'Última bala' Vance: la 'internacional ultraderechista' arropa a Orbán para salvarle de la derrota electoral
JD Vance ha mostrado abiertamente su apoyo a Orbán en las elecciones de este domingo, semanas después de que lo hicieron las principales figuras de la ultraderecha europea
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en Budapest. (Reuters/Bernadett Szabo)
En el parque Millenáris de Budapest, varios políticos europeos se reunían para tomar café, vino húngaro y el pastel tradicional kürtőskalács. Podría parecer un acto informal, incluso un picnic. Pero las estrictas medidas de seguridad revelaban que el evento era mucho más importante de lo que parecía. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, era el maestro de ceremonias. Sus invitados, algunas de las figuras más importantes de la extrema derecha europea, como Marine Le Pen, Geert Wilders, Matteo Salvini y Santiago Abascal.
Este marzo, se celebró en la capital húngara la "primera gran asamblea" de los Patriotas por Europa, el grupo ultraderechista en el Parlamento Europeo. Tuvo lugar a pocas semanas de las elecciones de este 12 de abril en Hungría, en las que Orbán, por primera vez en 16 años, puede perder la mayoría para gobernar frente a su oponente, Peter Magyar.
Para el Gobierno húngaro, el encuentro fue una muestra de la relevancia de su primer ministro dentro de los partidos de ultraderecha en Europa. "Es un líder excepcional", afirmaba la francesa Le Pen. "Un león en un continente dirigido por ovejas", añadía el neerlandés Wilders. "Viktor Orbán es el auténtico protector de Europa, y por eso estas no son solo vuestras elecciones, también son nuestras elecciones", aseguraba, por su parte, el líder del partido 'ultra' español Vox.
Los halagos al primer ministro húngaro tenían una intención clara de contrarrestar la narrativa en Bruselas de que el primer ministro está cada vez más aislado. Este martes, Estados Unidos se unió de manera activa a la misión de la nueva "internacional ultraderechista" que se juntó en marzo en Budapest. Todos quieren salvar a su soldado más importante en el continente.
JD Vance aterrizó en la capital húngara para fortalecer lo que tanto Washington como Budapest han descrito como "una era dorada" en sus relaciones. En una rueda de prensa con Orbán, el vicepresidente estadounidense mencionó claramente el motivo de su visita. "Quiero ayudar en todo lo que pueda al primer ministro de cara a esta temporada electoral", dijo.
"Quería enviar un mensaje a todo el mundo, en particular a los burócratas de Bruselas, que han hecho todo lo posible por oprimir al pueblo húngaro, porque no les gusta el líder que realmente ha defendido al pueblo de Hungría", añadió.
Las palabras del vicepresidente de EEUU pudieron provocar los peores recuerdos para Bruselas. El año pasado, durante su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Vance utilizó un tono muy parecido y acusó a los líderes europeos de "sofocar" la libertad de expresión. Lo dijo a pocos días de las elecciones alemanas, en las que el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) prometía aumentar su número de votos y de escaños. El estadounidense, en ese mismo discurso, instó a los políticos alemanes a eliminar el "cortafuegos" para evitar pactos de gobierno con los extremistas.
Poco más de un año después, Bruselas ha vuelto a ser testigo de cómo el vicepresidente de EEUUtoma partido en unas elecciones de un estado miembro de la UE. Y, además, de cómo eleva el tono contra los políticos europeos.
"Parte de la razón por la que estamos aquí, y parte de la razón por la que el presidente de Estados Unidos me envió aquí, es porque consideramos que la cantidad de injerencia por parte de la burocracia de Bruselas ha sido verdaderamente vergonzosa. No le diré al pueblo húngaro cómo votar. Animo a los burócratas de Bruselas a que hagan exactamente lo mismo", añadió Vance en la rueda de prensa de este martes junto a Orbán.
"Un líder para la paz"
El vicepresidente estadounidense ha querido presentar este martes una cara del primer ministro húngaro que se contrapone directamente con la que tienen los líderes en Bruselas. El Gobierno húngaro ha bloqueado el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia que debía marcar el aniversario de la guerra de Ucrania, y después ha congelado la emisión de 90.000 millones de euros en bonos europeos para financiar a Kiev, a pesar de que Hungría no participaba de ese esquema.
Vance, en cambio, calificó a Viktor Orbán como un "estadista" en lo que respecta a Rusia y Ucrania, y añadió que, junto con Trump, son "los dos líderes que más han hecho para poner fin a ese conflicto destructivo". "Su liderazgo ha sido un socio mucho más importante y constructivo para la paz que el de casi cualquier otra persona en cualquier otro lugar del mundo", aseguró el estadounidense.
Los elogios de JD Vance van en la misma línea que la política de la administración Trump, descrita en un nuevo documento de estrategia de seguridad nacional publicado en diciembre, de alinearse con los "partidos patrióticos europeos", un eufemismo para referirse a los movimientos de extrema derecha.
También han sido la punta de lanza del discurso de los aliados europeos de Orbán en marzo. Todos ellos repitieron el 'mantra' de que las elecciones de Hungría serían un punto de inflexión en la UE. El propio Orbán calificó a sus invitados como "los que liderarán Europa dentro de tres años", aseguró.
