Es noticia
México, la Europol y la pista oculta tras seis muertes en Bulgaria vinculada a una "actividad sectaria"
  1. Mundo
"Vieron algo que no debían"

México, la Europol y la pista oculta tras seis muertes en Bulgaria vinculada a una "actividad sectaria"

Cinco hombres y un menor, miembros de una organización ecologista, mueren en circunstancias aún por determinar. La fiscalía lo considera un suicidio ritual de una auténtica secta, pero las dudas persisten.

Foto: Una serie de muertes en las montañas occidentales de Bulgaria desconcierta a la policía (NOVA TV Handout via REUTERS)
Una serie de muertes en las montañas occidentales de Bulgaria desconcierta a la policía (NOVA TV Handout via REUTERS)

El lunes 2 de febrero, la policía responde a un aviso de incendio: está ardiendo el refugio de montaña Petrohan, situado en la cordillera de los Balcanes, cercano a la frontera con Serbia. Al llegar, los agentes comprueban que, efectivamente, el edificio está en llamas, pero dentro del perímetro del refugio hallan también los cadáveres de tres personas, con disparos en la cabeza. A pesar de la discreción de los investigadores, pronto se identifica a las víctimas: se trata de Plamen Statev, Ivaylo Ivanov y Detcho Vasilev. Miembros de la ONG Agencia Nacional para el Control de las Áreas Protegidas, que tenían su base de opraciones en el refugio Petrohan.

La agencia, además de patrullar —armada, según ciertas fuentes— la zona, organizaba oficialmente actividades recreativas y educativas para jóvenes. Sin ofrecer demasiados detalles, las instituciones encargadas de investigar el caso comienzan a sembrar dudas sobre la organización y sus miembros. Para el fiscal general, Borislav Safarov, el caso Petrohan es digno de la serie Twin Peaks, mientras que la policía afirma que se trata de "una sociedad cerrada con rasgos sectarios".

Los servicios de seguridad, la DANS, que también participan activamente en la investigación, aluden a antiguas acusaciones de pederastia y violencia sexual contra miembros de la agencia, precisamente hacia los jóvenes implicados en sus actividades. Acusaciones que, sin embargo, no obtuvieron en su momento ninguna reacción por parte de la policía y la fiscalía, por razones que se desconocen.

Mientras surgen las primeras polémicas, la atención se centra en Ivaylo Kalushev, el propietario del refugio, conocido espeleólogo y "líder espiritual" de la Agencia, que se halla en paradero desconocido. Junto a él, se encuentran desaparecidos dos jóvenes de 22 y 15 años, desde hacía tiempo confiados al cuidado de Kalushev por sus propias familias.

Algunos elementos —divulgados por los medios de comunicación búlgaros, aunque procedentes de fuentes no siempre comprobables— apuntan a lo peor: entre ellos, un largo mensaje, a primera vista confuso, que Kalushev envió a su madre, donde la incitaba a "no creer nada de lo que te digan", añadiendo: "no nos quedan fuerzas para luchar contra toda esta basura".

Lo que sí se sabe

Supuestamente, Kalushev y los dos jóvenes salieron del refugio Petrohan el 2 de febrero, en una furgoneta camper que comienza a buscarse de punta a punta del país. Según algunas informaciones, igualmente cuestionables, fue vista cerca de la costa del mar Negro. En cambio, el domingo 8 de febrero —según la versión oficial— un pastor localizó la camper cerca del pico Okolchitsa, que se eleva sobre la ciudad de Vratsa, a menos de dos horas en coche del refugio Petrohan. Kalushev y los dos jóvenes fueron hallados muertos en la furgoneta: los chicos, en el habitáculo y Kalushev, en el asiento del conductor. También en este caso, los tres presentaban heridas de bala.

Así, la hipótesis principal de la policía es que tres de las muertes, las de los hombres encontrados frente al albergue, fueron suicidios. En cuanto a los otros tres cadáveres, descubiertos cerca del histórico pico Okolchitsa, situado a una hora en coche de Petrohan, los investigadores barajan la teoría de dos asesinatos de dos jóvenes de 23 y 15 años, seguidos del suicidio del supuesto líder del grupo, Ivaylo Kalushev.

Foto: vasil-bozhkov-investigado-300-piezas-antigua-roma

El 1 de febrero, el día de antes de que los familiares perdieran el contacto con el grupo, Kalushev y algunos de sus colaboradores más cercanos enviaron mensajes en los que expresaban su profunda decepción con la vida e insinuaban una despedida inminente.

Para los investigadores, el caso está claro

Desde que llegaron las primeras noticias del caso, percibido como inusualmente grave, Bulgaria empezó a plantearse cuestiones y a mostrar divisiones en cuanto a la interpretación de los hechos. La tragedia se politizó rápidamente al salir a la luz pruebas de que el grupo, que se presentaba como una agrupación de guardabosques y activistas medioambientales con base en el refugio de Petrohan, había dependido durante años de generosas donaciones de patrocinadores adinerados y de los padres. A cambio, se comprometían a proteger la naturaleza y a enseñar a los niños técnicas de supervivencia en la naturaleza.

