El momento visionario de los ayatolás: el arma secreta de Irán no era ningún secreto
Irán amplía la guerra golpeando bases estadounidenses y energía del Golfo con misiles y enjambres de drones, forzando a aliados a presionar por tregua mientras agotan defensas y revelan costosas vulnerabilidades contra amenazas baratas
La respuesta de Irán al ataque conjunto de EEUU e Israel ha sido la internacionalización del conflicto, causando el mayor daño posible a países socios y aliados de Estados Unidos para que presionen a la Casa Blanca pidiendo un alto el fuego. Esa estrategia ha consistido en el lanzamiento de cientos de misiles y drones que han alcanzado desde instalaciones militares estadounidenses a infraestructura crítica de las petromonarquías del Golfo, desde puertos y aeropuertos a instalaciones petroleras.
Estados Unidos identificó a cuatro de los seis militares fallecidos por ataques iraníes. Se trata de un capitán y tres suboficiales del 103º Mando de Sostenimiento, una unidad logística reservista dedicada al abastecimiento y transporte con base en el estado de Iowa. Los cuatro militares murieron por un ataque con drones iraníes en Kuwait. De la panoplia iraní de misiles balísticos, misiles de crucero y drones parece que los drones baratos lanzados en grandes salvas están logrando un mayor éxito en penetrar las defensas antiaéreas y alcanzar sus objetivos. Según las cifras proporcionadas en un mensaje grabado por el almirante Brad Cooper, comandante en jefe del mando regional estadounidense para Oriente Medio (CENTCOM), Irán había lanzado 500 misiles balísticos y una cantidad cuatro veces superior de drones.
Un comunicado en la red social X.com del Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos del 3 de marzo informaba de los proyectiles disparados por Irán contra el país. Desde el comienzo de los ataques iraníes, en Emiratos Árabes Unidos habían contabilizado el disparo de 186 misiles balísticos. 172 de esos misiles habrían sido interceptados, 12 habrían caído al mar y uno habría caído dentro de las fronteras del país. A esta cifra se añadían 8 misiles de crucero que habrían sido interceptados por las defensas emiratíes. Por último la cifra de drones iraníes detectados sería 812, con 755 drones abatidos y 57 logrando caer dentro de Emiratos Árabes Unidos.
Las cifras oficiales aportadas por Emiratos Árabes Unidos son difícilmente verificables. Las autoridades del país han mostrado a sus cazas F-16E en acción y han mostrado a la cadena estadounidense CNN fragmentos de los misiles y drones interceptados. Si damos por válidas las cifras oficiales, es evidente que muestran un contraste entre el 7% de drones que habrían atravesado las defensas emiratíes frente al 0,5% de misiles balísticos.
Según el portal informativo Bloomberg, la defensa de países como Emiratos Árabes Unidos y Qatar frente a la amenaza iraní ha supuesto el rápido consumiendo de arsenales de misiles Patriot. Y los gobiernos de ambos países estarían presionando a la Casa Blanca para que la campaña de bombardeos a Irán no se prolongue. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos ha respondido a la noticia afirmando en redes sociales que las fuerzas armadas del país han acumulado a lo largo de los años grandes arsenales de armamento avanzado y que cuenta con un sistemas de defensa antiaérea "multicapa diverso e integrado" con el que enfrentar la amenaza iraní.
Una respuesta insuficiente para un problema previsible
La respuesta iraní atacando Israel y las bases de Estados Unidos en la región era previsible. Los planificadores del Pentágono enviaron al portaaviones USS Gerald R. Ford desde el Caribe a aguas del Mediterráneo Oriental para que sus cazabombarderos F/A-18E cazaran drones y misiles de crucero dirigidos a Israel y Jordania. También hay constancia de vuelos de aviones de transporte militar desde una base que alberga sistemas de defensa contra misiles balísticos THAAD en suelo continental estadounidense a Israel. Los sistemas THAAD resultaron imprescindibles en junio de 2025 cuando Israel lanzó un ataque aéreo contra el programa nuclear iraní y la respuesta del régimen de Teherán fue lanzar salvas de misiles balísticos, misiles de crucero y drones contra Israel para saturar las defensa de Israel, que vio como consumía misiles a un ritmo demasiado rápido.
La noticia de que drones iraníes fueron interceptados camino de la isla de Chipre, donde Reino Unido alberga bases militares en dos enclaves herencia de su pasado colonial, fue acompañada posteriormente por la publicación de un vídeo donde un dron iraní es derribado por un F-35B británico en el espacio aéreo jordano. La amenaza iraní sobre Chipre llevó al anuncio del refuerzo de las defensas británicas en la isla con el despliegue de un destructor Tipo 45.
El empleo de sistemas antiaéreos terrestres como el THAAD o el Patriot o el empleo de cazabombarderos de quinta generación F-35 ha mostrado ser eficaz pero presenta un problema a los planificadores militares. Cada misil interceptado de los sistemas THAAD o Patriot y cada misión de F-35B, sumando el combustible y misiles empleados, supone que el precio total gastado para derribar un dron kamikaze supera en varios órdenes de magnitud su coste de producción. Si la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel va a durar semanas, la factura para proteger a los aliados de Washington en Oriente Medio va a ser descomunal y podría encontrarse con una escasez de misiles, dado el lento ratio de producción.
