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"Dios es bueno": relato (incompleto) de un rescate contrarreloj tras las líneas enemigas
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'Dude 44' derribado

"Dios es bueno": relato (incompleto) de un rescate contrarreloj tras las líneas enemigas

La CIA orquestó una campaña para confundir al enemigo y el Pentágono movilizó cientos de marines y varias aeronaves para extraer al navegante herido en zona hostil. Los aviones de rescate habrían sido los C-295W de diseño español

Foto: Restos del avión estadounidense utilizado y abandonado en el rescate. Imágenes de la televisión local (Europa Press/Sepahnews/Zuma Press)
Restos del avión estadounidense utilizado y abandonado en el rescate. Imágenes de la televisión local (Europa Press/Sepahnews/Zuma Press)
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El viernes, Irán logró derribar por primera vez un caza estadounidense F-15E Strike Eagle. Los dos tripulantes lograron eyectarse. El piloto fue localizado y rescatado a las pocas horas. Pero el oficial de sistemas de combate, gravemente herido, quedó atrapado en territorio hostil. Comenzó entonces una operación contrarreloj para localizar y extraer al navegante antes de que lo hiciera el enemigo. El episodio finalizó 50 horas más tarde con un exitoso y espectacular rescate que quedará inmortalizado en libros y películas.

"Dios es bueno", fue el escueto mensaje que mandó el coronel de la Fuerza Aérea al llegar a una grieta en una cresta montañosa donde se ocultaría hasta que llegó la ayuda. Una comunicación que fue recibida con sospechas en Washington. ¿Estaba vivo? ¿Había sido capturado? ¿Sería una trampa?

Este es el relato —todavía incompleto y con elementos por verificar— de una operación de cine ejecutada por espías y marines cientos de kilómetros tras las líneas enemigas.

Dude 44 Derribado

En la madrugada del viernes 3 de abril, hora exacta desconocida, el F-15E Dude 44 de la 48.ª Ala de Combate de la US Air Force fue derribado por un sistema de defensa antiaérea iraní en algún punto del suroeste del país. El Pentágono, por instrucciones de la Casa Blanca, detuvo varias operaciones militares de ataque para enfocarse en la maniobra de salvamento, a la que destinó ingentes recursos (agentes de inteligencia, efectivos de fuerzas especiales y pilotos de aeronaves). Este tipo de acciones, conocidas como CSAR (búsqueda y rescate en combate, por sus siglas en inglés), son de las más complejas y urgentes que puede acometer cualquier fuerza militar. Esta pasará a los manuales de guerra.

La extracción del piloto se realizó siete horas después del derribo del avión. El Centcom lo tenía ubicado y se enviaron dos helicópteros de combate Black Hawk al lugar preciso. Sin embargo, no se sabía nada del segundo aviador a bordo, encargado de manejar las armas del cazabombardero (WSO o weapon system officer).

Esto inscribía la operación en el formato de rescate más delicado de todos, conocido como recuperación asistida no convencional. Una operación no vista en más de 20 años. Desde ese momento, la CIA y el Pentágono trabajarían mancomunados para localizar al oficial estadounidense, confundir al adversario y montar un operativo de rescate más de 300 kilómetros dentro de la República Islámica (en las provincias de Kohkiluyeh y Boyer Ahmad). La lucha contra el reloj había comenzado.

Primero entró en acción la agencia de inteligencia, que suele tener un papel relevante en las misiones de rescate de alta peligrosidad. La CIA tenía una doble misión: por un lado, debía buscar a toda prisa al efectivo perdido; en paralelo, debía lanzar una campaña de desinformación y señuelos para confundir al enemigo. Fotos con los restos de la aeronave ya circulaban por redes sociales y los analistas de fuentes abiertas trataban de localizar el lugar exacto. Teherán habría ofrecido una recompensa de 60.000 dólares por la captura del oficial enemigo y sus milicias peinaban la zona a pocos kilómetros de donde se ocultaba.