Según información de dominio público, las donaciones ascendían a varios millones de euros. De acuerdo con esos datos, Kalushev y sus seguidores ya llevaban un estilo de vida comunitario similar incluso antes de comprar el refugio Petrohan en 2021. Tras los asesinatos, un hombre de 30 años afirmó que, 15 años atrás, lo habían enviado a vivir con Kalushev y había sido objeto de abusos sexuales. Su testimonio aumentó la atención sobre el historial de actividades del grupo.

Así, para los investigadores había una sola pista que seguir: la de los suicidios rituales dentro de una organización claustrofóbica convertida en secta, dirigida carismáticamente por Ivaylo Kalushev y dedicada a prácticas inmorales, ocultas tras la fachada de la protección de la naturaleza. Según esto, las tres primeras víctimas se habrían suicidado tras haber prendido fuego al edificio del refugio y, más tarde, Kalushev habría matado a los dos chicos que le acompañaban en la furgoneta camper, para después acabar con su propia vida.

En una rueda de prensa posterior al hallazgo de las últimas víctimas, la policía mostró imágenes de un vídeo del patio del refugio —tomadas por una cámara de seguridad— en las que los hombres del grupo aparecen despidiéndose unos de otros, diciendo "¡ha sido un placer!". En un segundo vídeo, aparecerían las tres primeras víctimas entrando en el refugio para prenderle fuego.

Además, se aportaron más elementos para aumentar el carácter sospechoso de las actividades de la Agencia Nacional para el Control de las Áreas Protegidas: el hecho de que, como testificó el alcalde de la cercana localidad de Gintsi, los miembros de la organización patrullaran armados por los bosques alrededor el refugio, como "guardabosques autonombrados".

Foto: desarticulada-secta-presuntos-abusos-sexuales-vistabella-castellon

Al principio se habló de un auténtico "grupo paramilitar", acusación que fue diluyéndose poco a poco: posteriormente se comprobó que todas las armas del grupo estaban registradas y se encontraban en posesión legal.

Ante la atenta mirada de los medios, se pusieron en evidencia tanto las estancias de los jóvenes y adolescentes en el seno del grupo, que incluían largos viajes al extranjero —cosa que adquiere rasgos siniestros a la luz de las acusaciones de pederastia—, como la fe budista de Kalushev, interpretada a la ligera como una desviación de las normas éticas y religiosas tradicionales búlgaras.

¿Un montaje monstruoso?

Sin embargo, para una parte considerable de la sociedad búlgara, las (semi)explicaciones de las autoridades no resultan convincentes, y se cree que pueden haber sido inventadas expresamente para ocultar una verdad inconfesable. Tras el hallazgo de los tres primeros cadáveres, el actual alcalde de Sofía, Vasil Terziev, declaró en un largo post en Facebook que conocía a las víctimas y que él mismo había apoyado a la organización, también en el aspecto económico.

"Veo lo que escriben: hablan de paramilitares, miembros de una secta, traficantes... Veo cómo en solo veinticuatro horas se han montado una historia al más puro estilo de la KGB", escribió Terziev en las redes sociales.

Según el alcalde, de cuya teoría se han hecho eco distintos medios, la Agencia Nacional para el Control de las Áreas Protegidas se granjeó poderosos enemigos por sus firmes intervenciones en defensa de la naturaleza, y por esa razón fueron asesinados sus miembros. Por tanto, habría que buscar a los culpables entre los miembros de la "mafia de la madera" u otras organizaciones criminales cuyos intereses se veían frustrados por las patrullas de los "guardabosques".

"Está claro que vieron algo que no debían"

Otros, por su parte, apuntan a la proximidad de la frontera con Serbia, y a que las actividades de vigilancia de la agencia habrían podido interrumpir o dificultar presuntas operaciones de contrabando. De ser así, los miembros de la organización habrían podido ser testigos de algo atroz, de extrema gravedad, que habría sellado su condena a muerte.

Esta es la tesis que también defiende Ralitsa Asenova, madre de Nikolay Zlatkov, uno de los jóvenes hallados muertos en la furgoneta de Kalushev. "Está claro que vieron algo que no debían", afirma Asenova, e insiste en que se trata de un "asesinato profesional". Incluso el padre del menor que murió con Zlatkov y Kalushev, Yani Manushev, que, hasta el hallazgo de los cadáveres, siguió defendiendo al líder de la organización y declarándose tranquilo sobre la suerte de su hijo, hablaba en las redes sociales de una "manipulación del drama al más alto nivel institucional", rechazando de plano la versión oficial de las autoridades.

