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Dime a quién compras y te diré tus amigos: China y la diplomacia del caza ligero
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un avión resistente a las sanciones

Dime a quién compras y te diré tus amigos: China y la diplomacia del caza ligero

Ahora que Estados Unidos está teniendo problemas en su política exterior, China y Pakistán están aprovechando las aguas revueltas para intentar colocar su caza JF-17, una aeronave ligera flexible y barata

Foto: Caza JF-17 Thunder de la Fuerza Aérea de Pakistán. (Reuters)
Caza JF-17 Thunder de la Fuerza Aérea de Pakistán. (Reuters)

El material militar siempre ha sido un medio —o una excusa— a través del cual canalizar favores políticos, así como demostrar alianzas entre naciones. En aviación hay dos ejemplos claros: el Northrop F-5, en la esfera OTAN, y el Mikoyan-Gurevich MiG-21, bajo el telón de acero. En este nuevo escenario multipolar, nuevos actores, como chinos y pakistaníes, quieren seguir este camino con el JF-17. El momento es crucial. Los países del Golfo, resentidos por haber sido arrastrados al conflicto de Irán en contra de su voluntad, serán un buen indicador de si Pekín e Islamabad saben aprovechar el momento geopolítico para afianzar su diplomacia militar.

Esta semana, la Fuerza Aérea de Pakistán —que opera el JF-17 y el F-16 estadounidense— habría enviado 18 cazas de combate a una base saudí para dar apoyo al país en medio de las hostilidades desatadas en la región. Ya a principios de año, comenzaron a surgir rumores de una posible compra de cazas JF-17 Thunder por parte de Arabia Saudí, un interesante movimiento en el complejo tablero de Oriente Medio.

Se trata de un caza ligero multirrol de cuarta generación barato, pensado para ser resistente a las sanciones estadounidenses. Este aparato es desarrollado y fabricado de manera conjunta por la República Popular de China y Pakistán (también protagonista en este momento del conflicto al ser escenario de las negociaciones entre Washington y Teherán).

Un préstamo de 2.000 millones

Las compras militares no tienen que estar motivadas únicamente por necesidades operativas. En no pocas ocasiones se han ejecutado órdenes de adquisición por motivos industriales, o bien, por motivos de índole político, poniendo de manifiesto la alianza entre comprador y vendedor. Algo similar está teniendo lugar entre Arabia Saudí y Pakistán.

Detrás de los rumores de una posible adquisición de cazas ligeros multirrol JF-17 (Joint Fighter) se encuentra un préstamo de 2.000 millones de dólares que Pakistán sería incapaz de devolver a Riad, dada su crítica situación económica. De esta manera, Arabia Saudí incrementaría la diversidad de su flota, haciéndola más resistente a posibles sanciones, además de darle una solución efectiva al posible impago del préstamo.

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Además, los saudíes han dejado caer que también estarían interesados en invertir otros 2.000 millones de dólares en armamento, entrenamiento, simuladores, repuestos, así como otro tipo de apoyos necesarios para operar el sistema de armas. Cabe destacar que Pakistán está desarrollando un potente misil de crucero bautizado como Taimoor y capaz de alcanzar 600 km (280 km el modelo de exportación).

A día de hoy, la Real Fuerza Aérea Saudí (RSAF) está dotada de aviones de caza estadounidenses F-15 y los europeos Panavia Tornado IDS y Eurofighter Typhoon. El resto de la flota es principalmente de origen europeo y estadounidense, excepto drones CH-4B de factura china.

Desde el punto de vista pakistaní, esta operación presenta dos grandes beneficios. Por un lado, devolver el préstamo y, por otro, conseguir que una fuerza aérea de cierto nombre adquiera su sistema de armas, dando un importante espaldarazo al proyecto. Además de Pakistán, también hay otros interesados en incrementar la diversificación de la fuerza aérea saudí.

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Es el caso de Turquía, un país cuya industria aeronáutica ha crecido de manera exponencial en los últimos años y que, evidentemente, está buscando clientes para su caza Kaan. Sin embargo, todavía no se ha cerrado el formato de colaboración y si llegará a incluir el montaje de una línea de ensamblaje final en Arabia Saudí.

Versátil y barato

Este interesante aparato, conocido como JF-17 o FC-1 Xiaolong, nació hace más de 40 años, cuando Pakistán abandonó en 1989 el proyecto Sabre II debido a las sanciones económicas. Este proyecto estaba enfocado en rediseñar y mejorar el Chengdu F-7 en colaboración con la estadounidense Grumman y China. Poco tiempo después, Grumman se retiró por la masacre de la Plaza de Tiananmén.

