La guerra en Irán da un nuevo giro. Este fin de semana, Estados Unidos atacó por primera vez una pequeña isla iraní en el Golfo Pérsico. “Hace unos instantes, bajo mis órdenes, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó uno de los bombardeos más potentes en la historia de Oriente Próximo y ha eliminado por completo todos los objetivos militares de la joya de la corona de Irán, la isla de Jarg”, informó el presidente Donald Trump, en Truth Social. Según la prensa iraní, la isla sufrió al menos 15 explosiones, con objetivos como los sistemas de defensa antiaérea de la isla, una base naval, la torre de control del aeropuerto y un hangar de helicópteros.
¿Pero por qué bombardea EEUU diminuta isla de coral de apenas unos pocos kilómetros de longitud?
Jarg es, como la ha nombrado Trump, "la joya de la corona de Irán". Situada a unos 25 kilómetros del litoral meridional de Irán, es una pieza clave en el entramado petrolífero del país. Conectada por oleoductos tanto al territorio continental iraní como a varios yacimientos en el mar, el 90% del crudo iraní se exporta desde este lugar, puesto que la mayoría de la costa carece de la profundidad suficiente para permitir el atraque de los grandes petroleros. Por ese motivo, ha sido siempre un punto de interés en los planes militares estadounidenses contra Irán.
La falta de definición del propósito de la Operación Furia Épica y los múltiples y contradictorios mensajes emitidos por el presidente Donald Trump —forzado a reaccionar ante la resiliencia del régimen iraní y la amenaza de una recesión económica global derivada del impacto en el sector energético— hacen imposible prever hacia dónde se dirige el conflicto. A eso se suma la diferencia en los objetivos entre Israel, que quiere ver caer al régimen de Teherán a cualquier precio, y Estados Unidos, que preferiría obtener concesiones de quien sea que haya al mando.
Enrique Andrés PretelGráficos: Sofía SisquésA. SanzA. AlamillosGráficos: Unidad de Datos
En ese contexto, se multiplican las propuestas de acción. Entre las opciones que se barajan —más allá de fomentar una insurgencia en las provincias kurdas, un plan del que los estadounidenses parecen haberse retirado, pero que Israel continúa promoviendo— está el envío de tropas sobre el terreno, tal vez a miembros de las fuerzas especiales, para hacerse con el control de los inventarios de material nuclear en ciertos puntos del país. Y en esas deliberaciones se ha puesto sobre la mesa el nombre de un lugar cuyo control podría alterar por completo el curso del conflicto, pero del que, hasta ahora, muy pocos, fuera del círculo de especialistas, habían oído hablar: Jarg.
Ahora, según cuenta el medio estadounidense Axios, la posibilidad de tomarla por la fuerza habría resurgido en las conversaciones mantenidas en el Pentágono y en la Casa Blanca, como forma de asestar un golpe letal a la economía iraní que le impida proseguir con la guerra. Y la "obliteración" de las defensas antiaéreas y otros puestos militares sería un primer paso necesario para un hipotético asalto anfibio.
En varios artículos sobre la cancelación de unas maniobras militares en las que estaba prevista la participación de la 82.ª División Aerotransportada de Fort Bragg, en los que se especula abiertamente sobre un posible despliegue de tropas en Oriente Medio, se menciona específicamente esta isla como uno de los posibles objetivos. Y este viernes, el Pentágono aprobó el envío a Oriente Medio de una unidad expedicionaria, típicamente compuesta de hasta 2.500 marines y especializada, entre otras cosas, en este tipo de asaltos anfibios.
Algunos analistas, de hecho, sospechan que la campaña estadounidense contra la armada iraní —que se ha cobrado objetivos en lugares tan lejanos como el Océano Índico— estaría, en parte, dirigida a facilitar la toma de Jarg. "La economía [del país] se hunde sin ella", afirma Richard Nephew, exenvío especial de EEUU para Irán, en declaraciones al diario Financial Times.
El corazón económico del régimen
"Si no pueden vender su petróleo, no pueden pagar los salarios", coincide Michael Rubin, antiguo asesor del Departamento de Defensa durante la Administración Bush y ahora analista del conservador Instituto Americano de Empresa, y el promotor de la idea en el entorno de Trump. "No importa cuánto bombardeemos, no va a haber un cambio de régimen hasta que fracturemos a la Guardia Revolucionaria, y si esto puede hacerse de una forma bastante poco violenta, mejor que mejor", ha señalado Rubin a la publicación Politico Pro en defensa de este plan. Esta organización iraní controla alrededor de la mitad de los 50.000 millones de dólares de la riqueza petrolera del país.
Las imágenes de satélite muestran que varios superpetroleros fueron cargados en Jarg la semana pasada y que al menos uno de ellos podría haber cruzado el estrecho de Ormuz este fin de semana, según reporta el Financial Times. Semanas antes de la operación, Irán incrementó la producción petrolera en la isla de 1,5 millones de barriles al día hasta un récord de 4 millones, lo que sugiere un intento de aumentar los ingresos de cara a una campaña militar que ya se percibía como inminente.
