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Orbán ha tenido 16 años para moldear su Hungría. La cuestión ahora es hasta dónde llegará para mantenerla
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Orbán ha tenido 16 años para moldear su Hungría. La cuestión ahora es hasta dónde llegará para mantenerla

El primer ministro húngaro ha creado un sistema para perpetuarse en el poder y boicotear cualquier tipo de acciones políticas por parte de sucesores como el opositor Peter Magyar

Foto: El primer ministro húngaro Viktor Orban durante un mitin en Kaposvar, Hungría, el 16 de marzo. (Reuters/Marton Monus)
El primer ministro húngaro Viktor Orban durante un mitin en Kaposvar, Hungría, el 16 de marzo. (Reuters/Marton Monus)
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En marzo de 1990, en Budapest, miles de personas se reunieron para la "Fiesta de Clausura del Sistema". Faltaban cuatro días para las primeras elecciones libres después de la dictadura comunista y un recién creado Fidesz prometía un nuevo futuro para Hungría. Varios grupos musicales cantaron por ese nuevo comienzo y los líderes de la formación tomaron los micrófonos. Entre ellos, estaba Viktor Orbán.

Este viernes, 36 años después, más de 100.000 personas se congregaron en la Plaza de los Héroes de la capital húngara a solo dos días de las elecciones. El título del evento es prácticamente el mismo: "Gran Concierto para romper el sistema". Pero, en esta ocasión, está dedicado a una sola persona: Viktor Orbán.

Hungría acude este domingo a las urnas en unas elecciones que se consideran cruciales para el futuro del país. Por primera vez en 16 años, el primer ministro compite con un candidato que tiene muchas oportunidades de arrebatarle el poder. Peter Magyar, un abogado que formaba parte de las filas de Fidesz, encabeza el partido Tisza y las encuestas, después de una intensa campaña marcada por la desinformación y las acusaciones de interferencia extranjera.

Para una parte de la población congregada este viernes en la Plaza de los Héroes, el cambio político ya ha comenzado. La multitud, en su mayoría jóvenes, coreaba este viernes consignas contra el Gobierno como "¡Ruszkik haza!" ("¡Rusos, váyanse a casa!"). Este lema, nacido de la revolución contra la Unión Soviética en 1956, tiene ahora un nuevo significado por las estrechas relaciones entre Orbán y Moscú.

Sin embargo, el primer ministro húngaro promete no ponerle nada fácil el trabajo a su opositor. Aunque Magyar gane este domingo las elecciones, Orbán tiene todavía muchas cartas con las que jugar y está dispuesto a no dejarse ningún as en la manga en su lucha por el poder.

"Orbán creó en 2010 el Gobierno ‘iliberal’ porque recibió una supermayoría constitucional. Eso implicó un rechazo a la democracia liberal en Europa, a la separación de poderes, a la neutralidad del Estado y a la sociedad neutral. El país se convirtió en un estado controlado por un partido: Fidesz", explica Zsuzsanna Szelényi, experta en política exterior húngara, miembro del Instituto de la Democracia para Europa Central y autora del libro "Democracia contaminada: Viktor Orbán y la subversión de Hungría".

placeholder Concierto masivo contra el Gobierno de Viktor Orbán, este viernes en Budapest (REUTERS / Bernadett Szabo)
Concierto masivo contra el Gobierno de Viktor Orbán, este viernes en Budapest (REUTERS / Bernadett Szabo)

En un encuentro con periodistas en Budapest, en el que estuvo presente El Confidencial, Szelényi aclara que la formación cambió las instituciones estatales para que sirvieran a sus intereses. "Por ejemplo, el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Cuentas está controlado por gente leal a Orbán. Por eso, cuando hablamos de corrupción en Hungría, no se trata de una corrupción clásica", sostiene.

