Hasta el propio Ejército advierte que Israel no puede sostener tantas guerras: "Las IDF van a implosionar"
El Ejército israelí ha anunciado una reducción del número de reservistas movilizados a partir de este mismo año, con un recorte de las convocatorias de hasta 40.000 efectivos y una limitación del servicio anual a 55 días
Funeral del sargento Liran Ben Zion, soldado israelí, en Holón. (Reuters/Ronen Zvulun)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que Israel y Líbano han alcanzado un alto el fuego, en un momento en el que la capacidad operativa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), corría el riesgo de "implosionarse". Así lo aseguró el jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, quien ha advertido hasta en dos ocasiones en las últimas semanas de la necesidad de aumentar el número de reservistas porque, de no hacerlo, el Ejército "no aguantará".
En el último mes, Israel ha conseguido avanzar por gran parte del sur del Líbano hacia el río Litani hasta rodearBint Jbeil, considerado un bastión histórico de Hezbolá. Según el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Avichay Adraee, una unidad de élite destruyó "unas 70 infraestructuras" del grupo chií "en el espacio de un minuto", en el marco de esta operación, causando graves daños en la zona.
Sin embargo, mientras las tropas avanzaban rápidamente por el sur, el mando militar cuestionaba las capacidades del Ejército para sostener este frente en un medio plazo. "En poco tiempo, las FDI no estarán preparadas para sus misiones rutinarias y el sistema de reserva no aguantará”, advirtió el propio Zamir, según declaraciones recogidas por medios israelíes. "Les estoy mostrando diez señales de alarma". "En este momento, las FDI necesitan una ley de reclutamiento, una ley de servicio de reserva y una ley para ampliar el servicio obligatorio", afirmó.
Las advertencias por parte del jefe del Estado Mayor coinciden apenas un mes después de que el ejército israelí anunciara una reducción del número de reservistas movilizados a partir de este mismo año, tras aprobar un recorte de las convocatorias de hasta 40.000 efectivos y una limitación del servicio anual a 55 días, frente a los 72 actuales. Con esta medida, el Gobierno pretende paliar lo que aseguran que es un "desgaste del personal", además de ahorrar alrededor de 3.500 millones de séqueles.
Según el plan, el número de reservistas en servicio activo pasará de 60.000 a 40.000. Esta reducción también implica la eliminación de los puestos llamados "superfluos", como aquellos vinculados al apoyo civil en zonas fronterizas o a determinadas estructuras de mando, con el objetivo de reforzar las unidades de combate.
Fuentes cercanas a las fuerzas militares señalan a El Confidencial que uno de los principales desafíos dentro del ejército israelí actualmente es conciliar la vida familiar, laboral y académica de los reservistas con los periodos prolongados en combate. Pero no es el único problema. Aunque oficialmente el ejército niega problemas con el equipo militar, exoficiales señalan a este periódico que algunas unidades han tenido que recurrir a chalecos defectuosos y otros equipos operativos en mal estado de manera improvisada para continuar las misiones.
Alicia Alamillos. Haifa (norte de Israel)EC Diseño
Los ataques del 7 de octubre del año 2023 supusieron un antes y un después para el ejército israelí. Durante el primer año de guerra, los soldados acumularon una media de 136 días de servicio, cifra que se elevó hasta los 168 días en el caso de los mandos. Con esta reforma, el Gobierno busca aliviar parte de esa presión.
Los altos mandos militares, sin embargo, no están contentos con esta decisión, teniendo en cuenta que el Ejecutivo israelí no muestra signos de querer frenar sus intereses bélicos. El Ejército ha anunciado que necesita de manera urgente 12.000 nuevos reclutas, principalmente para las unidades de combate. Según Zamir, el principal reto actual es la ampliación de las misiones del ejército, tanto en la defensa de las comunidades fronterizas como en la estrategia de "neutralizar amenazas". En este contexto, ha insistido en la necesidad de revertir la reducción del servicio militar obligatorio —rebajado de 36 a 30 meses en agosto de 2024— y volver a ampliarlo.
Esta reducción habría provocado en la práctica una disminución significativa de efectivos, con un déficit de "miles de combatientes y personal de apoyo", lo que se traduce en un aumento de reservistas que serán llamados a filas de forma reiterada y por un tiempo más prolongado. Sin embargo, pese a la previsión de recortes para 2026, el Ejército aumentó temporalmente en abril la duración de algunas convocatorias de reservistas hasta nueve semanas —frente a las seis habituales— en respuesta a la escalada de la guerra en Irán.
