¿Vuelven las 'forever wars'? La guerra contra Irán postra a Oriente Medio al borde del caos
Ni EEUU ni Irán parecen dispuestos a bajar la intensidad del conflicto. La guerra ya afectó a una decena de países, incluyendo uno de la UE, y pone a la región en una peligrosa senda hacia la desestabilización permanente
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán —sin un objetivo claro de victoria estratégica— empieza a contagiarse por Oriente Medio, amenazando con sumir la región en el caos y golpear la economía global. El intercambio de salvas de misiles y drones, que este martes entra en su cuarto día, ya ha afectado a una decena de países, incluyendo bases británicas en Chipre. Sin embargo, ni Washington ni Teherán —y mucho menos Tel Aviv— parecen dispuestos a bajar la intensidad de las hostilidades. Las señales, en todos los frentes, son preocupantes.
Primero, un presidente Donald Trump en modo guerra total aseguró el lunes que el cálculo del Pentágono es una campaña de 4 o 5 semanas, pero que tienen capacidad para "aguantar mucho más" y prometió que harán "todo lo que sea necesario", incluso a desplegar soldados sobre el terreno, para someter a Irán. Algunos temen que el magnate republicano, gran crítico de las forever wars —conflictos como el de Afganistán o Irak que debían ser breves y acabaron empantanando estratégica, militar y financieramente a Estados Unidos durante décadas— acabe iniciando la suya propia.
"Ni siquiera hemos comenzado a golpearles duro. La gran oleada (de ataques) todavía no ha llegado. Está por llegar pronto", aseguró el mandatario estadounidense a los medios. "No me dan miedo las tropas sobre el terreno. Todos los presidentes dicen: 'No habrá tropas sobre el terreno'. Yo no digo eso. Lo que yo digo es: 'probablemente no las necesitaremos' o 'si son necesarias (las utilizaremos)'", dijo en otra intervención más tarde, sin aportar más detalles.
Por su parte, Irán, cuyo liderazgo ha quedado decapitado tras la muerte del ayatolá Alí Jameini y varios altos mandos militares del régimen en los bombardeos, no solo está dispuesto a sostener el pulso norteamericano e israelí, sino que, quizás, ni siquiera pueda pararlo. Antes del inicio del ataque, Teherán había dejado preparado un plan para que sus unidades militares operen de forma descentralizada ante la embestida y que sus grupos armados aliados en la región (proxies) iniciaran sus propias ofensivas autónomas. Esto imprime a la guerra una peligrosa inercia de escalada y rumbo difícil de predecir.
"Lo que ha pasado en Omán no fue nuestra decisión. Hemos dicho a nuestras Fuerzas Armadas que sean cuidadosas con los objetivos que eligen", afirmó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a Al Jazeera, después de que se registraran múltiples ataques de drones y misiles iraníes contra varios países del Golfo. "Nuestras unidades militares están operando ahora de forma independiente y, de alguna manera, aisladas. Están actuando con base en instrucciones generales que se les dieron con antelación", advirtió.
El alto funcionario iraní hacía referencia a un ataque con drones contra un puerto y un tanquero en Omán, cerca del estrecho de Ormuz, el domingo. Esta operación es significativa porque Omán, país que mediaba en las negociaciones EEUU-Irán, había escapado hasta la fecha de las represalias de Teherán. Desde el inicio de las hostilidades el sábado, Irán ya ha atacado a los seis estados árabes del Golfo, Jordania e Irak (todos con presencia militar estadounidense).
Es decir, Araghchi admitió que la golpeada cadena de mando no tiene capacidad para frenar los ataques y que las fuerzas militares iraníes tienen la orden de mantener de manera independiente su campaña por la supervivencia de la teocracia. Analistas y expertos avisan que esto podría llevar a ataques cada vez más desesperados contra objetivos en sus vecinos del Golfo e instalaciones críticas (energéticas y de transporte) para subir el coste de la guerra y forzar la mano estadounidense.
Los casos se multiplican. El lunes, un dron iraní impactó contra la refinería saudí de Ras Tanura, y se reportaron otros dos ataques contra infraestructuras gasísticas en Qatar, que ha cerrado Ras Laffan, el mayor complejo de gas licuado del mundo. Emiratos Árabes Unidos reporta haber interceptado más de 165 misiles balísticos y medio millar de drones (cifras del Ministerio de Defensa que no han sido contrastadas de forma independiente).
También este lunes, se registró un confuso incidente de "fuego amigo" en Kuwait que habría derribado tres cazas estadounidenses. El Comando Central de EEUU (Centcom) admitió que cazas iraníes operaban en ese momento en la zona. Expertos son escépticos de la explicación oficial y consideran poco probable que tres aeronaves caigan en un mismo incidente de estas características. Los iraníes también atacaron la embajada estadounidense en ese país.
