Las ciudades-misil de Irán: los "puntos débiles" que podrían alargar aún más la guerra
Los túneles que esconden los misiles balísticos iraníes también pueden convertirse en una trampa si sus accesos son destruidos. Pero incluso así, forman parte de una estrategia para resistir y desgastar al enemigo
Durante años, Irán ha construido una red de instalaciones militares subterráneas conocidas como “ciudades-misiles” o ciudades de misiles. Se trata de complejos excavados en montañas o escondidos bajo tierra donde se almacenan misiles balísticos y plataformas de lanzamiento móviles diseñadas para sobrevivir a bombardeos.
La lógica es sencilla: si el arsenal está oculto bajo capas de roca y hormigón, resulta mucho más difícil destruirlo desde el aire. Los misiles permanecen protegidos en túneles y solo salen a la superficie durante unos minutos para lanzar el ataque antes de volver a ocultarse.
Sin embargo, esta misma arquitectura defensiva puede convertirse también en una debilidad. Los lanzadores deben emerger para disparar y es en ese momento cuando los aviones y drones de Estados Unidos o Israel pueden intentar destruirlos. Además, algunos ataques se centran directamente en bloquear las entradas de los túneles o destruir las carreteras de acceso.
Si esos accesos quedan inutilizados, parte del arsenal podría quedar literalmente atrapado bajo tierra.
Aun así, eso no significa necesariamente que la estrategia iraní esté fallando. El objetivo de estas instalaciones no es solo proteger los misiles, sino garantizar que el país pueda seguir lanzando ataques incluso bajo bombardeo y obligar al adversario a dedicar enormes recursos a destruir cada base.
En una guerra de desgaste, donde los drones baratos se combinan con misiles más sofisticados, ese equilibrio puede ser suficiente para prolongar el conflicto y aumentar el coste militar para los rivales de Irán.
Durante años, Irán ha construido una red de instalaciones militares subterráneas conocidas como “ciudades-misiles” o ciudades de misiles. Se trata de complejos excavados en montañas o escondidos bajo tierra donde se almacenan misiles balísticos y plataformas de lanzamiento móviles diseñadas para sobrevivir a bombardeos.