"Trump es como un organismo de la ONU, pero espero que entienda las intenciones de Putin"
La líder de la oposición bielorrusa defiende al presidente norteamericano y pide ayuda para liberar a su país de Rusia: "Desde su territorio se organizan ataques híbridos a Europa y se despliegan armas nucleares y sistemas militares rusos"
Sviatlana Tsikhanouskaya posa para una entrevista con El Confidencial. (O. C.)
Cuenta Sviatlana Tsikhanouskaya (Bielorrusia, 1982) que su marido estuvo cinco años preso en aislamiento y que durante dos años y medio no supo siquiera si seguía vivo. Es su ejemplo más cercano para ilustrar la represión de Aleksandr Lukashenko en Bielorrusia tras más de 30 años en el poder y un sospechosísimo 87% de voto en las últimas elecciones, en 2020. La líder de la oposición bielorrusa en el exilio cifra en 900 los presos políticos y denuncia que las detenciones arbitrarias siguen produciéndose a diario. No sólo eso: la diáspora supera ya las 500.000 personas en un país con 9 millones de habitantes. Tsikhanouskaya acaba de estar en España en el marco de una gira internacional para solicitar apoyo y para advertir de la amenaza que supone su país mientras siga siendo un satélite de Rusia: "Mientras Lukashenko siga en el poder, Bielorrusia podrá ser utilizada para atacar a Europa". En un hotel de la Gran Vía de Madrid, tras encontrarse con Pedro Sánchez y el presidente del Senado, Pedro Rollán, y antes de acudir al Ministerio de Asuntos Exteriores, Tsikhanouskaya recibe a El Confidencial y explica con serenidad que su país está mucho más cerca de la Unión Europea de lo que los europeos imaginan. Tanto es así que la entrevista se actualiza tras el resultado electoral en Hungría.
P. La derrota de Viktor Orbán en las elecciones en Hungría debilita la influencia de Vladímir Putin en la Unión Europea. ¿Cómo afecta a su país?
R. La victoria de la oposición en Hungría no es solo una derrota para Putin, sino también una derrota para Lukashenko. Orbán fue el único líder europeo que le apoyó antes de las elecciones de 2020; el ministro Szijjártó viajó a Minsk y Hungría, en contra de la posición de la UE, envió un embajador al régimen de Lukashenko, mientras que otros nombraban enviados especiales ante las fuerzas democráticas. Hungría también bloqueó declaraciones conjuntas de la UE sobre Bielorrusia y ayudó a retirar de las listas de sanciones a los aliados de Lukashenko. Ahora Lukashenko ha perdido a su principal aliado en la UE. Creo que muchas decisiones de la UE sobre nuestro país serán ahora más rápidas y más valientes, y la posición de la UE sobre Bielorrusia será más firme. Y espero poder finalmente visitar Budapest: Hungría es el único país de la UE donde no he sido recibida a nivel oficial.
"La derrota de Orban también lo es de Lukashenko: fue el único europeo que le apoyó"
P. ¿Qué importancia tiene para ustedes el apoyo de España?
R. El apoyo de España, tanto a nivel nacional como dentro de la Unión Europea, es crucial. A menudo parece que los países más alejados de Bielorrusia no están interesados en lo que ocurre en nuestro país, pero no es así. Reunirnos con los líderes de su país y contar con el interés de los medios de comunicación nos permite explicar a la sociedad española qué es Bielorrusia y por qué es importante apoyarla. Veo un enorme apoyo político. Quizá no estemos en el foco principal de la atención pública, pero una de las misiones de las fuerzas democráticas bielorrusas es precisamente recordar a la sociedad lo importante que es la democracia, lo necesario que es cuidarla y el coste que tiene luchar por ella: vidas y libertad. Estoy muy agradecida al liderazgo español por su fuerte apoyo político en la arena internacional.