"Los ataques iraníes ya han perturbado de forma significativa la región. Un ataque dañó una terminal del aeropuerto internacional de Dubái, el nodo aeroportuario más transitado del mundo, mientras los aeropuertos en Abu Dabi, Baréin y Kuwait también han sufrido daños. Varios países han cerrado sus espacios aéreos y varias aerolíneas han suspendido viajes, cancelando miles de vuelos y afectando a decenas de miles de pasajeros. El cierre simultáneo de los tres principales aeropuertos de la región no tiene precedentes y tiene implicaciones significativas para el comercio y el transporte", aseguró Mona Yacoubian, analista del Centro Internacional de Estudios Estratégicos especializada en Oriente Medio.
Al mismo tiempo, Irán dio por cerrado el estrecho de Ormuz. "El estrecho está cerrado. Si alguien intenta pasar, la Guardia Revolucionaria y la marina de guerra incendiarán esos barcos", afirmó Ebrahim Jabari, alto asesor del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, en declaraciones difundidas por medios estatales iraníes.
Mando mosaico y proxies asimétricos
La estrategia iraní para sobrevivir pasa por aplicar la máxima presión militar y económica a los aliados estadounidenses en la región para que éstos, a su vez, medien con EEUU para volver a la mesa de negociaciones y que cese la ofensiva. La estrategia, por el momento, no ha tenido éxito. "[Los países árabes] iban a involucrarse poco y ahora insisten en involucrarse más", aseveró Trump en su primera gran comparecencia pública desde el inicio de la invasión.
Si bien en las primeras etapas de la guerra los países árabes condenaron los bombardeos masivos, los comunicados de sus ministerios de Defensa se han ido endureciendo con el paso de los días. Algunos incluso han puesto sobre la mesa la "opción de responder a los ataques iraníes". Irán "ha perdido toda la simpatía del Golfo, que impulsaba con todos sus esfuerzos posibles la desescalada", declaró el lunes el ex primer ministro de Qatar, Hamad bin Jassim bin Jaber al-Thani.
Para asegurar la supervivencia del régimen de los ayatolás aunque los altos mandos fueran abatidos —como así ha sucedido—, las Fuerzas Armadas iraníes y la Guardia Revolucionaria establecieron una estrategia de mando en mosaico, en el que las unidades militares provinciales tienen autonomía para operar con la única orden de hacer todo lo necesario para la defensa del régimen. Esto aleja la posibilidad de un escenario venezolano y evita que Washington pueda pactar con algún potencial líder sucesor que cumpla sus exigencias. Algo especialmente peligroso para la eventual contención del conflicto.
Análisis de las figuras del régimen abatidas en los primeros dos días de ataques demuestran que el golpe se ha cebado con la cadena de mando militar de la Guardia Revolucionaria más que en la estructura política del gobierno iraní. Por el momento, se reportan dos bajas en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, compuesto por 12 miembros; mientras que del círculo pretoriano del fallecido ayatolá Jameini, que se calcula en unas 29 personas, habrían sido eliminados tres clérigos influyentes, mientras que Israel asegura haber matado al menos a 40 "comandantes clave" de Irán.
Janes, publicación especializada en defensa e industria militar, evalúa con "nivel de confianza moderado" que las operaciones de mando y control dentro de la Guardia Revolucionaria y otros elementos de la estructura de seguridad "se han visto interrumpidas" por esas pérdidas de liderazgo.
Pese al impacto de los ataques, que según Israel han afectado a más de 400 objetivos militares en el país, la respuesta militar de Irán ha seguido su curso.
La expansión del conflicto por la región también dependerá de cómo reaccionen los grupos militares proxy que financia Irán en la región y lo exitosas que sean sus potenciales operaciones de guerra asimétrica. Las milicias chiíes de Irak, Kataeb Hezbolá, así como Hezbolá en Líbano anunciaron que entrarán en la contienda para apoyar a Teherán. La milicia libanesa, que ya atacó Israel en la madrugada del lunes, aseguró que utilizará "enjambres de drones" y "misiles de precisión" para hostigar al Estado judío. Israel respondió con un bombardeo en el sur del país y la capital, Beirut, que han dejado más de medio centenar de fallecidos.
En Yemen, los hutíes, que ahogaron durante meses el estrecho de Bab el Mendeb (Mar Rojo) con sus ataques de piratería y hostigaron a las fuerzas estadounidenses con drones y cohetes de bajo coste, han publicado mensajes de apoyo a Irán, pero todavía no se han comprometido a intervenir directamente en el conflicto. "(El grupo está listo) para cualquier escalada", dijo el líder del movimiento, Abdel Malik al Huti.
¿Otra guerra interminable?
