La guerra en Irán se está cobrando una víctima habitual: Ucrania. Ese será el telón de fondo de la reunión que los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea celebran este lunes en Bruselas. El apoyo a Kiev seguirá ocupando un lugar central en la agenda, estrechamente vinculado al otro gran tema del encuentro: la escalada de la crisis en Oriente Medio. Andrii Sybiha, ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, participará en el encuentro y fuentes comunitarias esperan que no solamente explique la situación sobre el terreno en Ucrania, sino también los efectos que está teniendo sobre Kiev y Moscú el conflicto de Irán.
La guerra está afectando a Ucrania de dos maneras muy claras, explican varias fuentes diplomáticas. En primer lugar, porque el aumento de los precios del crudo está beneficiando a Rusia. Esto, después de años de esfuerzos de la Unión Europea junto a los aliados del G7 para reducir los ingresos que obtiene el Kremlin con la venta de petróleo, lo que ha incluido sanciones y aplicación de un tope al precio del combustibleruso.
La crisis de Irán ya estaba aumentando los precios y favoreciendo a Rusia, especialmente a partir de la decisión de Teherán de bloquear el tráfico a través del estrecho de Ormuz. Y a esto se le sumó la decisión del pasado viernes por parte de la administración norteamericana de levantar sanciones contra el petróleo de Moscú. Música para los oídos del Kremlin, que llevaba tiempo sufriendo un deterioro de sus exportaciones energéticas y más aún después de que India redujera sus compras, precisamente, bajo presión de EEUU. La semana pasada Washington ya había permitido a Nueva Delhi adquirir más crudo ruso durante un mes.
“Cualquier paso que permita a Rusia incrementar sus ingresos por la venta de petróleo será problemático en nuestro objetivo de dañar su capacidad de mantener la guerra contra Ucrania”, critica una fuente diplomática.
El movimiento de EEUU ha generado mucho enfado en Bruselas. “La decisión unilateral de Estados Unidos de levantar las sanciones a las exportaciones de petróleo ruso es muy preocupante, ya que afecta a la seguridad europea”, ha señalado António Costa, presidente del Consejo Europeo, el foro de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. “El debilitamiento de las sanciones aumenta los recursos rusos para librar la guerra de agresión contra Ucrania”, añadió el portugués en un mensaje en sus redes sociales el viernes.
The unilateral decision by the US to lift sanctions on Russian oil exports is very concerning, as it impacts European security.
Increasing economic pressure on Russia is decisive for it to accept a serious negotiation for a just and lasting peace.
Friedrich Merz, canciller alemán, ha calificado el movimiento estadounidense de “un error”, señalando que la Unión debe asegurarse de que “Rusia no aproveche la guerra en Irán para debilitar a Ucrania”. Horas después del anuncio de Washington, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se reunió en el Elíseo con su homólogo francés, Emmanuel Macron. El mandatario galo subrayó que el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, que está provocando un nuevo repunte del precio del petróleo, no justifica “de ninguna manera” el levantamiento de las sanciones.
El permiso estadounidense autoriza ahora a los importadores a adquirir crudo ruso que haya sido cargado en buques desde el 12 de marzo, con un plazo hasta el 11 de abril para descargarlo. Bruselas ha recordado que todas sus medidas contra Rusia se mantienen en pie, aunque Hungría y Eslovaquia están bloqueando por el momento la renovación de sanciones contra 2.700 individuos y entidades que el resto de socios quieren completar antes del 15 de marzo, y siguen bloqueando también el vigésimo paquete de medidas restrictivas. “Moscú está obteniendo 150 millones de dólares al día en ingresos adicionales por ventas de petróleo desde el estallido de la guerra de Irán, lo que probablemente convierte a Rusia en la mayor beneficiaria de este conflicto”, ha explicado este viernes Paula Pinho, portavoz de la Comisión Europea, que ha recordado que la presidenta, Ursula von der Leyen, ha subrayado que “no es el momento de levantar sanciones a Rusia”.
