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La guerra en Irán entra en una nueva fase: ataques a infraestructura civil y desalinizadoras
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Día 10

La guerra en Irán entra en una nueva fase: ataques a infraestructura civil y desalinizadoras

Los ataques supusieron el primer impacto directo contra la infraestructura energética iraní desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel

Foto: Un vehículo destruido después de un ataque contra los tanques de combustible de Shahran, en Irán. (Reuters)
Un vehículo destruido después de un ataque contra los tanques de combustible de Shahran, en Irán. (Reuters)
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Una nube de humo negro y espeso cubrió el cielo de Teherán el domingo por la mañana. Desde distintos puntos de la capital iraní, los residentes observaban colosales columnas oscuras elevarse cientos de metros sobre los depósitos de petróleo y combustible alcanzados durante la noche por ataques aéreos israelíes. En algunos barrios, la lluvia arrastraba partículas procedentes de los incendios que seguían ardiendo horas después, tiñendo de azabache coches, aceras y balcones.

Los ataques supusieron el primer impacto directo contra la infraestructura energética iraní desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Un paso que abre una nueva fase en una guerra que cumple este lunes su décimo día.

Los bombardeos golpearon al menos cuatro instalaciones, según medios estatales iraníes, y mataron a cuatro conductores de camiones cisterna. Entre los objetivos se encontraban el almacén petrolero de Aghdasieh, en el noreste de Teherán; el depósito de combustible de Shahran, en el oeste de la ciudad; una refinería en el sur de la capital y otro depósito en Karaj, en la provincia vecina de Alborz. Las explosiones desencadenaron incendios masivos y prácticamente imposibles de contener, dejando imágenes apocalípticas que inundaron las redes sociales a lo largo del domingo.

Israel confirmó haber atacado los depósitos y aseguró que formaban parte de la infraestructura utilizada por las fuerzas armadas iraníes, en particular a unidades vinculadas al programa de misiles. Sin embargo, estas instalaciones forman parte de la red estatal de almacenamiento y distribución de combustible que abastece a Teherán y a otras zonas del país. Eso no excluye un posible uso militar indirecto, ya que el sistema energético nacional también suministra combustible a las fuerzas armadas, pero su función principal dentro de la red petrolera iraní es, a todas luces, civil.

La población al completo de la capital sufrió las consecuencias del ataque. La Media Luna Roja iraní advirtió que las precipitaciones posteriores a los bombardeos podrían ser “altamente peligrosas y ácidas”, debido a los compuestos liberados por la combustión del combustible. La organización alertó de que estas partículas pueden provocar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares si se inhalan durante periodos prolongados. Varios habitantes describieron a la revista TIME que el aire era “irrespirable”.

En paralelo, el conflicto ha empezado a afectar a otro tipo de infraestructura todavía más crítica para la región: las plantas desalinizadoras. El sábado, el ministro de Exteriores iraní acusó a Estados Unidos de atacar una de ellas en la isla de Qeshm, en el Golfo Pérsico. Según Teherán, el ataque interrumpió el suministro de agua potable para unas 30 aldeas de la zona. Tanto Washington como Israel negaron haber llevado a cabo esa operación. Un día después, Bahréin denunció que un ataque con drones atribuido a Irán había causado daños en una planta desalinizadora del país, aunque el suministro de agua no se vio interrumpido.

Las plantas desalinizadoras son esenciales para la supervivencia de los países del Golfo. La región es una de las más áridas del planeta y dispone de recursos naturales muy limitados de agua dulce. Durante décadas, los países del Golfo han desarrollado enormes sistemas de desalación para transformar agua de mar en agua potable. Más de 400 plantas operan actualmente a lo largo de la costa del Golfo Pérsico.

La dependencia de estas plantas en la región es difícil de exagerar. En Kuwait, aproximadamente el 90% del agua potable procede de desalinizadoras; en Omán, un 86% y en Arabia Saudí ronda el 70%. Se trata, sin duda, de las infraestructuras más sensibles durante los periodos de conflicto. Aunque muchos de estos estados mantienen reservas estratégicas de agua capaces de abastecer a las ciudades durante semanas, la interrupción sostenida de estas instalaciones generaría una crisis sin precedentes en la región.

Foto: ayatola-caos-esta-es-la-estrategia-para-convertir-a-iran-en-el-martir-definitivo

Mientras tanto, el conflicto continúa expandiéndose. Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos informaron de nuevos ataques con misiles y drones lanzados desde territorio iraní. Arabia Saudí confirmó, además, sus primeras víctimas mortales desde el inicio de la guerra después de que un proyectil impactara en una zona residencial, matando a dos trabajadores extranjeros e hiriendo a una docena de personas.

A pesar de que el sábado el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, había indicado que ya no atacaría a los países vecinos del Golfo más allá de las bases militares de EEUU —llegando incluso a disculparse por los múltiples bombardeos contra su territorio—, la posición de Teherán ni siquiera duró 24 horas. En un mensaje difundido el domingo, el mandatario afirmó que sus palabras habían sido malinterpretadas y advirtió que Irán responderá con más fuerza a cualquier presión militar. “Cuando somos atacados no tenemos otra opción que responder”, declaró, insistiendo en que el país “no se inclinará ante la intimidación o la agresión”.

Foto: guerra-salvas-misiles-drones-oriente-1hms

El ejército israelí también informó este domingo de las primeras bajas militares desde el inicio de la guerra, con dos soldados muertos en el sur de Líbano durante operaciones contra Hezbolá, el grupo chií aliado de Irán. Además, en Israel, tres personas resultaron heridas en un ataque registrado durante la tarde.

Desde el inicio de la ofensiva el 28 de febrero —cuando bombardeos estadounidenses e israelíes mataron al líder supremo iraní— al menos 1.230 personas han muerto en Irán, unas 397 en Líbano y al menos 11 en Israel, según cifras oficiales. El ejército estadounidense confirmó además que uno de sus militares falleció por las heridas sufridas en un ataque iraní contra tropas desplegadas en Arabia Saudí el 1 de marzo, lo que eleva a siete el número de soldados estadounidenses muertos en la guerra.

Una nube de humo negro y espeso cubrió el cielo de Teherán el domingo por la mañana. Desde distintos puntos de la capital iraní, los residentes observaban colosales columnas oscuras elevarse cientos de metros sobre los depósitos de petróleo y combustible alcanzados durante la noche por ataques aéreos israelíes. En algunos barrios, la lluvia arrastraba partículas procedentes de los incendios que seguían ardiendo horas después, tiñendo de azabache coches, aceras y balcones.

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