Además, el premier creó un sistema para magnificar las victorias de Fidesz, como reducir el número de escaños en el Parlamento y aumentar la proporción de voto en los distritos donde suele obtener buenos resultados. En 2014, con esta estrategia, su partido obtuvo casi el 70% de los escaños del Parlamento con el 45% de los votos.

Magyar no solamente tiene por delante el desafío de ganar las elecciones. Hasta en caso de ser declarado ganador, deberá encontrar la manera de gobernar en un sistema diseñado para hacerle fracasar. Solamente obtendría vía libre si consigue una mayoría de dos tercios en el Parlamento, un resultado que, según las encuestas más recientes, no está asegurado.

Sin embargo, el opositor de Viktor Orbán proviene precisamente de Fidesz. El movimiento fue una sorpresa para el primer ministro, que esperaba un reto electoral por parte de la clásica oposición (como los socialdemócratas) y no de una persona que empezó siendo un aliado dentro de sus filas. Algunos votantes han criticado que Magyar abandonara la formación, una señal, según ellos, de desconfianza y deslealtad.

Pero su pasado puede ser una gran ventaja política para el líder de Tisza porque ha visto desde muy cerca cómo funciona el sistema creado por Orbán. El mismo que ahora quiere destruir. "Toda la gente que conozco me advirtió de los peligros de empezar mi carrera política. Obviamente he estado en este sistema, en este círculo, durante mucho tiempo. Lo conozco", dijo Peter Magyar en una de sus primeras entrevistas emitidas en YouTube como líder de la oposición a Orbán.

El abogado nacido en Budapest sostiene que las tácticas para eliminarle de la carrera electoral empezaron antes de la campaña para los comicios de este domingo. El año pasado, Judit Vargas, exministra de Justicia y también exesposa de Magyar, denunció a su antigua pareja por violencia doméstica. El líder de Tisza negó las acusaciones y sostuvo que formaba parte de una maniobra para desacreditarle antes de su candidatura. "Ni ahora, ni en el futuro, deseo reaccionar a las acusaciones de esta repetida propaganda. Deseo que mi exmujer viva en paz", dijo.

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A principios de este año, en plena campaña, Magyar aseguró que fue blanco de otro intento de desprestigio, esta vez, "al puro estilo ruso". Varios periodistas recibieron en ese momento un vídeo en blanco y negro con contenido sexual y que, aparentemente, mostraba drogas encima de una mesa de noche. El político dijo rápidamente que se trataba de una “trampa” de los servicios secretos de Hungría. "Tengo la conciencia tranquila (...) Los conozco, conozco sus trucos. Sé que están muy asustados", aseguró.

Algo está cambiando en Hungría

Peter Magyar parece haber superado estos obstáculos que, sostiene, fueron planeados por el Gobierno húngaro. Pero el auténtico bache llegará el día después de las elecciones. "Si Tisza no consigue la mayoría en el Parlamento, puede ser un poco caótico porque habrá un gran interés por parte de Orbán para paralizar el nuevo ejecutivo", alerta Zsuzsanna Szelényi. "El primer ministro tiene a sus llamados 'remanentes autocráticos' en posiciones de poder, aunque también es importante recordar que las instituciones siguen ahí. Hay gente con mucho poder que es fiel a Orbán, pero también hay muchos ministros que no. La pregunta es cómo responderán ellos. Para nosotros es un gran experimento político", añade.

Las señales de que un posible cambio político en Hungría no son evidentes solamente en conciertos multitudinarios. En los últimos meses, varios miembros de Fidesz han desertado y se han mostrado contrarios a las políticas de Viktor Orbán. El caso más reciente fue el de Zalan Alkonyi, investigador del centro educativo Mathias Corvinus Collegium y tradicional aliado del Gobierno de Orbán.

Allí fue donde se celebró el evento al que acudió el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, el pasado martes para mostrar su apoyo al primer ministro húngaro. "Durante años tuve que practicar una severa autocensura sobre Rusia y la política rusa del gobierno húngaro", aseguró en una entrevista con The New York Times.