P. ¿En qué se concreta ese apoyo?
R. En sumarse a la política de sanciones contra el régimen, en su aislamiento político y, al mismo tiempo, en el apoyo a las fuerzas democráticas bielorrusas. Estamos abriendo en Madrid una oficina de representación de las fuerzas democráticas de Bielorrusia. Hoy mismo (por el martes 7), por ejemplo, con el presidente del Senado hemos expresado nuestra esperanza de que se cree un grupo por la Bielorrusia democrática en el Senado español para mantener esta cuestión en la agenda política de forma permanente.
"Muchas familias españolas acogieron a niños afectados por el desastre nuclear de Chernóbil durante vacaciones en España"
P. También ha mencionado la relación histórica entre España y Bielorrusia.
R. Sí. España fue muy importante para Bielorrusia en el pasado con programas como el de los niños de Chernóbil. Muchas familias españolas acogieron a niños afectados por el desastre nuclear durante vacaciones en España, y eso fortaleció mucho la relación entre nuestros países. Muchos de aquellos niños viven hoy en España. Ese programa fue muy importante porque los niños bielorrusos de la posguerra soviética vieron aquí otra forma de vida: vieron prosperidad, vieron gobiernos al servicio de los ciudadanos. Eso cambió la mentalidad de toda una generación. Cuando uno vive durante años bajo una dictadura, y además con padres que vivieron en la Unión Soviética, ni siquiera puede imaginar cómo viven otros países. Esas experiencias hicieron que muchos jóvenes empezaran a preguntarse: “¿Por qué nuestro país no es así? ¿Por qué no respeta a sus ciudadanos? ¿Por qué no es tan próspero?”. Ese cambio de mentalidad explica en parte por qué seguimos resistiendo hoy.
Tsikhanouskaya durante la entrevista. (O. C.)
P. ¿Cuál es el estado actual de la oposición bielorrusa? ¿Hasta qué punto está organizada y es resiliente?
R. Es casi imposible hacer algo visible dentro del país porque el nivel de represión es enorme. Cinco años después del levantamiento de 2020, cada día hay detenidos por posiciones contrarias al régimen, proucranianas o proeuropeas. El régimen intenta aplastar a la sociedad, impedir que la gente sueñe, piense en una perspectiva europea o ayude a Ucrania. Pero la gente no se ha rendido. Dentro del país, nuestro movimiento actúa de forma clandestina. La gente lleva a cabo pequeños actos de sabotaje y recopila información, por ejemplo, sobre cómo el régimen esquiva sanciones o ayuda económicamente a Rusia.
R. Más de 500.000 personas han abandonado Bielorrusia desde 2020. En el exilio podemos ser más activos porque estamos en territorios libres. Hemos logrado construir instituciones alternativas de poder. Nuestro Estado está secuestrado por un dictador, pero somos reconocidos por otros gobiernos como la alternativa democrática. Hemos formalizado relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y Canadá. Somos la alternativa a ese régimen prorruso. Hemos mantenido nuestra unidad durante cinco años pese a todos los intentos del régimen de dividirnos. Trabajamos de forma coordinada nuestras estructuras políticas, nuestros medios de comunicación, defensores de derechos humanos, sociedad civil y diáspora. Nuestro objetivo es el mismo: una Bielorrusia libre y democrática con elecciones libres y justas.
P. ¿Qué lecciones han aprendido desde las protestas de 2020? ¿Qué funcionó y qué no?
R. El levantamiento fue completamente espontáneo. No fue organizado por una sola persona ni por Occidente, como sostiene el régimen. Fue una iniciativa puramente popular. Aprendimos a autoorganizarnos. Aprendimos que nadie vendrá a rescatarnos. La liberación de Bielorrusia es obligación de los propios bielorrusos, aunque necesitemos aliados. También hemos logrado avances importantes. En los últimos meses, gracias a los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos, conseguimos la liberación de algunos presos políticos. Todavía quedan al menos 900 en prisión, pero seguimos trabajando para lograr más liberaciones. Lo más importante es que Lukashenko no ha conseguido que la sociedad pase página sobre 2020. Los bielorrusos no han olvidado ni perdonado.
