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'Burn rate': el complejo cálculo del que depende la supervivencia de los ayatolás
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¿Qué tiene Irán guardado?

'Burn rate': el complejo cálculo del que depende la supervivencia de los ayatolás

Entre diversas fuentes de analistas circulan cifras, aunque se deben tomar con cautela, que apuntan a que Irán podría tener en sus arsenales una cifra próxima a los 3.000 unidades de todos los tipos y "miles" de drones

Foto: Interceptación de un misil iraní por parte de la Cúpula de Hierro sobre la Bahía de Haifa, Israel. (EFE/Atef Safadi)
Interceptación de un misil iraní por parte de la Cúpula de Hierro sobre la Bahía de Haifa, Israel. (EFE/Atef Safadi)
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Desde que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques sobre Irán, la respuesta del régimen de los ayatolás ha sido el lanzamiento de gran cantidad de misiles y drones para golpear a sus enemigos. Un gran esfuerzo para causar unos daños limitados en el plano militar, pero significativos en el político y preocupantes en el económico. Así que la pregunta obligada es cuánto va a durar esta guerra que, cada día que pasa, amenaza con generar una crisis energética e inflacionaria. La respuesta, por más que sea difícil, nos obliga a contar misiles y tratar de dilucidar la estrategia que pueda adoptar Teherán.

Un punto llamativo de esta guerra (o nueva guerra) entre Irán, Israel y Estados Unidos es que los enfrentamientos no han cumplido dos semanas y ya hablamos de guerra de desgaste, como si fuera la de Ucrania, que comienza su quinto año. Es así por la particularidad de ser un conflicto alimentado casi en exclusiva por el aire, en forma de bombardeos y ataques selectivos por un lado, y respuestas a base de misiles y drones por el otro. Ningún soldado, de momento, ha puesto pie en territorio enemigo y las especulaciones giran no tanto en cuanto a las bajas –importantes en Irán– sino en cuánto tiempo puede sostener cada parte el ritmo impuesto en las hostilidades.

¿Cuánto se puede prolongar esta situación? La respuesta es a la vez sencilla e imposible: dependerá de los arsenales de los contendientes y de la capacidad de reposición de armas de cada uno. Conocer los arsenales no es fácil. No es un dato que ningún gobierno esté dispuesto a facilitar y si las cifras vienen de fuentes oficiales, con gran probabilidad serán exageradas.

En cualquier caso, los arsenales norteamericanos son muy grandes –inmensos para la escala europea– y disponen de una capacidad de reposición muy elevada. Los de Israel son un gran secreto, pues no juegan a la disuasión, viven en estado de guerra y, por tanto, no necesitan ni buscan impresionar a ningún enemigo; actúan y todos saben que lo hacen con contundencia. Pero su capacidad de reposición autónoma es limitada y depende en buena medida del suministro de Estados Unidos.

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F-16I Sufa armado con misiles aire - aire AMRAAM y Sidewinder y bombas de 2.000 libras guiadas por laser (IAF)

El caso de Irán es diferente. Su fuerza naval y aérea era de sobra conocida (y decimos era porque buena parte ya no existe). Sus fuerzas terrestres, de momento, no cuentan en términos del combate y su defensa antiaérea, lo único con lo que pueden plantar cara al enemigo, está ya bajo mínimos. Solo les quedan los misiles y los drones. Pero ¿cuántos?

placeholder Drones Shahed en su contenedor de lanzamiento (Ejército iraní)
Drones Shahed en su contenedor de lanzamiento (Ejército iraní)

A partir de aquí entramos en el terreno de la pura especulación, porque hay dos factores a tener en cuenta. Uno es el ritmo de consumo, que tiene que ver con los lanzamientos, y otro es la capacidad de reposición. Pero en ambos casos hay que tener en cuenta una regla muy básica: cuanto más sofisticado es el sistema de armas, mayor es el coste, mientras que el número almacenado y la capacidad de reposición son menores.

¿Qué tiene Irán guardado?

Saber la disponibilidad iraní es casi misión imposible. Se puede especular con el número inicial de armas, pero no con el del momento de este enfrentamiento, sino con el del que comenzó el 13 de junio de 2025. En aquellos 12 días de enfrentamiento directo, Irán utilizó un gran número contra Israel, por lo que ya es difícil hacer un cálculo del remanente, pero lo empeora otra incógnita y es saber cuántas lanzaderas, misiles y depósitos destruyó la Kheil HaAvir. Y ese es un dato desconocido.

