Es noticia
¿Y ahora un ultimátum y amenazas con 'cerrar' bases? No hace falta salirse de la OTAN, Trump tiene otras cartas para 'matar' la Alianza
  1. Mundo
Cerrar bases en España o Alemania

¿Y ahora un ultimátum y amenazas con 'cerrar' bases? No hace falta salirse de la OTAN, Trump tiene otras cartas para 'matar' la Alianza

Washington vuelve a hacer amenazas contra la OTAN y revive el fantasma de Groenlandia. Trump no necesita sacar a EEUU de la Alianza Atlántica para 'matarla'. Puede hacerlo desde dentro

Foto: Foto de archivo del presidente Donald Trump durante un encuentro con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Davos (Reuters/Jonathan Ernst)
Foto de archivo del presidente Donald Trump durante un encuentro con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Davos (Reuters/Jonathan Ernst)
EC EXCLUSIVO

La Casa Blanca volvió el miércoles a la estrategia de amenaza existencial contra la OTAN. El mismo día que Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica, visitaba Washington, la secretaria de prensa Karoline Leavitt explicaba que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, tenía intención de discutir con el holandés una posible salida estadounidense de la OTAN. Profundiza así en una crisis que comenzó el propio Trump hace una semana, durante una entrevista con el periódico británico The Telegraph, en la que ya planteó una posible salida de la Alianza, un asunto que parecía zanjado... hasta que empezó la guerra con Irán.

La realidad es menos hiperbólica, pero no por ello menos problemática. Washington estaría barajando muy seriamente planes para retirar tropas actualmente estacionadas en aquellos países europeos que la Casa Blanca considera que han obstaculizado su guerra contra Irán, resituando esos efectivos en otros países que sí habrían ayudado a EEUU, según reporta el Wall Street Journal, citando a fuentes de la Administración Trump. Según esta información, la Casa Blanca barajaría clausurar una base en España o Alemania, moviendo efectivos hacia Polonia o Rumanía.

¿El objetivo? Castigar a los Estados miembros que la administración estadounidense considera poco colaboradores. Han sido varios los socios, como Italia o España, que no han permitido a EEUU hacer uso de sus bases en territorio nacional en el marco de los ataques contra Teherán. El semanario alemán Der Spiegel aporta detalles extra, informando este jueves de que Trump habría lanzado un "ultimátum" a los aliados de la OTAN fijando un plazo límite para que proporcionen apoyo militar concreto, incluyendo el despliegue de buques de guerra, en el estrecho de Ormuz.

En un artículo anterior, El Confidencial ya reportaba que voces del entorno trumpista, como el senador republicano Lindsey Graham lleva semanas recomendando a Donald Trump, en redes sociales y en la televisión Fox, "cerrar las bases aéreas estadounidenses en España y trasladarlas a un país que permita que estos recursos se utilicen para proteger a EEUU y al mundo". "Cuanto antes se haga, mejor", añadía. Un semanario ultraconservador, el Washington Examiner, también dedicaba un editorial a la cuestión de las bases en España. En el texto, plagado de datos erróneos, preconiza punir al presidente Pedro Sánchez para "enviar así un mensaje a sus aliados" europeos "trasladando sus recursos y compromisos militares de España a Portugal". Lisboa juega aquí un papel de colaborador porque puso a disposición del Pentágono sus aeropuertos en las islas Azores.

Aun así, hay dificultades estratégicas. "Las bases en España proporcionan a EEUU una ventaja en los conflictos de Oriente Medio e Indo-Pacífico", titulaba la semana pasada Stars & Stripes, un diario financiado por el Pentágono y que suele reflejar el punto de vista de los altos mandos de las Fuerzas Armadas.

Foto: espana-salida-flota-aerea-estadounidense-bases-moron-rota
TE PUEDE INTERESAR
España dice que no ayudará en el ataque a Irán y EEUU retira sus aviones cisterna de Rota y Morón
Alicia Alamillos Ignacio Cembrero E. Andrés Pretel

Pero, ¿y por qué Alemania? La Administración Trump ha sido especialmente crítica con el país germano, a pesar de que Berlín ha permitido el uso de sus bases y no ha tomado medidas similares a las de Roma o Madrid. De hecho, Friedrich Merz, canciller alemán, comenzó la guerra evitando criticar a Washington, una actitud que mantuvo durante una visita a la Casa Blanca. Solamente más tarde Berlín ha empezado a ser más crítica con la operación en el Golfo.