"Bielorrusia está siendo utilizada como plataforma de agresión contra Europa"
P. ¿Cuáles considera que han sido los principales logros de la oposición democrática en estos cinco años?
R. Hemos logrado mantener la unidad. Hemos conseguido que Bielorrusia siga en la agenda internacional pese a todas las turbulencias globales. También hemos mantenido vivos nuestros medios de comunicación independientes y hemos seguido apoyando a defensores de derechos humanos y a la sociedad civil gracias, sobre todo, a nuestros socios europeos. Además, hemos logrado abrir un caso contra Lukashenko ante la Corte Penal Internacional. Durante cinco años hemos recopilado pruebas de sus crímenes y hemos conseguido que el caso se abra. Ahora luchamos por obtener órdenes de arresto contra Lukashenko y sus colaboradores.
Foto: O. C.
P. ¿El régimen de Lukashenko es hoy estable o atraviesa un momento de debilidad interna?
R. Sigue en el poder gracias, ante todo, a la brutalidad, la represión y el terror. Está sostenido militar, económica y políticamente por Putin. Lukashenko no es reconocido como líder legítimo de Bielorrusia porque perdió las elecciones. Es totalmente dependiente de Putin. Se convirtió en cómplice de la invasión rusa de Ucrania y es también un criminal de guerra. Pero su principal debilidad es que no cuenta con apoyo popular.
P. ¿Cree que teme su propia caída?
R. Sí. Ve que otros dictadores están cayendo poco a poco. Lukashenko sabe que mucha gente dentro de su propio sistema ya no le es leal. Muchos funcionarios y tecnócratas nos proporcionan información sensible. Por eso no siente lealtad ni siquiera en su círculo más cercano.
P. En España existe la percepción de que Bielorrusia es estratégica para Putin. ¿Es el modelo bielorruso un ejemplo de lo que Rusia quiere expandir?
R. Putin quiere expandir su imperio. El problema de Rusia es que no sabe dónde terminan sus fronteras. Pero la pregunta correcta no es si Bielorrusia es importante para Rusia. La pregunta es si Bielorrusia es importante para Europa. Históricamente, Bielorrusia pertenece a la familia europea de naciones. Solo hemos estado doscientos años bajo influencia rusa. Ni Putin ni Lukashenko deben decidir el destino de nuestro país. Deben hacerlo los bielorrusos. Y los bielorrusos queremos volver a la familia europea.
"Rusia utiliza Bielorrusia para amenazar a sus vecinos. Mi país está siendo utilizado como plataforma de agresión contra Europa"
P. ¿Por qué es importante Bielorrusia para la seguridad europea?
R. Porque Rusia utiliza Bielorrusia para amenazar a sus vecinos. Desde territorio bielorruso se organizan ataques híbridos contra Europa, se despliegan armas nucleares y sistemas militares rusos y se amenaza a nuestros vecinos. Bielorrusia está siendo utilizada como plataforma de agresión contra Europa.
P. ¿Qué pueden hacer la Unión Europea y sus instituciones para ayudarles?
R. Debilitar al régimen mediante sanciones y aislamiento político, pero al mismo tiempo ayudar a la sociedad bielorrusa a sobrevivir. Mientras se castiga al régimen, no debe castigarse al pueblo. Hay que mantener abiertas las fronteras, facilitar visados, apoyar a los exiliados, a los medios independientes y a la sociedad civil. Los bielorrusos deben sentir que Europa les dice: “Sois parte de nuestra familia”.
Tsikhanouskaya posa junto a una foto de su marido. (O. C.)
P. ¿Cuál es la situación actual de los presos políticos?
R. Siguen encarceladas unas 900 personas. Cada día siguen produciéndose nuevas detenciones. Los presos políticos están en condiciones terribles. Hay enfermos de cáncer en prisión, mujeres sin atención médica y madres encarceladas con varios hijos. Mi marido pasó cinco años en aislamiento. Durante dos años y medio no supe siquiera si seguía vivo.
