La 'Generación Orbán' que votó por una Hungría casi inimaginable: "Si no llega a ganar Magyar, me iría del país"
Muchos jóvenes votan por primera vez en las elecciones sin tener otro recuerdo político que el de Viktor Orbán como primer ministro. Ahora, piden dejar la Hungría de Fidesz atrás
Un centro de votación en Budapest, este domingo 12 de abril en Budapest. (Reuters)
Antes incluso de que abrieran los colegios de votación en Budapest, algunas personas ya estaban esperando en la puerta. Tibor Kovács, de 20 años, planeó llegar a primera hora de la mañana, antes de que empezara su turno como camarero en un restaurante del centro de la capital húngara. "Estoy nervioso por lo que puede pasar en el país. Ha llegado el día", dice a este periódico antes de emitir su voto.
Finalmente, este domingo Hungría ha dado la espalda al iliberal Viktor Orbán. Con más del 80% de votos escrutados, el opositor Péter Magyar y su partido Tisza han superado la barrera de los 133 escaños para controlar la mayoría de dos tercios en la Cámara húngara. El conteo de los votos todavía no ha finalizado y las particularidades del sistema electoral húngaro todavía podrían cambiar ligeramente las tornas y que Tisza se quede finalmente por debajo de la supermayoría, pero la diferencia es tan amplia que el propio primer ministro Orbán ha concedido la victoria: los resultados son "claros", ha lamentado.
Después de 16 años con Orbán en el poder, Hungría ha votado por el cambio. Y el candidato del partido Tisza, Peter Magyar, ha ganado con amplísimo respaldo del voto juvenil en el país.
Muchos jóvenes del país votan por primera vez en estos comicios sin haber conocido a otro primer ministro que no sea Viktor Orbán. Kovács es uno de ellos. "Solo he votado en unas municipales y estas son las primeras generales. He vivido bajo el mismo gobierno desde los cuatro años y no tengo otro recuerdo. Por eso queremos un cambio, necesitamos acabar con esta corrupción y la filosofía de Viktor Orbán", sostiene.
Tibor Kovács forma parte de la 'Generación Orbán', los húngaros que han alcanzado la mayoría de edad para votar mientras el país se transformaba en la "democracia iliberal" creada por el primer ministro, y aumentaba su poder sobre los medios de comunicación y las instituciones.
Tibor Kovács en un centro de votación de Budapest. (M.R.)
Ahora, en uno de los países más corruptos de la Unión Europea y con el Gobierno más afín del bloque más afín a Rusia, esa generación que ha crecido con Orbán como principal líder político quiere vivir en una Hungría diferente. Según varias encuestas recientes, más del 60% de los votantes menores de 30 años votará a favor de Peter Magyar.
Muchos de ellos no tenían claro el actual resultado. El sistema electoral húngaro ha beneficiado tradicionalmente a Fidesz, el partido de Orbán, quien además ha utilizado mecanismos como la desinformación o la manipulación durante la campaña. En medio de las acusaciones de la injerencia rusa en los comicios, se ha divulgado información sobre la estrecha relación entre el primer ministro y el presidente ruso, Vladímir Putin. "Estoy a su servicio", le dijo Orbán en una llamada en marzo pasado.
"Mucha gente en pueblos o zonas rurales tiene acceso solamente a la propaganda de Orbán y es posible que ahí siga teniendo apoyo. En Budapest es distinto", explica el joven húngaro de 20 años después de votar por Peter Magyar.
El líder de Tisza, quien ha formado parte de las filas de la formación de Orbán, ha llevado a cabo una intensa campaña en las zonas más rurales de Hungría para explicar su programa para mitigar la crisis económica y mejorar las condiciones de vida de la población.
