Es noticia
El Consejo Europeo pierde a su genio del mal: obituario político de un líder que supo jugar... hasta que no
  1. Mundo
La derrota del "imperio" Orbán

El Consejo Europeo pierde a su genio del mal: obituario político de un líder que supo jugar... hasta que no

Adiós al decano del foro de líderes europeos, una reunión en la que la personalidad y las cualidades individuales de negociación marcan la diferencia. Orbán lo conocía como pocos

Foto: Viktor Orbán y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, asisten a una rueda de prensa tras su reunión en Moscú. (Reuters/Evgenia Novozhenina)
Viktor Orbán y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, asisten a una rueda de prensa tras su reunión en Moscú. (Reuters/Evgenia Novozhenina)
EC EXCLUSIVO

El Consejo Europeo, el foro de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, es un lugar extraño. Una institución que ha ido acumulando un enorme poder en el proceso de decisión comunitario, aunque comenzó hace 50 años como una reunión informal para que un grupo de hombres (porque eran todos hombres) se juntaran en algún palacete en una zona rural a fumar puros, charlar y mejorar su sintonía. Por su puro diseño original, el Consejo Europeo es una reunión en la que la personalidad de los líderes tiene un enorme peso.

Si hay alguien que conoce esa habitación, es Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. Hasta ahora. La derrota de su partido, Fidesz, en las elecciones parlamentarias húngaras que han dado una victoria abrumadora a Tisza, del líder opositor Péter Magyar, que ha obtenido una "súper mayoría" que le permitirá desmontar buena parte del andamiaje del régimen de Orbán, pone fin a sus 16 años ininterrumpidos en el poder que le convertían en el decano del Consejo Europeo. Y esa posición, la del más veterano, tiene una enorme ventaja en un foro como es el de los líderes europeos, donde las relaciones personales, las charlas de pasillo y el conocimiento de las dinámicas dan una ventaja enorme a aquellos que mejor se saben mover en ese ambiente.

Durante mucho tiempo, Orbán ha utilizado esa naturaleza de 'camaradería' a nivel de líderes a su favor. De trato afable, rápido mentalmente, capaz de ser exageradamente amable, poseedor de un cinismo enormemente útil en el mundo de la política comunitaria, el primer ministro húngaro supo ir haciéndose con su sitio, logrando que la UE le diera espacio doméstico para desmontar el Estado de derecho sin consecuencias. Conociendo mejor que nadie los tiempos, los mecanismos internos, la psicología de otros líderes veteranos, Orbán supo imponer sus vetos con un coste político muy limitado.

Incluso cuando ese mismo ambiente relajado se volvía en su contra, como cuando Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea entre 2014 y 2019, le saludó ante las cámaras con una cachetada suave y un sonoro "¡hola, dictador!", el primer ministro húngaro sabía moverse bien, sacar ventaja. Además de en el Consejo Europeo, Orbán lo hizo también en el Partido Popular Europeo (PPE), la principal familia política europea, que le sirvió como parapeto para ir sacando adelante medidas en Hungría que fueron deteriorando la calidad democrática del sistema.

Foto: derrota-orban-hungria-democracia-nacionalismo-1hms Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Las cinco lecciones de la enorme derrota de Orbán
Ramón González Férriz

Orbán siempre utilizó una mezcla de su personalidad, de confianza en sus capacidades en el mano a mano en el Consejo Europeo, con una estrategia de contraste: en público se mostraba abiertamente provocativo, inflexible, muy vocal, sin guardarse palabras ni críticas, pero en privado era conciliador, amable, dispuesto a ceder. Las fuentes diplomáticas siempre insistían en que había dos 'orbanes', y que era una persona mucho más comprensiva y dispuesta a hacer compromisos de lo que aparentaba.

El primer ministro hacía un uso amplio de la política de respeto hacia las necesidades internas de cada líder. Perro no come perro, y en general en el Consejo Europeo todos los líderes están dispuestos a tener cadera para que cada primer ministro y presidente pueda salvar la cara ante su público doméstico. A cambio, solamente piden jugar limpio, evitar bloqueos innecesarios y mantener las formas.

Foto: adios-orban-hungria-nuevo-gobierno-obtiene-mayoria-necesaria-para-borrar-legado
TE PUEDE INTERESAR
Adiós a Orbán en Hungría: el nuevo gobierno obtiene la mayoría necesaria para borrar su legado
Mónica Redondo. Budapest Gráficos: José Ramón Pérez

El líder magiar ha seguido esas reglas durante todos estos años. Usando el veto con una mano y aceptando una salida honrosa con la otra, el primer ministro ha sabido utilizar las poleas internas del Consejo Europeo durante 16 años. Y lo ha hecho hasta hace muy poco. Por ejemplo, en diciembre de 2023 la cumbre europea debía decidir, por unanimidad, aprobar la apertura de negociaciones para la integración de Ucrania en la Unión Europea. Orbán aseguró durante semanas que no lo iba a permitir y que lo iba a bloquear.

Finalmente, y después de que Olaf Scholz, canciller alemán en aquel momento, se reuniera con el primer ministro húngaro para convencerlo, Orbán permitió que se aprobara aquello que había dicho que era inaceptable. ¿Cómo se hizo? Salió de la habitación mientras el resto de líderes votaban. Al no estar presente, se obtuvo la unanimidad necesaria.

Pero la cuestión ucraniana ha acabado siendo, definitivamente, el asunto que ha gripado la fórmula de Orbán en el Consejo Europeo. Un asunto que el primer ministro convirtió en prioridad absoluta de su política doméstica, nueva punta de lanza del ‘otro’ que siempre jugó un papel fundamental en su discurso de protección de la soberanía húngara frente a supuestos intereses supranacionales. Ese rol central que ha jugado para Fidesz ha limitado muchísimo la flexibilidad de Orbán en Bruselas y ha acabado con la fórmula que tanto le funcionó durante muchos años.