P. Usted habla de una transición democrática. Si llega ese momento, ¿cómo imagina una transición realista en Bielorrusia?
R. Queremos elecciones libres y limpias. Queremos una transición pacífica. No buscamos destruir instituciones, sino restaurar la democracia. Ya estamos preparando reformas y planes para el futuro.
P. ¿Ucrania está recuperando la iniciativa en la guerra?
R. Ucrania ha demostrado una resistencia extraordinaria. No está dispuesta a rendirse ni a aceptar una partición de su territorio. Si Ucrania cae, será un desastre para todos. La paz debe ser justa y duradera.
P. ¿Cómo ha evolucionado su relación con Ucrania?
R. Mucho mejor. Hemos logrado demostrar que el pueblo bielorruso y el régimen son cosas distintas. Mientras el régimen ayuda a Rusia, los bielorrusos ayudan a Ucrania.
"Irán era un socio comercial de Lukashenko y esta situación le debilita. Además, demuestra que las dictaduras no son inmortales"
P. ¿Cree que Putin es hoy más fuerte tras la reelección de Donald Trump?
R. El presidente Trump, ya sabes, quiere ser un pacificador. Es como un organismo de la ONU. Y su política es hablar con todos. Los ucranianos no se oponen a un acuerdo de paz. Es Rusia quien no quiere la paz. El problema no es que el presidente Trump hable con Putin, sino bajo qué condiciones se firmarán esos acuerdos de paz. Y debemos asegurarnos de que la paz sea estable y duradera. Espero que el presidente Trump entienda las verdaderas intenciones de Rusia y que, mientras habla con Putin, no reduzca el apoyo a Ucrania. Creo que Trump realmente quiere lograr la paz, pero no creo que su intención sea fortalecer a Putin. El resultado de la guerra depende no solo de Estados Unidos, sino, ante todo, de la firme posición de Europa.
P. ¿Cómo afecta la guerra en Oriente Próximo a su región?
R. Irán era un socio comercial de Lukashenko y esta situación le debilita. Además, demuestra que las dictaduras no son inmortales.
P. ¿Existe el riesgo de que Bielorrusia sea utilizada para atacar a la OTAN?
R. Sí. Mientras Lukashenko siga en el poder, Bielorrusia podrá ser utilizada para provocaciones o ataques contra nuestros vecinos. Es ya una plataforma militar rusa.
P. ¿Está Rusia poniendo a prueba a la OTAN?
R. Constantemente. Prueba los límites para ver hasta dónde puede llegar antes de recibir una respuesta real. Cada muestra de debilidad es interpretada como una invitación a avanzar más. Europa debe demostrar unidad y determinación.
Cuenta Sviatlana Tsikhanouskaya (Bielorrusia, 1982) que su marido estuvo cinco años preso en aislamiento y que durante dos años y medio no supo siquiera si seguía vivo. Es su ejemplo más cercano para ilustrar la represión de Aleksandr Lukashenko en Bielorrusia tras más de 30 años en el poder y un sospechosísimo 87% de voto en las últimas elecciones, en 2020. La líder de la oposición bielorrusa en el exilio cifra en 900 los presos políticos y denuncia que las detenciones arbitrarias siguen produciéndose a diario. No sólo eso: la diáspora supera ya las 500.000 personas en un país con 9 millones de habitantes. Tsikhanouskaya acaba de estar en España en el marco de una gira internacional para solicitar apoyo y para advertir de la amenaza que supone su país mientras siga siendo un satélite de Rusia: "Mientras Lukashenko siga en el poder, Bielorrusia podrá ser utilizada para atacar a Europa". En un hotel de la Gran Vía de Madrid, tras encontrarse con Pedro Sánchez y el presidente del Senado, Pedro Rollán, y antes de acudir al Ministerio de Asuntos Exteriores, Tsikhanouskaya recibe a El Confidencial y explica con serenidad que su país está mucho más cerca de la Unión Europea de lo que los europeos imaginan. Tanto es así que la entrevista se actualiza tras el resultado electoral en Hungría.