Costa choca con Von der Leyen: ¿debe la nueva UE olvidar 'el mundo basado en las reglas'?
Costa defiende el sistema multilateral un día después de que Von der Leyen rechace que Europa sea “guardiana del antiguo orden mundial”
Un día después de que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, rechazara la nostalgia por el mundo de ayer, António Costa, presidente del Consejo Europeo, ha dado el contrapunto en una intervención en el mismo foro, la reunión anual de embajadores de la Unión Europea. Frente al "Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y no volverá" de la alemana, el portugués ha defendido que a la UE le interesa "garantizar que el mundo siga basándose en normas y en la cooperación". "Nos interesa evitar una mayor fragmentación mundial", ha arengado. Unas críticas a las que también se ha sumado la española Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea a cargo de Competencia y Transición Limpia. Dos bloques enfrentados en una encrucijada geopolítica.
"La Unión Europea siempre será un socio fiable, un defensor del orden internacional basado en normas y un defensor de la Carta de las Naciones Unidas. En respuesta al mundo impredecible de hoy, estamos profundizando nuestra cooperación con democracias afines, con 12 cumbres internacionales en 2025 y 9 asociaciones de seguridad y defensa”, ha señalado Costa, en claro contraste con el mensaje más propio de "realpolitik" lanzado por Von der Leyen, que pedía una reflexión sobre el papel autoimpuesto de la UE como guardiana del mundo basado en las reglas y la cooperación. "Nuestra red de acuerdos comerciales –la más extensa del mundo– aumenta nuestra influencia global, promueve el multilateralismo y estabiliza el orden internacional basado en normas", ha defendido el portugués.
La intervención de Von der Leyen ha dado la vuelta a Europa, atacada y elogiada a partes iguales. Su equipo, sin embargo, cree que se ha entendido mal: al parecer no pretendía cargar contra el sistema multilateral, sino reflejar la realidad de que este multilateralismo ha llegado a su límite, que las grandes potencias ya no respetan ni siquiera las formas alrededor de ese viejo sistema, y que la Unión Europea debe sacar conclusiones lógicas al respecto.
Por eso en Bruselas se hablaba de un discurso "realista" por parte de Von der Leyen, uno más de los que ha realizado en los últimos meses. Costa, como hizo ayer Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, han dado la vuelta al argumento: lo realista para que la Unión sobreviva es mantener el sistema de normas.
En el punto más impactante de su discurso de este lunes, Von der Leyen llegaba a dudar de hasta qué punto el hecho de que la UE se mantenga fiel a la defensa del sistema multilateral, así como a su proceso de decisión en materia de política exterior, que requiere unanimidad, ayudaba o dañaba la credibilidad europea. La UE debería preguntarse si la narrativa de un mundo basado en normas es más “una ayuda o un obstáculo para nuestra credibilidad”, afirmó.
Costa ha defendido este martes ese mismo sistema y esa complejidad a la hora de tomar decisiones en la Unión. “Todos sabemos lo difícil que es alcanzar un consenso sobre una política exterior común cuando se trabaja con 27 políticas exteriores nacionales y perspectivas geográficas diferentes. Sin embargo, estoy firmemente convencido de que esta diversidad es la riqueza de nuestra Unión. Nos proporciona una perspectiva de 360 grados sobre el mundo que ningún otro actor posee”, ha explicado el portugués.
Hasta ahora, Von der Leyen y Costa no habían tenido ningún roce, a diferencia de lo que ocurrió entre la alemana y el antecesor del actual presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel. Sin embargo, el luso, sin buscar el choque, ha planteado su particular línea roja este martes en la defensa del sistema multilateral. Para entender lo que está ocurriendo hay que analizar dos cuestiones: la tradición política detrás de cada uno de los actores y las luchas internas comunitarias.
Diferencias de visión
Von der Leyen no es la única gran figura democristiana (CDU) alemana que está protagonizando un giro ‘realista’ en su visión de la política exterior. El canciller alemán, Friedrich Merz, también ha relegado la defensa del derecho internacional a un segundo lugar en su defensa de las operaciones de EEUU e Israel en Irán. No es tampoco algo que haya ocurrido ahora: Berlín ya lo ha hecho durante la guerra de Gaza, como también lo hizo Von der Leyen.
