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La historia oculta de cómo un 'error' de EEUU desencadenó la revolución de los ayatolás
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La historia oculta de cómo un 'error' de EEUU desencadenó la revolución de los ayatolás

En su último libro, 'Rey de Reyes' (Península), Andersson hace un repaso por los años clave de Irán previos a la revolución islamista que explican los errores cometidos por Estados Unidos y que actualmente está repitiendo

Foto: Numerosas personas se han concentrado, en señal de duelo tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei. (EFE)
Numerosas personas se han concentrado, en señal de duelo tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei. (EFE)
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Scott Anderson (1959) es, posiblemente, uno de los corresponsales que más a fuego tiene grabada la frase de que, para entender lo que está ocurriendo en la actualidad, hay que conocer la historia. Con esta premisa, la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás no sorprende si se revisan las últimas décadas de la historia iraní.

En su último libro, Rey de Reyes (Península), Andersson hace un repaso por los años clave de Irán previos a la revolución islamista que explican los errores cometidos por Estados Unidos y que actualmente está repitiendo. Sin embargo, lo que distingue esta guerra de otras intervenciones de Washington en el país persa es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, carece de un plan claro o, si lo tiene, no está dando los resultados que esperaba. Trump no cuenta con apoyo interno dentro de Irán —donde buena parte de la población rechaza una intervención extranjera— y su operación ha terminado, en cierta medida, por reforzar al gobierno de los ayatolás.

Nadie sabe realmente qué se puede esperar de la Operación Furia Épica, pero si hay algo en lo que el autor está convencido, es que, a veces, no hacen falta estrategemas ni planes elaborados para ejecutar una guerra como la actual. En ocasiones, hay figuras que —como en el caso de Trump— simplemente se dejan arrastrar.

PREGUNTA: En 1953, la CIA orquestó el golpe de Estado contra el ex primer ministro iraní, Mohamed Mossadegh. Algunos historiadores consideran que ese fue el momento en que se sembró el resentimiento que estallaría más adelante en la revolución islamista de 1979. ¿Hasta qué punto fue aquella intervención un elemento clave para que la revolución triunfase?

RESPUESTA: El golpe de 1953 es realmente interesante. Es absolutamente importante para entender lo ocurrido en 1979. En primer lugar, durante el golpe el Shah abandonó el país. Hubo unos tres días en los que todo estaba en el aire. Él se fue a Irak y luego a Roma. Cuando finalmente el golpe tuvo éxito, estaba en un hotel en Roma. Entonces los estadounidenses lo trajeron de vuelta.

Durante mucho tiempo después, los estadounidenses realmente no confiaban en el Shah. Lo veían como un cobarde. Quiero decir, ¿quién abandona su propio golpe? Pero durante los diez años siguientes no se ve a los estadounidenses acercarse demasiado a él. Sin embargo, ya estaban completamente implicados en Irán porque habían organizado ese golpe. Ese es, en realidad, el comienzo del abrazo al Shah.

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Creo que lo más importante del golpe de 1953 es que, desde ese momento, el Shah fue visto por su propio pueblo como el Shah de los estadounidenses. Los estadounidenses lo habían puesto de nuevo en el poder. Era visto como un lacayo de Estados Unidos. Incluso sus propios partidarios lo llamaban el Shah estadounidense.

P. ¿Estamos presenciando la repetición de un modelo de intervención internacional bajo el pretexto de "ayudar" al pueblo iraní —no con un golpe de Estado, sino con una guerra para derrocar al régimen de los ayatolás— aun cuando, como ha demostrado el caso de Gaza, es muy difícil lograr un cambio de gobierno únicamente mediante bombardeos?

R. Exacto. No funciona. Creo que los estadounidenses viven en un mundo de fantasía si creen que los bombardeos provocarán un levantamiento popular. Los iraníes lo intentaron en enero. Millones de iraníes salieron a las calles y Trump dijo: "Tomen el control del gobierno. La ayuda está en camino". Pero la ayuda no llegó. Y como resultado, entre 35.000 y 40.000 personas fueron masacradas. ¿Van a intentar hacer eso otra vez? Ahora Trump vuelve a decir: “Esta es vuestra oportunidad”. Pero no creo que nadie ya crea en Trump.