Finalmente no ha hecho falta, pero Kovács era poco optimista. "Si Orbán hubiera ganado por una amplia mayoría, supongo que hubiéramos tenido que aceptarlo. Pero existía el escenario de que hubiera una mínima irregularidad, y entonces hubiéramos tomado las calles. Pero una cosa la tenía clara: si el Gobierno fuera a seguir siendo el mismo, me iría del país", asegura.
Adam tiene cinco años más que Tibor, pero también es la primera vez que vota en las elecciones. En las últimas ya tenía la edad para hacerlo, pero no pensaba que fuera a cambiar nada. "Esta vez la situación ha sido diferente. Tenemos esperanza después de mucho tiempo", afirma a este periódico.
A diferencia de sus amigos, Adam no cree, sin embargo, que estos comicios vayan a arreglar todos los problemas del país. "No es tan fácil y Orbán tiene mucho poder.No lo dejará tan fácilmente, aunque pierda. Es verdad que hay que votar contra él porque por algo hay que empezar, pero tengo los pies en la tierra", sostiene. "En realidad voy a votar porque todo mi entorno me dice que lo haga. Hasta mi madre me ha dicho que vayamos a votar juntos por Magyar. Hay una movilización que no se había visto antes", añade.
En la puerta de otro centro de votación del centro de Budapest, Anna reconoce que está muy emocionada por las elecciones de este domingo, pero que también tiene miedo de la reacción que puede provocar el resultado. "Yo creo que si Orbán hubiera ganado mucha gente no se lo creería. Y quizá hubiera habido una pequeña revolución. O grande", asegura.
Luchar contra la propaganda de Orbán
Este viernes, cerca de 100.000 personas se reunieron en la Plaza de los Héroes de la capital húngara para el "Gran concierto para el desmantelamiento del régimen", donde participaron cerca de 50 grupos locales. En su mayoría jóvenes, corearon lemas como "¡Fuera Orbán!" o "¡Rusos fuera!". "Ciudadanos, nunca más podrán asustarnos, el régimen de Orbán está viviendo sus últimas horas", dijo Robert Puzser, un intelectual reconocido en Hungría y organizador del evento.
Ivan L. Nagy, periodista húngaro en la revista Columbia Journalism Review de Nueva York, ha acompañado a Magyar en una parte de su campaña en las zonas rurales. A pesar de que sus preocupaciones son distintas a las de la población en la capital o en ciudades, reconoce que también ha empezado a ver un cambio. "Mucha gente joven ha hecho muchos esfuerzos por hablar con sus abuelos o con gente de su pueblo que solamente consume los medios de la propaganda de Orbán. Para explicarles otras realidades y que abran sus mente",, explica en entrevista con este periódico.
Mónica Redondo. BudapestGráficos: José Ramón Pérez
En estas elecciones, añade Nagy, el voto puede ser decisivo. "La demografía puede ir contra de Orbán. Si pensamos en los votantes que se añaden en cada ciclo electoral, podríamos decir que votarán cerca de 400.000 más que en 2018. Ese fue el primer año en el que yo pude votar. Y mucha gente mayor sigue siendo fiel a Orbán, pero no todos votan o porque no pueden o porque han fallecido. La demografía, esa población joven movilizada, puede jugar en contra del Gobierno", sostiene.
La movilización en estas elecciones ha sido masiva, un récord en la historia del país desde la caída del comunismo. Antes de emitir su voto, Peter Magyar describió así los comicios: "una elección entre Oriente y Occidente, propaganda o discurso público honesto, corrupción o una vida pública limpia".
*Una versión de este artículo se publicó la mañana del 12 de abril, y ha sido actualizado tras el resultado electoral.
Antes incluso de que abrieran los colegios de votación en Budapest, algunas personas ya estaban esperando en la puerta. Tibor Kovács, de 20 años, planeó llegar a primera hora de la mañana, antes de que empezara su turno como camarero en un restaurante del centro de la capital húngara. "Estoy nervioso por lo que puede pasar en el país. Ha llegado el día", dice a este periódico antes de emitir su voto.