La principal base estadounidense en el país es la de Ramstein, y de hecho, esas instalaciones han sido fundamentales en la logística de la operación contra Irán. Se trata de la sede de las Fuerzas Aéreas de EEUU en Europa y África, y es el principal punto logístico para las operaciones en Oriente Medio y África. Además, en Weilerbach está el principal hospital militar americano fuera de territorio nacional, y cuenta también con instalaciones en otras en Stuttgart y en Baviera. Aunque no hay cifras exactas, se calcula que la mitad de los efectivos de EEUU en territorio europeo, que ascienden a más de 80.000, se encuentran en Alemania, por lo que un cierre total es muy espinoso. Quizá baste, en el caso de Berlín, con el mero hecho de la amenaza para hacerlos más dóciles.

Una ruptura cerrada en falso

Las relaciones EEUU-resto de socios atlánticos se han deteriorado de manera muy visible a nivel político, aunque en los rangos técnicos sigue habiendo buena cooperación, explican fuentes aliadas. La gran pregunta que sobrevolaba el cuartel general de la OTAN en Bruselas era cuánto tiempo se podría mantener esta dualidad: dejar que Trump lanzara sus habituales embestidas protegiendo el núcleo duro del trabajo habitual de la Alianza Atlántica.

Durante los primeros meses de Rutte en el cargo fue relativamente sencillo. El neerlandés puso toda la atención en la actualización del objetivo de gasto en defensa, lo situó en un 5% del PIB (aunque solamente un 3,5% de gasto en capacidades) y entretuvo a Trump con el mensaje de que había logrado, él solo, que la alianza fuera más fuerte que nunca. Todo envuelto en el habitual estilo adulador de Rutte. Ahí fue donde llegó aquel "daddy" que escribió en un mensaje a Trump y que este acabó publicando.

A pesar de las constantes amenazas desde hace días, Trump no tiene en realidad una vía realista para sacar a EEUU de la OTAN. Menos todavía después de que un grupo de legisladores bipartisanos, entre ellos el futuro secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, sacaran adelante la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que exige una mayoría de dos tercios en el Senado o una ley en el Congreso.

Foto: otan-crisis-eeuu-trump-1hms

El verdadero plan de EEUU

Así, las amenazas más secundarias de 'cerrar bases' tienen más sentido. El plan estadounidense general para Europa es reducir su presencia de tropas. Algo que ya se sabe que va a suceder, pero que ahora se presenta como un 'castigo' a los poco colaboradores.

Existen, en todo caso, otras formas de 'matar' a la OTAN desde dentro y sin necesidad de sacar a EEUU de ella. Y Trump ya lo está haciendo. La Alianza se basa en la credibilidad de su acción disuasoria. Solamente funciona porque los potenciales rivales, especialmente Rusia, saben que un ataque sobre cualquier Estado miembro del club acarrea consecuencias desastrosas: arrastra a toda la Alianza al conflicto. Sin embargo, la famosa ‘cláusula de defensa colectiva’, el artículo 5, no es un automatismo. Se trata de un mecanismo político que requiere de voluntad política.

Ya desde antes de llegar a la Casa Blanca, durante la campaña, Trump explicaba que EEUU no tendría que acudir a proteger a sus aliados ante un ataque ruso porque habían estado aprovechándose de los estadounidenses. El entonces secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ya en los compases finales de su mandato, reaccionó de manera firme: "Cualquier sugerencia de que los aliados no se defenderán mutuamente socava toda nuestra seguridad, incluida la de EEUU, y pone en mayor riesgo a los soldados estadounidenses y europeos".

Foto: rutte-niega-que-la-union-europea-pueda-defenderse-sin-eeuu

Aunque los militares dentro de la OTAN sigan trabajando de manera leal, aunque en las capas técnicas siga existiendo el compromiso total con la defensa colectiva, el comandante en jefe de la fuerza hegemónica del bloque lleva años sembrando dudas respecto a la voluntad de Estados Unidos de acudir en ayuda de los Aliados. Ese simple hecho hace más probable, no menos, una agresión de Rusia.

"¡La OTAN no estaba allí cuando la necesitábamos y no estarán allí si las necesitamos otra vez!", escribió en redes sociales Trump tras su reunión con Rutte. El artículo 5 de defensa colectiva solamente se ha activado una vez y fue por parte de EEUU tras el ataque del 11-S. Unos 1.000 soldados aliados no estadounidenses murieron en Afganistán durante la misión que desencadenó la activación de la cláusula. Trump señala a los aliados por la cuestión de Irán. Sin embargo, EEUU no informó a los miembros de la OTAN de las operaciones y en repetidas ocasiones ha señalado que Washington no necesitaba a sus socios transatlánticos en el marco de los ataques contra el régimen de los ayatolás. Además, la OTAN es una alianza defensiva, no ofensiva.