"Si capturan al piloto o los pilotos enemigos vivos y los entregan a la policía, recibirán un gran premio", aseguró una presentadora en la televisión estatal iraní.

Mientras tanto, los espías estadounidenses se afanaban por diseminar pistas falsas a través de varios medios y canales para hacer creer a los iraníes que el aviador ya había sido encontrado y que estaba siendo extraído del país en un convoy terrestre. La idea era desviar la atención de los ayatolás hacia las vías de salida del país y lejos del lugar donde se refugiaba el oficial.

Localizar un aviador en un pajar

Durante más de 24 horas, el militar estadounidense logró evadir las patrullas enemigas. Pese a que estaba herido y armado solo con una pistola, habría conseguido esconderse en una grieta en una zona montañosa a 2.000 metros. Los pilotos van equipados con un dispositivo de localización Boeing CSEL (que emite pequeños mensajes encriptados en frecuencias ocultas) y sistemas de comunicaciones seguras para estos casos. Sin embargo, evitan activarlos de forma constante para que el enemigo no pueda averiguar su posición. Además, en el terreno escarpado en el que se refugió el oficial la señal era más débil.

La CIA habría utilizado "una tecnología exclusiva de la agencia" para conseguir las coordenadas exactas del aviador, dijeron fuentes de inteligencia a The New York Times y otros medios, sin dar ningún detalle adicional. Otras fuentes citadas por medios norteamericanos señalaron que Isfahan, la zona donde cayó el piloto, es un bastión opositor a los ayatolás, por lo que el piloto podría haber recibido algún tipo de ayuda o cobijo de los locales gracias a contactos de la inteligencia estadounidense (punto que tampoco está confirmado).

"Esta fue la aguja en el pajar definitiva. Pero en este caso era una valiente alma americana en una grieta de una montaña; invisible para todos, excepto para las capacidades de la CIA", dijo un oficial de la agencia al medio Axios.

Una vez localizado y con los señuelos en marcha, los espías pasan el testigo a los militares.

Extracción (con sabor español)

El Pentágono puso en marcha una operación que involucró un centenar de efectivos de operaciones especiales, docenas de aeronaves y variados medios espaciales de ciberguerra y de inteligencia para ejecutar el plan de extracción. El primer movimiento fue hostigar con cuatro bombarderos B-1 y drones MQ-9 Reapers varias zonas clave para mantener alejadas a las fuerzas iraníes del oficial y las posibles zonas de salida. Se llegaron a lanzar casi un centenar de bombas guiadas por satélite de 900 kilos, dijeron fuentes militares a The Wall Street Journal.

Una vez identificados los lugares más factibles para la extracción, se desplegaron comandos de los Navy Seal Team 6. No tuvieron que entrar en combate directo con el enemigo, ni sufrieron bajas. Las fuentes de inteligencia creen que esto es porque la maniobra de distracción habría funcionado, alejando a los exploradores iraníes. El destacamento estableció un puesto temporal de avanzada dentro de Irán, probablemente en alguna carretera o camino rural según las imágenes de fuentes abiertas, para la extracción.

Cuando todo parecía encarrilado, varios giros pusieron en peligro la misión. Los dos aviones de transporte pesado para mover al centenar de marines y al aviador se quedaron varados en la improvisada pista de aterrizaje. Al parecer, el peso de los aparatos —unos Super Hércules MC-130J Comando II— no les permitía despegar del terreno movedizo. Otras fuentes apuntan a un fallo mecánico de los aparatos.

El Centcom envió entonces tres nuevos aviones para sacar a sus soldados. Reportes no confirmados apuntan a que podrían haber sido el modelo C-295W de Airbus, una aeronave de transporte ligero de diseño español y que el consorcio europeo ensambla en Sevilla. Estos aparatos son menos pesados y tienen menos capacidad de carga (unas 9 toneladas o 64 paracaidistas vs. 20 toneladas o 75 paracaidistas del MC-130J), pero pueden operar en terrenos más complicados. Durante el fin de semana, varios videos en redes sociales mostraban a algunos ejemplares del 427.º Escuadrón de Operaciones Especiales sobrevolando Irán en la zona del rescate.

