Joe Kent se ha convertido en uno de los nombres propios de la política estadounidense tras su abrupta salida del Gobierno de Donald Trump en plena escalada del conflicto con Irán. Su dimisión, motivada por profundas discrepancias con la estrategia exterior de Washington, ha abierto una grieta poco habitual dentro del núcleo duro del trumpismo.
Hasta ese momento, Kent ocupaba uno de los puestos más sensibles del aparato de seguridad nacional: director del Centro Nacional contra el Terrorismo. Había sido nombrado en 2025 por el propio Trump y confirmado meses después por el Senado, en un proceso ya marcado por la polémica debido a su perfil ideológico y sus posiciones políticas.
Detrás de este cargo de alto nivel se esconde una trayectoria marcada por la guerra, la inteligencia y una evolución política singular. Kent es, ante todo, un veterano de combate con una larga carrera militar. Se alistó en el Ejército de Estados Unidos a finales de los años noventa y formó parte del prestigioso 75.º Regimiento Ranger, además de integrarse en las Fuerzas Especiales. Durante dos décadas de servicio acumuló once despliegues, principalmente en Irak, pero también en otras regiones como Yemen o el norte de África.
Participó en operaciones muy importantes de la guerra de Irak y acabó alcanzando el rango de suboficial mayor. Esa trayectoria le permitió dar el salto al ámbito de la inteligencia, donde trabajó como agente paramilitar para la CIA tras retirarse del Ejército en 2018.
Un cargo que afectó a su intimidad
La guerra también marcó profundamente su vida personal. La muerte de su esposa en un atentado en Siria en 2019 supuso un punto de inflexión. Shannon Kent, suboficial de la armada, falleció en un ataque suicida mientras estaba desplegada. A partir de ese momento, el discurso de Kent viró hacia una crítica cada vez más abierta a las intervenciones militares prolongadas de Estados Unidos en el extranjero.
Tras abandonar el servicio activo, inició una etapa vinculada a los medios y la política. Escribió artículos, participó en tertulias y se acercó al entorno de Donald Trump, convirtiéndose en una figura reconocible dentro del movimiento “America First”. Ese salto culminó con su entrada en política electoral, cuando se presentó como candidato republicano al Congreso por el estado de Washington en 2022 y 2024. En ambas ocasiones logró imponerse en las primarias, pero terminó perdiendo frente a la candidata demócrata.
Kent ha sido vinculado a posiciones de extrema derecha, ha cuestionado el resultado de las elecciones de 2020 y ha defendido teorías conspirativas, como la supuesta implicación de agentes federales en el asalto al Capitolio. También ha protagonizado actos contra las políticas sanitarias durante la pandemia y ha mantenido contactos con grupos radicales.
A pesar de ello, Trump confió en él para integrarse en su equipo de seguridad nacional. Antes de asumir la dirección del Centro Nacional contra el Terrorismo, Kent ya había trabajado como jefe de gabinete de la directora de inteligencia nacional, Tulsi Gabbard.
Su dimisión, sin embargo, ha puesto fin de forma abrupta a esa etapa. Kent justificó su salida al considerar que la guerra contra Irán no respondía a una amenaza real para Estados Unidos, sino a presiones externas, una postura que le ha enfrentado con la Casa Blanca.
Joe Kent se ha convertido en uno de los nombres propios de la política estadounidense tras su abrupta salida del Gobierno de Donald Trump en plena escalada del conflicto con Irán. Su dimisión, motivada por profundas discrepancias con la estrategia exterior de Washington, ha abierto una grieta poco habitual dentro del núcleo duro del trumpismo.