Hay un par de cosas importantes que recordar. Los estadounidenses y los israelíes pueden destruir todo el armamento sofisticado del ejército iraní. Pero las 40.000 personas que murieron en enero fueron asesinadas con ametralladoras. Ninguna cantidad de bombardeos puede quitar esas ametralladoras de las manos de la Guardia Revolucionaria. Y el pueblo iraní lo sabe.

La Guardia Revolucionaria no va a desertar. Ahora es odiada por la mayoría de la población. Saben que no pueden pasarse al otro lado. Saben que, si se rinden, probablemente los matarán. Así que esto es ahora una lucha con la Guardia Revolucionaria. Una lucha a muerte. Y sin tropas extranjeras sobre el terreno no puedes quitar esas armas a los soldados que están matando.

P. ¿Qué podemos esperar entonces de esta situación? Porque hace tan solo unos días Trump dijo que la guerra estaba cerca de terminar, pero también afirmó que seguirá bombardeando hasta que el régimen caiga.

R. La administración nunca ha explicado por qué empezó esta guerra. Y claramente no tiene idea de cómo terminarla. La idea de una rendición incondicional no va a ocurrir. La idea de un levantamiento popular tampoco va a ocurrir. ¿Van a entrar tropas estadounidenses sobre el terreno? Me gustaría pensar que hay gente alrededor de Trump lo suficientemente inteligente como para saber que eso sería un desastre.

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Si miras la historia de los movimientos de resistencia, tampoco hay una resistencia armada significativa en Irán. Incluso si miras la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, contaba con armas y recibía suministros del exterior. Pero la gran mayoría solo se levantó contra los alemanes cuando los ejércitos aliados estaban a un día de distancia. La gente no se levanta si no sabe que la ayuda está en camino. Y la única ayuda posible ahora sería la de tropas extranjeras.

P. En su libro Rey de Reyes, describe cómo Washington creía que podía rediseñar el sistema político iraní desde fuera. ¿Cuál fue el primer gran error catastrófico que terminó por perseguir a Estados Unidos durante décadas?

R. Probablemente el primer gran error fue cuando Nixon decidió, en 1972, convertir al Shah en el policía regional de Estados Unidos. El Shah tenía delirios de grandeza y estaba obsesionado con construir un ejército de primer nivel. Para él fue como un regalo. Su megalomanía encontró la oportunidad perfecta.

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Pero eso también significó que los presidentes estadounidenses posteriores nunca pudieron dar marcha atrás. Le habían dado ese papel al Shah como aliado fundamental. ¿Cómo retrocedes después de eso, incluso cuando ves que es un desastre? Un ejemplo es cuando Trump trasladó la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén. Cinco, seis o siete presidentes estadounidenses se habían negado a hacerlo. Estados Unidos probablemente mantendrá siempre relaciones estrechas con Israel. Pero ¿cómo llevas ahora la embajada de Jerusalén de vuelta a Tel Aviv? No se puede.

Así que la decisión de Nixon en 1972 dejó a Ford y a Carter con muy poco margen de maniobra. Básicamente, tuvieron que seguir apoyando al Shah.

P. Después de que Mohammad Reza Pahlavi lanzara las reformas modernizadoras conocidas como la Revolución Blanca, con la intención de transformar la sociedad iraní desde arriba, ¿hasta qué punto esas reformas aceleraron la caída del régimen?

R. Creo que tuvieron una enorme influencia. Mucha gente habla de la recesión económica, que fue seria, pero no una depresión. Lo más importante fue que millones de jóvenes llegaron desde el campo en busca de trabajo durante el boom del petróleo.

El campo era prácticamente otro siglo en comparación con las ciudades iraníes. Los ingresos rurales eran una séptima parte de los urbanos. Así que millones de hombres pobres, religiosos y con poca educación llegaron a las ciudades. Cuando la burbuja económica estalló, quedaron desempleados o subempleados, viviendo en chabolas en las periferias de las ciudades. Ese fue el combustible de la revolución. Esas personas fueron las que salieron a las calles en apoyo de Jomeini.

P. También menciona la idea de los pequeños detalles que cambian el curso de la historia. Si aplicamos esa lógica a Irán, ¿cuál fue el pequeño momento previo a la revolución que lo cambió todo?