Más allá de la épica

Como manda el procedimiento, los estadounidenses luego destruyeron los dos aviones de transporte y los restos del caza para evitar que el equipo y su tecnología cayeran en manos del adversario. También destruyeron cuatro helicópteros MH-6 Little Bird en la zona. Expertos explican que varias de estas aeronaves podrían haber sido transportadas en los Hércules y ensambladas sobre el terreno (algo para lo que el personal del SOAR está entrenado). Este aparato habría sido el encargado de llegar a lo alto de la montaña para recoger al piloto y llevarlo hasta el punto de encuentro.

En las primeras labores de búsqueda, dos helicópteros Black Hawk fueron atacados por fuego iraní, hiriendo a las tripulaciones de las dos aeronaves, que habrían podido regresar a Kuwait y ser atendidas por los servicios médicos. Irán asegura que destruyó dos helicópteros y dos drones MQ-9 Reaper. A su marcha, las fuerzas estadounidenses también bombardearon la zona de rescate para inutilizar las pistas o vías aéreas, dejando varios penachos de humo al completar la misión. Analistas calculan que la operación podría haber rondado los 300 millones de dólares entre el equipo destruido y las bombas empleadas.

En mayo de 2023, la US Air Force realizó el ejercicio Carruaje Ágil, en el que se cerraron varios tramos de autovía en Wyoming para ensayar este tipo de rescate. En este ejercicio, los MC-130J aterrizaron cargando varios helicópteros Little Bird, que fueron ensamblados en el momento. La maniobra trató de simular un rescate en entornos austeros y dispersos, en vez de contar con algún tipo de base fija.

Más allá de la épica, la operación plantea algunos ángulos relevantes para el conjunto del conflicto. Para el presidente Donald Trump, el rescate es evidencia de que las defensas iraníes están bajo mínimos. Los aviones pudieron entrar y salir del país sin ser atacados. Sin embargo, algunos analistas creen que los derribos ese mismo viernes del F-15E —el primer caza neutralizado por fuego enemigo directo en el conflicto y el primero de su clase en ser derribado en medio siglo— y de un A-10 Thunderbolt (Warthog) —también impactado por un ataque iraní, pero cuyo piloto logró llevar el aparato hasta espacio aéreo de Kuwait— plantean dudas sobre la capacidad real de Teherán para defender sus cielos.

También ha azuzado la batalla de narrativas. Irán ha tratado de difundir que el derribo del F-15E habría servido para neutralizar una misión secreta para sacar el combustible atómico del centro de investigación nuclear de Isfahan. Desde la Casa Blanca, están tratando de vender un "milagro de Pascua" para que la sociedad estadounidense muestre más apoyo a una guerra que, por el momento, no parece tener fin a la vista.

"El martes será en Irán el día de las centrales eléctricas y los puentes, todo en uno. No se habrá visto nada igual", amenazó Trump el domingo en un mensaje en redes sociales con un nuevo ultimátum para el régimen iraní. "Abrid el jodido canal, locos bastardos, o viviréis en el Infierno. YA VERÉIS", clamó el mandatario.

El viernes, Irán logró derribar por primera vez un caza estadounidense F-15E Strike Eagle. Los dos tripulantes lograron eyectarse. El piloto fue localizado y rescatado a las pocas horas. Pero el oficial de sistemas de combate, gravemente herido, quedó atrapado en territorio hostil. Comenzó entonces una operación contrarreloj para localizar y extraer al navegante antes de que lo hiciera el enemigo. El episodio finalizó 50 horas más tarde con un exitoso y espectacular rescate que quedará inmortalizado en libros y películas.

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