¿Pueden caer tres cazas F-15 por fuego amigo? Todas las teorías de un insólito incidente
En plena Operación Epic Fury, tres F-15E cayeron por fuego aliado sobre Kuwait; una investigación baraja fallos de IFF, estrés por ataques iraníes y posibles disparos Patriot o de un F/A-18 kuwaití
Un avión en llamas cae del cielo en Al Jahra, Kuwait, en esta imagen fija obtenida de un vídeo publicado en las redes sociales. (Reuters)
A eso de las 07h del 2 de marzo la Operación "Epic Fury" (Furia Épica) estaba en pleno apogeo. Las defensas antiaéreas norteamericanas y aliadas trataban de contener la avalancha de misiles y drones iraníes, mientras sucesivas formaciones de aviones volaban en misiones de ataque. En el relativo caos reinante primero un F-15E norteamericano y luego dos más caían envueltos en llamas, derribados por fuego amigo. Lo que hoy les vamos a explicar es justo lo que se estarán preguntando. ¿Cómo ha podido suceder esto?
Los incidentes de bajas provocadas por fuego amigo, lo que en el lenguaje militar se denomina Blue-on-Blue, es algo casi inherente a los conflictos armados. No podemos hablar de que sea algo habitual, pero la realidad es que hay multitud de casos y ninguna guerra se libra de los suyos. Hoy en día en un mundo con tecnología tan avanzada no podemos (o no deberíamos) hablar de ellos como de un mero error, porque al igual que ocurre en los accidentes aéreos, se trata casi siempre de un cúmulo de circunstancias que, alineadas de forma perversa, los provocan.
Aviones derribados
A primera hora del día 2 (el derribo sucedió a las 05:03 hora española) las noticias empezaron a circular. Al principio se habló de un avión norteamericano "derribado por Irán" que había caído sobre Kuwait. Se decía además que su piloto había saltado en paracaídas. Por más que fuese un avión norteamericano, tampoco era imposible. Que hubiese caído sobre Kuwait ya sonaba más raro, aunque seguía siendo posible.
Irán dispone (o disponía) de sistemas antiaéreos de largo alcance, como los Bavar-373, Talash y S-300PMU-2, todos tienen alcances, en teoría, de más 200 km. Los dos primeros son autóctonos aunque existen dudas sobre sus capacidades reales. Ya sabemos que Irán hace mucha propaganda y tiende a exagerar las características de sus armas. Los S-300 son de fabricación rusa y están muy probados. Se trata de una versión de finales de los noventa de la que los iraníes adquirieron cuatro baterías. Sin embargo, en los ataques israelíes de 2024 se convirtieron en objetivos prioritarios y se cree que no quedó ninguno operativo.
F-15E norteamericano (como los ejemplares derribados) fotografiado en Albacete (Juanjo Fernández)
Algún otro detalle sembraba dudas sobre la teoría del derribo iraní, por ejemplo que fuese sobre territorio amigo, bien defendido y cercano a bases norteamericanas. Cuando se comenzó a hablar (poco después) de dos aviones más y de F-15E, que hubiera sido obra de Irán era demasiado difícil y la hipótesis de fuego amigo cobró fuerza, hasta la confirmación por el propio CENTCOM (Mando Central de los Estados Unidos), indicando que el suceso se encontraba bajo investigación.
Fuego amigo: ¿Por qué sucede y cómo evitarlo?
Lo primero que hay que entender es que en una situación de guerra la gran mayoría de los enfrentamientos se producen en condiciones BVR (Beyond Visual Range) o más allá del alcance visual. Es decir, los enemigos se atacan y disparan, pero no se ven. Se combate a gran distancia gracias a los radares, misiles y demás tecnología. Esto choca con situaciones de tensión donde no ha estallado el conflicto y donde las reglas de enfrentamiento lo normal es que exijan una identificación visual y una verificación de comportamiento hostil antes de abrir fuego. Esta situación es, por ejemplo, lo que sucede en las misiones de Policía Aérea en el Báltico y es el motivo de que los aviones que salen a interceptar se acerquen hasta poder ver y fotografiar al intruso o avión sospechoso.
Otros factores facilitan estas equivocaciones. La deficiente conciencia situacional, que impide a los operadores de sistemas defensivos entender bien qué está pasando en su entorno. También los fallos de coordinación entre sistemas de países aliados, que no siempre es perfecta. Luego están los factores humanos, como el estrés producido ante ataques de saturación y el muy humano impulso de actuar ante la más mínima sospecha o la mala interpretación de las ROE o Reglas de Enfrentamiento, que definen cómo actuar. Por último los fallos en tecnología, como errores en sistemas IFF (luego lo veremos), degradación de equipos por acción del enemigo (guerra electrónica), etc. e incluso una mala parametrización de los sistemas.
