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La nueva guerra de Trump es contra el Vaticano: "Acuérdense del papado de Aviñón"
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El primer pontífice estadounidense

La nueva guerra de Trump es contra el Vaticano: "Acuérdense del papado de Aviñón"

Tras meses de tensiones acumuladas entre Washington y la Santa Sede, Trump ha estallado contra León XIV por su oposición a los conflictos en Venezuela e Irán y a su agresiva política migratoria

Foto: El papa León XIV visita El Madania, Argelia. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)
El papa León XIV visita El Madania, Argelia. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)
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La tensión entre Estados Unidos y el Vaticano ha estallado. Tras meses de choques soterrados, el presidente Donald Trump ha acudido en la madrugada de este lunes a su red Truth Social para acusar al papa León XIV de ser "débil con el crimen y terrible en política exterior" ante la oposición de la Santa Sede a los conflictos en Venezuela e Irán y a su agresiva política migratoria. También ha asegurado que si no fuera por él mismo, "León no estaría en el Vaticano" y le ha instado a "espabilar como papa, utilizar el sentido común, dejar de servir a la izquierda radical y concentrarse en ser un gran papa, no un político".

A estas críticas, León XIV ha optado por responder él mismo a estas acusaciones, en contraposición al silencio que últimamente ha rodeado a las relaciones entre Washington y la Santa Sede. El Pontífice, que viajaba esta mañana en el avión papal a Argelia, ha asegurado en inglés ante los periodistas que iban a bordo: "No tengo miedo a la Administración Trump ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio". Además, ha insistido en que seguirá difundiendo su mensaje pese a que siente "mucho" las palabras de Trump.

El mandatario republicano ha plasmado en su mensaje de esta noche su absoluta oposición a que Robert Prevost, el primer papa estadounidense de la historia, ocupe el trono de San Pedro. "No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que piense que es terrible que EEUU ataque Venezuela, un país que estaba mandando cantidades enormes de drogas a Estados Unidos y, incluso peor, vaciando sus prisiones, incluidos asesinos, narcotraficantes y asesinos, para mandarlos a nuestro país", ha escrito en un largo mensaje dedicado a la figura de León XIV.

Trump tampoco ha dejado pasar por alto lo que considera que son ataques directos de Prevost hacia su persona: "No quiero un papa que critica al presidente de Estados Unidos por hacer exactamente para lo que fui elegido". Tras este mensaje lleno de ataques, ha publicado -y borrado posteriormente- una imagen que parece hecha con inteligencia artificial y en la que aparece él mismo vestido como Jesucristo y atendiendo a un enfermo con una bandera de Estados Unidos y la Estatua de la Libertad de fondo. Aunque ha sido criticado por ello, Trump se ha defendido diciendo que "se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore. Y yo sí hago que la gente mejore".

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Desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela este enero y, posteriormente, con los ataques contra Irán, el Pontífice ha intentado contrarrestar el halo de propósito divino que la Administración Trump ha intentado insuflar a estas ofensivas. El líder de la Iglesia Católica ha insistido durante este tiempo en mensajes como el de que Dios “rechaza” las plegarias de “aquellos que libran guerras” y que no escucha a los que tienen “las manos llenas de sangre”. De hecho, en su respuesta a Trump ha hecho hincapié en que no cree que "el mensaje del Evangelio deba ser mal utilizado de la manera en que algunas personas lo están haciendo".

Las declaraciones de Prevost intentan servir de contrapeso a los mensajes teológicos que la Administración Trump utiliza con cada vez mayor frecuencia para justificar su ofensiva en Oriente Medio. Así ocurrió, por ejemplo, cuando Pete Hegseth, el secretario de Guerra de Donald Trump, describió el exitoso rescate del soldado cuyo avión cayó en territorio iraní como la salvación de un piloto "renacido", habiéndose producido precisamente el Domingo de Resurrección. Una referencia cristiana más entre las múltiples que el jefe del Pentágono ha utilizado para referirse al conflicto. También se ha mostrado convencido de que las tropas merecen “el reconocimiento, pero Dios merece toda la gloria” por el éxito de la operación y ha pedido a los estadounidenses que recen “en nombre de Jesucristo” por la seguridad de los soldados “con una rodilla en el suelo”.

