Mojtaba, el hijo de Jamenei que sobrevivió a las bombas para convertirse en nuevo líder supremo de Irán
El segundo hijo de Ali Jamenei ejercía ya una gran influencia a la sombra de su padre y su elección refleja que las facciones más radicales de la Guardia Revolucionaria han ganado poder
El sábado por la mañana fue el día del martirio para la familia Jamenei. Además de la muerte del ayatolá, Ali Jamenei, el ataque de Estados Unidos e Israel que desató la guerra contra Irán se cobró también las vidas de su esposa, nuera y hasta algún nieto, y descabezó el régimen iraní. Dejó vivo, en cambio, a su hijo Mojtaba, que se ha convertido en nuevo líder supremo.
Hasta tres fuentes iraníes que conocían el desarrollo de las deliberaciones para elegir al sucesor del ayatolá confirmaban que el hijo, Mojtaba Jamenei, también religioso, ha emergido como posible heredero natural del timón de la República Islámica, según The New York Times. El debate entre los miembros de la Asamblea de Expertos, el organismo que debe elegir al nuevo líder supremo, se ha celebrado en sesiones virtuales ante el miedo a ser atacados por las bombas estadounidenses e israelíes si se reúnen físicamente en un lugar concreto. Especialmente después de que Israel bombardeara este martes una de sus sedes, en la ciudad de Qom, al sur de Teherán.
"Cuenta con una importante base y apoyo dentro de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, particularmente entre las generaciones radicales más jóvenes", destaca Kasra Aarab, director de investigación de la organización estadounidense United Against Nuclear Iran, a Reuters como la principal ventaja en la elección para Mojtaba, de 56 años. Los habría conseguido tras trabajar durante años a la sombra de su padre, cultivando estrechos lazos con el aparato de seguridad del país.
Pese a que oficialmente su título es el de hoyatoleslam, un clérigo de rango medio que se sitúa en un escalón por debajo de los ayatolás, su cercanía al poder le ha permitido frenar a las facciones más reformistas en el país, tanto en materia de libertades civiles como en los intentos de mejorar las maltrechas relaciones del país con Occidente. No ha ocupado oficialmente ningún cargo oficial en la República Islámica y apenas ha sido visto hablando en público, aunque siempre con el turbante negro que simboliza que el linaje de su familia se remonta a Mahoma.
Ese poder en la sombra le ha llevado a ser blanco de las sanciones de Estados Unidos. El Departamento del Tesoro dejó claro en 2019 que tenía "capacidades oficiales pese a que nunca había sido elegido o seleccionado para un puesto gubernamental" y le acusó de "impulsar las ambiciones de desestabilización regional de su padre y sus objetivos internos opresores".
Además, se cree que es uno de los principales valedores del expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad, cuya reelección en 2009 recibió acusaciones de pucherazo que desembocaron en amplias protestas. Las manifestaciones fueron reprimidas con gran violencia por las fuerzas de seguridad del país y la figura de Mojtaba Jamenei quedó ligada al cruel aparato de represión iraní. Además, Mehdi Karroubi, uno de los candidatos en esas elecciones, escribió a su padre protestando por el rol de influencia que había jugado el hijo del líder supremo en esos comicios.
"Estaba previsto que se convirtiera en sucesor desde hace mucho tiempo", ha señalado Vali Nasr, experto en Irán de la Universidad Johns Hopkins, en declaraciones al NYT. "Pero durante los últimos dos años parecía que había desaparecido del radar. Si es elegido, esto sugiere que una facción mucho más radical de la Guardia Revolucionaria del régimen está ahora al cargo", advierte.
El sábado por la mañana fue el día del martirio para la familia Jamenei. Además de la muerte del ayatolá, Ali Jamenei, el ataque de Estados Unidos e Israel que desató la guerra contra Irán se cobró también las vidas de su esposa, nuera y hasta algún nieto, y descabezó el régimen iraní. Dejó vivo, en cambio, a su hijo Mojtaba, que se ha convertido en nuevo líder supremo.