Para evitar el fuego amigo, volvemos al punto de partida, pues si el combate tiene lugar más allá del alcance visual, la tecnología es la que debería solventar el problema; sin embargo, el primer paso sería elaborar unas reglas de enfrentamiento claras, donde no se generen dudas sobre cuándo poder disparar. El adiestramiento conjunto es otra pieza clave y ese es el motivo (uno de ellos) de la importancia de este tipo de maniobras entre aliados.
Los radares avanzados ayudan a identificar mejor el tipo de objetivo y en este sentido los radares de apertura sintética y AESA marcan una diferencia. También, aplicado a los aviones, disponer de sensores infrarrojos como los IRST (Infrared Search and Track) son de enorme valor, porque en caso de duda permiten hacer una confirmación del tipo de objetivo por un medio diferente al radar como es el calor. Con un buen sensor IRST (que no todos los aviones tienen) se puede obtener una imagen a gran distancia, lo que posibilita hacer una confirmación casi visual.
Radar ANMPQ-65 junto al vehículo de comunicaciones de un sistema Patriot (US Army).jpg
IFF: amigo o sospechoso
El principal elemento para evitar el "Blue-on-Blue" es el IFF (Identification Friend or Foe) o Identificador Amigo-Enemigo. En esencia se basa en un sistema transpondedor instalado en un avión (es lo más normal aunque se puede poner en otras plataformas) que devuelve una señal codificada cuando es interrogado, bien por un radar terrestre, naval o aéreo, que en ese caso puede ser el de un AWACS o el de otro avión de combate.
¿Cómo funciona? Pensemos, por ejemplo, en un radar de búsqueda de un sistema antiaéreo que localiza una traza (un eco). En principio solo tiene información de que ahí hay algo y, tal vez pueda dar algunos datos: rumbo, distancia, altura o velocidad. Pero el propio radar activa un interrogador que envía una señal que, al llegar al transpondedor IFF del avión, solicita respuesta. El transpondedor devolverá una señal codificada y el radar al analizarla, determinará si es amigo (recibe un código correcto), no amigo (código incorrecto) o no recibe nada (indeterminado).
A esta sencilla explicación le podríamos añadir una suerte enorme de complejidades, como el cifrado de los códigos, la información que se incorpora, medidas antisuplantación, medidas antijamming (perturbación), etc. En la actualidad, el sistema occidental más avanzado es el IFF Mode 5, por ejemplo la versión norteamericana AN/APX-119 (el que llevan aviones como el F-22 y F-35) cuyo coste se sitúa alrededor los 80.000 dólares por unidad, pero que puede subir hasta superar los 200.000 en función de la encriptación y la integración que se necesite para un avión concreto. Mucho más caros son los interrogadores de radares, cuyo precio puede subir hasta el millón de dólares en función de la potencia de transmisión y el software de control.
F-15E Strike Eagle sobre Irak en 2004 (USAF)
Esta información quedará asociada a la traza y determinará los pasos siguientes, que según las reglas de enfrentamiento pueden ser desde ignorar hasta atacar si no es amigo. Es importante destacar varios aspectos. El primero es que el IFF (por más que el nombre engañe) no "discrimina enemigos". Si el código recibido es correcto es amigo, pero en cualquier otra circunstancia es "no amigo" (que no es lo mismo que enemigo) o indeterminado. Esto es crucial para entender por qué a veces se produce el fuego amigo.
¿Qué pudo ocurrir con los F-15 norteamericanos?
Un factor adicional es que un avión, como en nuestro caso, puede volar con el IFF desconectado con lo que no devolvería señal. De hecho se suele hacer en determinadas circunstancias, como en caso de penetración en espacio aéreo enemigo para una misión de ataque y se hace porque a veces el sigilo (si el IFF devuelve señal está delatando al avión) es prioritario sobre otros factores. El problema, como es fácil adivinar, es que si una formación de aviones de ataque actúa sin IFF, la misión debe ir muy bien coordinada con las defensas terrestres y aéreas para evitar la posibilidad de un fallo de identificación y fuego amigo. Con esto ya se estarán imaginando cuál pudo ser una de las causas del derribo de los F-15E norteamericanos, precisamente sobre Kuwait.
No está confirmado si fue un sistema antiaéreo o un avión aliado con el que se efectuaron los tres derribos, pero dado cómo se produjeron y lo que en ese momento estaba pasando – ataques de saturación iraníes con misiles – una probabilidad es que los misiles partieran de lanzadores Patriot kuwaitíes que en ese momento estaban siendo sometidos a gran presión. Por otro lado también pudo ser un F/A-18 kuwaití, por lo que a partir de aquí entramos en el terreno de la "especulación razonable".