La terminal de Jarg tiene la capacidad de exportar hasta 7 millones de barriles al día. Estas instalaciones fueron desarrolladas por la compañía estadounidense Amoco en los años 60, cuando el país todavía se llamaba Persia y el sha era un aliado fiel de unos EEUU que tenían acceso directo a sus riquezas petrolíferas. Inmediatamente después de la Revolución iraní en 1979, durante la crisis de los rehenes tras la toma de la embajada estadounidense en Teherán por estudiantes radicalizados que luego serían el germen de la Guardia Revolucionaria, el gobierno de Jimmy Carter se planteó tomar la isla para mejorar su posición negociadora, pero, en última instancia, decidió no hacerlo.
Quien sí bombardeó repetidamente las instalaciones de Jarg fue Saddam Hussein durante la guerra Irán-Irak, hasta dejarlas casi inservibles en 1986. Tras el final del conflicto, el régimen iraní dedicó enormes esfuerzos a su reconstrucción, lo que le ha aportado enormes dividendos en los años posteriores.
"La isla en sí misma tiene menos de la mitad del tamaño de Manhattan, no está demasiado fortificada y está lo bastante aislada como para que los destructores y los sistemas de defensa aérea puedan crear un perímetro defensivo bien alejado de la costa. La degradación de las defensas aéreas y navales de Irán abre una ventana de oportunidad única para atacar, y EEUU ya cuenta con un número importante de activos navales en la región, incluidos barcos equipados para lidiar con minas y ataques de drones", señala un comentario de la consultoría geopolítica GZERO Media sobre la cuestión.
"Tomar y mantener Jarg podría darle a Trump influencia sobre cualquier régimen que emerja en Teherán sin tropas sobre el terreno en ciudades iraníes, sin una ocupación de años, y sin una Delcy que no va a poder encontrar [en referencia a la operación de reemplazo de líderes en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro]. No necesitas controlar el gobierno si controlas su principal fuente de ingresos", indica el documento.
Una operación plagada de riesgos
"Ahora, con la navegación a través del estrecho de Ormuz, no pueden vender el petróleo de todas formas, pero de cara al futuro, su captura le daría a EEUU capacidad de influencia durante las negociaciones, sin importar qué régimen esté en el poder cuando la operación militar termine", afirma Petras Katinas, investigador sobre clima, energía y defensa en el Royal United Service Institute (RUSI) de Londres. "Sin embargo, esa captura requeriría una operación con tropas terrestres, sobre la que esta administración parece tener dudas. Al menos por ahora", ha dicho Katinas a la cadena estadounidense CNBC.
La operación, de hecho, presenta numerosos riesgos: "Estados Unidos e Israel son conscientes de que, si la atacas, te arriesgas a que Irán ataque de verdad la infraestructura petrolera de los estados del Golfo, y que, si el cambio de régimen tiene éxito, el gobierno sucesor quedará extremadamente débil", indica Nephew.
El segundo riesgo, más inmediato, es que esa operación añada aún más volatilidad a los precios de la energía y complique el panorama geoeconómico global. Y en términos militares, aunque la isla supone un objetivo sencillo, también dejaría a las tropas estadounidenses expuestas a un contraataque potencialmente brutal. Especialmente si los iraníes llegan a la conclusión de que es mejor devastar las instalaciones que permitir que el enemigo las controle.
"Una operación para tomar Jarg requiere concentrar fuerzas estadounidenses en aguas contestadas contra un adversario que tiene la ventaja de luchar en su propio terreno y a quien no le queda nada que perder. Incluso un mando y control iraní degradado puede coordinarse lo suficiente para convertir un asalto anfibio en un baño de sangre que Trump no sería capaz de tolerar políticamente", asegura el informe de GZERO Media.
"Pero si está buscando una forma de lograr una ventaja duradera sin un cambio de régimen, sin encontrar un socio iraní cooperativo que no tienen, y sin una ‘guerra eterna’ que sus bases no aceptarán, Jarg es una de las pocas opciones que tienen sentido desde el punto de vista estratégico. Está a medio camino entre declarar una victoria vacía y comprometerse con algo que no puede mantener", afirma.
Quizá, como tantos otros proyectos de la Casa Blanca durante esta guerra, la idea de tomar esta isla se quede en el camino. Pero la Administración Trump, como hemos visto en numerosas ocasiones, tiende a centrarse en los aspectos positivos de los planes sin prestar suficiente atención a las posibles consecuencias negativas. A veces, incluso, les sale bien. Si de repente las tropas estadounidenses desembarcan en Jarg, no será ninguna sorpresa.
*Este artículo se publicó inicialmente el 11 de marzo de 2026, y ha sido actualizado con los últimos desarrollos, como el inicio de los bombardeos de la isla, el 14 de marzo.
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La guerra en Irán da un nuevo giro. Este fin de semana, Estados Unidos atacó por primera vez una pequeña isla iraní en el Golfo Pérsico. “Hace unos instantes, bajo mis órdenes, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó uno de los bombardeos más potentes en la historia de Oriente Próximo y ha eliminado por completo todos los objetivos militares de la joya de la corona de Irán, la isla de Jarg”, informó el presidente Donald Trump, en Truth Social. Según la prensa iraní, la isla sufrió al menos 15 explosiones, con objetivos como los sistemas de defensa antiaérea de la isla, una base naval, la torre de control del aeropuerto y un hangar de helicópteros.