El estrecho en llamas: Irán escala el coste de la guerra al atacar infraestructura energética en el Golfo
Refinerías, complejos de licuefacción, centrales energéticas y buques petroleros y metaneros fueron alcanzados a lo largo de la jornada, con repercusiones inmediatas en los mercados de petróleo y gas
Vista aérea del estrecho de Ormuz. (Reuters/Stringer)
Las instalaciones militares de Estados Unidos e Israel han dejado de ser el único objetivo de Irán en el conflicto que ha arrojado a Medio Oriente al caos. Este lunes, la República Islámica amplió el perímetro de sus ataques a la infraestructura energética del golfo Pérsico y el tráfico que cruza el estrecho de Ormuz. Refinerías, complejos de licuefacción, centrales energéticas y buques petroleros y metaneros fueron alcanzados a lo largo de la jornada, con repercusiones inmediatas en los mercados internacionales de petróleo y gas.
Las consecuencias más drásticas de estos ataques tuvieron lugar en Qatar. Dos drones impactaron en la mañana infraestructuras energéticas en Ras Laffan, el mayor complejo mundial de producción de gas natural licuado (GNL), y Mesaieed, que alberga una central eléctrica, según reveló el Ministerio de Defensa catarí. Poco después, QatarEnergy, la estatal gasística del país, anunció la suspensión de la producción de GNL y productos asociados mientras se evalúan los daños.
Qatar es uno de los tres mayores exportadores de GNL del mundo y controla aproximadamente una cuarta parte del suministro global proyectado para la próxima década. Cualquier interrupción en su capacidad productiva tiene un impacto que trasciende el Golfo. Por eso, la reacción en Europa fue inmediata. El gas europeo en el hub TTF —el mercado de referencia holandés donde se fija el precio mayorista que sirve de guía para buena parte de Europa— registró subidas abruptas, con repuntes que llegaron a alcanzar el 50%.
Phuc-Vinh Nguyen, investigador del Instituto Jacques Delors especializado en energía, explica que Qatar representa aproximadamente el 10% de las importaciones europeas de GNL. La exposición directa, por tanto, es limitada, pero el problema es indirecto. "Europa seguirá afrontando las consecuencias de esta pérdida de suministro, ya que los compradores asiáticos —principal cliente de Qatar— acudirán ahora a otras fuentes de GNL, incluidos Estados Unidos y África, e intentarán competir con la UE por esos cargamentos", señala a El Confidencial. El mercado del GNL es global. Los cargamentos pueden redirigirse y los precios se ajustan en tiempo real en función de la percepción de escasez.
QatarEnergy no fue la única compañía en paralizar sus operaciones. En Arabia Saudí, la estatal petrolera Saudi Aramco detuvo la actividad en Ras Tanura, la mayor refinería del país, tras un ataque con drones en la zona. La planta, con capacidad para procesar unos 550.000 barriles diarios, fue cerrada el lunes como medida preventiva mientras se evaluaban los posibles daños. La agencia oficial saudí informó de un incendio “limitado” provocado por restos de drones interceptados cuando se dirigían hacia la instalación.
Ras Tanura es un proveedor clave de combustibles como el diésel para mercados internacionales, incluidos compradores europeos, y produce también volúmenes menores de gasolina. Junto a la refinería se encuentra además la principal terminal de exportación de crudo de Aramco.
También se registraron incidentes en Kuwait, donde restos de drones interceptados cayeron cerca de una refinería en Ahmadi, dejando varios heridos leves. En el Kurdistán iraquí, compañías como DNO y Gulf Keystone Petroleum anunciaron la suspensión preventiva de producción en varios yacimientos que exportan crudo hacia Turquía. Frente a la costa israelí, el Gobierno ordenó, asimismo, el cierre temporal del campo gasístico de Leviathan, operado por Chevron.
Y los ataques no se han limitado a instalaciones en tierra. El tráfico marítimo en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz también ha sido alcanzado. En menos de 24 horas, al menos cuatro petroleros fueron impactados por misiles o drones. El buque Skylight fue alcanzado a cinco millas náuticas al norte de Khasab, en Omán, lo que obligó a evacuar a la tripulación y dejó cuatro heridos. El carguero de crudo MKD Vyom recibió el impacto de un proyectil por encima de la línea de flotación, lo que provocó un incendio en la sala de máquinas que posteriormente fue controlado. Otros dos buques, el Sea La Donna y el Hercules Star, también notificaron haber sido atacados mientras navegaban en la zona.
🚨 Oil tanker traffic near standstill in the Strait of Hormuz, critical route for global oil shipments, following joint US-Israeli strikes on Iran over the weekend
◾️'More than 700 vessels waiting' amid soaring security risks
El Estrecho de Ormuz, la única salida marítima del golfo Pérsico hacia el océano Índico y la principal arteria energética del planeta, está prácticamente paralizado. Las principales navieras han suspendido o desviando sus rutas. La naviera Maersk anunció la suspensión de tránsitos por esta vía y el desvío de servicios alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Otros gigantes como MSC, Hapag-Lloyd y CMA CGM adoptaron medidas similares. El desvío por el sur de África añade varios días de navegación a cada trayecto entre Asia y Europa, con el consecuente aumento de costes logísticos y retrasos en las cadenas de suministro.
Sin embargo, pese a las considerables disrupciones planteadas este lunes en el Golfo, fuentes especialistas del sector energético español consultadas por El Confidencial consideran que éstas no están destinadas a durar. Por la sencilla razón de que el principal afectado de estos ataques iraníes contra la infraestructura energética y los buques de transporte no es Estados Unidos, Israel ni ninguno de sus aliados, sino China.
Como señalaba ayer en X el analista de Bloomberg Javier Blas: "¿Quién compra más GNL catarí que nadie? China. ¿Quién compra más petróleo del Golfo Pérsico que nadie? China. ¿Quién compra todo —sí, todo— el petróleo iraní? China". Pekín cuenta con reservas estratégicas de sobra y la opción de abrir el grifo del crudo ruso cuanto le plazca, pero si considera que sus intereses económicos se están viendo amenazados seriamente por los ataques de Teherán, el régimen de los ayatolás se arriesga a enfadar a su aliado comercial más importante.
Uno de los grandes beneficiados de esta situación, paradójicamente, puede ser el otro gran socio de Irán: Rusia. El petróleo y gas representan alrededor del 45% de los ingresos del presupuesto federal ruso, por lo que un encarecimiento sostenido de los hidrocarburos aliviaría la presión sobre su economía y facilitaría la financiación de una guerra en Ucrania cada vez más costosa en vidas y material bélico. Una compensación algo escasa, sin embargo, ante la posibilidad real de perder a su mayor aliado militar en el región.
Las instalaciones militares de Estados Unidos e Israel han dejado de ser el único objetivo de Irán en el conflicto que ha arrojado a Medio Oriente al caos. Este lunes, la República Islámica amplió el perímetro de sus ataques a la infraestructura energética del golfo Pérsico y el tráfico que cruza el estrecho de Ormuz. Refinerías, complejos de licuefacción, centrales energéticas y buques petroleros y metaneros fueron alcanzados a lo largo de la jornada, con repercusiones inmediatas en los mercados internacionales de petróleo y gas.