¿Ha llegado el momento del ecopopulismo a UK? Polanski, la nueva sorpresa electoral
Zack Polanski, el líder del 'Movimiento Verde' en Reino Unido se ha convertido en una de las figuras clave de unas elecciones locales en un momento de crisis para el bipartidisimo
Zack Polanski, en una manifestación en Londres, en marzo de 2026. (Reuters/Hannah McKay)
El traje estridente y la perilla de sus años como liberal-demócrata han desaparecido. También su polémica etapa como hipnoterapeuta, cuando en 2013 llegó a realizar una sesión de hipnosis a una periodista de The Sun, asegurándole que podía aumentar el tamaño de sus pechos. Se bajó de los escenarios donde enseñaba el "Teatro del Oprimido". Y ahora apenas le queda tiempo para salir de fiesta.
Zack Polanski, 43 años, se ha reconvertido en líder de un movimiento joven, vibrante y de izquierda populista. Es una criatura de las redes sociales y del ecosistema digital. Alimenta el 'Movimiento Verde' con un enfoque alternativo de campaña, organizando su propio podcast y noches de club, inspirándose en Zohran Mamdani, actual alcalde de New York City.
En ese viaje personal, ha cambiado prácticamente todo, hasta su propio nombre. Pero todo ello le ha llevado a convertirse en la gran irrupción de un ecosistema político británico donde el bipartidismo agoniza ante el auge de nuevas figuras que prosperan alimentadas por el hartazgo popular hacia el establishment.
Todos los sondeos vaticinan que los Verdes,liderados por Polanski, serán los grandes ganadores en las elecciones clave de este jueves, en las que están en juego los ayuntamientos de Inglaterray los parlamentos de Gales y Escocia. Compiten en protagonismo con la derecha radical de Reform UK, de Nigel Farage. Entre ellos marcan distancias. Pero sus detractores ven en ambos las dos caras de una misma moneda: populismo de derechas frente a populismo de izquierdas. Populismo, en cualquier caso.
"Lo que la gente me dice una y otra vez —sería repetitivo si no fuera hermoso— es: ¡estoy sintiendo esperanza!", aseguraba en uno de sus últimos mítines en el tranquilo pueblo de Forest Row, en East Sussex. "Yo también me siento esperanzado, tanto como líder de un partido político, pero francamente, como alguien que vive en este país", continúa. "Empezaba a parecer bastante sombrío. Empezaba a parecer que la decadencia gestionada del Gobierno laborista solo estaba calentando el plato para entregárselo a Nigel Farage y a un Gobierno de Reform. Lo que vengo a decir hoy es que nada de eso es inevitable", recalca ante una multitud que lo aclama casi como a un mesías.
Cuando asumió el liderazgo de los Verdes el pasado septiembre, podía caminar por la calle sin ser reconocido. Hoy necesita guardaespaldas, adolescentes le paran en el metro y sus mítines se llenan de simpatizantes que lo observan con fervor casi mesiánico. La militancia ha pasado de 60.000 a 226.000 afiliados.
Los paralelismos con la Corbynmanía de 2017 son más que evidentes. El laborismo de Jeremy Corbyn creó una ola de entusiasmo. Subió con fuerza, pero se desinfló con rapidez. Muchos se preguntan si Polanski corre el mismo riesgo. Pero, por ahora, se ha convertido en una amenaza real para el Gobierno de Keir Starmer, cuya carrera política podría terminar si el laborismo sufre el batacazo que pronostican las encuestas.
Starmer ha perdido su argumento
La victoria de los Verdes el pasado mes de febrero en las elecciones parciales celebradas en Gorton y Denton —un distrito del Greater Manchester en manos laboristas desde 1906, con una sola excepción— ya anticipaba un gran cambio. Starmerno solo perdió un escaño clave para el laborismo en el histórico ‘Muro Rojo’ del norte de Inglaterra. Perdió un argumento. La contundente victoria de las filas de Polanski envió una señal clara a los votantes progresistas de que existen otras vías para derrotar al populismo de Reform UK —que quedó en segunda posición—, un mensaje que asfixia al inquilino de 10 Downing Street en su peor crisis desde que llegó al poder en 2024.
En lo económico, Polanski defiende que la crisis climática no puede abordarse sin responder antes a la desigualdad. Propone impuestos más altos a los multimillonarios, incluido un impuesto sobre el patrimonio, la renacionalización de las compañías de agua y una regulación más dura de las grandes empresas. Defiende además una línea abiertamente proeuropea y plantea sacar al Reino Unido de la OTAN, aunque con matices.
