda, llega a una cumbre en Bruselas. (Reuters)

La razón es sencilla y está en el corazón de lo que significa el club comunitario: Irlanda está dentro de la Unión y el Reino Unido va a salir, mostrar flexibilidad con Londres desestimando así las preocupaciones de Dublín sería señalar que a la UE le importa más tener un acuerdo con un país que se marcha que las prioridades del que se queda en el bloque. Y eso no puede ocurrir. Muchos señalan que si en algún momento la UE se doblega a los intereses británicos pasando por encima de los irlandeses, entonces se estará dinamitando el principio básico de la Unión: proteger a los miembros del club.

“Algunos tienen esperanzas en que los otros 26 países abandonen el backstop e Irlanda lo haga en el último minuto. Pero esto no es un juego ni un simple asunto bilateral. Esto va al corazón de lo que significa ser un miembro de la Unión Europea”, señaló Juncker en el debate.

Votar contra el propio acuerdo

En Bruselas hay pocas cosas que sorprendan ya, pero May ha conseguido alcanzar un nuevo nivel en el ya estropeado sensor de movimientos incomprensibles para la UE: durante las últimas semanas ha defendido el "backstop" contra el que ayer votó. Y eso no ha gustado.

Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, está acostumbrado a dar discursos grises y planos, en los que rara vez cambia una frase respecto al discurso anterior. Habla sobre seguridad aérea, sobre evitar un no acuerdo o sobre los importantes esfuerzos durante la negociación. Pero en el debate de este miércoles el francés mostró cierto enfado con la postura adoptada por May.

Por primera vez, la primer ministra abiertamente pidió reabrir el acuerdo del Brexit, incluso antes de la votación de por la tarde (en la que se aprobó la moción que le reenvía a negociar con Bruselas) se distanció del acuerdo que ella misma ha negociado. El Gobierno del Reino Unido explícitamente apoyó la moción Brady que pedía al backstop que se sustituyera por arreglos alternativos”, espetó Barnier.

Michel Barnier durante una sesión del Parlamento Europeo en Bruselas. (Reuters)
Michel Barnier durante una sesión del Parlamento Europeo en Bruselas. (Reuters)

La estrategia británica

La UE no ha mostrado desorden en este proceso. Tanto los equipos de la Comisión Europea como del Consejo Europeo están haciendo todos los esfuerzos para que nadie rompa filas. Las reuniones con los embajadores permanentes de los Estados miembros ante la UE son continuas, los contactos incesantes. Este miércoles se produjo una reunión con los representantes de los países de la UE para actualizar la situación.

Ashley Fox, eurodiputado 'tory', lanzó este martes un mensaje que es un adelanto de la postura que tomará el Gobierno británico: si no se elimina el "backstop" no habrá acuerdo y entonces sí que habrá una frontera dura en la isla de Irlanda, así que si se quiere evitar eso hay que buscar una alternativa. “El 'backstop' en su forma actual no evitará una frontera dura, la creará”, aseguró ante la mirada perpleja del resto de eurodiputados.

Fox ha defendido de la postura que tomará el Gobierno británico: si no se elimina el backstop no habrá acuerdo y entonces sí que habrá una frontera dura en la isla de Irlanda

El debate de este miércoles, crispado, con gritos de “¡basura!” por parte de los eurodiputados euroescéptcos, muestra bien el nivel de tensión que existe en algunos círculos de Bruselas. “Ha crecido la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, pero no por lo que ocurrió ayer, sino por su respuesta de esta tarde señores”, aseguró el líder eurófobo Nigel Farage entre los gritos de otros eurodiputados.

Para la UE la clave ahora está en mantener la calma. En Londres existe el convencimiento de que en el último momento Bruselas se derrumbará y acabará cediendo en todo. Lo llevan defendiendo los euroescépticos desde que comenzaron las negociaciones. Pero faltan menos de 60 días para el Brexit y todavía no se ha producido el colapso predicho, y de hecho la parte europea ha ganado cada round de la negociación. Así que las apuestas empiezan a estar muy a favor de que la UE no cambiará ahora de postura.

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