El mensaje que llegaba desde el parque Millenáris hace varias semanas es el mismo que ha recalcado hoy el vicepresidente de EEUU: Budapest se ha posicionado como un centro neurálgico para la derecha nacionalista europea y está lejos de ser un actor marginal. Siempre y cuando Viktor Orbán se mantenga en el poder.
"Tanto los políticos de extrema derecha de Europa como JD Vance pueden alzar el entusiasmo de los ‘ultras’ de Fidesz", explica Garvan Walshe, analista experto en política húngara del Centro de Políticas Europeas, a El Confidencial. Sin embargo, no espera un gran impacto en el electorado. "El eje de la campaña no es ahora la guerra cultural en la que la extrema derecha de Europa podría ser aliada útil, sino la economía, la corrupción y la oligarquía bajo Orbán", sostiene.
A. AlamillosViktória Serdült (HVG. Hungría)György Folk (EUrologus. Bélgica)
La estrategia del primer ministro húngaro en la carrera final de su campaña ha pasado por mostrar una imagen de control. No ha querido elevar la tensión en sus discursos ante grandes multitudes y ha recalcado el férreo apoyo de sus aliados, tanto dentro como fuera de las fronteras europeas. Ha querido mostrarse como el representante de uno de los liderazgos más fuertes del continente.
Sin embargo, bajo esa imagen se esconde una batalla electoral cada vez más reñida. La mayoría de las encuestas sugiere que la fórmula ganadora de Orbán en los últimos 16 años, basada en aspectos como el control total de los medios de comunicación, está perdiendo efectividad. Los sondeos muestran que su partido, Fidesz, está 10 puntos por debajo de Tisza, un movimiento político emergente liderado por Peter Magyar, un conservador exleal a Orbán que rompió con el partido gobernante en 2024.
La UE evita la 'ola Orbán' durante la campaña
En Bruselas, están siguiendo muy de cerca las estrategias de Orbán para eliminar la barrera porcentual que indican las encuestas. Ya tienen una larga experiencia gestionando el uso de cada una de las palabras e iniciativas por parte de Orbán en la campaña electoral. Jean-Claude Juncker, anterior presidente de la Comisión Europea, solía compartir pósteres electorales con el magnate de origen húngaro George Soros, y ahora Ursula von der Leyen, su sucesora, lo hace con Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, como principales amenazas para la soberanía húngara según el discurso de Fidesz.
Sabiéndolo, el Ejecutivo comunitario y el resto de instituciones europeas han evitado a toda costa verse arrastradas a la campaña húngara, sabiendo que estarían dando pólvora electoral a Fidesz. No ha sido sencillo, porque la realidad es que Budapest ha hecho todo lo posible por enmarcar las elecciones en un pulso con Europa.
El bloqueo al paquete de sanciones contra Rusia, así como de la ayuda a Ucrania, ha superado una línea roja en Bruselas al deshacer un acuerdo que se había cerrado a nivel de líderes en diciembre. António Costa, presidente del Consejo Europeo, ha sido muy crítico con Orbán por haber violado lo que se considera una norma central del funcionamiento de la UE, que es la cooperación leal.
Fuentes diplomáticas aseguran que a todos los niveles el resto de delegaciones han sido cada vez más duras y críticas con sus homólogos húngaros. Pero todo esto ha ocurrido en privado, evitando interrumpir las tendencias que marcaban las encuestas en Hungría.
Kim Son Hoang (Der Standard. Austria)Silvia Martelli (Il Sole 24 Ore. Italia)Dimitris Angelidis (Efsyn. Grecia)
Ese trabajo ha sido cada vez más difícil a medida que se ha descubierto que el Gobierno húngaro ha cooperado y se ha coordinado con el Kremlin. A través de grabaciones se ha descubierto que Péter Szijjártó, ministro de Asuntos Exteriores, informaba a su homólogo ruso, Sergei Lavrov, sobre las decisiones del Consejo y se comprometía a impulsar intereses rusos, trabajando para eliminar a determinadas personas de la lista de sanciones.
Otras grabaciones destapadas por Bloomberg destapan que Orbán explicó a Vladímir Putin, presidente ruso, que estaba dispuesto a "ayudar en todo lo que pueda". A pesar de estas informaciones, la Comisión ha evitado posicionarse durante las ruedas de prensa diarias que celebra, y la alta representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, se ha limitado a pedir explicaciones en privado a Szijjártó.
JD Vance ha dejado este martes las polémicas a un lado y no ha dudado en lanzar su gran apuesta de cara al domingo. "Viktor Orbán va a ganar las próximas elecciones en Hungría, así que tengo mucha confianza en ello y en que nuestra relación positiva continuará siéndolo".
El vicepresidente miró después a Orbán y le preguntó:
-"Viktor, ¿es correcto?"
-"Ese es el plan", responde el primer ministro húngaro.
En el parque Millenáris de Budapest, varios políticos europeos se reunían para tomar café, vino húngaro y el pastel tradicional kürtőskalács. Podría parecer un acto informal, incluso un picnic. Pero las estrictas medidas de seguridad revelaban que el evento era mucho más importante de lo que parecía. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, era el maestro de ceremonias. Sus invitados, algunas de las figuras más importantes de la extrema derecha europea, como Marine Le Pen, Geert Wilders, Matteo Salvini y Santiago Abascal.