¿Qué significa la bandera de un crucero? El motivo por el que el MV Houndius infectado con hantavirus iba a ir a Holanda
La gestión del brote detectado a bordo del buque polar ha abierto un debate sobre las normas marítimas internacionales y el papel que desempeñan los países
El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius ha hecho que nos fijemos en un detalle que suele pasar desapercibido para la mayoría de pasajeros: la bandera que lleva el barco. La polémica surgió cuando el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, defendió que el buque debía dirigirse a Países Bajos por tratarse de un barco de “bandera holandesa”, una expresión que tiene implicaciones legales y marítimas mucho más profundas de lo que parece.
Aunque muchos viajeros creen que la bandera de un crucero indica únicamente su procedencia, lo cierto es que funciona como una especie de nacionalidad jurídica flotante. Todos los barcos del mundo están obligados a navegar bajo el pabellón de un país. De no hacerlo, serían considerados embarcaciones pirata según el derecho marítimo internacional. Esa bandera determina qué legislación se aplica a bordo, qué país supervisa sus inspecciones y qué Estado debe responder ante determinadas emergencias.
En el caso del MV Hondius, el barco pertenece a la naviera Oceanwide Expeditions y opera bajo bandera neerlandesa. Por eso, durante los primeros días de la crisis sanitaria provocada por el hantavirus, varias autoridades españolas defendieron que la atención debía recaer principalmente en Países Bajos. Finalmente, la Organización Mundial de la Salud y el Gobierno español acordaron que el barco desembarcara en Canarias por tratarse del puerto más cercano con capacidad sanitaria suficiente para atender a los pasajeros y la tripulación.
La bandera de un barco tiene además un peso clave en situaciones de evacuación, accidentes o conflictos diplomáticos. El llamado “Estado del pabellón” es el responsable de garantizar que la embarcación cumpla las normas internacionales de seguridad, laborales y medioambientales. También coordina parte de la asistencia cuando se producen emergencias en alta mar.
Sin embargo, en la industria de los cruceros existe una práctica muy extendida conocida como “bandera de conveniencia”. Consiste en registrar el barco en un país distinto al de la empresa propietaria. Esto permite a muchas navieras operar bajo legislaciones más flexibles, con menores impuestos o regulaciones laborales menos estrictas. Panamá, Liberia o Malta son algunos de los países más utilizados para este tipo de registros abiertos.
La práctica no es nueva. Comenzó a popularizarse en los años veinte, cuando compañías estadounidenses registraban sus barcos en Panamá para esquivar las restricciones de la Ley Seca y poder servir alcohol a bordo. Con el paso del tiempo, el sistema se convirtió en una herramienta habitual de la navegación comercial y turística. Hoy, más del 70% de la flota mercante mundial navega bajo una bandera distinta a la nacionalidad real de sus propietarios.
La bandera de un crucero también cumple otras funciones visibles durante las escalas internacionales. Además del pabellón oficial, los barcos suelen izar la llamada “bandera de cortesía” del país que visitan y diferentes enseñas del Código Internacional de Señales Marítimas. Estas banderas, de distintos colores y formas, sirven para comunicar mensajes de seguridad o maniobras portuarias entre barcos y autoridades marítimas.
Ese código internacional nació en el siglo XIX y sigue utilizándose pese al desarrollo de las comunicaciones por radio. Cada bandera representa una letra o un aviso concreto. Por ejemplo, la bandera “H”, conocida como “Hotel”, indica que el barco lleva práctico a bordo, es decir, un especialista encargado de ayudar en las maniobras de entrada y salida del puerto.
Las banderas determinan responsabilidades legales, sanitarias y diplomáticas, especialmente en situaciones de crisis como la provocada por el brote de hantavirus..
El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius ha hecho que nos fijemos en un detalle que suele pasar desapercibido para la mayoría de pasajeros: la bandera que lleva el barco. La polémica surgió cuando el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, defendió que el buque debía dirigirse a Países Bajos por tratarse de un barco de “bandera holandesa”, una expresión que tiene implicaciones legales y marítimas mucho más profundas de lo que parece.