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Así ha votado Hungría: 6 gráficos para entender la derrota histórica de Orbán
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Así ha votado Hungría: 6 gráficos para entender la derrota histórica de Orbán

Aun con la mitad de votos por escrutar, no había duda de que Hungría había votado por un cambio político. Lo hizo incluso en zonas antes conocidas por ser bastiones de Fidesz

Foto: El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, llega para dirigirse a sus seguidores tras el anuncio de los resultados parciales de las elecciones parlamentarias en Budapest. (REUTERS/Bernadett Szabo)
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, llega para dirigirse a sus seguidores tras el anuncio de los resultados parciales de las elecciones parlamentarias en Budapest. (REUTERS/Bernadett Szabo)
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En el Danubio, justo después de que cerraran las urnas, Budapest estaba todavía en silencio. En la plaza Batthyány empezaba a reunirse una multitud para seguir el resultado de las elecciones de este domingo. Dos horas después, ese silencio se convertía en una explosión de júbilo por la victoria aplastante de Peter Magyar, líder de Tisza. Fue el fin de Viktor Orbán después de 16 años en el poder.

Magyar consiguió un total de 138 escaños, frente a los 55 de Fidesz, un resultado histórico. Antes incluso de que se confirmaran los datos finales, el todavía primer ministro húngaro aceptaba su derrota.

Aun con la mitad de votos por escrutar, no había duda de que Hungría había votado por un cambio político. Lo hizo incluso en zonas antes conocidas por ser bastiones de Fidesz. En la región donde nació Orbán, Fejér, la oposición ha ampliado sustancialmente su apoyo. Días antes de las elecciones, el premier húngaro dio uno de sus últimos mitines de campaña en su ciudad natal, Székesfehérvár.

Allí, se mostraba seguro de su victoria y hasta hizo bromas sobre los reclamos de una parte de la sociedad y del partido Tisza para que abandonara el Gobierno después de 16 años. "Dicen que llevamos demasiado tiempo en el poder. Pero es como decirle a un carpintero que lleva demasiado tiempo dedicándose a ello. Cuanto más tiempo lleve, mejor lo hará, ¿no?", preguntó, provocando la risa de sus fieles seguidores.

Una gran parte de la población no pensó lo mismo y la ola de la oposición traspasó el apoyo habitual en zonas como la capital, Budapest, para conquistar los entornos más rurales. Desde los inicios de la campaña, Peter Magyar ha puesto el foco en los pueblos y ciudades más pequeñas. En algunas ocasiones ha visitado hasta cinco lugares distintos en un solo día para explicar a la población su propuesta centrada en aspectos como el combate a la corrupción, la mejora de los servicios públicos y el aumento de la calidad de vida.

La estrategia ha dado resultado. A diferencia de 2022, donde la oposición solo ganaba en Budapest y dos ciudades universitarias, Tisza ha ganado en todos los tamaños de municipio excepto los pueblos de menos de 1.000 habitantes. El muro rural de Fidesz se ha derrumbado: en municipios de 1.000-2.000 habitantes la oposición ha pasado de 26,8% a 46,6% entre 2022 y 2026.

Así, este vuelco electoral no ha sido una dinámica territorial aislada, sino un cambio de escala nacional. El swing hacia la oposición ha sido prácticamente homogéneo en todo el país ya que los 20 condados registran desplazamientos de entre 25 y 41 puntos. No se trata, por tanto, de un fenómeno concentrado en áreas urbanas o regiones concretas, sino de una reconfiguración general del mapa político. Budapest —donde Fidesz ya había sido derrotado en 2022— es la excepción relativa, con el menor desplazamiento (24,9 puntos), en gran medida porque el margen de crecimiento opositor era ya limitado.

En este contexto, la región fronteriza con Ucrania adquiere un valor más simbólico que diferencial. El condado de Szabolcs-Szatmár-Bereg registra un swing de 36,1 puntos, por encima de la media nacional, aunque no el más elevado —Győr-Moson-Sopron alcanza los 40,8—. La clave reside en su peso político previo, ya que este era uno de los principales bastiones de Fidesz, donde en 2022 había logrado una ventaja de 31,8 puntos. Sin embargo, la derrota de Fidesz en este territorio subraya los límites del discurso gubernamental, especialmente el centrado en Ucrania, que no ha logrado retener ni siquiera el apoyo en la zona más directamente expuesta a esa narrativa.

El alcance del cambio se refleja también en el sistema uninominal. Tisza se impone en 93 de las 106 circunscripciones, dejando a Fidesz con apenas 13 escaños. El dato más significativo está en las circunscripciones competitivas, ya que de las 30 que en 2022 se decidieron por menos de 10 puntos, las 18 que entonces cayeron del lado de Fidesz han pasado ahora a la oposición. Pero la erosión va más allá de los márgenes estrechos porque el partido de Viktor Orbán ha perdido incluso distritos donde había ganado con ventajas de hasta 39 puntos, confirmando la magnitud del giro electoral.

Peter Magyar ha conseguido una victoria histórica a pesar de que tenía muchas cosas en contra. En primer lugar, un sistema electoral que beneficiaba claramente a Fidesz por la manipulación extrema de los distritos electorales. Además, el partido oficialista ha utilizado de forma extensa los recursos estatales para difundir su propaganda. Y, paralelamente, Viktor Orbán ha controlado casi por completo los medios de comunicación durante años, en los que ha difundido informaciones falsas e imágenes creadas con inteligencia artificial de su contrincante.

A pesar de todo, Fidesz ha caído a mínimos históricos. El 38% de porcentaje de voto es su peor resultado desde 1998. En escaños (27,6%), Fidesz solo obtuvo menos en 1994. Varios analistas consultados por El Confidencial alertaron antes de las elecciones que solamente un claro resultado podría evitar que el hasta ahora primer ministro húngaro admitiera la derrota.

El reto que hereda Peter Magyar, sin embargo, va más allá del triunfo electoral. Los 16 años de Orbán han erosionado profundamente las instituciones: según el Instituto V-Dem, el índice de democracia liberal de Hungría ha caído del 0,68 en 2010 al 0,32 en 2024, el peor dato de cualquier país de la Unión Europea y más próximo al de la India (0,28) que al de cualquier democracia de la UE. Por delante quedan reformas profundas para revertir un deterioro que no se arregla en una sola legislatura. Hungría ha votado por el cambio; ahora empieza la parte más difícil.

"¡Tic tac TIC TAC!", cantaba Jácint en las calles de Budapest. Era su forma de decir que se acabaron los tiempos de Fidesz. El "imperio Orbán" ha caído.

En el Danubio, justo después de que cerraran las urnas, Budapest estaba todavía en silencio. En la plaza Batthyány empezaba a reunirse una multitud para seguir el resultado de las elecciones de este domingo. Dos horas después, ese silencio se convertía en una explosión de júbilo por la victoria aplastante de Peter Magyar, líder de Tisza. Fue el fin de Viktor Orbán después de 16 años en el poder.

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