En ese mismo mensaje en redes sociales, como también en otras intervenciones en los últimos días, el presidente acaba confesando el origen de las represalias: "¡Recuerden a Groenlandia, ese grande y mal gobernado pedazo de hielo!". La crisis de Groenlandia, que llevó, según publicaron medios daneses, a que Copenhague preparara a sus soldados para un escenario de combate sobre la isla, ha sido la gran fractura psicológica de la Alianza. Aunque durante los últimos meses esa amenaza ha desaparecido del radar público, la cuestión groenlandesa sigue preocupando en el cuartel general de la OTAN.

Foto: explosivos-para-destruir-los-aerodromos-asi-se-preparo-dinamarca-este-enero-para-una-invasion-de-eeuu

El papel de Rutte

Durante los últimos meses, ya desde antes de la cumbre de La Haya en junio de 2025, algunos aliados han sido muy críticos con el papel de Rutte. Para su círculo cercano, el secretario general está haciendo lo que debe: absorber los golpes a su dignidad pública para mantener a EEUU comprometida con la Alianza, incluso si eso significa mostrarse servil con el presidente norteamericano. Sin embargo, sus técnicas generan muchas dudas entre algunas delegaciones, que creen que sus intentos por mantener a Trump contento están aumentando los problemas. Al fin y al cabo, algunas delegaciones culpan a Rutte de haber alimentado en la Casa Blanca la sensación de que los aliados iban a participar de alguna manera en la operación contra Irán.

La lógica del secretario general es adular a Trump en público para ganarse su confianza y poder decirle en privado lo que es necesario que oiga. Es cierto que Rutte, según diversas fuentes, mantiene un contacto muy fluido con el Despacho Oval. Pero en este tiempo no hay demasiadas señales de éxito, y los aliados europeos empiezan a estar impacientes con un estilo que puede estar conteniendo ligeramente los instintos más agresivos de Trump, pero que no se está traduciendo en ninguna ventaja clara.

Los socios de la OTAN están ahora comprometidos a un aumento de gasto en defensa que muchos, no solamente España, consideran irrealista; EEUU ha amenazado con atacar a otro socio de la Alianza Atlántica, como Dinamarca; la Casa Blanca ha puesto en duda su compromiso con el artículo 5, dañando de manera efectiva, real e inmediata la credibilidad de la OTAN; Washington ha intentado, en repetidas ocasiones, empujar a Ucrania a una paz con Rusia en los términos del Kremlin; ha suavizado las sanciones contra el petróleo ruso; y ha detenido su asistencia militar a Kiev, con los aliados europeos teniendo ahora que pagar el armamento que la administración Trump envía a Ucrania. Son solamente algunos de los frentes que se han abierto en este último año.

Foto: otan-trump-ucrania-groenlandia-europa-1hms
TE PUEDE INTERESAR
Muerte cerebral, subidón y modo zombi: crónica del viaje emocional de la OTAN
Mónica Redondo Enrique Andrés Pretel

Esta fractura de confianza total es el marco de la cumbre de Ankara que reunirá a los líderes de la Alianza Atlántica en la capital de Turquía en julio, un año después de la cumbre de La Haya que Rutte y los suyos confiaban que estabilizaría a la OTAN durante al menos el primer tramo de la presidencia Trump. Hay consenso total en la Alianza Atlántica de que la organización debe virar hacia Europa, que los socios europeos deben hacerse cargo de muchas más cosas. Es algo que, de hecho, ya está ocurriendo.Para eso, sin embargo, hace falta tiempo, una transición suave en la que Washington mantenga su compromiso con la Alianza.

Tras las amenazas de la semana pasada por parte de Trump, otro de los pocos líderes que mantienen una línea directa con el presidente de EEUU, el presidente de Finlandia, Alex Stubb, telefoneó a Washington y explicó al inquilino de la Casa Blanca que está surgiendo una "OTAN más europea". Ese está siendo uno de los mensajes clave en estos días. Es un objetivo compartido por los sectores menos radicales en Washington, que cuando hablan de "reparto de la carga" no se refieren únicamente en términos económicos: la visión del Pentágono, más allá de los mensajes en redes sociales de Trump, es que los europeos se puedan hacer cargo de la defensa convencional del espacio euroatlántico para que EEUU pueda poner su atención en el Pacífico, que es su prioridad estratégica. Es un mensaje que, de hecho, Estados Unidos ya ha realizado de manera clara y directa en el propio cuartel general de la OTAN.

La Casa Blanca volvió el miércoles a la estrategia de amenaza existencial contra la OTAN. El mismo día que Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica, visitaba Washington, la secretaria de prensa Karoline Leavitt explicaba que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, tenía intención de discutir con el holandés una posible salida estadounidense de la OTAN. Profundiza así en una crisis que comenzó el propio Trump hace una semana, durante una entrevista con el periódico británico The Telegraph, en la que ya planteó una posible salida de la Alianza, un asunto que parecía zanjado... hasta que empezó la guerra con Irán.

Irán Ucrania OTAN