Las Fuerzas de Defensa israelíes constituyen uno de los principales pilares de la sociedad israelí. El actual sistema se basa en ejecutar un servicio militar obligatorio (de entre dos años y medio y tres) que comienza una vez se han cumplido los 18 años. Tras finalizar el servicio, los ciudadanos israelíes pasan a ser reservistas hasta los 51 años.
En el momento en que pasan a la reserva, los militares pueden ser llamados tanto para ejercicios de entrenamiento como de forma inmediata en caso de conflicto. Durante la última guerra de Gaza, el Gobierno del primer ministro israelí ordenó la movilización de más de 300.000 reservistas, que tuvieron que incorporarse inmediatamente a filas.
La apertura de estos frentes ha evidenciado, según el propio Ejército, la "necesidad" de seguir recurriendo a los reservistas. En este contexto, Israel ha aprobado un marco que permite movilizar hasta 400.000 efectivos en la reserva —aunque la cifra actual se sitúa en torno a los 110.000—. No obstante, las Fuerzas Armadas han precisado que esta medida "no constituye la movilización de 400.000 reservistas", sino que fija un tope dentro del sistema para flexibilizar su activación en función de las necesidades de la campaña militar.
El psicólogo reservista de las FDI Rocky Abramson explica a El Confidencial que en las unidades de combate existe "una fuerte presión moral ya que un reservista" que no acude a filas puede "sentirse responsable de las pérdidas de su unidad". Reconoce, además, problemas de equipamiento dentro de las propias fuerzas israelíes y apunta a una posible escasez de apoyo aéreo en Líbano.
Todos estos elementos han impactado en la opinión pública israelí. Una encuesta elaborada por el Instituto Agam y la Universidad Hebrea de Jerusalén revela que quienes consideran la guerra un "fracaso" triplican a los que la ven como una victoria. Además, cerca del 70% interpreta el alto el fuego como una concesión estadounidense a Irán, y dos tercios se oponen a él.
El reclutamiento de los haredim
Desde la guerra en Gaza, el ejército israelí ha sufrido su mayor crisis de objetores por el alargamiento de la guerra —e incluso por los crímenes cometidos contra los palestinos—. Con la guerra en Irán, en la que no se atisba el final, parte de estos militares sienten que cada vez están haciendo misiones más largas y en peores condiciones.
A esto se le suma el hecho de que los judíos ultraortodoxos continúan estando exentos del servicio militar. A pesar de que en el año 2024 la Corte Suprema israelí aprobó el fin de la exención militar para judíos ultraortodoxos (haredim), obligando a su reclutamiento, esta no se ha hecho efectiva. El Tribunal aún no ha fijado una fecha a partir de la cual el Ejército deba reclutar de forma obligatoria a los miles de estudiantes de la Torá que estén en edad de alistarse. Gali Baharav-Miara, fiscal general de Israel, señaló una carta presentada a los funcionarios del gobierno que el ejército se había comprometido a reclutar al menos a 3.000 estudiantes religiosos ultraortodoxos —de los más de 60.000 en edad de ser reclutados— durante el año 2026, pero esto no se ha ejecutado.
En lugar de una fecha, lo que sí existe es un dictamen como medida de presionar a esta comunidad religiosa, que incluye la suspensión de millones de dólares en subvenciones gubernamentales concedidas a las escuelas religiosas.
Aun así, esta no ha sido suficiente para movilizarlos. En un comunicado, emitido por la Knéset (el Parlamento israelí) en mayo del año 2025, las autoridades del Ejército señalaron que "de los 18.915 hombres haredíes que recibieron órdenes de reclutamiento durante el actual ciclo de alistamiento, solo 232 se han unido al ejército, 57 de ellos en funciones de combate". "Nos fijamos un objetivo de 4.800 y no lo alcanzaremos. Hay una tendencia al alza, pero no es suficiente ni se corresponde con la gran necesidad operativa", concluyeron.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que Israel y Líbano han alcanzado un alto el fuego, en un momento en el que la capacidad operativa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), corría el riesgo de "implosionarse". Así lo aseguró el jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, quien ha advertido hasta en dos ocasiones en las últimas semanas de la necesidad de aumentar el número de reservistas porque, de no hacerlo, el Ejército "no aguantará".