Para los numerosos escépticos, incluso los vídeos mostrados por la fiscalía serían falsos y formarían parte de un espantoso montaje a gran escala.
Y para hacer aún más compleja y poliédrica la figura de Kalushev, aparecieron unos vídeos —que se remontaban a 2010—, donde este protagonizaba el heroico rescate de siete personas, entre ellas, tres niños, que habían quedado atrapadas en una cueva inundada por la lluvia. ¿Se trata de un monstruo o de un héroe, víctima del sistema?

Entre la fiscalía y la revelación política

La investigación se desarrolla en un nuevo contexto político en Sofía, donde actualmente está en funciones un gobierno interino. Las autoridades señalan que esclarecer plenamente las circunstancias de las muertes de Petrohan constituye una prueba clave para las instituciones del Estado y para el Estado de derecho, y que la resolución del caso será fundamental para restablecer la confianza pública en las fuerzas del orden.

El lunes 23 de febrero, los fiscales búlgaros reconocieron que se necesitaba ayuda internacional para aclarar aspectos clave del caso. La Fiscalía del Distrito de Sofía envió solicitudes formales de cooperación a una agencia policial estadounidense y a Europol. El objetivo es extraer todos los datos disponibles de los dispositivos electrónicos incautados durante la investigación, teléfonos móviles y ordenadores, y arrojar luz sobre las actividades de Kalushev en México hace varios años.

Foto: sectas-sexualidad-abogados-ley-abusos

Una semana antes, el medio búlgaro Mediapool informó de que los investigadores solicitarían la intervención de Europol. Según información pública, Kalushev pasó varios años en México antes de regresar a Bulgaria en 2019. Al menos dos personas relacionadas con el caso Petrohan estaban allí con él: Nikolay Zlatkov, que más tarde fue encontrado muerto a tiros cerca del pico Okolchitsa, y Deyan Iliev, el testigo que descubrió los cadáveres de Ivaylo Ivanov, Plamen Statev y Decho Vasilev en el refugio.

Valeri Andreev, que no está directamente relacionado con el fatal incidente, pero que pasó largos periodos con el grupo, también se quedó en México y ha presentado una denuncia contra Kalushev por abusos sexuales.

La séptima víctima, el Estado

Con el paso de los días se han ido añadiendo nuevos elementos al inquietante caso Petrohan, que inevitablemente está adquiriendo una dimensión política, más allá de la criminal. Se ha constatado que, efectivamente, en años anteriores se presentaron denuncias por abusos sexuales, de los que Kalushev sería el presunto autor y cuyas víctimas serían algunos de los menores a su cargo, pero no hubo reacción ante las denuncias por parte de la policía.

El miércoles 11 de febrero, el principal partido de la oposición, Continuemos con el cambio, preguntó explícitamente en el Parlamento si entre los miembros de la Agencia Nacional para el Control de las Áreas Protegidas había individuos reclutados por los servicios secretos (DANS). Sin embargo, el director de la agencia se negó a contestar.
Según una versión no oficial que circula por los medios de comunicación búlgaros, fueron precisamente estos servicios los que utilizaron la organización con sede en el refugio de Petrohan para dirigir operaciones de tráfico no identificadas.

"Un cadáver del que poco hemos hablado en los últimos días"

Numerosos expertos opinan que la única manera de llegar al fondo de la verdad es poner la investigación en manos de una comisión de investigación internacional, ajena a los intereses inconfesables que han surgido a raíz de la muerte de las seis víctimas. Esta propuesta también cuenta con el apoyo de una petición popular lanzada por Internet.

"El séptimo cadáver que, al final, emerge de esta oscura tragedia es el del Estado, [...] un cadáver del que poco hemos hablado en los últimos días", escribía el periodista Krasen Nikolov en un amargo editorial del portal Mediapool. Aun reconociendo la complejidad de tratar un "caso sin precedentes", es difícil no subrayar hasta qué punto las autoridades han contribuido a generar más dudas que certezas, mediante una combinación de precipitadas medias verdades y largos e inexplicables silencios sobre los trágicos acontecimientos de las últimas semanas.

La sociedad búlgara continúa consternada y dividida ante unas muertes que siguen sin tener una explicación, oficial o no. E incluso ante los nuevos datos que, sin duda, surgirán en un futuro próximo, las dudas y la desconfianza hacia las instituciones no se disiparán fácilmente.

El lunes 2 de febrero, la policía responde a un aviso de incendio: está ardiendo el refugio de montaña Petrohan, situado en la cordillera de los Balcanes, cercano a la frontera con Serbia. Al llegar, los agentes comprueban que, efectivamente, el edificio está en llamas, pero dentro del perímetro del refugio hallan también los cadáveres de tres personas, con disparos en la cabeza. A pesar de la discreción de los investigadores, pronto se identifica a las víctimas: se trata de Plamen Statev, Ivaylo Ivanov y Detcho Vasilev. Miembros de la ONG Agencia Nacional para el Control de las Áreas Protegidas, que tenían su base de opraciones en el refugio Petrohan.

PULSE
El redactor recomienda