R. Hubo muchos. Uno fue cuando el Shah visitó Washington en noviembre de 1977 y hubo disturbios en la ciudad. Alguien decidió transmitir en directo su llegada a la Casa Blanca por televisión en Irán. Como solo había una cadena, millones de iraníes lo vieron siendo humillado en las calles de Washington, con gas lacrimógeno y lágrimas en los ojos mientras estaba junto a Carter. Parecía increíblemente débil.

En pocos días empezaron a crecer las manifestaciones contra el Shah en Irán. Seis semanas después, Carter visitó Irán y brindó por él diciendo que Irán era una isla de estabilidad en una región turbulenta gracias al amor de su pueblo. Literalmente, una semana después comenzaron los grandes disturbios.

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La revolución tuvo muchos altibajos durante ese año. Hubo muchos momentos en los que, si el Shah hubiera sido más duro o más conciliador, podría haber terminado. Si hubiera hecho concesiones profundas o si hubiera desatado al ejército, cualquiera de las dos habría podido funcionar. Pero intentó hacer ambas al mismo tiempo. Fue un caos.

P. ¿Qué eventos o decisiones cree que desencadenaron en este caso la guerra contra Irán?

R. Es difícil decirlo. Los iraníes no estaban negociando de buena fe, tal como lo hicieron en junio. En ese momento, Trump dijo: "Les daré a los iraníes dos semanas para negociar de buena fe". Sin embargo, les dio apenas un día y medio para empezar a hablar. Y ahora, en esta ocasión, estaban negociando con los intermediarios en Omán y él volvió a hacer lo mismo. Así que, simplemente… para entender cuál fue el punto catalizador de todo esto, tendrías que meterte en la cabeza de Trump.

También tenemos el ejemplo de Venezuela en enero pasado. Tal vez Trump intentó hacer algo similar en Irán. Pero sabemos que son países muy diferentes, con culturas muy distintas. No es lo mismo. Aparentemente, Trump quería replicar algo similar en Irán, solo para obtener petróleo, como en el caso de Venezuela.

"La economía iraní está en tal ruina que realmente no tiene mucho más que perder"

El problema es que todo se hizo demasiado rápido. Venezuela todavía está a años de poder exportar petróleo y no había un entendimiento claro sobre qué harían los iraníes: paralizar la industria petrolera en toda la región.

La economía iraní está en tal ruina que realmente no tiene mucho más que perder. Al enviar misiles a Kuwait, Qatar, Bahréin o Arabia Saudita, no buscan debilitar militarmente a esos países. No creo que esperen que esos países acudan a Estados Unidos o a Trump y digan: "Por favor, detengan la guerra, detengan los bombardeos contra nosotros". A Trump le importaría poco. Se trata de paralizar la economía.

P. Antes de que comenzara la guerra, ¿cómo percibía las decisiones de Trump sobre seguir movilizando recursos militares en la región?

R. Yo ya estaba recibiendo muchas llamadas, preguntas de gente diciendo: ¿Qué crees que va a pasar? Y mi respuesta siempre era: 'no tengo ni idea'. La única persona que sabe es Donald Trump. Creo que hay un peligro de buscar demasiado método o estrategia, de buscar demasiada explicación racional para lo que ha pasado. Creo que mucho de esto fue solo Netanyahu empujando un poco a Trump para que interviniera y Trump pensó que iba a ser una buena idea.

En una guerra, los estadounidenses, al igual que la mayoría de las personas en cualquier país, tienden a unirse alrededor de la bandera. Trump pensó que su popularidad aumentaría. Y aunque a los estadounidenses no les gusta este tipo de manifestaciones, sí buscan venganza, por lo que creía que esto jugaría a su favor. Estoy absolutamente convencido de que, en la mente de Trump —porque con él lo único importante, lo único indiscutible, es que su primer pensamiento siempre es: '¿Cómo me ayuda esto? ¿Cómo me beneficia?' —esa fue la perspectiva que tuvo sobre Irán: siempre evaluar cómo la situación podía beneficiarlo personalmente.

"En pocas semanas, veremos que todo se encarecerá aún más"

Todo lo que se puede concluir con certeza es que Trump creía que su popularidad aumentaría. Pero según el New York Times, lo que ocurrió fue todo lo contrario porque se convirtió en la intervención militar más impopular ante el público estadounidense en la historia.

