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Adiós a Orbán en Hungría: el nuevo gobierno obtiene la mayoría necesaria para borrar su legado
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Supermayoría de Magyar

Adiós a Orbán en Hungría: el nuevo gobierno obtiene la mayoría necesaria para borrar su legado

El líder de Tisza ha logrado este domingo una victoria histórica y una mayoría parlamentaria que le permite eliminar el sistema de poder creado por Viktor Orbán

Foto: Péter Magyar celebra la victoria en las elecciones húngaras que ponen fin a 16 años de Orbán. (Reuters/Leonhard Foeger)
Péter Magyar celebra la victoria en las elecciones húngaras que ponen fin a 16 años de Orbán. (Reuters/Leonhard Foeger)
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Los gritos de júbilo en la plaza Batthyány, en el centro de Budapest, marcaron el hito final de una jornada electoral histórica. Los primeros aplausos de la multitud invadieron el lugar cuando en la pantalla gigante aparecieron los resultados que vaticinaban un cambio histórico para Hungría. Péter Magyar, líder de Tisza y oponente político de Viktor Orbán, acariciaba la victoria. "¡Ya no hay vuelta atrás! ¡Fidesz está acabado!", gritaba un grupo de jóvenes.

Minutos después, los aplausos se convirtieron en vítores cuando Magyar se acercaba cada vez más a obtener una mayoría absoluta en el Parlamento. Alrededor de las 21:30 horas, más de dos horas después del cierre de los colegios electorales, Budapest era una fiesta.

El líder de Tisza, un abogado nacido en la capital húngara y con un pasado estrechamente ligado a las filas del partido de Orbán, se convirtió este domingo en el nuevo primer ministro del país. "Al fin, al fin", grita Andy, levantando las manos hacia el cielo. "No puedo creer que esto esté pasando, una Hungría sin Viktor Orbán".

La plaza Batthyány se llenó de abucheos cuando en la pantalla gigante apareció el recién derrotado premier. "¡Fuera, Orbán!", coreaba la multitud. Todavía sin un resultado final, el líder iliberal reconoció su derrota. "Los resultados de las elecciones, aunque no son completos, son comprensibles y claros. Son dolorosos para nosotros, pero inequívocos. No se nos dio la responsabilidad ni la oportunidad de gobernar", dijo. Acabó su discurso con una promesa. O una advertencia. "No nos rendiremos. Nunca, nunca, nunca", aseguró.

Finalmente, ni los conatos de injerencia rusa en las elecciones ni el apoyo de poderosas figuras políticas como el presidente estadounidense Donald Trump lograron frenar el movimiento creado por Peter Magyar. El líder de Tisza superó incluso las expectativas y logró una amplia mayoría en el Parlamento con 138 escaños, frente a los 55 de Fidesz.

Para ese momento, la euforia ya había tomado el control de las calles. Mucha gente paseaba con los carteles de Tisza que había arrancado de las farolas como recuerdo de un momento histórico. "Nunca olvidaremos esta noche. Hoy, nos volvemos a sentir orgullosos de ser húngaros", se emocionaba Milan camino a la plaza para celebrar la victoria de Magyar.

Los gritos y vítores llegan también hasta el otro lado de la ciudad, en Pest, cuando Peter Magyar pronuncia sus primeras palabras tras ganar las elecciones de este domingo. Mucha gente no ha podido llegar hasta Batthyány por la gran afluencia de gente, pero aplaude con entusiasmo. Los coches tocan la bocina en señal de celebración cuando escuchan por primera vez a su nuevo primer ministro.

"¡Lo hemos logrado! Tisza y Hungría han ganado las elecciones. No por poco, sino por un margen muy amplio. Juntos hemos liberado a Hungría", dijo Magyar al inicio de su discurso. "Nuestra victoria quizás no se vea desde la luna, pero se ve en toda Hungría", añadió, haciendo alusión al discurso de victoria de Orbán en 2022.

En su primera comparecencia, Peter Magyar prometió empezar por el trabajo que parecía casi imposible hace pocos meses: acabar con el legado de poder de Viktor Orbán. El hasta ahora primer ministro ha formado en estos 16 años en el poder su propio "imperio", basado en un dominio casi total de los aparatos del Gobierno. Desde los medios de comunicación hasta el poder judicial, Orbán contaba con grandes aliados dispuestos a perseguir los intereses de Fidesz.

La primera medida del nuevo Gobierno será apartar a estas figuras del poder. El líder de Tisza instó al presidente del país, Tamás Sulyok, político del partido Fidesz, a que le otorgara el mandato para formar el próximo gobierno lo antes posible y luego renunciara al cargo. Posteriormente, pidió la dimisión de varios dirigentes de otras instituciones controladas por el partido.

Además, prometió que la formación restablecerá el sistema de controles y equilibrios, y que se unirá a la Fiscalía Europea como parte fundamental de la lucha del nuevo gobierno contra el presunto fraude y la corrupción, tradicionalmente asociados a la era de Orbán. "Quienes hayan defraudado a nuestro país rendirán cuentas", aseguró.

Daniel Bartha, presidente del Centro para la Integración Euroatlántica y la Democracia de Budapest, anticipa para El Confidencial que las primeras medidas del nuevo ejecutivo serán "simbólicas". "Se centrará en guiar de nuevo a Hungría hacia la comunidad euroatlántica", asegura.