Ante la previsible expansión de la guerra, Estados Unidos ha desplazado más personal a Oriente Medio a los miles que ya conforman la mayor fuerza desplegada por el Pentágono en dos décadas, incluyendo grupos de ataque de portaaviones (el USS Abraham Lincoln y el puntero USS Gerald R. Ford), decenas de destructores, submarinos y cientos de aeronaves (cazas, cisterna, apoyo, guerra electrónica). El propio Trump advirtió que probablemente habrá más bajas entre sus tropas (ya son seis efectivos estadounidenses muertos en la operación). Alcanzar los objetivos (¿cambio de régimen? ¿acabar con el programa nuclear iraní? ¿acabar con su capacidad de lanzamiento de misiles? ¿todo?) "llevará su tiempo" y será "un trabajo arduo", admitió el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine.
Esto podría poner presión interna a la Casa Blanca, ya que la intervención masiva contra Irán es rechazada tanto por la oposición demócrata como por amplios sectores de sus seguidores, especialmente el núcleo duro MAGA. Pese a que EEUU está utilizando a fondo su arsenal (el Centcom ha confirmado el uso de bombarderos estratégicos B-1 y B-2para alcanzar capacidades de lanzamiento y producción de misiles), nadie sabe qué velocidad o dirección tomará el enfrentamiento.
"Esto no se va a convertir en una guerra interminable", aseguró el secretario de Estado de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, en referencia a las desastrosas intervenciones de EEUU en Afganistán o Irak, con objetivos cambiantes, muchas bajas, interminables rotaciones de personal y material y un considerable desgaste económico y político. "Estamos golpeándolos quirúrgicamente, de forma avasalladora y sin complejos", agregó el antiguo presentador de la cadena Fox intentando calmar las aguas internas.
Las primeras oleadas de bombardeos se han centrado en defensas antiaéreas (severamente dañadas en la Guerra de los 12 días el pasado mes de junio), centros de mando y control, activos industriales y bases con posible concentración de material militar. Sin embargo, no está claro el alcance de los daños militares sufridos por Irán hasta el momento y cómo afectan a su capacidad de respuesta.
La principal baza militar de la teocracia iraní es sostener el intercambio de fuego utilizando su amplio arsenal de misiles balísticos (unos 3.000, según la estimación de Centcom de 2022), misiles de crucero y drones. Aunque sus capacidades de lanzamiento también fueron atacadas en la anterior campaña de bombardeos, Irán lleva años preparando decenas de ciudades de misiles, bases subterráneas en las montañas —algunas a de cientos de metros de profundidad a salvo de los bombardeos— con capacidad para disparar misiles tipo Shahab-3, Sejil o Khorramshahr (con alcances de hasta 2.000 kilómetros).
Expertos también apuntan a que la marina de guerra del país todavía no ha sido sustancialmente dañada. Hasta el momento, se habría confirmado la destrucción de cuatro buques de combate, de los 30 que tiene operativos. Uno de ellos sería el INS Makran, un antiguo petrolero reconvertido en una base expedicionaria móvil, que habría sido alcanzado severamente en el bombardeo de la base naval Bandar Abbas. Irán cuenta, además, con una significativa flota de submarinos (entre 19-25 unidades listas para el combate), al menos cuatro catamaranes armados con misiles clase Shahid Soleimani y más de 1.500 lanchas rápidas (de las cuales 300 cargan lanzadores de misiles).
La refriega está inmersa en una suerte de guerra de salvas donde los adversarios pondrán a prueba la precisión y el número. Expertos militares advierten de que el arsenal de misiles defensivos de Israel y los países del Golfo podría agotarse antes de que la operación consiga los avances deseados. Al ritmo actual, Emiratos podría acabar con sus existencias en una semana y Qatar en apenas cuatro días, reportó la agencia Bloomberg. Si se ven amenazados, los países de la región podrían decidir intervenir directamente en los combates. Un escenario que podría redibujar el mapa político y militar de Oriente Medio.
"Si Arabia Saudí y los países del Golfo se unen a la guerra, será un verdadero cambio de juego. Una alteración masiva del equilibrio militar con cientos de cazas, misiles de precisión e inteligencia local. Irán enfrentaría un amplio frente desde el oeste (Israel) y del sur (Arabia Saudí/Emiratos)", consideró Guy Azriel, corresponsal diplomático de la cadena israelí i24. "Pero también sería un enorme terremoto diplomático. Hasta ahora, los estados del Golfo han permanecido relativamente neutrales (condenando pero no participando). Esto rompería la neutralidad árabe-suní hacia los chiíes de Irán —y Arabia Saudí (líder de los suníes) lucharía junto con Israel", agregó.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán —sin un objetivo claro de victoria estratégica— empieza a contagiarse por Oriente Medio, amenazando con sumir la región en el caos y golpear la economía global. El intercambio de salvas de misiles y drones, que este martes entra en su cuarto día, ya ha afectado a una decena de países, incluyendo bases británicas en Chipre. Sin embargo, ni Washington ni Teherán —y mucho menos Tel Aviv— parecen dispuestos a bajar la intensidad de las hostilidades. Las señales, en todos los frentes, son preocupantes.