Foto: elecciones-hungria-graficos-derrota-orban
TE PUEDE INTERESAR
Así ha votado Hungría: 6 gráficos para entender la derrota histórica de Orbán
Mónica Redondo. Budapest Gráficos: José Ramón Pérez A. Sanz

El Fondo Europeo para la Paz, que canalizaba la financiación de la UE a los Estados miembros que enviaban armamento a Ucrania, quedó bloqueado a partir de mayo de 2023, acumulando más de 6.600 millones de euros de retraso por el veto húngaro, que después aumentó los problemas en determinadas sanciones. Incluso durante este aumento de la tensión, Orbán pudo mantener su fórmula exitosa, que forzó cada vez más la flexibilidad del Consejo Europeo.

Durante la presidencia húngara del Consejo de la UE, el Gobierno decidió usar como lema “Hacer Europa grande otra vez”, en una clara referencia a Donald Trump, presidente de EEUU, para provocar al resto de Estados miembros. Orbán se lanzó entonces a una "gira por la paz", que le llevó a Moscú, Pekín y a la residencia de Trump en Florida, cuando este todavía no había ganado las elecciones.

El trabajo se hizo cada vez más difícil con la delegación húngara en el Consejo, donde se reúnen las delegaciones a todos los niveles, desde expertos a diplomáticos, de embajadores a ministros, pero también en el trato directo de Orbán con otros líderes. El punto de ruptura definitivo llegó a principios de 2026. El primer ministro decidió entonces bloquear el crédito de 90.000 millones de euros que en diciembre había aceptado que se canalizara a Ucrania, una decisión que requería de unanimidad incluso si Budapest no iba a participar en dicho crédito.

"Viktor Orbán aprendió que la rebeldía daba sus frutos y fue más allá"

Fuentes diplomáticas lo vincularon a unas elecciones en las que las encuestas apuntaban a una dura derrota para Fidesz. Pero ya no había ironía ni la sombra de la indulgencia con la que el resto de delegaciones trató a Hungría durante años. Una fuente en concreto explicó que en las reuniones, a todos los niveles, estaba aumentando la hostilidad hacia la delegación húngara. Como explican Mareike Kleine y Lucas Schramm en un artículo académico respecto a la "buena voluntad recíproca" que siempre ha mantenido en pie el Consejo Europeo, los líderes europeos evitaron una confrontación con el primer ministro húngaro durante años "temiendo que fracturara la Unión durante una crisis geopolítica".

"Esta larga tolerancia tuvo un precio. Orbán aprendió que la rebeldía daba sus frutos y fue más allá. Lo que finalmente cambió no fue, una vez más, el fondo de sus exigencias, sino la visibilidad de la obstrucción y su coste político para los demás líderes", explican.

El problema es que Orbán ya no estaba sencillamente provocando. Estaba obstruyendo activamente. Y la norma no escrita que tanto le había beneficiado dentro del Consejo Europeo, que es que los líderes intentan respetarse mutuamente, ayudarse y evitar inmiscuirse en los asuntos internos de otros países, la estaba violando el propio Orbán. Su oposición frontal en Ucrania, incluso cuando Budapest no ponía dinero, se había convertido, de hecho, en un asunto interno del resto de Estados miembros. Con su bloqueo, Orbán estaba inmiscuyéndose en la política interna de países del este, como los bálticos o Polonia, para los que el apoyo a Ucrania es una cuestión absolutamente central.

Foto: resultado-elecciones-hungria

En las últimas semanas, conociéndose que Budapest filtraba información y documentos a Moscú, la situación empeoró, con una clara violación del principio de cooperación sincera entre Estados miembros. Pero, ¿qué precio ha pagado Orbán en la campaña? La realidad es que el resto de la Unión Europea no ha tomado medidas contra el primer ministro, pero su aislamiento europeo, agudizado durante los últimos años y meses, visible y público, precisamente por haber ido demasiado lejos a la hora de apostar por esta norma no escrita del Consejo Europeo, ha llevado a su arrinconamiento progresivo, que ha jugado a favor de Tisza.

Pocos echarán de menos a Orbán en el Consejo Europeo, por muy veterano que fuera. Eso sí, algunos líderes aprovechaban las posturas del primer ministro húngaro para no tener que defender sus puntos en común con Budapest. No son pocas las capitales que no ven con buenos ojos un posible ingreso de Ucrania en la Unión Europea, una postura que en todo caso mantendrá el nuevo Gobierno húngaro, pero los métodos directos y descarados de Orbán les han ahorrado tener que expresarse de manera muy vocal en este asunto.

Se espera que el cambio de gobierno en Hungría devuelva la cooperación sincera entre delegaciones, desbloquee el crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania y ayude a recuperar los mecanismos de trabajo sanos dentro de la UE. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, incluso ha aprovechado la situación para explicar que el cambio de Gobierno quizás abra la ventana de oportunidad a una modificación de las normas de la Unión para pasar de unanimidad a la mayoría cualificada en política exterior europea.

El Consejo Europeo, el foro de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, es un lugar extraño. Una institución que ha ido acumulando un enorme poder en el proceso de decisión comunitario, aunque comenzó hace 50 años como una reunión informal para que un grupo de hombres (porque eran todos hombres) se juntaran en algún palacete en una zona rural a fumar puros, charlar y mejorar su sintonía. Por su puro diseño original, el Consejo Europeo es una reunión en la que la personalidad de los líderes tiene un enorme peso.

Hungría
El redactor recomienda