Orbán se va, la derecha se queda

Ante la multitud, Peter Magyar también prometió que reconducirá Hungría hacia la UE tras años de tensión entre Budapest y Bruselas. "Los húngaros dijeron 'sí' a Europa", aseveró. El líder de Tisza comunicó a sus seguidores que planea viajar primero a Polonia como primer ministro, luego a Viena y finalmente a Bruselas, donde intentaría recuperar los 18.000 millones de euros bloqueados por la corrupción y las irregularidades políticas del Gobierno de Orbán.

Bruselas, por ahora, respira hondo. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, no ha escondido su alegría respecto a la victoria de Magyar, a pesar de que durante meses ha evitado a toda costa posicionarse. "Esta noche, el corazón de Europa late con más fuerza en Hungría", ha escrito la alemana en redes sociales. “Hungría ha elegido a Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría", ha añadido.

El bloque ya no tiene que lidiar con uno de los líderes europeos más carismáticos y complicados de manejar, pero dará la bienvenida a un nuevo premier de ideología conservadora y que formó parte del partido de Orbán antes de separarse en 2024. En algunos asuntos, el partido de Magyar puede tener posiciones similares a las de Fidesz.

"Tisza ha adoptado posiciones ideológicamente centrales en una serie de temas políticos delicados. Entre ellas, una postura neutral respecto a la marcha del Orgullo de Budapest, prohibida el año pasado, en la que Tisza no participó. Y tampoco se ha posicionado sobre el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania que ha sido bloqueado por Orbán", explica Zoltán Ádám, investigador sénior en el Centro ELTE de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencias Políticas, en un análisis. "Tampoco hay que olvidar su compromiso de no adoptar el pacto europeo sobre migración y asilo si se formara un gobierno de Tisza, basándose en una postura soberanista y antimigratoria", añadió.

Estas son solo algunas de las incógnitas que Peter Magyar tiene que resolver. Su amplia mayoría le da carta blanca para reformar un país controlado por los mecanismos de poder de Orbán y restablecer las instituciones democráticas. Pero esta misma mayoría implica que Tisza no estaría sujeto a controles democráticos significativos, al igual que su predecesor. "Eso deja a Magyar con un poder igualmente ilimitado y centralizado. Evitar la doble trampa de satisfacer las expectativas populistas y estabilizar un poder institucionalmente ilimitado son dos tareas fundamentales que el nuevo gobierno debe llevar a cabo", subraya Zoltán Ádám.

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Por otro lado, una de sus grandes fortalezas electorales puede volverse en su contra. Una de las recetas de Peter Magyar para conquistar el poder en Hungría ha sido su capacidad de aglomerar a prácticamente toda la oposición en su movimiento creado para derrotar a Orbán. Entre sus votantes no solamente está un electorado descontento con Fidesz, también otros perfiles de ideología más izquierdista.

En estas elecciones, el Parlamento ha quedado dominado por dos grandes potencias derechistas, pero Magyar deberá responder a esa parte de la población de otra tendencia que le ha convertido en la solución para poner fin a la "era Orbán". "Este país está dividido entre pro-Orbán y anti-Orbán, y Magyar no solo agrupa a verdes, socialdemócratas, liberales y otros partidos pequeños, sino que también puede atraer votantes de Fidesz. Y eso es muy importante, porque nadie había logrado hacer eso antes", explicó Zsuzsanna Szelényi, experta en política exterior húngara, miembro del Instituto de la Democracia para Europa Central y autora del libro Democracia contaminada: Viktor Orbán y la subversión de Hungría.

El desafío de mantener este apoyo es precisamente uno de los factores que pueden provocar una fractura del partido. "Puede ser complicado sostenerlo, aunque hoy en Europa hay varios partidos que ya no tienen un perfil ideológico tradicional y en los que hay partidos con ideologías mixtas", añadió Szelényi en un encuentro con periodistas celebrado en Budapest antes de las elecciones.

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La promesa o advertencia de Orbán ("No nos rendiremos. Nunca, nunca, nunca") podría enmarcarse, según algunas voces de la política húngara, en un escenario en el que Fidesz espere esa fractura para intentar retomar el poder una vez más. Zsuzsanna Szelényi apuesta por esperar a las primeras medidas de Tisza: "Qué hará el partido es la gran pregunta. Vamos a experimentar con esto, con recuperar la democracia en Hungría", subrayó.

Durante las celebraciones en Budapest, que se prolongaron hasta la madrugada, hubo poco espacio para las incógnitas sobre el futuro de Péter Magyar como primer ministro húngaro. "Es el fin de una parte importante de nuestra historia, pero también para un modelo que apoyaba Donald Trump o Vladímir Putin. Hemos dicho 'adiós' a todo esto. No les queremos", asegura Melissa, una joven abogada de 24 años.

Al volver a su grupo de amigos, se abrazan. "Ahora solo queremos celebrar. No queremos nada más".

Los gritos de júbilo en la plaza Batthyány, en el centro de Budapest, marcaron el hito final de una jornada electoral histórica. Los primeros aplausos de la multitud invadieron el lugar cuando en la pantalla gigante aparecieron los resultados que vaticinaban un cambio histórico para Hungría. Péter Magyar, líder de Tisza y oponente político de Viktor Orbán, acariciaba la victoria. "¡Ya no hay vuelta atrás! ¡Fidesz está acabado!", gritaba un grupo de jóvenes.

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