La postura es parecida a la de Viktor Norman Virag, un antiguo miembro de alto rango de la Oficina Nacional de Investigación, que abandonó su apoyo a Fidesz después de que le obligaran a archivar un caso contra un ciudadano ruso sospechoso de ciberdelincuencia. Szilveszter Palinkas, capitán del ejército que aparecía en carteles de reclutamiento, también desertó de la formación. Y Zombor Berezvai dimitió como economista jefe de la Autoridad Húngara de Competencia, una institución estatal controlada por el ejecutivo, porque no pudo investigar empresas vinculadas con la formación de Viktor Orbán.

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El primer ministro no se ha pronunciado sobre estas deserciones e insiste en mostrarse como una figura de estabilidad y progreso para Hungría. Tiene un gran altavoz para hacerlo. Orbán ha reforzado en estos 16 años en el poder su control sobre los medios de comunicación y ha limitado el acceso a la publicidad de la oposición. Szelényi explica en el encuentro con periodistas que las formaciones que se presentan a las elecciones tienen solo cinco minutos para intervenir en la televisión pública húngara y presentar su programa.

Mientras tanto, los políticos de Fidesz están constantemente en los programas de televisión para hablar de sus propuestas electorales. "Magyar nunca ha sido invitado a hablar en la televisión o radio pública húngara. Nunca. Pero aparece constantemente en esos medios cuando políticos de Fidesz hablan sobre él y explican lo peligroso que es", asegura la escritora húngara.

El aparato de poder de Fidesz lleva meses utilizando la maquinaria pesada para su propaganda. En las calles de Budapest, aparece en un cartel una fotografía de Peter Magyar junto con la del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. "¡Son peligrosos! Detengámoslos", reza el cartel. Este mensaje forma parte de la teoría que ha querido difundir Orbán, basada en que el líder de Tisza es una "marioneta" de la UE y de Kiev que quiere llevar el país hacia la guerra.

placeholder Volodímir Zelenski y Peter Magyar en un cartel de campaña de Fidesz en Budapest (M.R.)
Volodímir Zelenski y Peter Magyar en un cartel de campaña de Fidesz en Budapest (M.R.)

Antes de pegar esos carteles por casi todas las calles del centro de la capital húngara, una campaña de propaganda del Gobierno difundió un vídeo generado con inteligencia artificial en el que aparecía Magyar en una marcha de su formación con una bandera de Ucrania. Recientemente, el primer ministro tensó todavía más la cuerda electoral cuando acusó a Kiev de preparar un ataque con explosivos contra el gasoducto que lleva gas ruso a Hungría a través de Serbia.

Y, en la recta final de la campaña, Fidesz creó un comité especial para medir una presunta influencia extranjera sobre Tisza en el proceso electoral. Un movimiento interesado que ha tenido lugar justo después de que se filtrara información sobre el verdadero alcance de las relaciones entre Budapest y Moscú y de las acciones por parte del Kremlin para favorecer una victoria de su gran aliado, Viktor Orbán. "En cualquier asunto en el que pueda ser de ayuda, estoy a su disposición", dijo el premier húngaro al presidente ruso en una llamada en marzo pasado.

Una de las grandes incógnitas es qué tipo de estrategias puede hacer Viktor Orbán si pierde las elecciones de este domingo. "Todo depende del resultado final. Si ese resultado es realmente contundente, entonces quedará claro. La diferencia es que, cuanto mayor sea la distancia, menos margen de maniobra tendrán", concluye Zsuzsanna Szelényi.

En marzo de 1990, en Budapest, miles de personas se reunieron para la "Fiesta de Clausura del Sistema". Faltaban cuatro días para las primeras elecciones libres después de la dictadura comunista y un recién creado Fidesz prometía un nuevo futuro para Hungría. Varios grupos musicales cantaron por ese nuevo comienzo y los líderes de la formación tomaron los micrófonos. Entre ellos, estaba Viktor Orbán.

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