Entre diversas fuentes de analistas circulan cifras, aunque se deben tomar con cautela, que apuntan a que Irán podría tener en sus arsenales una cifra próxima a los 3.000 unidades de todos los tipos y "miles" de drones. Si bien la de drones es tan creíble como ambigua, la de misiles puede ser exagerada y nos inclinamos a pensar que un número cercano a los 2.000 podría ser una aproximación más precisa. Aquí se incluirían todos los tipos, pero recordemos la regla de oro: sofisticado igual a menor número.

Los misiles de crucero son los tecnológicamente más avanzados y peligrosos. Son difíciles de detectar y, al ser maniobrables y volar muy bajo, neutralizarlos no es sencillo. Pero su número es escaso y de los modelos Soumar y Hoveizeh puede que no tuvieran más de un centenar. La prueba es que no se lanzan muchos de estos. Los balísticos de largo alcance son los del tipo Sejjil o Khorramshahr, capaces de atacar a 2.000 km, bastante sofisticados y por ello en número escaso, entre 200 y 300 ejemplares.

placeholder Misiles tácticos iraníes Fateh-110 (Hossein Velayati)
Misiles tácticos iraníes Fateh-110 (Hossein Velayati)

De menor alcance y capacidad (más baratos y asequibles) están los Shahab-3, Ghadr y Emad. Que son menos sofisticados lo prueba el hecho de que se han suministrado a Hezbolá y a los rebeldes hutíes. De estos habría poco más de 500 ejemplares. Por último, de los de corto alcance (SRBM) tendríamos los Fateh-110, Zolfaghar y Qiam, con alcances inferiores a 1.000 km, pero de los que dispondrían de cerca de un millar.

placeholder Misil de crucero iraní Soumar (Mehr News Agency)
Misil de crucero iraní Soumar (Mehr News Agency)

En los días que llevamos de hostilidades, Irán hizo lanzamientos masivos, sobre todo en los primeros días. Se podría estimar en más de 500 los misiles lanzados y en más de 1.000 los drones. Por ejemplo, tan solo en los primeros días se lanzaron más de 100 del tipo balístico y otros tantos drones contra Qatar y hasta ahora Israel habría recibido una cifra cercana a los 400 misiles, pero de ellos 200 llegaron el primer día.

Nadar y guardar la ropa no es posible

Las defensas de Israel son formidables, lo mismo que las del resto de países implicados, siendo la inmensa mayoría de origen occidental. Tan solo el sistema defensivo israelí, formado por tres capas (Iron Dome, David Sling y Arrow), posee una eficacia del 90%. Pero esto mismo quiere decir que si Israel ha recibido 400 misiles, en teoría, del orden de 40 pudieron superar las defensas e impactar en ciudades u objetivos militares, justo lo que se ve en las televisiones. La realidad es que tan solo 20 causaron daños relevantes.

placeholder El Iron Dome en acción nocturna interceptando los cohetes de Hamás (Reuters)
El Iron Dome en acción nocturna interceptando los cohetes de Hamás (Reuters)

Otra realidad es que el número de lanzamientos por parte de Irán ha ido en claro descenso y de ataques masivos del primer momento se ha pasado a cifras muy inferiores, como los 30 o 60 diarios en las jornadas siguientes. La jugada de Irán, la única posible, es tratar de saturar las defensas enemigas a base de lanzamientos masivos de todos los tipos de armas, combinando modelos balísticos grandes y pequeños con decenas de drones y con algunos del tipo de crucero. Es la mejor baza para que sus armas causen daños y algunos éxitos han conseguido.

El problema que se le plantea a Teherán es evidente. Mantener ataques de saturación lanzando un centenar de misiles cada día a varios países es muy probable que agote los arsenales iraníes en un breve espacio de tiempo, tal vez poco más de 20 días.

También podría hacer lo contrario, que sería modular sus ataques en el sentido de lanzar un puñado cada día a sabiendas de que va a ser muy difícil que superen las defensas, pero manteniendo el desgaste económico que supone el empleo de sistemas antiaéreos caros y, sobre todo, manteniendo la percepción de que siguen aguantando al enemigo. Así podría resistir mucho tiempo, derivando el conflicto hacia algo enquistado. Otra cosa es que esta situación no explote internamente.

placeholder Lanzamiento de un misil MRBM Qadr (Tasnim News Agency)
Lanzamiento de un misil MRBM Qadr (Tasnim News Agency)

Así que el cálculo que deben hacer los ayatolás para sobrevivir es el ritmo justo de consumo de misiles, lo que en términos militares se denomina burn rate. Algo que deberá resolver porque no se puede nadar y guardar la ropa, que, traducido a esta situación, significaría mantener ataques eficaces sin vaciar los arsenales.