Pero las acusaciones de antisemitismo le están creando problemas inesperados en la recta final de la campaña. Como judío abiertamente antiisraelí, se ha convertido en blanco de críticas constantes. "Ser judío y estar a favor o en contra del Gobierno israelí son dos cuestiones completamente diferentes. Y lo que yo veo es a un Gobiernocometiendo un genocidio, según lo han definido muchos expertos", sostiene.
Sus palabras tras el atentado de la semana pasada en Golders Green, al norte de Londres, donde dos hombres judíos fueron apuñalados, desataron una tormenta política. Polanski acusó al Gobierno de instrumentalizar "el dolor de lacomunidad judía" para restringir el derecho a la protesta pacífica, en respuesta al endurecimiento del discurso de Starmer contra las marchas propalestinas. Además, el comisionado de la Policía Metropolitana, Mark Rowley, le acusó de avivar las tensiones por difundir denuncias de brutalidad policial durante la detención del sospechoso.
La polémica no termina ahí. Al menos seis candidatos verdes han sido señalados por compartir comentarios antisemitas en redes sociales. Dos han sido detenidos bajo sospecha de incitación al odio racial, lo que ha generado reproches incluso de la antigua líder de la formación, Caroline Lucas, que considera lo que está ocurriendo "inaceptable".
"Cuando vean los implacables ataques de otros partidos contra los Verdes en los medios de comunicación, recuerden esto", ha replicado Polanski en redes sociales, en respuesta a las acusaciones de que no está tomando medidas suficientes contra los candidatos señalados por antisemitismo. "Odian nuestro plan para acabar con el sistema abusivo de Gran Bretaña. No quieren un impuesto sobre el patrimonio. No quieren la propiedad pública ni facturas más bajas. Están haciendo todo lo posible para detenernos. No lo van a conseguir. Tienen mucho dinero. Nosotros tenemos el poder del pueblo y un plan para cambiar nuestro país", añade.
En la conferencia de primavera del partido se presentó una moción para declarar que "el sionismo es racismo". Fue bloqueada, pero volverá a debatirse en otoño. Polanski evita alinearse claramente. "La manera en que nuestros miembros votan políticas es un principio democrático importante. Pero también creo que esa moción es una distracción de lo que está ocurriendo en Gaza", afirma.
El viraje de Polanski hacia la política
Los Verdesestán teniendo que expandirse y profesionalizarse a gran velocidad, seleccionando candidatos, contratando personal y estableciendo rápidamente una presencia territorial que históricamente les faltaba por haber sido un partido pequeño. También están descubriendo que pueden pescar en el caladero de votantes "curiosos por Reform" de una forma en la que el laborismo tuvo dificultades, una vez que el Brexit comenzó a fracturar la coalición electoral que empezaba a construirse bajo Jeremy Corbyn.
Tradicionalmente han sido los Liberal Demócratas los que han sabido canalizar el voto de castigoa las dos grandes formaciones de Westminster. Sin embargo, ahora los Verdes podrían incluso terminar con más concejales en Inglaterra que cualquier otro partido.
Un auténtico triunfo para Zack Polanski, que nació realmente como David Paulden, en la comunidad judía de Salford, en Manchester. Sufrió el divorcio de sus padres y el acoso escolar por ser judío y gay. A los 18 años cambió de nombre, recuperando el apellido familiar que sus antepasados abandonaron al huir de los pogromos en Europa del Este.
El teatro fue su refugio y también su puerta de entrada a la política. Formado en Aberystwyth University y curtido en el "Teatro del Oprimido", una tradición política nacida en Brasil, Polanski pasó de actor a activista y de activista a político.
Sus cambios de opinión, su etapa como actor e incluso sus cambios de nombre son utilizados como munición para argumentar que Polanski es resbaladizo, poco auténtico. Es una crítica que rechaza con firmeza. Quiere que "la gente haga ese mismo viaje". "Mi trabajo desde ahora hasta las elecciones generales es demostrar a la gente, a la que se ha bombardeado con propaganda para hacerle creer que las cosas no son posibles y que nada puede ser diferente, que en realidad las cosas pueden cambiar", señala.
El traje estridente y la perilla de sus años como liberal-demócrata han desaparecido. También su polémica etapa como hipnoterapeuta, cuando en 2013 llegó a realizar una sesión de hipnosis a una periodista de The Sun, asegurándole que podía aumentar el tamaño de sus pechos. Se bajó de los escenarios donde enseñaba el "Teatro del Oprimido". Y ahora apenas le queda tiempo para salir de fiesta.