F/A-18C de la Fuerza Aérea kuwaití, como el que podría estar implicado en el derribo de aviones americanos (Bruce R. Trombecky)
Si fue un sistema Patriot hay que saber que se puede configurar de varios modos y aquí lo que nos interesa es qué grado de automatismo en la respuesta se había parametrizado. La señal del radar (con el resultado de la interrogación IFF) se envía al ECS o Engagement Control Station, que es el Centro (separado del radar y lanzadores) donde se evalúa la información y se toma la decisión (en su caso) de disparo, que se envía a su vez al lanzador de misiles. El proceso de toma de decisiones es susceptible de estar más o menos automatizado y el porqué, los pros y contras son evidentes.
La toma de decisión humana (por operadores) lleva su tiempo, sobre todo si hay que consultar un mando superior. Esto a veces es incompatible con situaciones de ataques de saturación, donde se exige a la defensa enfrentar múltiples amenazas que, en el caso de misiles balísticos, se acercan a velocidades hipersónicas. Todo transcurre en pocos segundos. Para estos casos el sistema se puede parametrizar para que responda con un lanzamiento automático si se dan una serie de circunstancias, que van desde las trayectorias y parámetros de vuelo hasta el IFF. Es fácil entender que una identificación errónea del IFF (o una "no respuesta") pudo provocar un lanzamiento automático.
Si fue un F/A-18 kuwaití cuesta creer que el ataque fuese en rango visual (misiles IR Sidewinder) pues el piloto hubiera tenido todo a la vista, por más que en situaciones de estrés de combate los errores ocurren. De haber lanzado misiles de largo alcance, los AMRAAM tienen una eficacia elevada y, además, entraría en el juego otra variable que vamos a ver a continuación.
Lanzamiento de un misil AIM-120 AMRAAM desde un FA-18 (Rytheon)
¿Cómo te defiendes de un amigo?
Hasta aquí estamos viendo el tema desde la perspectiva del atacante, pero ¿qué ocurre desde el lado del atacado? Los aviones, por descontado el F-15E, incorporan una serie de sistemas defensivos, entre ellos los alertadores y las contramedidas. Los alertadores son una serie de antenas (cuatro) repartidas por el avión que cubren 360º alrededor y avisan al piloto de que el avión está siendo rastreado (o fijado) por un radar enemigo.
El sistema incorpora una librería (base de datos) donde están grabadas las frecuencias de trabajo de los radares enemigos, de tal manera que le ofrece al piloto información sobre qué tipo de radar le está rastreando y a qué está asociado (búsqueda, dirección de tiro, avión, etc.). De igual modo avisa si es el radar de guiado de un misil, indicando el tipo y por qué sector se aproxima. Toda esta información es vital. Si el ataque se hubiera producido por un misil iraní el piloto lo habría sabido con antelación y habría actuado en consecuencia activando sus contramedidas y con maniobras evasivas. Podían haber derribado uno, pero no tres.
Pero si se trataba de un radar de búsqueda o de misiles aliados, ocurre que la librería del alertador, o no los tiene grabados (por no suponer amenaza) o los reconoce como "no amenaza" y, por tanto, no alerta de peligro inminente. El piloto se puede sorprender del aviso pero no reacciona pues no se interpreta como acción hostil hasta que ya es demasiado tarde.
Lanzamiento de un misil IR AIM-9M Sidewinder desde un FA-18F (US Navy)
Tenemos, pues, tres presuntos culpables: misiles Patriot, misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y misiles de corto alcance por infrarrojos AIM-9 Sidewinder. Hay un detalle que puede ser importante. Todos los tripulantes saltaron (son seis) y los aviones quedaron muy enteros, solo con aparentes daños en la parte trasera. Esto no encajaría mucho ni con un Patriot ni con un AMRAAM, ambos (sobre todo el primero) con una potente carga explosiva de fragmentación, que habría destrozado los aviones. Los daños y el que los pilotos americanos supuestamente no se enteraran de nada encaja con el misil Sidewinder, pero debieron lanzarse muy cerca, con todo a la vista y eso sería un error muy grave para un piloto de combate.
Estas son las hipótesis de lo que pudo suceder. La respuesta definitiva solo la sabremos con la información que arroje la investigación en curso.
A eso de las 07h del 2 de marzo la Operación "Epic Fury" (Furia Épica) estaba en pleno apogeo. Las defensas antiaéreas norteamericanas y aliadas trataban de contener la avalancha de misiles y drones iraníes, mientras sucesivas formaciones de aviones volaban en misiones de ataque. En el relativo caos reinante primero un F-15E norteamericano y luego dos más caían envueltos en llamas, derribados por fuego amigo. Lo que hoy les vamos a explicar es justo lo que se estarán preguntando. ¿Cómo ha podido suceder esto?