El bloqueo de Ormuz afecta fundamentalmente a los países asiáticos, que son los que más adquieren petróleo de los países del Golfo. La Comisión Europea, que ha reunido ya en varias ocasiones a los expertos en materia de seguridad energética de los Estados miembros, ha explicado que no hay riesgo inminente para el suministro europeo, ni de petróleo ni de gas. Sin embargo, lo que sí sufre la Unión Europea es un aumento de los precios debido a la necesidad de los mercados asiáticos de encontrar suministro alternativo.
Armas estadounidenses
La otra forma en la que la guerra está afectando a Ucrania es que EEUU está utilizando su munición en Oriente Medio, lo que tensiona todavía más su stock militar, del que Kiev sigue dependiendo en gran medida. La Casa Blanca ha dejado de donar armamento al país en guerra desde la llegada de Trump al Despacho Oval, pero los socios europeos han seguido adquiriendo material a través de un mecanismo de la OTAN, denominado PURL, que después canalizaban al ejército ucraniano.
“Es importante hablar con nuestros aliados americanos para asegurarnos de que los ucranianos reciben lo que necesitan, porque vemos que muchos misiles y munición se están utilizando (en Irán)”, explica una fuente diplomática holandesa. Según un informe de Bloomberg Intelligence, EEUU y sus aliados han disparado unos 1.000 proyectiles usados por los sistemas antimisiles Patriots en el Golfo para interceptar misiles y drones iraníes, precisamente los mismos Patriots que son claves en la defensa aérea de Ucrania.
Desde que empezó la guerra, hace ya cuatro años, el Ejército ucraniano ha recibido un total de 600 misiles Patriots, muchos menos de los usados en menos de dos semanas en el Golfo. “Tenemos que hacer lo que podamos para que Kiev reciba lo que necesita”, añaden. Y por eso, su ministro pedirá el lunes que los Estados miembros intensifiquen su ayuda bilateral a Ucrania en las próximas semanas. Alemania ha movido ya ficha y, según Zelenski, ha enviado unos 35 misiles (PAC-3) utilizados por estos sistemas en coordinación con otros aliados.
Por si fuera poco, la asistencia de 90.000 millones de euros que la Unión Europea acordó en diciembre para Ucrania, de los cuales 60.000 millones eran para asistencia militar, sigue bloqueada por Hungría y Eslovaquia. Los ministros de Asuntos Exteriores volverán a analizarlo el lunes, con la esperanza de que Budapest y Bratislava cambien de opinión. Numerosas fuentes recuerdan que se llegó a un acuerdo sobre ese paquete a nivel de líderes europeos, y que los primeros ministros de ambos países deberían saber que no se pueden desdecir de un pacto al más alto nivel. “Un acuerdo es un acuerdo, y si (Viktor) Orbán (primer ministro húngaro) insiste en esto, estará cruzando un puente que hasta ahora no ha cruzado. Así que no: no plan B, no plan C, no plan D, esto es lo que tenemos”, señala una fuente.
Existe, en todo caso, la esperanza de que el conflicto beneficie a Ucrania y, también, a la Unión Europea: la relación de los países del Golfo con Rusia. “Lo que esperamos en esta situación es que los países del Golfo vean quiénes son los amigos de verdad, y que esos son los que no tienen relaciones con los países (Irán) que les atacan”, explica una fuente diplomática. “Veremos cómo evolucionan las relaciones cuando ellos vean dónde estábamos nosotros y dónde estaban los rusos. El hecho de que los países del Golfo se estén acercando a Ucrania para defensa anti-drones es interesante”, añaden.
La guerra en Irán se está cobrando una víctima habitual: Ucrania. Ese será el telón de fondo de la reunión que los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea celebran este lunes en Bruselas. El apoyo a Kiev seguirá ocupando un lugar central en la agenda, estrechamente vinculado al otro gran tema del encuentro: la escalada de la crisis en Oriente Medio. Andrii Sybiha, ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, participará en el encuentro y fuentes comunitarias esperan que no solamente explique la situación sobre el terreno en Ucrania, sino también los efectos que está teniendo sobre Kiev y Moscú el conflicto de Irán.