¿Qué incluye la propuesta iraní de 10 puntos que Trump considera "aceptable"?
La pausa en las hostilidades no se sostiene sobre una propuesta de Estados Unidos, sino sobre una impulsada por Teherán que Trump ha descrito como "una base aceptable sobre la que trabajar"
El alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha sido recibido con un casi unísono suspiro de alivio de punta a punta del planeta. La tregua llegó en la última hora del ultimátum de EEUU y tras las amenazas de Donald Trump de aniquilar una civilización entera. Eso podría hacer pensar que, finalmente, el régimen iraní ofreció concesiones a Washington para evitar el desastre. Sin embargo, la pausa en las hostilidades no se sostiene sobre una propuesta de Estados Unidos, sino sobre una impulsada por Teherán. Un texto de 10 puntos que Trump ha descrito como "una base aceptable sobre la que trabajar".
El documento no ha sido publicado de forma oficial y existen diferencias entre las cláusulas reportadas por uno y otro bando. Por ejemplo, las versiones en farsi incluyen una referencia al enriquecimiento nuclear que no aparece en las filtradas por medios occidentales, lo que señala que el contenido real de esta propuesta todavía se está negociando.
Aun así, el esquema general es claro. A partir de lo difundido por medios estatales iraníes y reconstrucciones recogidas por la BBC, estos son los diez puntos planteados por Teherán y las dificultades que presentan.
1. "Cese completo de la guerra en Irak, Líbano y Yemen"
El primer punto deja claro que Irán no se conforma con salvar los muebles y que le dejen tranquilo. El régimen exige también el cese de los ataques contra sus aliados en Irak —las milicias chiíes—, Líbano —Hezbolá— y Yemen —los hutíes—.
Pero es una exigencia que nace disputada. Israel afirmó este mismo miércoles que la tregua no incluye al Líbano y que planea continuar con su operación contra Hezbolá, para la que ha invadido parte del sur del país vecino. En Irak, las facciones armadas han anunciado una pausa, pero esa contención depende de un amplio abanico de jefes locales y puede romperse rápido. En Yemen, más de lo mismo: cualquier compromiso general exige alinear a socios y milicias que no responden mecánicamente a una orden central.
2. “Cese completo y permanente de la guerra contra Irán sin límite temporal”
De forma similar a lo que ocurre en Ucrania, Irán busca garantías de seguridad que vayan más allá de la tregua actual. Pero cuesta ver a Estados Unidos firmando un compromiso que limite su margen de actuación —y, sobre todo, el de Israel— a futuro. Para Washington, aceptar un “cese permanente” sin resolver antes el programa nuclear, los misiles y la actividad de los aliados regionales de Teherán supondría renunciar a su principal instrumento de presión a cambio de nada.
3. “Fin de todos los conflictos en la región en su totalidad”
Es un punto ambicioso, pero sin mucho peso. El planteamiento amplía el marco a todo Oriente Medio e incluye conflictos que no dependen directamente de la relación entre Washington y Teherán. Se trata, probablemente, de una referencia indirecta a la situación en Gaza, aunque formulada sin concreción ni mecanismos claros de aplicación
4. “Reapertura del estrecho de Ormuz”
Es el elemento más concreto e inmediato —y el que ha hecho posible la tregua—. También es el más sensible para Estados Unidos y para los mercados globales. Irán ha aceptado reabrir el paso durante dos semanas, siempre que se haga "en coordinación con las autoridades de Teherán". Esto, en teoría, permitiría reactivar el tránsito por una ruta clave por la que circula en torno a una quinta parte del petróleo mundial. La medida ha aliviado la tensión en los precios y ha dado margen a Trump para las negociaciones. "Durante un periodo de dos semanas, el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz será posible mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y con la debida consideración de las limitaciones técnicas", afirmó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi.
Sin embargo, fuentes iraníes sostienen que el paso será de apenas una decena de buques (de los más de 800 que se calculan atrapados en el Golfo Pérsico). Una exclusiva del FT añade, además, que los iraníes solicitarán 1 dólar por barril (un carguero puede llevar entre 100.000 y hasta 2 millones de barriles). La suma deberá ser pagada en criptomonedas.
La cuestión es qué ocurre después. Ormuz ha sido la principal herramienta de presión de Teherán durante la crisis y mantener esa capacidad, aunque sea de forma condicionada, le da ventaja en cualquier negociación.
