Irán confirma la muerte de Ali Larijani, el hombre fuerte del aparato de seguridad del régimen
También ha confirmado que en el ataque ha fallecido Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij, una fuerza paramilitar terrestre dependiente de la Guardia Revolucionaria
Ali Larijani, el hombre que en las últimas semanas se había convertido en el principal gestor del aparato de seguridad de la República Islámica durante la guerra, ha muerto en un ataque aéreo de Israel en Teherán. Así lo ha asegurado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y lo han confirmado más tarde las autoridades iraníes en un comunicado difundido por la agencia de noticias nacional. Este es el golpe más importante contra el núcleo del poder iraní desde el pasado 24 de febrero, cuando EEUU e Israel dieron inicio a la guerra con un ataque que acabó con la vida del entonces líder supremo, Alí Jamenei.
“Seguiremos cazando a los dirigentes del régimen de terror y opresión en Irán y cortando la cabeza del pulpo una y otra vez”, declaró el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, al anunciar la muerte Larijani.
Su desaparición elimina a uno de los dirigentes más influyentes del país y al hombre que, en la práctica, había asumido la coordinación política, diplomática y militar del régimen durante las últimas semanas. Desde su puesto como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional —el órgano que supervisa la política estratégica y nuclear del país— se convirtió en uno de los principales responsables de la respuesta iraní a los ataques occidentales.
Mientras el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, ha mantenido un perfil público extremadamente bajo —ni siquiera se ha publicado una fotografía suya desde su nombramiento—, Larijani apareció en las últimas semanas en actos públicos y concentraciones oficialistas en Teherán, proyectando una imagen de control y desafío frente a Israel y Estados Unidos.
Un veterano operativo
A sus 68 años, Larijani era uno de los políticos más experimentados del sistema iraní. Nacido en 1957 en Nayaf (Irak) en el seno de una influyente familia clerical, su padre fue un ayatolá cercano a Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica. Su hermano, Sadeq Larijani, llegó a ser jefe del poder judicial y miembro del Consejo de Guardianes.
Su carrera política recorrió prácticamente todas las instituciones clave del régimen. Combatió en la Guardia Revolucionaria durante la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta. Posteriormente dirigió durante una década la radiotelevisión estatal iraní y más tarde fue ministro de Cultura. Entre 2008 y 2020, presidió el Parlamento iraní, donde desempeñó un papel clave en la aprobación del acuerdo nuclear de 2015 negociado por el presidente Hassan Rouhani con las potencias internacionales.
También fue negociador nuclear entre 2005 y 2007 y durante años representó al líder supremo en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Ese perfil —conservador leal al sistema pero capaz de negociar con actores externos— lo convirtió en uno de los operadores más experimentados del régimen.
Tras la guerra de los doce días contra Israel en 2025, y en un contexto de creciente presión tanto externa como interna sobre el régimen, Larijani regresó al corazón del aparato de seguridad. En los meses previos a la muerte del líder supremo, Larijani viajó a Moscú en varias ocasiones para coordinar la relación estratégica con Rusia. Se desplazó a Omán para preparar conversaciones indirectas con Estados Unidos sobre el expediente nuclear. Y, al mismo tiempo, participó en la gestión de la brutal represión interna tras las protestas masivas de enero, en las que miles de manifestantes fueron asesinados.
Doble golpe al régimen
Según han confirmado medios estatales iraníes, en el ataque también han acabado con la vida de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij, una fuerza paramilitar terrestre dependiente de la Guardia Revolucionaria y uno de los pilares del control interno del régimen. Sus unidades, que se despliegan habitualmente para sofocar protestas y vigilar el espacio público, tienen ramas en cada provincia que pueden operar de manera independiente. Se calcula que el número de miembros movilizables podría superar el millón.
Aun así, la eliminación de Soleimani sigue suponiendo un duro golpe a la cadena de mando de esa milicia, clave en un contexto de guerra y presión social. Las fuerzas Basij han sido durante años el principal instrumento para contener cualquier intento de movilización contra la República Islámica. Desde el inicio del conflicto, tanto Estados Unidos como Israel han priorizado ataques contra infraestructuras y mandos vinculados al aparato de seguridad interior, conscientes de que su debilitamiento podría limitar la capacidad del régimen para controlar la situación en las calles.
Ali Larijani, el hombre que en las últimas semanas se había convertido en el principal gestor del aparato de seguridad de la República Islámica durante la guerra, ha muerto en un ataque aéreo de Israel en Teherán. Así lo ha asegurado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y lo han confirmado más tarde las autoridades iraníes en un comunicado difundido por la agencia de noticias nacional. Este es el golpe más importante contra el núcleo del poder iraní desde el pasado 24 de febrero, cuando EEUU e Israel dieron inicio a la guerra con un ataque que acabó con la vida del entonces líder supremo, Alí Jamenei.