Una variante de estas dos estrategias enfrentadas puede ser modular las respuestas diarias con escasos lanzamientos y de cuando en cuando hacer un lanzamiento numeroso (que ya no es masivo). Esto es lo que parece que sucedió este miércoles como respuesta a los ataques y amenazas del presidente estadounidense y así podría aguantar más de un mes, tal vez mes y medio.

Lanzaderas y drones

Otro tema importante es el de las lanzaderas móviles. En la guerra actual, cualquier activo militar que sea fijo se convierte en un objetivo susceptible de ser atacado y que, en caso de ser importante, deberá ser defendido. Ante la superioridad en inteligencia y targeting (localización de objetivos) de Estados Unidos e Israel, los iraníes optaron por la táctica de dotarse de numerosos lanzadores móviles ocultando los misiles en lugares enterrados (ciudades de misiles). La idea tiene sus virtudes, pero también sus limitaciones.

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El primer problema es que los lanzadores no son compatibles con todos los tipos. Por más que hayan tratado de estandarizar, una lanzadera de misiles SRBM (corto alcance) no sirve para un LRBM (largo alcance) por cuestiones de tamaño y movilidad. Es obvio que habrá un número bastante superior de misiles que de lanzaderas, una relación difícil de calcular, pero que podría estar en un ratio de entre 3 y 5 por lanzadera. Pero luego está la otra incógnita y es que no sabemos cuántas han destruido los israelíes previamente, ni cuántas en estos 13 días de conflicto.

Una lanzadera es un objetivo de alto valor militar y no es difícil de monitorizar una vez que se ha puesto en movimiento. Si se destruyen más de la cuenta, Irán podría encontrarse con una reserva de misiles que no sería capaz de lanzar.

Llegamos al tema de los drones. Para Irán se han convertido en el elemento más rentable. Tiene muchísimos; puede fabricarlos en grandes cantidades y obligan al enemigo a gastar mucho dinero (misiles caros) en neutralizarlos. También asistimos a un hecho curioso y es que, si bien las defensas antimisiles han funcionado como se esperaba de ellas y la tasa de eficacia se ha mantenido en porcentajes muy elevados, no parece haber ocurrido así con los drones.

placeholder Lanzamiento de un misil Patriot PAC-3 (Lockheed Martin)
Lanzamiento de un misil Patriot PAC-3 (Lockheed Martin)

Eso pasa no porque el dron sea el "arma definitiva", sino porque todavía no se ha dado con la tecla para contrarrestar su amenaza de un modo razonable y aquí debe imperar otra máxima de la guerra: "Si la amenaza es barata, la respuesta debe ser barata". Se está trabajando en ello pero a la vez asistimos a uno de esos episodios que nos confirman que el karma, existe.

Estados Unidos, que ha hecho –por boca y escenificación de su presidente– tantos feos a Volodímir Zelenski y a Ucrania, ahora les ha pedido asistencia para derribar los drones iraníes, que son los mismos o muy parecidos a los que día a día derriban los ucranianos. Para ellos, enfrentar el ataque de 100 drones es rutinario en su día a día, y combaten contra la amenaza como si de un videojuego se tratase.

"Tres equipos ucranianos han ido a Oriente Medio. Tres equipos fuertes, con expertos, personal militar e ingenieros. Los militares ya están en comunicación y trabajando hoy mismo. El secretario nacional de Seguridad y Defensa (NSDC) Rustem Umerov ha llegado a Emiratos hoy para conversar sobre áreas de cooperación. También visitará otros países, incluyendo Arabia Saudí", confirmó el propio Zelenski el miércoles en una entrevista.

Desde que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques sobre Irán, la respuesta del régimen de los ayatolás ha sido el lanzamiento de gran cantidad de misiles y drones para golpear a sus enemigos. Un gran esfuerzo para causar unos daños limitados en el plano militar, pero significativos en el político y preocupantes en el económico. Así que la pregunta obligada es cuánto va a durar esta guerra que, cada día que pasa, amenaza con generar una crisis energética e inflacionaria. La respuesta, por más que sea difícil, nos obliga a contar misiles y tratar de dilucidar la estrategia que pueda adoptar Teherán.

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