Lecciones de Ucrania para el mundo
Las imágenes de infraestructura crítica siendo golpeada por drones kamikaze es tristemente familiar para Ucrania, donde numerosas voces señalan que el resto del mundo parece no haber sacado suficientes lecciones de la guerra. En los primeros meses de guerra Ucrania empleó sus misiles antiaéreos para derribar los drones Geran-2, versión rusa de los Shahed 136 iraníes que estamos viendo empleado estos días en Oriente Medio. Fue una medida desesperada que generó un alto consumo de caros y escasos misiles. La respuesta de la industria ucraniana y de los países aliados fue buscar o adaptar soluciones urgentes e imaginativas mucho más económicas.
La solución improvisada de Ucrania a la amenaza de los drones kamikaze, aparatos baratos que vuelan bajo y lento comparado con cualquier tipo de misil, fue crear unidades antiaéreas con ametralladoras pesadas montadas sobre vehículos tipo pick-up. En algunos casos se rescataron de los arsenales ametralladoras Maxim, un diseño con más de un siglo a su espalda. Los ucranianos improvisaron soluciones como enviar aviones de entrenamiento básico Yakovlev Yak-52 con el pasajero del asiento de atrás dotado de un arma para derribar drones o enviar aviones de transporte ligero o helicópteros con una ametralladora montada en una puerta lateral.
Los países donantes de ayuda militar a Ucrania desempolvaron viejos sistemas de artillería antiaérea de la Guerra Fría que en su momento fueron descartados porque la proliferación de misiles anticarro de largo alcance portados por helicópteros los convirtieron en sistemas obsoletos. En cambio en su nuevo rol de cazador de drones kamikazes, los sistema Gepard con dos cañones Oerlikon de 35mm sobre chasis de carro de combate Leopard I se han mostrado efectivos.
Una versión más moderna lo representa el sistema Skynex de Rheinmetall, que también monta un cañón Oerlikon de 35mm pero rodeado de electrónica moderna y dotado de proyectiles que se fragmentan para ser más eficaces contra drones. Los sistemas Skynex han sido parte de la ayuda militar alemana a Ucrania, pudiendo así promocionarse como "probado en combate".
Otro tipo de arma desarrollada en Ucrania por las necesidades de la guerra es el dron interceptador. Se trata de un dron pequeño y veloz destinado a chocar contra los drones rusos de reconocimiento tipo Orlan-10 o drones kamikaze Geran-2. La organización "Wild Hornets" ha lanzado el dron Sting ("Agujión). En su página web, donde aceptan donaciones, cuentan que requiere dos días de formación para un operador y que la tasa de éxito en las misiones de interceptación supera el 90% y alcanza en algunos días puntuales el 100%.
El concepto de pequeño dron rápido destinado a chocar contra drones kamikaze desarrollado en Ucrania ha sido rápidamente adoptado por el ejército de los Estados Unidos, que está probando el modelo Bumblebee V2 ("Abejorro"). Mientras que en Francia, la empresa Harmattan ha presentado un dron interceptador de bajo coste llamado Gobi con un diseño muy parecido al Sting ucraniano y al Bumblebee V2 estadounidense. Harmattan es una empresa de reciente creación cuyos fundadores se dieron a conocer en una competición para jóvenes emprendedores.
Los drones kamikaze de origen israelí IAI Harop fueron usados por Azerbaiyán contra las fuerzas armenias en el enclave del Alto Karabaj en otoño de 2020. Al año siguiente apareció en Irán el modelo Shahed 136, que emplea una filosofía de diseño parecido: un aparato con ala delta y un motor de hélice colocada en la parte trasera que le da un sonido característico cuando se lanza en picado. El diseño del Shahed 136 fue mejorado en Rusia para dar lugar a varias generaciones de drones kamikaze Geran, las últimas capaces de volar a gran velocidad gracias a un motor a reacción e incorporando electrónica de diversos países gracias al contrabando de tecnología.
El uso extensivo por parte de Rusia en la guerra de Ucrania llamó la atención al Pentágono, que lanzó un programa que ha dado lugar al LUCAS, la versión estadounidense del Shahed 136 y que ya se ha empleado contra Venezuela e Irán desde buques de la armada estadounidense. La velocidad con el que el diseño entró en servicio refleja lo bajo del umbral de acceso a esta tecnología. Una pista de que pronto veremos réplicas provenientes de los países más insospechados. Las duras lecciones aprendidas en Ucrania y las lecciones pendientes en Oriente Medio deberían ser estudiadas en Europa ahora que estamos todavía a tiempo.
La respuesta de Irán al ataque conjunto de EEUU e Israel ha sido la internacionalización del conflicto, causando el mayor daño posible a países socios y aliados de Estados Unidos para que presionen a la Casa Blanca pidiendo un alto el fuego. Esa estrategia ha consistido en el lanzamiento de cientos de misiles y drones que han alcanzado desde instalaciones militares estadounidenses a infraestructura crítica de las petromonarquías del Golfo, desde puertos y aeropuertos a instalaciones petroleras.