6 gráficos para entender 6 días de guerra abierta en Irán
El 28 de febrero, la operación de EEUU e Israel contra Irán sumió al país en el caos y ha desatado la violencia en la región. Estas son algunas de las claves sobre la escalada
Fueron más de dos meses de amenazas y negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Finalmente, el pasado sábado 28 de febrero, Donald Trump decidió dejar de lado la diplomacia y, junto con Israel, llevó a cabo una serie de ataques contra Teherán. En pocas horas, se confirmó la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, así como de otras figuras de la cúpula de poder iraní. Se destruyeron edificios civiles y emplazamientos nucleares militares. El país se sumió en el caos y la violencia se desató en toda la región.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, fue uno de los aliados que motivó una operación para acabar con el liderazgo iraní, según varias fuentes consultadas por medios estadounidenses. Trump, por su parte, aprovechó también la confianza que le dio el ataque a Venezuela en enero y la captura del líder Nicolás Maduro. "La Operación Furia Épica está aprobada. Sin abortos. ¡Mucha suerte!".
En represalia, Irán lanzó una ola de drones misiles hacia Israel. El mismo día de la ofensiva, Teherán también atacó bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Una base en Chipre también fue blanco de un ataque con drones. La Media Luna Roja iraní anunció que 787 personas han muerto en la operación estadounidense-israelí en Irán. Seis militares estadounidenses han muerto desde que comenzó el conflicto, según el Mando Central de Estados Unidos.
Las negociaciones con Irán le sirvieron a Estados Unidos ganar tiempo para desplegar a soldados en sus bases. En total, se calcula que, en el momento del ataque, entre 30.000 y 40.000 efectivos ya estaban en la región. Además, se desplegó el portaaviones USS Gerald R. Ford, que llegó desde el Caribe antes de la operación.
Los países de la región no tardaron en estar implicados. Según las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, el país interceptó cerca de 500 drones iraníes. Israel fue otro de los grandes objetivos de la respuesta de Teherán.
La capacidad bélica
Irán posee uno de los mayores arsenales de misiles de Oriente Medio. Según cálculos del Ejército de Estados Unidos, la república islámica cuenta con más de 3.000 de tipo balístico. Algunos de ellos son de largo alcance como el Shahab-3, y también posee otros modelos como Sejil y Khorramshahr, con alcances de hasta 2.000 kilómetros.
Con sus ataques, Irán ha extendido el conflicto por toda la región. Según varios analistas, el objetivo es mantener la presión el mayor tiempo posible para intentar forzar unas negociaciones que pongan fin a la ofensiva aérea en el país.
Por ahora, Donald Trump insiste en mantener la presión contra Teherán, aunque los objetivos de la operación y su duración son preguntas con una respuesta limitada por parte de la Casa Blanca. El presidente estadounidense ha sugerido que el cambio de régimen en Irán es su prioridad, aunque también ha abogado por evitar que el país tenga armas nucleares. Los plazos también han cambiado. Inicialmente, habló de una guerra que podría durar unas cuatro o cinco semanas. Después aseguró que Estados Unidos tiene la capacidad de alargar el conflicto "mucho más tiempo".
Un año de escalada: cómo hemos llegado hasta aquí
Todo indica, sin embargo, que esta operación durará mucho más que la guerra de los 12 días de junio pasado. En ese momento, las fuerzas de Washington y Tel Aviv atacaron instalaciones militares y nucleares del país, y el presidente estadounidense aseguró que el programa nuclear iraní había sido "aniquilado". Ahora ha vuelto a recrudecer su ofensiva para acabar de cumplir ese objetivo.
Las amenazas aumentaron en enero pasado, cuando las protestas en las calles pusieron a las autoridades iraníes contra las cuerdas. La Casa Blanca afirmó que tomaría medidas contra la república islámica si no cesaba la represión contra los iraníes. Después, el tema central de las negociaciones fue su programa nuclear.
El impacto en el gas y el petróleo
Tras el ataque aéreo contra Irán, aumenta la lista de consecuencias. Las instalaciones militares de Estados Unidos e Israel dejaron de ser el único objetivo de Irán en el conflicto que ha arrojado a Medio Oriente al caos. El pasado lunes, la República Islámica amplió el perímetro de sus ataques a la infraestructura energética del golfo Pérsico y el tráfico que cruza el estrecho de Ormuz. Refinerías, complejos de licuefacción, centrales energéticas y buques petroleros y metaneros fueron alcanzados a lo largo de la jornada, con repercusiones inmediatas en los mercados internacionales de petróleo y gas.
Los ataques más fuertes tuvieron lugar en Qatar, uno de los tres mayores exportadores de GNL del mundo y que controla aproximadamente una cuarta parte del suministro global proyectado para la próxima década.
Paralelamente, el Estrecho de Ormuz, la única salida marítima del golfo Pérsico hacia el océano Índico y la principal arteria energética del planeta, está prácticamente paralizado. Por este estrecho circula el 20% del crudo mundial. Irán ha utilizado este lugar estratégico en otras ocasiones como método de presión, pero nunca lo había cerrado completamente.
Descabezar el régimen: quién queda en pie
La Operación Furia Épica empezó sobre las 9:30 de la mañana de Teherán. Poco después, ya se había cumplido uno de los principales objetivos del ataque: acabar con Ali Jamenei. El líder supremo de Irán constituye la pieza central del gobierno de la República Islámica. Es el árbitro último entre facciones políticas, comandante en jefe de las fuerzas armadas y máxima autoridad religiosa.
Pero su final no significa, al menos todavía, el final del régimen de la república islámica. El poder en Irán funciona en realidad como un sistema de arbitraje, en el que la autoridad última se apoya en una red de órganos formales y centros informales. Ante un relevo en la cúspide, la Asamblea de Expertos tendría el papel formal de validar al sucesor.
La verdadera decisión no se definiría allí de manera autónoma. Estaría condicionada por el equilibrio entre la Oficina del líder, los cuerpos de seguridad, el aparato clerical y las instituciones de arbitraje político. Por eso, más que mirar solo a un eventual sucesor, conviene observar a quienes controlan el proceso.
El artículo 111 de la Constitución iraní prevé, en caso de fallecimiento del Líder Supremo, la formación de un consejo provisional compuesto por el presidente, Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei, y un clérigo del Consejo de los Guardianes.
Una de las incógnitas en este momento es cómo las autoridades afrontarán las diferencias entre las distintas facciones internas. Una de las opciones es que se continúe con el modelo clerical y se opte por una nueva figura dentro del ala dura. Uno de los nombres que más resuenan es el de Ali Larijani, actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y, hoy, la figura mejor situada para pilotar una de las transiciones más difíciles de la historia.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, hijo del anterior líder supremo de Irán, también se perfila como la principal opción para suceder al padre.
Otra posibilidad es que se apueste por una figura política más abierta que pueda aliviar las tensiones con Occidente. O que crezca el papel de la Guardia Revolucionaria a un modelo más militarizado. Sin duda, para Estados Unidos, el escenario ideal es una ruptura del régimen en la que no descartan incluso el regreso de los Pahlavi y, por ende, de Reza Pahlavi, el hijo del último sha de Irán, que ha prometido una transición democrática.
Fueron más de dos meses de amenazas y negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Finalmente, el pasado sábado 28 de febrero, Donald Trump decidió dejar de lado la diplomacia y, junto con Israel, llevó a cabo una serie de ataques contra Teherán. En pocas horas, se confirmó la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, así como de otras figuras de la cúpula de poder iraní. Se destruyeron edificios civiles y emplazamientos nucleares militares. El país se sumió en el caos y la violencia se desató en toda la región.