De esta manera, esta visión religiosa de la guerra choca frontalmente con la oposición al conflicto de la Santa Sede. Exactamente el mismo día que Hegseth comparaba el rescate del piloto con la resurrección de Cristo, el líder de la Iglesia Católica declaraba que Dios “rechaza” las plegarias de “aquellos que libran guerras” y mencionaba un pasaje de la Biblia en el que Jesús advertía que no escucharía a los que tienen “las manos llenas de sangre”.

Unas palabras que no pasaron inadvertidas en el Pentágono. Tampoco las que pronunció en enero durante su discurso anual ante el cuerpo diplomático, en el que alertó de que la “diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo reemplazada por una diplomacia basada en la fuerza” y aseguró que “la guerra ha vuelto a ponerse de moda y se está extendiendo un fervor bélico” por el mundo.

Fue este discurso el que provocó que Elbridge Colby, el segundo de Pete Hegseth, convocara al entonces nuncio del Vaticano en Washington, el cardenal Christophe Pierre, lo que dio lugar a una tensa reunión llena de advertencias y amenazas que, según informó The Free Press, complicó aún más las relaciones entre la Administración Trump y la Santa Sede.

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De acuerdo con la información, que cita fuentes vaticanas, en esa cita sin precedentes se advirtió al cardenal Pierre de que EEUU tiene el poder militar para hacer “lo que quiera” y que “lo mejor” era que León XIV “se pusiera de su lado”.

La tensión fue incluso a mayores y uno de los responsables estadounidenses presentes en el encuentro recordó durante la conversación la historia del papado de Aviñón, un período del siglo XIV en el que varios pontífices residieron en esa ciudad tras un conflicto con la corona francesa. Francia llegó incluso a intentar capturar al papa y presionó hasta conseguir instalar al frente de la Santa Sede a un francés que se sometiera a sus deseos y que acabó trasladando la corte papal a este territorio. Una referencia histórica que no sentó nada bien en el Vaticano.

En público, la única respuesta que Washington le había dado a León XIV hasta el estallido de Trump había venido de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “No creo que haya nada malo en que nuestros líderes militares o que el presidente pidan al pueblo estadounidense rezar por nuestros soldados en el extranjero”, expresó Leavitt tras las palabras del sumo pontífice del Domingo de Pascua. “Si hablas con muchos soldados, aprecian las oraciones y el apoyo del comandante en jefe y de su gabinete”.

Un mensaje publicado en la cuenta de X del Papa reiteraba este viernes que "Dios no bendice ningún conflicto"

Con esta aseveración, Leavitt también se refería a las declaraciones de Donald Trump durante la rueda de prensa en la que Hegseth comparó el rescate del piloto con la resurrección de Jesucristo. Aunque con menos fervor que su secretario de Guerra, el presidente republicano se unió a la retórica religiosa y aseguró que “Dios es bueno” y “quiere que nos encarguemos de nuestra gente”.

El Vaticano, mientras, había optado por poner calma en medio de la controversia. El pasado viernes, antes del mensaje de Trump, publicó un comunicado en el que aseguró que aquella cita entraba "en la normal misión del representante pontificio" y "permitió un intercambio de opiniones sobre cuestiones de interés mutuo". Sin embargo, casi al mismo tiempo, un mensaje publicado en la cuenta de X del Papa reiteraba la idea de que "Dios no bendice ningún conflicto" y que "la acción militar no creará espacio para la libertad ni para tiempos de paz".

En la 'cruzada' del Pentágono, este Papa estorba

Antes del estallido de la guerra, el secretario de Guerra de Trump ya había apostado por incorporar una pátina de religiosidad a la cotidianidad del Pentágono. Hace un año, Pete Hegseth instauró misas mensuales en las que él mismo participa. En una de las más recientes pidió por “que cada bala dé en el blanco contra los enemigos de la justicia y de nuestra gran nación”, además de “una violencia desmedida contra aquellos que no merecen piedad”.

Estas prácticas han creado dudas dentro del Ejército estadounidense puesto que, aunque la mayoría de sus miembros son cristianos, hay muchos soldados de otras religiones y agnósticos o ateos. Hasta ahora, lo normal era celebrar actos de oración no confesionales para que todo aquel que lo desease se pudiese unir más allá de su religión o creencia.

Hegseth, antiguo presentador de la cadena Fox, está llevando a cabo también otras reformas en este ámbito y ha prometido “hacer grande de nuevo al cuerpo de capellanes” del Ejército, replicando así el eslogan “hacer grande a América de nuevo” (Make America Great Again) con el que Trump alcanzó la presidencia del país.