La convicción histórica de Alemania en el sistema multilateral se explica porque había nacido precisamente de la Segunda Guerra Mundial que ella provocó, y ese compromiso era tan fuerte como la responsabilidad histórica del país. Sin embargo, esa cuestión insertada en su ADN va de la mano del vínculo transatlántico. Y Merz y Von der Leyen, ambos con una relación muy estrecha con EEUU, son dos de las grandes figuras pro americanas dentro de la CDU. En su visión particular del mundo, la protección del vínculo transatlántico es prioritario. Con unos EEUU que, de forma cada vez más habitual, actúa sin buscar ni siquiera mantener las apariencias de respeto al sistema multilateral, si Europa retiene una defensa de dicho sistema la tensión será cada vez mayor. Y ese es un lujo que los europeos, desde la perspectiva democristiana alemana, no se pueden permitir. Ante ese escenario, los europeos deben ser más flexibles respecto a su defensa del sistema multilateral. De ahí el giro realista de Von der Leyen y Merz.
Costa es un animal político completamente diferente. Es, también a nivel personal, totalmente diferente. Von der Leyen nació en Bruselas, de padre funcionario europeo y de la CDU, y después, con su marido, se mudó a EEUU. La biografía personal de Costa es mucho más mixta, hijo de un escritor goano, portador de un pasaporte indio, con una visión del mundo muy vinculada a la esfera lusófona. Su visión es, por necesidad, mucho más global. En una está presente hasta la médula la perspectiva alemana del vínculo transatlántico, en el otro está la del cruce de civilizaciones, la de un mundo cuyo centro no está necesariamente en EEUU.
Luchas internas
Después está la cuestión del poder interno. Von der Leyen ha lanzado una ofensiva total sobre el Servicio Europeo de Acción Exterior, liderado por la estonia Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad. Es ella y Costa los que tienen competencias en asuntos de política exterior, y, sin embargo, desde hace tiempo la alemana invade este terreno de manera cada vez más habitual. De hecho, Kallas ha anunciado recortes en el presupuesto del SEAE para el periodo 2028 - 2034, unos recortes que están diseñados desde la dirección general de Presupuesto de la Comisión Europea.
En el pasado el servicio de acción exterior estuvo bajo el mando de la Comisión Europea, pero en 2010 se sacó de su estructura, creando el puesto de alto representante. Desde entonces, y aunque la frontera siempre ha sido algo borrosa, los presidentes de la Comisión han respetado el terreno de los jefes de la diplomacia europea, que se han visto siempre consumidos en su lucha contra los ministros de asuntos exteriores de los Estados miembros, un trabajo a tiempo completo. Josep Borrell, antecesor de Kallas, presentó resistencia a los intentos de Von der Leyen, que comenzaron inmediatamente después de su llegada al Ejecutivo comunitario. Hasta ahora, la estonia estaba manteniendo un perfil mucho más bajo.
Este lunes Von der Leyen llegó a relegar a Kallas a un puesto de copiloto en el trabajo para la elaboración de una estrategia de seguridad europea por parte de la Comisión. En esa misma conferencia, Jean-Noël Barrot, ministro de Asuntos Exteriores francés, pidió al Ejecutivo comunitario que cumpliera con los Tratados y que no invadiera las competencias de la alta representante, un choque que demuestra hasta qué punto algunas capitales consideran frustrante la actitud de Von der Leyen.
El choque de fondo es casi filosófico. Von der Leyen defiende que existe un choque en ocasiones entre la defensa de los valores de Europa y sus intereses, y que la UE debe ser pragmática si quiere sobrevivir en el mundo de hoy. Eso significa que en ocasiones primen sus intereses sobre sus ideas, y que sea capaz de “proyectar poder”. Costa le da la vuelta a su argumento: solamente se proyecta poder a través de los valores, que es lo que ofrece credibilidad a la UE. “En tiempos como estos, los valores y la confianza son más importantes que nunca. Son la base de nuestra influencia y autoridad. Esto es lo que hace que nuestra Unión sea poderosa”, ha explicado Costa.
Un día después de que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, rechazara la nostalgia por el mundo de ayer, António Costa, presidente del Consejo Europeo, ha dado el contrapunto en una intervención en el mismo foro, la reunión anual de embajadores de la Unión Europea. Frente al "Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y no volverá" de la alemana, el portugués ha defendido que a la UE le interesa "garantizar que el mundo siga basándose en normas y en la cooperación". "Nos interesa evitar una mayor fragmentación mundial", ha arengado. Unas críticas a las que también se ha sumado la española Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea a cargo de Competencia y Transición Limpia. Dos bloques enfrentados en una encrucijada geopolítica.