En su lugar, China lanzó el proyecto Fighter China-1 (FC-1) en 1991. Cuatro años después, Pakistán y China firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU) con el objetivo de desarrollar de manera conjunta un nuevo avión de caza. En 1995, la firma rusa Mikoyan se unió al proyecto para proporcionar apoyo de diseño. Al tiempo, la firma rusa Klimov ofreció una variante de su motor turbofán RD-33 para propulsar el aparato.

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A pesar de varios retrasos, debidos a la situación económica del país y a las sanciones, en mayo de 2003 salió a la luz el primer prototipo (PT-01) y surcaría los cielos por primera vez en agosto de ese año. El reparto industrial se traduce en que el Complejo Aeronáutico Pakistaní es responsable de la construcción del 58% del fuselaje, mientras que el 42% restante lo fabrica el conglomerado Chengdu.

De acuerdo con fuentes de la Corporación Nacional China de Importación y Exportación de Tecnología Aeronáutica, el bajo coste del JF-17 se debe a que algunos sistemas embarcados han sido adaptados del Chengdu J-10. Los primeros aparatos llegaron a Pakistán desde China en marzo de 2007. Tres años después, en febrero de 2010, se creó el primer escuadrón dotado únicamente del sistema de armas JF-17, el escuadrón Nº 26 Black Spiders.

En el apartado técnico, el JF-17 se trata de un caza con ala en delta y un único estabilizador vertical. Cuenta con dos tomas de aire con tecnología DSI, que permite dirigir la capa límite fuera del difusor. Asimismo, el JF-17 cuenta con una longitud de 14,33 m, una envergadura de 9,44 m y una altura de 4,57 m. Su planta propulsora está compuesta por un motor Klimov RD93MA de fabricación rusa, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 1.910 km/h.

Bautismo de fuego

Con respecto al armamento, dispone de un cañón de 23 mm y 8 estaciones que le permiten cargar hasta 3.400 kg de armamento. Esto incluye misiles aire-aire (entre los que destaca el poderoso misil chino PL-15), misiles aire-superficie, así como misiles antisuperficie y bombas guiadas y tontas.

Su participación más importante tuvo lugar en el conflicto librado en mayo de 2025 entre Pakistán y la India. Según fuentes pakistaníes, JF-17 Block III dispararon misiles aire-aire de largo alcance PL-15E de fabricación china. Al parecer, estos aviones habrían llevado a cabo también misiones de ataque a suelo, destruyendo un sistema antiaéreo S-400 indio.

El misil PL-15 es un misil aire-aire de largo alcance, que fue desarrollado por el Instituto de Investigación de Misiles Aire-Aire de China. Es similar al MBDA Meteor europeo y al AIM-174B Gunslinger estadounidense. Según diversas fuentes, puede alcanzar velocidades superiores a Mach 5 y distancias de entre 180 y 200 km para la versión autóctona, mientras que la versión de exportación está limitada a los 145 km. Está propulsado por un motor cohete de combustible sólido y de doble pulso. Esto quiere decir que el motor se puede reencender en una parte determinada de la trayectoria.

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A día de hoy, se han construido más de 180 ejemplares. Como casi todo sistema de armas moderno, se ha seguido una filosofía de proyecto incremental. En este caso, hay aviones de los Bloques I, II y III, siendo este último el más moderno de todos. Asimismo, el bloque IV, conocido como PFX-Alpha, se encuentra en desarrollo. Las compras militares siempre han sido un importante mecanismo para canalizar y/o demostrar alianzas políticas. Ahora que Estados Unidos está teniendo ciertos problemas en política exterior, China y Pakistán están aprovechando las aguas revueltas para intentar colocar su caza JF-17.

El material militar siempre ha sido un medio —o una excusa— a través del cual canalizar favores políticos, así como demostrar alianzas entre naciones. En aviación hay dos ejemplos claros: el Northrop F-5, en la esfera OTAN, y el Mikoyan-Gurevich MiG-21, bajo el telón de acero. En este nuevo escenario multipolar, nuevos actores, como chinos y pakistaníes, quieren seguir este camino con el JF-17. El momento es crucial. Los países del Golfo, resentidos por haber sido arrastrados al conflicto de Irán en contra de su voluntad, serán un buen indicador de si Pekín e Islamabad saben aprovechar el momento geopolítico para afianzar su diplomacia militar.

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