Para ello, pretende simplificar significativamente el número de afiliaciones a códigos religiosos de los miembros del Ejército y las insignias de rango que los capellanes militares llevan en sus uniformes de trabajo van a ser sustituidas por insignias religiosas. "Un capellán es ante todo un capellán, y un oficial en segundo lugar. Este cambio es una representación visual de ese hecho", dijo al anunciar las reformas. Además, ha destituido al jefe del cuerpo de capellanes del Ejército, en medio de una purga más amplia que ya se ha cobrado la cabeza de más de una decena de altos mandos militares.

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En cualquier caso, la inclinación de Hegseth de ligar la guerra con la religión no es nueva. Ya en 2020 publicó un libro titulado Cruzada americana en el que defendía que las Cruzadas fueron justificadas porque salvaron a Europa del Islam. También las comparaba con la lucha de aquel entonces contra el Estado Islámico. “No queremos luchar, pero como nuestros hermanos cristianos hace mil años, debemos hacerlo”, decía.

Hegseth, que lleva tatuadas una cruz de Jerusalén y la frase Deus vult (Dios lo quiere, en latín), también presagió la colaboración de Estados Unidos con Israel en su libro. En un pasaje se leía: "Nosotros, los cristianos, junto con nuestros amigos judíos y su admirable ejército en Israel, debemos empuñar la espada del americanismo sin complejos y defendernos. Debemos hacer retroceder al islamismo, cultural, política, geográficamente y, en el caso de males como el Estado Islámico, militarmente".

Tú a Washington, yo a Lampedusa

Aunque el choque más público haya llegado tras los conflictos en Venezuela e Irán, las relaciones entre Washington y la Iglesia Católica no pasaban antes tampoco por su mejor momento. Varias informaciones apuntan a que el Papa ya había rechazado acudir a la celebración de los 250 años de Estados Unidos como país independiente, pese a que el vicepresidente JD Vance, católico converso, le había trasladado la invitación en persona a León XIV.

En su lugar, el Pontífice ha anunciado que el 4 de julio, día de la independencia de EEUU, viajará a Lampedusa, uno de los puntos de Italia con mayor presión migratoria por la gran cantidad de embarcaciones que llegan a sus costas tras cruzar el Mediterráneo en peligrosas travesías.

placeholder Lideres religiosos rezan con Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca. (Reuters/Kevin Lamarque)
Lideres religiosos rezan con Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca. (Reuters/Kevin Lamarque)

La decisión de elegir esa fecha para la visita es muy simbólica, ya que se lee como un mensaje de apoyo a la postura sobre la atención a los migrantes que defienden los líderes de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Estos se han mostrado muy críticos con la política migratoria de la Administración Trump y las prácticas del ICE, el agresivo cuerpo policial migratorio cuyos métodos han sembrado el terror en numerosas ciudades del país. Varios obispos han pedido acabar con las redadas de estos agentes por crear "un clima de miedo y ansiedad”, algo que el Gobierno estadounidense ha rechazado frontalmente.

De igual forma, una visita del Papa a Estados Unidos por invitación de Donald Trump este año también podría dar una imagen de apoyo partidista que el Vaticano quiere evitar, teniendo en cuenta que en noviembre se celebrarán las elecciones de medio mandato, según la información de The Free Press. La publicación también ha hablado con un responsable de la Santa Sede que aventuraba que “el Papa quizá nunca visite Estados Unidos mientras dure esta Administración”.

De esta manera, es posible que, pese al empuje del nacionalismo cristiano que recorre Estados Unidos, el primer papa estadounidense de la historia tarde años en visitar su propio país de origen. Si es que acaba haciéndolo.

La tensión entre Estados Unidos y el Vaticano ha estallado. Tras meses de choques soterrados, el presidente Donald Trump ha acudido en la madrugada de este lunes a su red Truth Social para acusar al papa León XIV de ser "débil con el crimen y terrible en política exterior" ante la oposición de la Santa Sede a los conflictos en Venezuela e Irán y a su agresiva política migratoria. También ha asegurado que si no fuera por él mismo, "León no estaría en el Vaticano" y le ha instado a "espabilar como papa, utilizar el sentido común, dejar de servir a la izquierda radical y concentrarse en ser un gran papa, no un político".

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