Los estadounidenses han visto subir los precios de la gasolina y de manera significativa: un 30%. Esto es enorme para ellos porque dependen exclusivamente del coche para moverse. Además, la subida de la gasolina tiene un efecto dominó en toda la economía. En pocas semanas, veremos que todo se encarecerá aún más. Por eso, creo que esto realmente le ha salido mal a Trump.

P. ¿Así que estamos enfrentando una nueva guerra por el control de la energía otra vez?

R. Sí, creo que eso es correcto. Siempre he sentido que en la política exterior estadounidense hay un gigantesco componente de pensamiento ilusorio. Piensan que la gente iraquí va a recibir con los brazos abiertos a los soldados estadounidenses al entrar en su país porque Saddam Hussein es un monstruo. Y entonces van a lanzarnos rosas, como en París en 1944. Y se olvidan de que la gente en todas partes no quiere ser bombardeada por fuerzas extranjeras. Es algo de la naturaleza humana. No funciona. Y lo hacemos una y otra vez.

P. También sostiene que la caída del Sha fue una tragedia que cambió el curso de Medio Oriente. ¿Qué lecciones dejó la caída del Sha a los líderes estadounidenses que parecen olvidar una y otra vez?

R. En materia de inteligencia y recolección de información, los líderes estadounidenses no han aprendido esa lección. Resulta asombroso pensar que pudieron estar tan ciegos ante lo que sucedía en el terreno en Irán. Realmente, no sabían nada de lo que pasaba. Y eso sigue ocurriendo.

Te daré un ejemplo. Hace años ya ocurría, pero desde el 11 de septiembre se ha vuelto aún peor. Los diplomáticos estadounidenses viven su propia realidad. Probablemente incluso en España hay diplomáticos en la embajada estadounidense que tienen restricciones sobre a dónde pueden ir y con quién pueden hablar, debido al pequeño riesgo de un ataque terrorista.

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Hay muchos otros problemas en la forma en que Estados Unidos se relaciona con el resto del mundo. Quizá no tanto en España, pero en gran parte del mundo en desarrollo, las embajadas estadounidenses llevan a Estados Unidos consigo. Tienen un club americano, un supermercado americano, una tienda militar donde puedes comprar comida y productos estadounidenses. El personal de una embajada estadounidense típica suele estar compuesto por dos tercios de ciudadanos del país anfitrión.

En Irán, todos esos empleados locales hablan inglés, por supuesto, mientras que muy pocos diplomáticos estadounidenses hablan el idioma local. Y, además, esos empleados locales suelen apoyar al régimen porque han sido autorizados por el propio gobierno iraní a trabajar para los estadounidenses. Incluso algo tan pequeño como el idioma. El farsi, por ejemplo, solo se habla en Irán y Afganistán. Para un diplomático estadounidense que busca una carrera internacional, aprender farsi se considera una lengua "sin salida", ya que solo sirve para dos países.

P. ¿Cree que toda esta operación tendrá consecuencias en las elecciones de mitad de mandato?

R. Sí. Creo que tendrá consecuencias. Toco madera —no sé si ustedes tienen esa superstición—, pero creo que será devastador para los republicanos. Han marchado completamente alineados con Trump, como pequeños soldados de plomo detrás de él. Nunca se han opuesto. Y van a pagarlo en las elecciones de mitad de mandato.

Incluso si todo esto terminara mañana, hay que recordar que, antes de esta crisis, la principal preocupación de los estadounidenses era la economía: el estancamiento económico. Y ahora veremos inflación. Incluso si la guerra terminara mañana y la industria petrolera volviera a la normalidad, esa ola de subida de precios ya estaría atravesando la economía mundial.

Dentro de tres semanas veremos aumentos importantes en los precios de los alimentos en los supermercados. Así que esto tendrá un efecto enorme. Creo que es un desastre. Pero, de nuevo, toco madera.

Scott Anderson (1959) es, posiblemente, uno de los corresponsales que más a fuego tiene grabada la frase de que, para entender lo que está ocurriendo en la actualidad, hay que conocer la historia. Con esta premisa, la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás no sorprende si se revisan las últimas décadas de la historia iraní.

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