5. “Establecimiento de un protocolo y condiciones para garantizar la libertad y la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz”
Irán no se limita a aceptar que vuelva el tráfico: quiere fijar las condiciones de esa reapertura y mantener un papel directo de sus fuerzas armadas en la gestión del tránsito. Además, distintos medios han informado de la posibilidad de que Irán cobre esas tasas a los buques que crucen el estrecho de manera definitiva.
En la práctica, esto supondría un statu quo mucho más beneficioso para Irán que el que había antes del inicio de la guerra. Aceptar un sistema de navegación bajo gestión iraní sería conceder al régimen una cuota oficial de control sobre la principal ruta energética del planeta. En su redacción actual, el punto resulta imposible de aceptar para Washington o sus aliados regionales.
6. “Pago completo de compensaciones por los costes de reconstrucción a Irán”
Irán quiere mostrar que el daño sufrido tendrá un coste para sus adversarios y que el país obtendrá recursos para su reconstrucción. Si lograra esta concesión, resultaría muy beneficioso para la estabilidad interna del régimen y su relato de victoria.
El problema es que Estados Unidos casi nunca acepta indemnizaciones directas que impliquen un reconocimiento de responsabilidad en una guerra de estas características. En el pasado, ha indemnizado a civiles en Irak o Afganistán por daños causados durante operaciones militares, pero en cantidades limitadas y sin asumir responsabilidad jurídica plena. También pagó compensaciones a Irán por el derribo en 1988 del vuelo Iran Air 655, cuando un buque de la Armada estadounidense abatió por error un avión civil sobre el estrecho de Ormuz. Ninguno de estos casos se acerca ni por asomo al peso económico que implicaría cubrir los costes de reconstrucción iraníes tras un mes de bombardeos constantes.
7. “Compromiso total de levantar las sanciones contra Irán”
Las sanciones, incluidas las primarias y secundarias, son el principal instrumento de presión de Estados Unidos sobre Irán desde hace años y han supuesto un enorme problema para la economía del país persa. De nuevo, aceptar este punto implicaría que la guerra ha acabado beneficiando al régimen en lugar de perjudicarlo.
Pese a ello, Trump ha adelantado en sus últimas publicaciones en su propia red social, Truth Social, que se le dará a Irán "alivio de aranceles y sanciones".
8. “Liberación de los fondos iraníes y activos congelados en poder de Estados Unidos”
Un punto que, dependiendo de cómo se interprete, resulta bastante asumible para Washington. Los activos iraníes congelados en el extranjero superan los 100.000 millones de dólares, aunque solo una parte relativamente pequeña —en torno a 2.000 millones— está bloqueada en Estados Unidos. El resto se encuentra en terceros países y su liberación depende en gran medida del sistema de sanciones mencionado anteriormente.
9. “Irán se compromete plenamente a no buscar la posesión de ninguna arma nuclear”
Este punto parece el más favorable para EEUU, pero cae en el mismo problema de siempre. Irán ha sostenido en todo momento que no busca armas nucleares, pero Estados Unidos e Israel nunca se han conformado con esa afirmación política y han exigido el fin de cualquier tipo de enriquecimiento de uranio.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lleva tiempo señalando problemas de verificación y la dificultad de medir con precisión el stock total enriquecido de Irán, lo que complica cualquier fórmula basada solo en promesas políticas. El punto es coherente con la línea oficial iraní, pero está redactado de forma suficientemente abierta como para permitir lecturas muy distintas. Washington querrá controles. Teherán querrá reconocimiento de su programa civil y alivio de sanciones.
10. “El alto el fuego inmediato entra en vigor en todos los frentes inmediatamente tras la aprobación de las condiciones anteriores”
El último punto funciona como mecanismo de activación de alto al fuego, pero también evidencia lo difícil que será mantenerlo. La tregua total depende de que antes se acepten todas las condiciones previas. Las discrepancias ya visibles sobre Líbano y otros puntos pueden hacer que salte por los aires en cualquier momento.
El alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha sido recibido con un casi unísono suspiro de alivio de punta a punta del planeta. La tregua llegó en la última hora del ultimátum de EEUU y tras las amenazas de Donald Trump de aniquilar una civilización entera. Eso podría hacer pensar que, finalmente, el régimen iraní ofreció concesiones a Washington para evitar el desastre. Sin embargo, la pausa en las hostilidades no se sostiene sobre una propuesta de Estados Unidos, sino sobre una impulsada por Teherán. Un texto de 10 puntos que Trump ha descrito como "una base aceptable sobre la que trabajar".